Nuestra Bandera, revista teórica y política
del partido comunista de españa
· Madrid, marzo-abril 1976
número 84
páginas 47-51

Declaración común del Partido Comunista de Japón
y del Partido Comunista de España

A invitación del C.C. del Partido Comunista del Japón ha visitado el Japón, del 27 al 31 de Marzo de 1976, una delegación del Partido Comunista de España encabezada por su secretario general, camarada Santiago Carrillo.

En la sede del C.C. del P.C.J., el 28 y el 29 de marzo, ha tenido lugar el encuentro entre la delegación del P.C.J. presidida por el camarada Kenji Miyamoto, presidente del Presidium y la delegación del P.C.E. Integraron la delegación del P.C.J. los camaradas Tetsuzo Fuwa, miembro del Presidium permanente y jefe del secretariado, camarada Tomio Nishizawa, miembro del Presidium permanente, camarada Akira Kudo, miembro del Presidium y camarada Hiroshi Kikunami, miembro del secretariado y jefe de la sección internacional.

En el curso de las entrevistas que se desarrollaron en una atmósfera de solidaridad militante y de camaradería muy cordial, las dos delegaciones expusieron la situación actual de sus respectivos países y las actividades de sus partidos, e intercambiaron sus opiniones sobre la situación internacional y los problemas del movimiento comunista y obrero internacional.

La delegación del P.C.J. expresó que la crisis se agrava en todos los aspectos de la vida nacional a causa del fracaso de la política reaccionaria y antipopular de] Partido liberal demócrata que representa los intereses del imperialismo americano y de los monopolios japoneses y que el P.C.J. lucha con éxito para la formación de un frente unido y para el establecimiento de un Gobierno de unidad democrática sobre la base de tres objetivos renovadores: la abrogración de la alianza militar nipo-americana y la edificación de un Japón pacífico y neutral; la defensa de la vida nacional y la [48] salvaguardia y desarrollo de la democracia. La delegación subrayó que el P.C.J. hace esfuerzos para ampliar y reforzar constantemente las filas y la influencia del Partido, rechazando resueltamente los ataques anticomunistas que la clase dominante lanza de una manera cada vez más violenta para obstaculizar el progreso del Partido Comunista.

La delegación del P.C.E. expuso que en España se ha desarrollado después de la muerte de Franco un movimiento de luchas obreras y populares sin precedentes. La amnistía, la democracia son exigencia unánimes de la sociedad española. Las tentativas del gobierno de continuar el sistema dictatorial, de crear una pseudodemocracia excluyendo a la clase obrera, a las fuerzas progresistas y, sobre todo al P.C. están condenadas al fracaso. Todas las fuerzas democráticas se han unido en un órgano común que presenta al país una alternativa concreta para el cambio democrático. El P.C.E. se desarrolla de forma impetuosa, sus filas crecen, su influencia en la vida nacional se afirma más y más.

En nombre del P.C.J., el camarada Kenji Miyamoto, presidente del Presidium se felicitó sinceramente por los grandes procesos de la lucha del P.C.E. y de todas las fuerzas antifascistas y democráticas por el establecimiento de las libertades y de la democracia, y expresó su respaldo y solidaridad vigorosa a esta lucha.

En nombre del P.C.E., el camarada Santiago Carrillo, secretario general se congratuló de los importantes resultados que el P.C.J. ha obtenido en la lucha por un Japón independiente, democrático, pacífico, neutral y próspero, y expresó su apoyo y solidaridad inquebrantable a la lucha del P.C.J. y del pueblo japonés que se oponen a la dominación del imperialismo americano y de los monopolios japoneses.

