Nuestra Bandera, revista teórica y política
del partido comunista de españa
· Madrid, enero 1965
número 40
páginas 9-10

Documento-plataforma fraccional de Fernando Claudín
acompañado de las «notas críticas» de la redacción
de «Nuestra bandera»

El contenido de la etapa actual

Yo creo, camaradas, que el problema más importante, el problema de fondo, en las discusiones que venimos teniendo, aunque haya otros problemas que son muy importantes también, es el que se refiere a las cuestiones de la apreciación de la situación del país. La cuestión del contenido real de la etapa actual que estamos viviendo y su perspectiva probable. Yo creo que de esta apreciación depende en gran medida el papel que el Partido y la clase obrera jueguen, depende también en gran medida la propia unidad del Partido y el desarrollo y fortalecimiento del Partido.

Al comienzo de la discusión parecía que había una coincidencia esencial sobre estos problemas de la situación política. El camarada Santiago, en su segunda intervención, dijo que las conclusiones políticas a las que yo había llegado en mi segunda intervención habían sido justas. Santiago coincidió parcialmente con lo que yo había planteado. Es decir, que lo primero que va a intentarse en esta situación es la salida oligárquica. Costa también, subrayando muy fuertemente las posibilidades de esta salida.

Os digo coincidencia parcial porque lo que yo quería plantear no es exactamente eso. Es decir, no es sólo que lo primero que se va a intentar es la salida oligárquica, cosa que es evidente. Sino, lo que yo quiero plantear es que durante toda una etapa esa salida va a prevalecer en la situación española.

 

Nota crítica

Como dice Claudín, la divergencia que le ha llevado a una labor fraccional se refiere al contenido real de la etapa actual de la revolución española. No es, por tanto, una diferencia de matiz, no concierne a la apreciación de un momento parcial determinado, a la situación dada en el día de hoy, en la hora presente. Los marxistas utilizamos el concepto etapa, en el sentido histórico, teniendo en cuenta las etapas de la Revolución. Así lo ha utilizado Claudín en la discusión. Se trata, pues, de una divergencia fundamental, una divergencia de fondo.

Claudín subraya precisamente lo que acabamos de decir, cuando caracteriza como una coincidencia parcial la que se produjo en la primera parte de la discusión dentro del Comité Ejecutivo, tras una intervención de Santiago Carrillo.

Es interesante ver lo que fue esta coincidencia parcial, porque muestra –por un lado– el interés que hubo en el C. E. por impedir que lo que aparecía primeramente como una diferencia se encone y se transforme en una divergencia fundamental. Es decir, el cuidado que fue puesto en mantener la [10] unidad del núcleo dirigente. Y por otro lado, esa coincidencia parcial muestra que el C. E. no niega en absoluto las posibilidades de maniobra del capital monopolista, es consciente de ellas y las tiene en cuenta al elaborar la táctica del Partido.

Cuando la discusión estaba en sus inicios y lo que aparecía en cuestión era el alcance y posibilidades del «plan de desarrollo», así como los medios de la oligarquía para procurar una salida favorable a ella, el secretario general del Partido intervino intentando una conclusión de síntesis que se resumía así: «La crítica del plan de desarrollo debemos abordarla desde tres ángulos: 1º –Explicar, denunciar a qué intereses sirve el plan y a cuáles lesiona. Este es el aspecto más importante y urgente. 2º –Presentar ante el país las medidas de tipo económico que serían necesarias y oportunas en este momento para un desarrollo económico y social, democrático. Es decir, establecer un contraplán. Realizar una acción propagandística muy seria en torno a este contraplán. Elaborarlo con la colaboración de economistas y, si es posible, de políticos de otros grupos y tendencias. 3º – Estudiar las posibles consecuencias sociales del plan; las posibilidades de su cumplimiento; sus repercusiones en el terreno social y político. Partiendo de que nosotros no negamos las posibilidades de un crecimiento o desarrollo; no estamos contra éste, estamos contra que se haga a costa del pueblo. Debemos dejar bien claro que no ligamos la liquidación de la dictadura, ni en general, del poder de la oligarquía, a que no haya crecimiento económico».

A continuación Santiago Carrillo no descartaba la posibilidad de que bajo la presión de la lucha de masas, la oligarquía se viese obligada a consentir ciertos cambios, incluso la retirada de Franco, o su paso a un lugar secundario; de que durante un período la oligarquía consiguiese conservar el poder, bajo unas u otras formas; pero que esos cambios, realizando el Partido una política justa, permitirían un fortalecimiento mayor del movimiento obrero y democrático, que a través de diversas fases, imprevisibles en su detalle hoy, llegaría a imponer una salida democrática.

En ese momento de la discusión pareció que las conclusiones hacían la unidad del C. E.; pero el desarrollo posterior de la discusión mostró que no, que por parte de Claudín sólo se trataba de una «coincidencia parcial».

Es decir, para Claudín no se trata solamente de que la oligarquía puede maniobrar intentando una salida propia, sino de que en esta etapa histórica la solución oligárquica va a prevalecer sobre la democrática.

En cuanto al fondo, la plataforma de F. C. niega el programa del Partido, aprobado en el VI Congreso, que caracteriza la etapa histórica actual como la de la revolución democrática antifeudal y antimonopolista; él considera la etapa actual como la del desarrollo y dominación efectiva del capital monopolista, bajo otras formas políticas.

Toda su argumentación posterior, su análisis de la situación política y económica, de la correlación de fuerzas, y de la situación internacional. parte ya de una premisa que niega toda la línea del Partido y –como veremos– la realidad. Dicha argumentación está impregnada de un subjetivismo pesimista, claudicante, según el cual no marchamos a una situación revolucionaria democrática, sino a una «nueva etapa» del desarrollo capitalista y del poder de la oligarquía.

 

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