Filosofía en español 
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Lecturas

[ María Zambrano ]

La obra de Mariano Picón Salas

Suele ser dramática y fecunda la acción de detenerse a recoger en el momento de la madurez la obra completa en un solo volumen o lo más importante de ella. Porque toda obra es –a lo menos para su autor–, más que logro, signo de lo que se propuso, de lo que creyó de seguro que haría, porque tendemos los mortales a contar con el tiempo, como si éste pudiese detenerse a esperarnos cual un buen amigo. Y tiene mucho de confesión este gesto de recoger la obra pasada cuando se está en el momento justo de ofrecer lo mejor, lo más logrado: es examen de conciencia y profesión de fe. Humildad y orgullo de aceptarse a sí mismo tal como se logró ser; y un como desprenderse de ello para quedar libre de proseguir la ruta. La confesión bien cumplida abre el porvenir.

Todo ello aparece en el ánimo del lector de este volumen de Obras selectas del escritor venezolano Mariano Picón Salas{1}. Incluso se ve corroborado por lo que figura como introducción del libro: “Pequeña confesión a la sordina”, que tiene valor por sí mismo y que despierta el apetito de un libro especie de confesión intelectual de esa generación a la que pertenece Picón Salas.

No faltan las “confesiones” en la literatura hispanoamericana, directas o traspuestas; desde el Ariel ya clásico hasta la Historia de una pasión argentina de Mallea, pasando por el Ulyses de Vasconcelos, el escritor hispanoamericano muestra la necesidad de escribir para aclararse a sí mismo la visión de la vida y de las cosas, para descubrirse a sí mismo. Confesión que es también itinerario, viaje alrededor del mundo de las realidades y las ideas. Y el escribir así constituye una de las maneras más legítimas, más justificadas de la acción de escribir: búsqueda de la realidad propia y del orden en que está enclavada, recreación de un mundo hecho para poder no sólo vivir en plenitud, sino algo más; conseguir esa liberación sin la cual el futuro queda asfixiado; abrir cauce al mundo que quiere nacer.

“Confesión a la sordina” es un esquema de confesión e itinerario que expresa por tanto la unidad de una vida a través y en sus múltiples actividades, y la unidad íntima de este libro compuesto por diversos géneros literarios. Un relato: “Viaje al amanecer”; un cuento: “Los Batracios”; dos retratos-biografías: “Miranda” y “Pedro Claver, el santo de los esclavos”; estudios de historia de Hispanoamérica; todo un libro sobre Venezuela; visiones panorámicas de Chile, Perú y Argentina; una serie de ensayos sobre México, sobre Europa y sobre la perspectiva americana; finalmente, artículos sobre la civilización actual.

Mas toda esta pluralidad de temas y aun de géneros, dibuja los círculos concéntricos de esta exploración del universo a partir de sí mismo, de la situación concreta en que la vida nos ha hecho nacer. Esos círculos concéntricos que el pensamiento de todo hombre, hispanoamericano o no, e incluso escritor o no, debería recorrer para alcanzar la conciencia necesaria. Conciencia que aparece constantemente a lo largo de todas las páginas como la característica esencial, diría yo, de este escritor. Y ello es importante donde quiera que se dé, pero quizá aún más en la geografía espiritual de Hispanoamérica. No vamos a reprocharle al hispanoamericano su pasión, requisito indispensable y primero de toda obra y de toda actitud creadora. Mas el fruto de la pasión debe ser la lucidez que sólo a fuerza de pasión se logra; disciplinada pasión. Así ha sido también en Europa y donde quiera que miremos [99] cuando la pasión ha encontrado, a fuerza de ser guiada por la inteligencia, su cauce, entonces una cultura ha entrado en su originalidad, en su mayoría de edad.

En medio del camino acecha el peligro, el tremendo peligro de toda vida individual o colectiva: que la pasión se desparrame o se encharque, se represe en agua muerta; que el río vaya por un lado y el cauce por otro. Y no habrá acción que pueda sustituir a esta del escritor que va abriendo cauce a la pasión para transformarla en conciencia, que es lo que encontramos justamente en este volumen de Obras Selectas de Mariano Picón Salas.

Mas la conciencia se ejercita en muchas maneras, lo cual explica que un escritor en ciertas situaciones de su vida y de la vida histórica a que pertenece necesite de varias sino de todas ellas, necesite de diversos géneros literarios. No es lujo, sino necesidad de expresar adecuadamente cada etapa del camino, de abordar cada episodio esencial del drama que es toda vida. Y lo más importante, lo más decisivo en una vida es el tiempo; los diversos tiempos que se entrecruzan y confunden y que es necesario separar, ordenar para con ellos tejer la vida una, la vida hecha conciencia. Y diversos tiempos se articulan en la obra de Picón Salas. Abre el volumen al igual que en la vida, el tiempo fabuloso que llama de Maricastaña con “Viaje al Amanecer”, el tiempo mitológico de la infancia. Y si toda infancia es hacedora de mitos, lo será más aún la que transcurre en lugares tan mitológicos cual la Mérida venezolana, como cualquier lugar de la prodigiosa América hispana cuya historia hunde sus raíces en una, por lo menos, doble mitología: la aborigen y la llevada por los españoles de la Península –tan mitológica a su vez– y aún diríamos de otra: la mitología engendrada por las increíbles hazañas, glorias y horrores de la conquista y la colonización. Apropiarse ese tiempo, esa mitología, es hazaña a su vez indeclinable.

La “Vida de Pedro Claver, el santo de los esclavos” recupera el pasado histórico de Venezuela diríamos que en su mayor intimidad, pues la historia tiene sus secretos, sus entrañas; pasado entrañable que es necesario revivir y actualizar. ¿Qué será de una historia desprendida de las entrañas? Todo en ella se volverá irrealidad, oquedad, defecto terrible de tantos historiadores, de tantos hombres de acción política que rememoran tan sólo los hechos vigentes, los hechos llamados “históricos”…, y como se necesita de más, este vacío viene a ser llenado por las demagogias de diverso género con la leyenda inventada, con la tradición contrahecha, con el falso mito, puesto que también en mitos hay falsedad.

Mientras que el revivir el pasado entrañable deja libertad, ganancia de conciencia para enfrentarse con lo problemático. Pues la historia como la vida individual en esto, se articula entre dos planos: lo entrañable, íntimo, la historia del corazón y lo problemático, la historia de los problemas. O en otros términos: tradición –tiempo poético– y conciencia de los problemas.

Y los problemas van apareciendo a lo largo en este libro, los problemas de la historia de hoy, en forma articulada e incluso armónica. Los problemas específicos de la situación histórica de Venezuela, de los países de Hispanoamérica que son centros de historia. La vinculación también problemática de Hispanoamérica al “Viejo Mundo”, la filialidad que una vez reconocida y aceptada abre el porvenir, el porvenir donde la propia originalidad se manifieste y cuaje.

Y todo ello en un lenguaje limpio, ceñido, poético a veces, siempre medido, que corresponde fielmente a la acción, domado por una firme voluntad de hacerse cauce y orden.

María Zambrano

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{1} Mariano Picón Salas: Obras Selectas. Ediciones Edime, Madrid-Caracas, 1953.