Pese a las diferencias entre la situación del Japón y España, el P.C.J. y el P.C.E., que luchan de acuerdo con la línea política establecida por cada partido de manera independiente, han llegado a una serie de conclusiones comunes y positivas sobre cuestiones importantes, y hacen pública la siguiente declaración conjunta:

A fin de que Japón salga de la actual crisis y abra su nueva vía democrática y que España entierre los restos del fascismo y establezca la democracia, es importante que la política de cada partido se enraíce profundamente en la vida nacional, que se logre la amplia unidad de todos los hombres que respetan la democracia y la dignidad nacional y se logre así un poderoso frente de unidad nacional. En la actual situación es posible llegar a un amplio acuerdo nacional para un cambio democrático.

Los dos partidos subrayan que la libertad y la democracia son inseparables de los principios del socialismo científico y que esta concepción no corresponde a una actitud de táctica coyuntural. [49]

La verdad histórica es que los militantes del P.C.J., bajo el régimen imperial absolutista y los del P.C.E. bajo la dictadura franquista, han luchado por la libertad y la democracia, arriesgando sus vidas. Esa verdad prueba que los dos partidos son verdaderos defensores de la libertad y la democracia en sus países.

El P.C.J. y el P.C.E. reafirman nuevamente que, tanto en la etapa del cambio democrático como en la sociedad socialista que prevén para sus respectivos países, defenderán plenamente el régimen de la pluralidad de partidos políticos, incluyendo la posibilidad de cambio de poder de acuerdo con el veredicto electoral, el respeto de los derechos humanos, las libertades de reunión, de palabra, de prensa, de asociación y de creencias --que incluya la propaganda religiosa--, la autonomía de los sindicatos, el derecho de huelga, la plena libertad de la cultura y la ciencia. En las sociedades socialistas que prevén los dos partidos no habrá ni «filosofía oficial» fijada por el Estado dando carácter estatal a una ideología particular, ni coacción ideológica del Estado para imponer una «filosofía oficial».

Los ataques anticomunistas que las fuerzas reaccionarias lanzan apoyándose en fenómenos negativos de tal o cual país socialista y que tienen como tema principal el problema de la libertad no tendrán éxito frente a nuestros dos partidos. En relación con estos fenómenos negativos, el P.C.J. y el P.C.E. han expresado sus desacuerdos y opiniones independientes cada vez que ha sido necesario. Los dos partidos proclaman su intención de construir la sociedad del porvenir partiendo de las condiciones históricas y sociales de los países capitalistas altamente desarrollados y apoyándose en las tradiciones y características de su vida nacional, sobre la base de un amplio acuerdo y de manera independiente. No copiarán como modelo a tal o cual país socialista.

La gesta legendaria de los pueblos de Vietnam, Laos y Camboya y su victoria en la guerra contra el agresor imperialista, --la contienda más cruenta y prolongada después de la II Guerra mundial-- tiene, en tanto que victoria de la causa del socialismo y del principio de autodeterminación nacional, un significado histórico en la situación no sólo en Asia sino en el mundo entero.

La lucha por la independencia y soberanía nacional de los países en vías de desarrollo, el auge del movimiento de naciones no alineadas, y los grandes progresos en la lucha de los pueblos de los países capitalistas altamente desarrollados, tanto en Europa como en Japón, constituyen, asimismo, un factor importante de la actual situación internacional. Con la agravación de la crisis económica del mundo capitalista, esos factores crean nuevas dificultades al campo imperialista encabezado por el imperialismo norteamericano.

Pese a todas las dificultades indicadas, el imperialismo de E.E.UU, basándose en la «política de fuerza», como lo demuestran [50] la «nueva Carta Atlántica», la «Conferencia en la cima de Rambouillet», la «nueva doctrina para el Pacífico», intenta reorganizar y fortalecer el campo imperialista y lanzar un nuevo desafío a los pueblos que batalIan por la autodeterminación nacional, la paz, la democracia y el progreso social. Kissinger ha hecho recientemente una serie de declaraciones contra la participación de los partidos comunistas en los gobiernos de las naciones capitalistas, que constituyen una intromisión escandalosa e ilegal en los asuntos interiores de otros países.

