Filosofía en español 
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Editoriales

El idioma y el “cine”

Recientemente se ha celebrado en San Francisco de California una reunión de representantes consulares hispanoamericanos para tratar del problema del idioma en el “cine” sonoro. Decimos “problema”, y creemos no exagerar la calificación del concepto, aunque el asunto no haya merecido hasta ahora el debido interés por parte de entidades oficiales y particulares. En efecto: a causa del desconocimiento absoluto que se tiene en las zonas de producción cinematográfica norteamericana respecto de España y su idioma, se están elaborando películas habladas en español que no tienen apenas elementos de nuestro idioma y constituyen un verdadero atentado al lenguaje y hasta al sentido común. Por lo regular, los productores utilizan americanismos que en los mismos países donde se usan resultan una verdadera barbarie dialectal y que en aquéllos no usan las personas medianamente cultas.

Los cónsules hispanoamericanos que representan a la Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela, convocados por el de España en San Francisco, han suscrito un documento, donde dicen que “siendo el ‘cine’ parlante uno de los mejores medios para obtener la uniformidad del lenguaje hablado, sería de desear que los actores que en las cintas sonoras toman parte acomodasen su pronunciación a la más pura y castiza”. Añaden que “el idioma español presenta una unidad completa en todas las naciones que lo hablan”, y que “el idioma español que hablan las gentes cultas de la América hispana es tan gramaticalmente correcto y castizo como el que se habla en España por esa misma clase de personas”.

Es muy plausible el acuerdo que comentamos, y se impone la necesidad de que nuestros representantes diplomáticos extiendan la acción iniciada para lograr que las películas habladas en español estén controladas eficazmente por personas de reconocida solvencia intelectual. No creemos difícil conseguir que se prohíban “films” parlantes que carezcan de estas condiciones elementales, y en todo caso las Empresas hispanoamericanas deben rechazarlos hasta conseguir una modificación total en este aspecto de la producción cinematográfica.