La Censura. Revista mensual
Madrid, julio de 1844
año I, número 1
páginas 6-7

Novelas y cuentos

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Cuentos filosóficos

de Mr. de Balzac: un tomo. Es el primero de sus obras traducidas por D. J. T. y D. L. G. e impresas en Barcelona.

¿Quién no ha oído hablar de Mr. de Balzac, cuyas obras como que son de moda en Francia entre la juventud insustancial y dada a novedades, entre las mujeres del gran mundo y entre los libertinos y apasionados a la sátira impía o picante y casi impía, se han vertido desde luego a nuestro idioma, y por cierto en la jerigonza galo-hispana corriente? Verdad es que el original de este autor romántico y alumno de la escuela de la suprema inteligencia está escrito también en estilo ampuloso y en lenguaje que se aparta del usual, porque ese es el mérito de los escritores gongorinos de la Francia del día.

El tomo de Cuentos llamados filosóficos que hoy examinamos, comprende cinco; a saber, los Proscritos, El elixir de larga vida, Una obra maestra, La venta roja y Maese Cornelio. En el primero que como suele decirse no tiene pies ni cabeza, se nos dice que el conde Godofredo, que es uno de los proscritos y vive de incógnito con el Dante en casa de un alguacil de París, quiso suicidarse una noche; y habiendo acudido al ruido el anciano poeta, y visto que el joven había intentado matarse, le pregunta la razón, y Godofredo contesta: «No pudiendo lanzarme al cielo he tomado para llegar a Dios la única senda que tenemos.» Entonces el poeta le abraza y le estrecha en su corazón diciéndole: ¡O joven! ¡joven sublime! ¡oh! ¡tú eres poeta! Tú sabes subir intrépidamente por entre la tempestad. Tu poesía exclusivamente tuya no sale de tu corazón. Tus vivos, tus ardientes pensamientos, tus creaciones marchan y crecen dentro de tu alma. Cuidado, no entregues al vulgo tu pensamiento. Sé tú mismo el altar, la víctima y el sacerdote. ¿Conoces los cielos, no es verdad? &c.» No puede pintarse el suicidio con un colorido mas halagüeño en unos tiempos en que tan frecuente se ha hecho esta demencia, y en que hasta los escolares de rudimentos empiezan a componer versos y aun echan a volar algún drama. ¡Buen modo por cierto de inspirarles la virtud y la religión! ¡representarles el suicidio como la poesía más sublime y el medio más expedito de subir al cielo! Será al cielo de los poetas románticos. El anciano quiere a renglón seguido enmendar la plana y dar una lección al insensato Godofredo diciéndole el destino a que caminaba; pero por de pronto ya había vertido antes el veneno. En la romántica descripción que hace el poeta de las mansiones eternas, así la de los bienaventurados como la de los réprobos, se advierten, además de la ridícula hinchazón y del sabor puramente humano de quien no tiene otra idea ni otras nociones de las verdades de nuestra fe que las que se leen en los poetas, ciertas blasfemias y expresiones impías, que ni aun poniéndolas en boca de un condenado debían verterse en libros destinados para todos y escritos como de intento de manera que resalte lo malo y se obscurezca el correctivo si le hay.

El cuento de D. Juan o el Elixir de larga vida, cuyo argumento ha dado margen a tantos dramas, poemas y novelas, está salpicado de impiedades, de expresiones sacrílegas y de burlas de las cosas mas santas, además de representarse en el protagonista, no sabemos con qué objeto, un joven disoluto y un hijo desnaturalizado, que desea la muerte de su padre, y que creyendo que volvía este a recobrar la vida con la aplicación del elixir le reventó el ojo que se movía. Sin duda ninguna este cuento es el más detestable de la colección.

En el de Una obra maestra notamos la idea escandalosa y no verosímil por cierto del pintor Poussin, que frenético por la gloria artística propone a su amante que sirva de modelo al maestro Frenchofer en su taller; y no sabemos qué admirar y vituperar más, si la inmoral extravagancia del pintor, o la impúdica condescendencia de la joven que prescinde así de los sentimientos mas triviales del pudor y la honestidad.

El cuento de la Venta vieja encierra una moralidad muy digna de estos tiempos de [7] corrupción positiva. Un joven está enamorado de una señorita, y antes de pedir su mano sabe que es hija de un vil asesino y ladrón: un hombre de bien no hubiera titubeado en sofocar su amor y desistir de enlazarse con tal mujer; mas el novio de la Venta roja consulta con sus amigos, muy predispuesto a optar por la afirmativa, y así da a entender el autor que obra, aunque no lo manifiesta expresamente. También hay tal cual pensamiento de incredulidad o de lo que llaman los filósofos del día despreocupación.

En Maese Cornelio se nos da la escena de una hija bastarda del rey Luis XI de Francia, que estando casada con el conde de Saint Vallier admite los obsequios de Jorge de Estouteville y consiente en el proyecto que concibe este de asaltar de noche la casa del marido, entrando como aprendiz en la de maese Cornelio, platero del rey. Éste en un diálogo con su hija María habla de los amores con Estouteville como de una cosa loable, de que no debe avergonzarse una señora casada, y de que puede conversar con su padre sin recato ni empacho alguno. También se encuentra alguna expresión satírica contra la corte de Roma, que en lenguaje filosófico significa la santa sede apostólica.

Creemos pues que debe prohibirse la lectura del Elixir de larga vida, y que si se leen los otros, ha de ser con precaución y teniendo en cuenta las observaciones que hemos hecho; y no se perdería nada en no tomar el libro en la mano, porque ni aun literariamente tiene mérito ni interés.

 


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