Congreso por la Libertad de la Cultura

Centro de Documentación y de Estudios Españoles

Centro de Documentación y de Estudios

A medida que iba transcurriendo el año 1959 la realidad de la evolución de la Revolución cubana estaba obligando a cuestionar la efectividad del activismo del Congreso y de Cuadernos en Hispanoamérica. Pero también, la habilidad estratégica del Partido Comunista en España, que estaba dando sus frutos (tras el «Mensaje del Partido Comunista de España a los intelectuales patriotas» de abril 1954… haberse aprovechado del «Manifiesto a los universitarios madrileños» de febrero de 1956… la declaración «Por la reconciliación nacional» de junio de 1956…), al lograr, por ejemplo, sumar a su convocatoria de «Huelga Nacional Pací­fica» (18 de junio de 1959) a un desconocido Frente de Liberación Popular, impulsado nueve meses antes por Julio Cerón desde entornos clericales y borbónicos, obligaba a un replanteamiento táctico y estratégico del Congreso por la Libertad de la Cultura respecto a sus actuaciones tanto en la España del exterior como en la del interior.

En el verano, el Congreso organizó en Lourmarin (8-13 julio 1959) un encuentro de intelectuales europeos, al que llevaron a media docena de escritores españoles del interior: «Provincialismo y universalismo en la cultura europea». Su organizador, Pierre Emmanuel, quedó incorporado al aparato congresual, con el encargo de atender al núcleo incipiente de españoles afines del interior.

En el otoño, Julián Gorkin concibió la conveniencia de activar un Centro de Documentación y de Estudios Españoles (pronto habí­a de perder el “españoles”, concesión, o no, a los aliados secesionistas, vascos y catalanes), que dio sus primeros pasos en noviembre: con Salvador de Madariaga como presidente y Gorkin de vicepresidente, el proyecto se dotó de un «Consejo de Honor», que formaron otros ocho españoles del exterior: Pedro Bosch Gimpera, Pablo Casals, José Ferrater Mora, Francisco Garcí­a Lorca, Jorge Guillén, Federico de Oní­s, Claudio Sánchez Albornoz y Ramón Sender. Así­, por ejemplo, con fecha 18 de noviembre, Julián Gorkin invita a José Ferrater Mora a ser Miembro del Consejo de Honor del Centro de Documentación y de Estudios Españoles (cuyo proyecto adjunta), en nombre de Salvador de Madariaga y en el suyo propio:

«Hemos emprendido ya la legalización en Francia de este Centro –legalización que se llevará no menos de cuatro o seis meses– y de manera que pueda actuar con la máxima independencia. Mientras tanto y para poder realizar los primeros trabajos de organización, de enlace y de estudio, funcionará como un Centro de la Revista Cuadernos. Puedo anunciarle que en cuanto pueda funcionar legalmente como tal Centro, actuará con la debida autonomí­a, siendo más bien Cuadernos un instrumento reflejo de los diversos trabajos. Por lo demás, el Centro aspira a editar cuanto antes su propio Boletí­n en lengua española y en cuanto ello sea posible, en francés y en inglés para la información internacional.»

Boletí­n Informativo del Centro de Documentación y de Estudios, número 3, Parí­s junio 1960 A final de 1960 el Centro de Documentación y Estudios ya ha difundido cuatro entregas de su Boletí­n Informativo, una publicación de combate, escrita en español, mecanografiada y reproducido a ciclostil, con un portada genérica impresa a dos colores, grapada al resto de los folios. En el número cuatro (diciembre de 1960) el pie de imprenta dice, en francés, en la página 17 y última: «Centre de Documentation et D'Etudes. 18, Avenue de l'Operá. Paris (1). Bulletin d'information. Le Directeur-Gérant: Michel Collinet.» Michel Collinet (1904-1977) habí­a militado en las Juventudes Comunistas en 1925, y su simpatí­a hacia el POUM le llevó en julio de 1936 a desplazarse a Barcelona como voluntario tras el 18 de julio; en 1938 se casó con Simone Breton, ex-esposa de André Breton, militando los dos en el socialdemócrata PSOP, y participando en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Ese número ofrecí­a como «documento» la famosa carta de intelectuales abajofirmantes sobre la censura, entregada mediante notario el 26 de noviembre de 1960: «El problema de la censura. Carta dirigida a los Ministros de Educación Nacional y de Información y Turismo». Un escrito que llevaba las firmas de varios que ya habí­an sido tocados por el Congreso, y de otros que pronto lo serí­an. Tiene el mayor interés advertir que esta versión es una primera redacción respecto de las que fueron difundidas después profusamente, lo que permite sospechar información privilegiada por parte del Congreso. En el documento publicado por el Boletí­n, el segundo párrafo termina: «Y todos estos hechos se agrandan cuando se trata del caso particular de la cultura en lengua catalana.» Frase sospechosa que no figura en la versión que ofreció el propio Cuadernos en su número 47 ([Protesta contra la censura de más de 300 escritores, artistas e intelectuales españoles]), ni aparece siquiera en la versión (en catalán) publicada en México por Horitzons, el órgano del comunista PSUC («Contra la censura»).

Después de Múnich 1962 el Congreso se dotó de nuevos colaboradores procedentes del interior y recién exilados, bajo su manto, en Parí­s: así­, en el número 12 (octubre 1962) firman ya artí­culos con su nombre Enrique Ruiz Garcí­a y Vicente Ventura Beltrán (ambos presentes en Múnich 1962)…

«Julián Gorkin aparece, además, al frente del llamado «Centro de Documentación y Estudios», que tiene su sede en Parí­s. Ocupa el cargo de vicepresidente, mientras Salvador de Madariaga ostenta, a tí­tulo honorario, la presidencia. Las lí­neas generales del Boletí­n Informativo del centro están caracterizadas por las directrices de acción polí­tica clandestina de la CIA en ese momento: se intenta potenciar a la inexistente ASO (Alianza Sindical Obrera) y a la oposición monárquica y socialdemócrata. Gorkin entra pomposamente en el PSOE en el año 1973, en plena campaña interna de renovación del partido, que terminará con la sustitución de Llopis por Felipe González. Incluso ofrece una conferencia, el 22 de diciembre de ese año, en los locales de la UGT en Parí­s, bajo el tí­tulo “Motivos de mi afiliación al Partido Socialista Obrero Español”. En varios artí­culos del Boletí­n Informativo de Gorkin ya pueden verse los argumentos esenciales que serán utilizados por Felipe González y Alfonso Guerra en Suresnes. El primer número de ese boletí­n explica “la necesidad de una izquierda radical que compita, en el campo de la clase obrera, con el Partido Comunista de España, para restarle base y movilidad social”.» (Alfredo Grimaldos, La CIA en España, Debate, Barcelona 2006, págs. 147-148.)

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