Alma Española
1903-1904
artículos

Alma Española

Alma Española se publicó durante seis meses en Madrid (el primer número el domingo 8 de noviembre de 1903, el número 23 y último el sábado 30 de abril de 1904). Su editor inicial fue Gabriel Ricardo España, y como buena revista militante adoptó como cabecera la misma bandera de España y se abrió con un artículo de Benito Pérez Galdós: Soñemos, alma, soñemos. Los autores que más colaboraron en la revista fueron: Francisco Acebal, Jenaro Alas, Pío Baroja, Emilio Bobadilla, Manuel Bueno, Manuel Carretero, José Francés, Luis Gabaldón, Ramiro de Maeztu, José Martínez Ruiz (hasta el número 13), Gregorio Martínez Sierra, Ramón Pérez de Ayala y Luis de Tapia. Revista más política que literaria, es un testimonio imprescindible de la voluntad de regeneración de principios del siglo XX español.

En su corta vida la revista conoció tres etapas. La primera alcanza hasta el número 16 (noviembre de 1903 a febrero de 1904). Sus primeros cuatro números utilizaron una tipografía gótica (que fue abandonada ante las protestas de los lectores, molestos por la mala legibilidad); los ocho primeros números (noviembre y diciembre de 1903) tuvieron 12 páginas, los ocho siguientes (enero y febrero de 1904) alcanzaron las 16 páginas, manteniendo el precio en 10 céntimos de peseta. Durante esta primera etapa la revista dispuso de su propia imprenta (en Claudio Coello 104).

La segunda etapa, tras una semana en la que no apareció, se corresponde con los cuatro números (del 17 al 20) publicados en marzo de 1904. Esos números siguen teniendo 16 páginas y costando 10 céntimos, pero cada uno de ellos tiene una cabecera diferente. Se cambia de taller (a la Imprenta de A. Marzo, San Hermenegildo, 30 duplicado) y se le añade un subtítulo: «Revista ilustrada de tipo completamente original. Unica de su género en idioma castellano, con buena y abundantísima lectura. Tirada del presente número: 60.000 ejemplares.»

La tercera etapa se inicia tras quince días de silencio y un cambio de empresa. El subtítulo es ahora «Revista semanal ilustrada», y figura como director Alfonso Ruiz de Grijalba. Se abre con un editorial: «Sin miedo a nada ni a nadie.» Corresponde con los tres últimos números de la publicación. Se restituye la cabecera inicial (los colores de la bandera nacional), se reduce a 12 páginas, duplica su precio (20 céntimos los números 21 y 22, 15 céntimos el último número, el 23), y aparece en sábado (durante las dos primeras etapas está fechada en domingo). La nueva empresa de la revista establece un concurso entre los vendedores de periódicos, para premiar a quienes «coloquen entre el público de Madrid mayor cantidad de ejemplares». Como no se anunció el final de la revista y al parecer son muy escasos los ejemplares que se conservan del número 23, se ha sugerido un posible secuestro o suspensión (explicable por el radicalismo político religioso de los contenidos de ese último número, en el que firmaron artículos Miguel de Unamuno, Ramón Pérez de Ayala y Ramiro de Maeztu entre otros).

Tiene particular interés la serie de artículos que dedicaron a las distintas «almas» de España (obsérvese que todas ellas circunscritas a la península ibérica e islas adyacentes: no se incluye ningún «alma» americana). Se anunció en el primer número (8 noviembre 1903, pág. 10): «comenzaremos pronto la inserción de la interesante serie de trabajos que a continuación se expresan: Alma montañesa, por José M. de Pereda; Alma valenciana, por Vicente Blasco Ibañez; Alma gallega, por Emilia Pardo Bazán; Alma aragonesa, por Mariano de Cavia; Alma catalana, por Juan Maragall; Alma vascongada, por Miguel de Unamuno; Alma mallorquina, por M. de los Santos Oliver; Alma castellana, por Santiago Alba; Alma andaluza, por José Nogales, &c.» De los artículos entonces anunciados no se llegaron a publicar los correspondientes a las «almas» montañesa, gallega y castellana (la aragonesa fue escrita por Royo Villanova, y no por Mariano de Cavia). Además se dedicaron artículos a otras «almas» no contempladas en aquel anuncio: asturiana, riojana, granadina y murciana. Y permanecieron en el olvido otras «almas» que, por analogía, cabe suponer habrían podido ser tenidas en cuenta: extremeña, canaria, navarra. Los artículos dedicados a las «almas» se publicaron en este orden (obsérvese que ninguno apareció durante la etapa final de la revista): Benito Pérez Galdós, Soñemos, alma, soñemos (1:1; 8 noviembre 1903), Miguel S. Oliver, Alma mallorquina (4:1-3; 29 noviembre 1903), José Nogales, Alma andaluza (5:1-2; 6 diciembre 1903), Manuel M. Barroso, ¡Alma española!... ¿y el cuerpo? (5:11; 6 diciembre 1903), Francisco Acebal, Alma asturiana (9:2-4; 3 enero 1904), Miguel de Unamuno, Alma vasca (10:3-5; 10 enero 1904), Vicente Blasco Ibañez, Alma valenciana (11:10-12; 17 enero 1904), Juan Maragall, Alma catalana (12:6; 24 enero 1904), Manuel Feliú, Alma riojana (13:10-11; 31 enero 1904), Rodrigo de Acuña, Alma granadina (14:4-6; 7 febrero 1904), Antonio Royo Villanova, Alma aragonesa (16:1-2; 21 febrero 1904), Pedro González-Blanco, Alma española: I. Los ciegos de España (20:6; 27 marzo 1904) y Vicente Medina, Alma murciana (20:8; 27 marzo 1904). Puede completarse esta colección de almas con El alma eslava y la guerra, por Fabián Vidal (17:10; 6 marzo 1904).

Ediciones Turner, de Madrid, publicó en 1978 un cuidada edición facsimilar de esta revista, acompañada de una introducción, índices y notas por Patricia O'Riordan.

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