Historia del Partido Comunista de España 1960

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Capítulo segundo
La República

El VII Congreso de la Internacional Comunista

En el verano de 1935 se reunió el VII Congreso de la Internacional Comunista, que tuvo una gran repercusión internacional y ejerció gran influencia en el fortalecimiento de nuestro Partido, así como en la lucha de las masas obreras y populares de España contra el fascismo.

En el momento de celebrarse el VII Congreso de la I.C., había en el mundo una situación en muchos aspectos nueva. El fascismo, sobre todo desde su instauración en Alemania, era un peligro directo para todos los pueblos de Europa. Y no sólo de Europa.

¿Cómo hacer frente al fascismo? Tal era la gran cuestión colocada por la realidad misma ante el VII Congreso de la I.C.

El movimiento comunista contaba a la sazón con ricas experiencias. En Francia, el Partido Comunista había conseguido establecer un pacto de unidad de acción con el Partido Socialista y un acuerdo de Frente Popular entre las fuerzas obreras y democráticas para la lucha común contra el fascismo.

El Partido Comunista de España, en condiciones muy diferentes a las de Francia, a través de la lucha armada de Octubre y de los progresos de su política unitaria, mostraba también de una forma práctica cómo se podía combatir y hacer retroceder al fascismo.

El VII Congreso de la I.C. generalizó las experiencias unitarias de Frente Único y de Frente Popular, que estaban ya en curso en Francia, España y otros países, y les dio una firme base de principio asentada sobre la teoría del marxismo-leninismo.

El camarada Dimitrov, en su histórico informe, subrayó que la instauración del fascismo no era el simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino el paso de la democracia burguesa a una dictadura terrorista abierta.

Para hacer frente a los nuevos problemas planteados por la realidad, hacía falta modificar la táctica, y en algunos aspectos también la estrategia, del movimiento comunista.

Frente al fascismo, que esclavizaba salvajemente a la clase obrera, dañaba a la pequeña burguesía y a importantes sectores de la burguesía, y hacía tabla rasa de todas las [105] libertades, era imprescindible que los comunistas, aplicando principios claramente establecidos por Lenin, estableciesen un sistema flexible de alianzas, coincidencias y neutralizaciones que aislase al fascismo y diese a la lucha antifascista la mayor amplitud y eficacia posibles.

El VII Congreso de la I.C. tuvo una actitud audazmente crítica y autocrítica respecto a ciertos errores sectarios cometidos en períodos anteriores. Ayudó de un modo decisivo a los comunistas a desechar posiciones y consignas falsas y sectarias –como la de aplicar a los socialistas en general el calificativo que habían dificultado sus relaciones con de socialfascistas– una parte de los trabajadores, y con capas no proletarias, pero susceptibles de marchar al lado de la clase obrera en la lucha por la defensa y el desarrollo de la democracia.

Después del VII Congreso de la I.C., los partidos comunistas colocaron como eje de toda su actividad la lucha por el Frente Único Proletario y por el Frente Popular Antifascista; tomaron más firme y audazmente en sus manos la bandera de la lucha por la democracia y por los intereses nacionales de sus países.

En España, las repercusiones del VII Congreso fueron considerables e inmediatas. El VII Congreso daba una respuesta tan concreta, tan directa, tan acertada, a los problemas que entonces preocupaban a los obreros y a los antifascistas todos de nuestro país, que suscitó en España una profunda conmoción política. La mayor parte de los periódicos de izquierda, socialistas y republicanos, comentaron favorablemente los debates del histórico Congreso.

Los acuerdos del VII Congreso de la I.C. influyeron favorablemente en las relaciones entre el PCE y el PSOE. En una carta fechada en octubre de 1935, dirigida al periódico «Claridad», nuestro Partido hizo a la izquierda socialista las siguientes propuestas: 1) realizar la unidad sindical mediante el ingreso de la CGTU en la UGT; 2) desarrollar las Alianzas; 3) crear el Bloque Popular Antifascista, cuya fuerza dirigente tenía que ser la clase obrera unida; 4) marchar hacia la unidad orgánica de los dos partidos, tomando como base de discusión las resoluciones del VII Congreso.

Amplios sectores socialistas acogieron favorablemente esas, propuestas. [106]

La Juventud Socialista, después del VI Congreso de la Internacional Juvenil Comunista, puso rumbo a la fusión con la Juventud Comunista para crear la organización única de la juventud trabajadora, sobre la base de los principios del marxismo-leninismo.

La presión unitaria se hacía cada vez más fuerte en el seno del PSOE y se reflejaba en la actitud de Largo Caballero que, habiendo salido de la cárcel, estaba al frente del PSOE y de la UGT.

La primera realización unitaria concreta fue la unidad sindical, con el ingreso de los sindicatos de influencia comunista –Confederación General del Trabajo Unitaria– en los sindicatos de influencia socialista –UGT–, en diciembre de 1935. Era la coronación de largos y tenaces esfuerzos del Partido Comunista en pro de la unidad sindical y una nueva prueba de la disposición de los comunistas a hacer concesiones para lograr la unidad de los trabajadores.

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  Historia del Partido Comunista de España
París 1960, páginas 104-106