Los pueblos del mundo, sin subestimar los peligros que entraña esta política de injerencia y agresión del imperialismo norteamericano, pueden hacerla fracasar desarrollando sus luchas por la paz e independencia nacional e imponer así nuevos retrocesos al imperialismo.

Para que la actual situación mundial evolucione en favor de la paz, de la independencia de las naciones y del progreso social, los dos partidos consideran que el movimiento de la clase obrera y del pueblo en los países capitalistas, los países socialistas, y el movimiento de liberación nacional tienen que cumplir con acierto las misiones históricas que les corresponden y cooperar sobre la base de los principios de la igualdad y del apoyo recíproco.

Es evidente que el establecimiento de relaciones de coexistencia pacífica entre los Estados tiene una significación importante para la paz mundial. Por eso mismo, en la presente coyuntura internacional, hace falte impulsar la lucha por conseguir la retirada de todas las tropas extranjeras, el desmantelamiento de las bases militares extranjeras de una u otra potencia, la disolución de los bloques militares antagónicos y la prohibición completa de las armas nucleares. La coexistencia pacífica no significa el mantenimiento y la consolidación del statu quo y del antagonismo de los bloques militares, sino que está indisolublemente ligada al despliegue de la lucha para orientar el curso actual de las relaciones internacionales en el sentido de la paz, y asimismo, en favor del avance de la causa de la autodeterminación de los pueblos, de la independencia nacional y de la libertad, del progreso y desarrollo de la sociedad.

En este orden, los dos partidos consideran que el internacionalismo verdadero de nuestra época, consiste en que los pueblos de los países capitalistas, los países socialistas y los movimientos de liberación nacional, desarrollen con plena independencia y con acierto sus luchas respectivas y establezcan su cooperación con las formas y el contenido adecuados a la situación actual.

El desarrollo de las relaciones entre los partidos comunistas de los países capitalistas desarrollados que tienen situaciones y tareas semejantes adquiere en este orden una importancia y una actualidad particular. [51]

Para el avance de la lucha de los pueblos es necesario reconocer plenamente la diversidad de los movimientos revolucionarios de los diversos países y la independencia de cada partido comunista, independencia que constituye una condición ineludible y fundamental para el movimiento comunista internacional de nuestra época.

Atribuir un carácter absoluto a la ideología definida por un partido, o la interpretación que éste hace de las ideas de Marx, Engels y Lenin; atacar a otros partidos por el hecho de que no se someten a esa interpretación, y considerar como «piedra de toque del internacionalismo proletario», la actitud que se toma hacia ese partido, todo esto conduce en la práctica a negar la independencia de los partidos comunistas. Ello es igualmente incompatible con el desarrollo creador de la teoría del socialismo científico, con el progreso del movimiento revolucionario de los pueblos y con la aspiración a restablecer y consolidar la unidad del movimiento comunista internacional.

Respetar y reconocer la independencia de los partidos comunistas es la única vía que permite al movimiento comunista internacional responder a las exigencias contemporáneas, y es asimismo premisa para el desarrollo de una manera creadora de la teoría del socialismo científico en la condiciones complejas y nuevas de la sociedad contemporánea.

El P.C.J. y el P.C.E. consideran como tarea actual y urgente del movimiento comunista internacional, establecer, no solamente en palabras, sino prácticamente, los principios de una cohesión auténtica tales como la independencia, la igualdad, la no injerencia en los asuntos internos y la solidaridad internacional.

Las dos delegaciones coinciden en afirmar que la visita al Japón de la delegación del P.C.E. y sus entrevistas se han desarrollado con pleno éxito y que han alcanzado una significación de suma importancia tanto para desarrollar la solidaridad y la amistad entre los dos partidos y los dos pueblos, como para promover la unidad del movimiento comunista internacional sobre la base de principios justos y para contribuir a la unidad de todas las fuerzas democráticas y antiimperialistas.

 


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