La Revista Universitaria
Madrid, martes 8 de abril de 1856
 
Año I, número 4
página 8

Mariano Sánchez Almonacid

Importancia del estudio
de la Economía política y la Estética

Objeto de ambas. La utilidad. La belleza. Necesidad de poner el estudio de la segunda al nivel del de la primera.

(Remitido. Conclusión.)

Una gran cuestión ha ocupado diversamente a los gobiernos en multitud de circunstancias: la libertad de imprenta. Esta, que aun no tiene ni han podido señalarse sus límites, quedaría desde luego críticamente resuelta, dando de antemano al estudio de la Estética toda la extensión que su importancia requiere. Preguntad a muchos que escriben en diferentes géneros, en que consiste el placer que les causa una tragedia, por qué razón les agrada simpáticamente tal persona a primera vista, y tal otra les desagrada, por qué una acción noble les conmueve, &c.; y os contestarán que sin saber por qué. Pues bien, la ciencia de que hablamos nos da razón de todo esto y de otros muchos fenómenos notables, que suelen pasar desapercibidos aun para las personas que debieran filosóficamente analizarlos. Abrid un libro de Estética{1}, (verdad es que en nuestra lengua por desgracia apenas se conocen) y si la curiosidad no os excita a continuar su lectura, sino hallareis una satisfacción, un placer en reconocer las verdades que os descubre y enseña, decid que no merecemos ser escuchados, y anatematizad nuestros escritos en este género, como los de un ridículo visionario.

Acaso se nos dirá que sin dichos conocimientos se han producido bellas obras de arte, y declamado elocuentísimos discursos. ¿Pero habremos de condenar por esto el estudio? ¿Se desprecian los elementos de la lógica, porque hay quien raciocina bien naturalmente, o porque pocos se cuidan de sus preceptos en el calor de la defensa? Seguramente que no: porque con el continuo y aprovechado estudio de sus principios se adquiere la costumbre de pensar rectamente y raciocinar con método, como con el estudio de la Estética se logra formar un gusto profundo y delicado en todo cuanto se refiere a la expresión, a las comunicaciones de lo invisible por medio del arte.

En los medios que emplean para esta expresión, para la manifestación de la belleza, se diferencian principalmente la Literatura, la Música, la Pintura y demás bellas artes: sus principios fundamentales son los mismos, la Estética las comprende; su objeto ya hemos dicho que es lo bello, como el de la Economía política lo útil: procuremos armonizar estas dos cosas en cuanto sea posible, y se habrá dado un gran paso en el terreno de la felicidad de los pueblos.

Si al lado de la recompensa material del trabajo viera el artesano delante de sí un campo asequible de goces para su espíritu, de solaz a su imaginación, hallaría en la conciencia de sus tranquilas satisfacciones la conformidad de su condición con la esperanza lisonjera de una vida más perfecta, y, sin vacilar en los medios para su feliz adquisición, la práctica de la virtud se le haría más fácil y llevadera.

Nosotros desearíamos poder extendernos con detención en consideraciones importantes que esclarecieran aun mas debidamente las ideas que hemos apuntado; pero nos limitamos por ahora a lo expuesto, en obsequio de la brevedad que esta clase de artículos requiere.

Mariano Sánchez Almonacid

{1} En varios elementos de Filosofía se hallará una parte de Estética, en el tratado de las sensaciones; pero esta no es la parte de que aquí se trata; hablamos de la Filosofía, de las Bellas Artes, de los principios del buen gusto. Ni tampoco se confundirá con la Retórica, esta es el arte, la Estética es la ciencia.

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