XXIII Congreso Internacional de Americanistas Costa Rica 1958

 
Guillermo Malavassi V.

Presencia de Unamuno en Costa Rica

Aun cuando la referencia se haga sobre Unamuno en este país centroamericano, no está por demás recordar que existe una actitud de grande aprecio en otras Repúblicas americanas. Y ese afecto hacia él parece brotar de la gratitud o de un recíproco conocimiento, pues es común oír de escritores hispanoamericanos cosas como ésta: «Unamuno caló muy hondo en el alma de nuestros pueblos», frase dicha por Julio César Chaves, en nombre «de veinte pueblos hispanoparlantes», esto es, con ocasión del Segundo Congreso de Academias de la Lengua, celebrado en España en 1956. 0 como esta otra: «fue [de los españoles] el que más frecuentemente se ocupó, con mayor interés, con mejor comprensión... de la América Hispana», de Nieto Caballero. Y en efecto, se encuentran innumerables referencias a América –toda, incluidos los Estados Unidos– en los escritos de Unamuno. Por cierto que en una ocasión mostró su disgusto por el hecho de apoderarse los estadounidenses del gentilicio «americano» con estas palabras: «para los de Estados Unidos de la América del Norte, yankees o yanqueses o como se quiera llamarlos, "americano" no son más que ellos. En su uso de hablar "americano" quiere decir el ciudadano de la República que asentó Washington y corroboró Lincoln; los demás ciudadanos de las demás repúblicas del continente que descubrieron españoles son... no sabemos como los llamarán.» Tuvo mucho que ver Unamuno con América. Pero a este tema tan vasto no me voy a referir. Sólo lo cito como a manera de preámbulo interesante.

Supuesto ese interés general en América, y que no sé con que intensidad pueda reflejarse en concreto en cada lugar, quise indagar sobre los datos que pudieran indicar su presencia en Costa Rica. Para ello me he valido del expediente de seleccionar unos cuantos índices o exponentes de importancia, ya que un trabajo exhaustivo es casi imposible realizarlo. [48]

Antes de referirme a esos exponentes, y para confirmar lo del recíproco afecto con respecto a Costa Rica, voy a decir unas pocas palabras con respecto a «Costa Rica en Unamuno»:

Casi desde que comenzó a publicarse, recibió Unamuno «Repertorio Americano», revista que se publica en Costa Rica desde hace poco más o menos cuarenta años. Hasta en el destierro en Hendaya, recibió puntualmente esa revista. A esto se refiere en esta carta dirigida al Director del Repertorio, J. García Monge, enviada desde Hendaya: «¡Cuánto tiempo hace que deseaba escribirle, mi buen amigo! Y no sólo para darle las gracias por las menciones que de mí hace en su Repertorio Americano, que recibo aquí en mi destierro de Hendaya, puntualmente, sino para decirle que estos recibos son uno de mis mayores consuelos.» Varias cartas le envió García Monge. Parece que pensó en venir a esta tierra. En un post scriptum de esa carta le dice: «¿Cuándo nos veremos?» Le expresa su deseo de venir a América y agrega: «pero no en jira de conferencista espectacular.» Tuvo Unamuno un sentir a veces como americano –sensu lato– manifiesto al preocuparse por los problemas que preocupaban a los americanos. En esa carta lo dice con estas palabras: «Gracias a su revista ecuménica de las Américas españolas me pongo en relación con ellas. Ahí sigo las palpitaciones de ese mundo nuevo. Y lo que siento es no poder ayudarles más en su empresa libertadora.» En una carta que dirigió a Cornelio Hispano, y publicada en El Tiempo, Bogotá, luego recogida por J. García Monge, tiene estas frases: «Acabo de leer en el benemeritísimo Repertorio Americano su estudio sobre la bella realidad de la novela María.» Y para terminar esa carta: «... y bendigamos al (ponga lo mejor) García Monge, que nos pone en comunicación unos con otros.» En un artículo suyo, publicado en Argentina, y refiriéndose a la revista de que venimos hablando, escribió lo siguiente: «El Repertorio Americano es una excelente revista que se publica en San José de Costa Rica y que dirige el señor García Monge. Es de lo más jugoso y de lo más ponderado y de lo más culto que conocemos de esas tierras. Refleja muy bien el envidiable nivel de cultura pública a que ha llegado la pequeña República de Costa Rica.» Y continúa hablando de la revista y, como era su costumbre, ...también de otras cosas. Además, le envió a J. García Monge una poesía, acompañada de este párrafo: «Le envío uno de mis últimos romances por si quiere publicarlo.» Y apareció en Repertorio: «Voy contando los segundos», compuesto en Hendaya. Con respecto a la poesía que parece le [49] dedicó a nuestro Aquileo, por opinión de entendidos parece que no es absolutamente cierto. Tenemos, pues, que algo significó Costa Rica para Unamuno, y por medio, especialmente, de Repertorio, estuvo en comunicación con esta tierra.

Veamos ahora si su presencia se siente en este país.

Los exponentes escogidos son los siguientes, y que iré analizando de una vez:

1º. Colección Ariel. Publicación de artículos selectos de autores de todo el mundo y editada, esa colección, por J. García Monge. Aparece en los primeros años de este siglo y dura hasta el año 1917. Se encuentran en ella 11 reproducciones de artículos de Unamuno.

2º. Repertorio Americano. Es reconocida la importancia internacional de esta revista. En ella hay reproducidos 149 artículos de Unamuno: entre ellos tres cartas y una poesía inéditas. Además 119 artículos sobre él: 17 de costarricenses: y 102 de extranjeros. Esto representa una monumental bibliografía que coloca a Unamuno –en este aspecto– a la altura de grandes americanos.

