Citius Altius Fortius
Madrid, 1959
 
tomo I, fascículo 2
páginas 208-209

Bibliografía
 

José María Cagigal
 

Bernard Guillemain: Le sport et l'éducation. París, P. U. F., 1955, 116 págs., 19 x 12.

El autor, psicólogo y educador, ha producido una obra resultado de una personal concepción filosófica y psicológica de la educación. Todo en ella es interesante, su enfoque, la originalidad de puntos de vista, la destreza con que pulsa el subsuelo del fenómeno deportivo personal.

Consta la obra de tres amplios capítulos y una «conclusión»: 1º «De la esencia del deporte». 2º «El mundo del deporte y la intelectualidad deportiva». 3º «Psicología del deporte y de la educación física». Concl.: «El deporte en la sociedad».

Pese a lo sugestivo de estos títulos, no revelan ellos toda la realidad que la obra contiene. Una mayor prodigalidad de epígrafes no estaría de sobra, dada la libertad ensayística, aquí un tanto anárquica, con que se suceden los temas.

Una idea fundamental domina el primer capítulo y persiste aún durante toda la obra: el alto sentido moral del deporte; moral de imperativo categórico. Aparece también en este capítulo un original paralelo entre el deporte y el arte; el deporte, con su gratuidad y sus reglas, es una actividad estética. Hay también un apunte tipológico del intelectual del deporte en la diversa sociedad británica y francesa.

En el segundo capítulo el autor estudia y compara las principales concepciones de la educación física y del deporte. Sitúa éste frente al naturismo, analizando este concepto. Hace crítica de la noción de movimiento «foncier» de Hébert como base del auténtico movimiento natural. El autor lo reemplaza por un concepto más pedagógico, más viviente, más realista; menos romántico. Hébert proponía, frente a la gimnasia promilitarista de Amorós, el naturismo (entendido como primitivismo). Guillemain elabora una síntesis en el sentido dinámico progresivo, es decir, una superación de ambos. «El mundo del deporte no es la naturaleza; tampoco un fragmento de la naturaleza. El mundo del deporte es un universo social» (pág. 45). Viene a continuación un análisis psicológico [209] del esfuerzo, donde rehabilita a Hébert en su «moralismo». Una idea moral como aguijón del esfuerzo físico; éste como la moralidad misma puesta en práctica; he aquí sugestivas tesis que el autor desarrolla.

Arranca el tercer capítulo con una puntualización de los conceptos de educación física y deporte, a la que suceden una serie de temas enhebrados por los hilos psicológico y moral: Juego y deporte observados con aparato psicoanalítico; estudio de personalidades (tipos) deportivas: psicología del movimiento y del aprendizaje, donde, muy acertadamente se preconiza la superioridad de los métodos derivados de una concepción gestaltista sobre los fisiologistas. Siempre insiste el autor en una visión sintética de la pedagogía: por eso, frente al cuasi-mecanicismo de Ling, aúpa al integralismo de Hébert –aunque con distinto blanco–, o a la armonía personal de Gaulhofer y Speicher.

«La cultura del cuerpo y el deporte son hechos morales, no médicos» (pág. 111). Estas palabras cierran el último capítulo, coronado con calidad de leitmotif las páginas de la obra. Junto a esta cala moralista en el estudio del fenómeno deportivo cabe colocar otras dos atendidas en diversas coyunturas: la busca del sentido estético del deporte y la libertad del deportista.

José María Cagigal

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Deporte
1950-1959
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