Filosofía en español 
Filosofía en español


Carta del Papa Pío IX al Cardenal vicario excitándole a que prohíba la lectura de los periódicos nocivos

Señor Cardenal: cuando Dios, en sus altísimos designios, permitió que Roma fuese injustamente ocupada, los usurpadores dijeron que Roma era necesaria a la integridad de Italia y a la perfecta unión de todas sus partes, como si no hubiera en Italia otras dos pequeñas porciones que faltan todavía a la antigua dominación, y espero que faltarán siempre. Pero el propósito de los grandes fautores de la revolución no era solo el de usurpar una ciudad como Roma, sino que era y es el de destruir el centro del catolicismo, y el catolicismo mismo. A la destrucción de esta obra indestructible de Dios concurren todos los impíos, todos los libre-pensadores, todos los sectarios del mundo, todos los cuales han enviado su pequeño contingente a esta metrópoli.

Estos pequeños contingentes se juntan en un solo cuerpo, con el fin de insultar y romper imágenes de María Santísima y de los Santos; vilipendiar y combatir a los ministros del santuario; profanar las iglesias y los días festivos, multiplicar las casas de prostitución; ensordecer los oídos con voces sacrílegas, y llevar a las inteligencias y corazones, especialmente juveniles, el veneno de la impiedad con la lectura de ciertos periódicos eminentemente desvergonzados, hipócritas, mentirosos e irreligiosos.

Esta falange infernal se ha propuesto arrancar de Roma lo que ella llama fanatismo religioso, como lo llamaba un filósofo italiano de infeliz memoria, muerto de repente no ha muchos años.

Después de haberse apoderado de Roma, desea hacerla incrédula o maestra de una Religión llamada tolerante, como la quieren aquellos que no ven otra vida que la presente, y que tienen la idea de Dios como de un Dios que todo lo deja correr, y que no se ocupa gran cosa de nuestros actos.

El gobierno que tolera todos estos desórdenes, ¿pertenece a la misma falange? Lisonjero es esperar que no, ya que la afirmativa sería una triste declaración de la caída del Trono.

Entre tanto, para oponer algún reparo a tantos males, señor Cardenal, dirigirá una circular a los párrocos para que adviertan a sus feligreses que les está prohibida la lectura de ciertos periódicos que se imprimen, especialmente en Roma, y que esta prohibición se haga de manera que puedan conocer los que la infrinjan que tal infracción es culpa no venial, sino grave. En cuanto a aquello que toca a la violación de las leyes de Dios y de la Iglesia, es preciso decir a cada párroco: Argue, obscecra, increpa. Por lo demás, levantamos las manos a Dios, y esperamos que tantos atentados contra Él, contra su Religión y contra la sociedad misma tendrán su término, y podremos salir un día de este laberinto de males para respirar tranquilamente a la sombra de la fe, de la moral y del orden.

Día 30 de junio de 1871 , en la conmemoración de San Pablo.

Omnes convertantur et vivant, ut posuit clamare ad D. I. C.: Domine quid me vis facere?

PIUS, PAPA IX.