3º. La prensa nacional con ocasión de la muerte de Unamuno.

Cuando murió Unamuno, España se encontraba en guerra civil. En todo el mundo se sentía la inminencia de otra guerra mundial, lo que se reflejaba en la importancia que a los planes de las cancillerías concedían las noticias periodísticas. En nuestro país comenzaba sus labores un nuevo Gobierno. Unamuno murió un 31 de diciembre. Los diarios no aparecerían sino unos cuatro días después. Sin embargo, la noticia de su muerte, con un comentario sobre la significación de Unamuno en España y en el Occidente, fue dada puntualmente por los tres principales diarios de la época: La Prensa Libre, Diario de Costa Rica y La Tribuna. Y se le llama sin ambages –en dos de esas publicaciones– «gran filósofo español», con lo que daban por resuelto el problema de si Unamuno debe o no incluirse entre los filósofos.

4º. La prensa nacional y en general casi todas las publicaciones aparecidas en Costa Rica durante los años 56-7.

Para esta parte he usado los índices de la Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica. En esos años aparecen en Costa Rica 16 artículos sobre Unamuno. Para más o menos entender lo que significa esa cantidad, establezco una comparación con los artículos en relación con Ortega y Gasset, quien por su nacionalidad, [50] su influjo en América y su contemporaneidad puede hacer menos arbitraria esa comparación. Y de él hay sólo 6. Lo que en comparación con los de Unamuno representa el 37.5%.

5º. Algo en relación con la condenación de dos obras de Unamuno.

Cuando se condenaron dos obras de Unamuno, se entabló una polémica entre un religioso y un catedrático de esta Universidad. El religioso defendía la bondad de la medida adoptada, y el catedrático opinaba que no debiera haberse tomado esa medida. Este catedrático se manifestó católico y terminó la polémica. Quise conocer la actitud que podría tomar la Iglesia costarricense con respecto a este asunto, y en especial en relación con los lectores de esas obras. Conversé con un alto dignatario y el resumen de la conversación puede condensarse en estas palabras suyas: «En Costa Rica estamos acostumbrados a escuchar esas actitudes liberales, y quien necesite leer esas obras, pues que las lea.» Por demás está decir que la condenación vino a provocar la atención sobre Unamuno y que a raíz de ella se habrá de sentir más su presencia.

6º. Un sondeo de opinión con un grupo numeroso y representativo de la opinión culta del país.

Por medio de la conversación diaria me había dado cuenta de que Unamuno andaba de boca en boca. Quise, pues, captar esa opinión viva. Para ello conté con la ayuda de muchos catedráticos de esta facultad. Tomando una masa de 900 alumnos, sobre un universo de bachilleres del año pasado de 1016, realicé el sondeo de opinión con 414 alumnos de los Estudios Generales de la Facultad de Ciencias y Letras de esta Universidad. Un resumen de los resultados es el siguiente:

Un 25% de los estudiantes han leído por lo menos una obra de Unamuno (obra completa, no artículo suelto).

El 63% ha discutido u oído discutir sobre él.

58% de esos alumnos ha leído en revistas o periódicos algo en relación con él.

El 64% recuerda haberlo estudiado en la enseñanza media, sin estar expresamente mandado en los programas. Y los alumnos lo recuerdan después de casi tres años de haberlo visto.

No se le ha «boicoteado» en los colegios católicos, sino que –al contrario– allí es donde más se lee.

Un 11% admite que Unamuno ha ejercido sobre ellos influjo literario o general en su modo de pensar. [51]

El 7.5% confiesa que Unamuno ha tenido influjo en su vida religiosa, sin indicar qué consecuencias pueda haber tenido para sus prácticas religiosas. En este aspecto el influjo religioso es mayor en los colegios no católicos, aunque sea en los que menos se leen sus obras.

He revisado algunas otras publicaciones que buenamente han venido a mis manos, y muestran claramente que Unamuno ha estado presente en Costa Rica a todo lo largo de este siglo. Hasta en textos de lectura para las escuelas primarias he encontrado selecciones de sus obras.

Existen además dos tesis de universitarios sobre Unamuno. En un texto de historia de filosofía del cuarto año de lo que fue la Facultad de Filosofía y Letras aparece Unamuno. Especial mención merecen los cursos semestrales que por tres años ha dado el Catedrático Bonilla sobre Unamuno. Tengo la impresión de que a Abelardo Bonilla se debe el que muchos profesores de Enseñanza Media, que han sido sus discípulos, hagan especial hincapié en Unamuno, ya que aquél tiene como diecisiete años de enseñar literatura española con preocupaciones filosóficas y más de una vez habla de Unamuno.

El delegado paraguayo al 2º Congreso de Academias de la Lengua, del que ya hablé al principio, dijo lo siguiente en relación con la temática de Unamuno: «Al descubrir o poseer el mundo unamunesco nadie queda atado por los eslabones de un sistema ni cogido por una escuela, un partido, una bandería.» Meditando esas palabras, luego de haberme dedicado con alguna asiduidad a la lectura de algunas de sus obras, termino preguntándome si no sería muy conveniente el valerse de los escritos de Unamuno –considerados bien los antecedentes enumerados; el tipo de problemas que trata éste, y la forma «dramática» en que los propone– como óptimos introductores a los estudios filosóficos en Costa Rica.

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Congresos de
Americanistas
XXIII Congreso Internacional de Americanistas
San José 1959, páginas 47-51