Filosofía en español 
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Condenación de dos folletos [de Eusebio Aguileta]

Obispado de Calahorra y La Calzada.- Han llegado a nuestras manos dos folletos, primero y segundo cuaderno, titulados Historia Sagrada (breve compendio de la Biblia), por Eusebio Aguileta, maestro de primera enseñanza, impresos en Bilbao, el primer cuaderno en la imprenta de Joaquín F. Mayor, Nueva, 2, 1871, primera edición, y el segundo en la imprenta de la viuda de Larrumbe, Sombrerería, 10, 1871, también edición primera. El otro folleto tiene por título Moral universal, urbanidad e higiene (compendio), por Eusebio Aguileta, maestro de primera enseñanza, primera edición, Bilbao, imprenta de la viuda de Larrumbe, Sombrerería, 10, 1871, tan insignificantes, pequeños y pobres de mérito de ningún género, como ricos y grandes en groseros errores contra la fe católica y su moral santa.

Así lo comprendimos desde que empezamos a hojear dichos escritos, quedando más y más convencidos con su posterior lectura, y viniendo a confirmar nuestro juicio la censura del Dr. D. José María Gil, doctoral de esta santa iglesia catedral, a quien cometimos el examen de dichos folletos, con encargo de que calificara los errores con la nota correspondiente. Así lo ha hecho a satisfacción nuestra, con el informe emitido que es el siguiente:

«Ilmo. Sr.: Para cumplir el noble encargo que V. S. I. se ha dignado encomendarme, he leído con detención los dos compendios escritos por D. Eusebio Aguileta, maestro de primera enseñanza en Deusto, el titulado Moral universal, urbanidad e higiene, y el Breve compendio de la Biblia, y emitiendo mi pobre juicio sobre ellos, no puedo menos de declarar a V. S. I. que, además de una proposición que en cada uno de ellos encuentro clara y determinadamente heréticas por racionalistas, hay en ambos otras de las que en las escuelas suelen llamarse sapiens haeresim, y una tendencia general en el espíritu de los citados trataditos hacia el naturalismo.

V. S. I. podrá convencerse de ello sí, empezando por el primero, repara en la pág. 11, al definir la virtud teologal fe, que está confundida y llamada cardinal, dice el autor que consiste en creer lo que nos dictan nuestra razón y nuestra conciencia, escudadas en las bases que se tengan por más sólidas y verdaderas. Por manera que la fe queda sujeta, según la doctrina del citado compendio, a la razón personal, la cual es a todas luces opuesta a la fe cristiana, y puramente racionalista, claramente herética.

En la pág. 13, al asentar reglas para mejor cumplir el hombre sus deberes, establece por segunda el guiarse por la luz de la razón y de la conciencia, basadas en la naturaleza, lo cual es la repetición de la anterior, iluminada por ideas del error llamado naturalismo.

En la misma pág. 13 hace consistir la regla 10 de las indicadas en el párrafo anterior, en observar la marcha y el espíritu de la sociedad, cuya proposición, con la de la pág. 9, en que dice que puede faltarse a la verdad para evitar males, a más de ser inmoral, bien merecen calificarse de sapiens haeresim y de escandalosas.

De las proposiciones anteriores se deduce ya que la tendencia, que el espíritu de este tratado es dar reglas de conducta al hombre material, como podrían darse al mono o al caballo para sus respectivos ejercicios de educación en su clase, lo cual se ve confirmado en el último párrafo del prólogo en que se da a entender que la urbanidad y la higiene son el complemento de la moral, universal; y en la pág. 11, contando entre nuestros enemigos al mundo y la carne, sin incluir al demonio; y en la 7ª, al dividir los deberes del hombre en físicos, morales e intelectuales, quitando así la importancia y supremacía que los segundos debían tener en este orden, y aún en la página 8ª, en que trata de los deberes que el hombre tiene para con Dios, después de haber tratado de los correspondientes a sí mismo, y reduciendo aquéllos a éstos y a la de sus semejantes, sin decir una palabra de los que le impone la Religión revelada como expresión y explicación siquiera de la moral universal, todo lo cual demuestra la tendencia del opúsculo hacia el naturalismo

historia sagrada.

En este compendio de la Biblia declara el autor en el prólogo la repugnancia consiguiente al escribirle, «por no estar conforme con muchas ideas tomadas de la Biblia que en él se emiten, tan contrarias a lo que la razón y la ciencia nos dicen;» y añade que se decide a ello por no dar a los niños otros tratados más extensos, «que contienen muchos más errores.» Y después dice «que ha procurado sacar partido hasta de lo que en sí puede ser una mentira, poniendo todas;» cuyas tres proposiciones tengo por heréticas, erróneas y falsas.

En la pág. 8ª, nota tercera, dice, con motivo del diluvio, que se hagan reflexiones «sobre la infracción de los preceptos naturales, a la cual sigue el condigno castigo;» y esta proposición es al menos capciosa, y suspecta de haeresim, en cuanto parece dar a entender o que no hay preceptos positivos, o que para la infracción de éstos no reserva el Señor castigos.

En la pág. 6ª, hablando de los ángeles, dice «que se supone fueron creados en los primeros días del mundo;» y también me parece capciosa.

En las notas primera y segunda de la pág. 11 de la segunda parte desea que se haga ver en Moisés y en Josué la importancia de su sabiduría, por la cual lograron pasar el primero el mar Rojo y el segundo el Jordán: como si se pretendiese hacer creer que por su sabiduría, y no por virtud del poder divino, consiguieran uno y otro salvar a su pueblo: en cuyo sentido estas palabras son también falsas, erróneas y próximas a heréticas.

En las notas de las páginas 5ª, 8ª y 15 de la segunda parte se ataca capciosa o indirectamente a la autoridad.

Y finalmente, la nota segunda de la pág. 13 es falsa y antimonárquica, por asegurar en ella que hasta por Dios, según la Biblia, está reprobada la monarquía.

Estas son, Ilmo. Sr., las proposiciones que en los mencionados compendios he hallado tachables, además del espíritu de naturalismo de que ha tratado en el anterior, en el cual resulta más que en éste de Historia Sagrada, por prestarse a ello el asunto de que trata: y tal como va expresado en el juicio que de uno y otro compendio he podido formar, y presento a la ilustrada consideración de V. S. I., besando respetuosamente el anillo de su autoridad su humilde y subordinado capellán,- José María Gil.- Santo Domingo de la Calzada 16 de Mayo de 1876.»

En su vista, declaramos que en dichos folletos se contienen errores contra el dogma católico y la moral, y están comprendidos, por consiguiente, en las reglas del Índice, y como tales los condenamos. Prohibimos por tanto, la lectura y retención de los expresados folletos, bajo las penas marcadas por la Iglesia; y encargamos a nuestros párrocos y demás sacerdotes recojan cuantos ejemplares existan en sus respectivas localidades y los quemen, aconsejando a los padres de familia hagan lo propio, o los entreguen a ellos para hacerlo; librando por este medio a sus tiernos pequeñuelos del letal veneno que encierran los folletos que dejamos condenados, veneno tanto más peligroso, por cuanto se administra bajo hermosos títulos, y en la época crítica de formarse el corazón de los niños, a quienes se trata, con tales escritos, no de instruir en el santo temor de Dios, que es el principio de la verdadera sabiduría, sino en el completo olvido de Aquél por el cual todas las cosas fueron hechas, y sin el cual nada se hizo.

Santo Domingo de la Calzada, en santa pastoral visita, 16 de Mayo de 1876.- Gabino, obispo de Calahorra y La Calzada.