Filosofía en español 
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Congreso por la Libertad de la Cultura

El Contubernio del Congreso por la Libertad de la Cultura

Múnich, 5-8 junio 1962


El IV Congreso del Movimiento Europeo se reunió en Múnich del 5 al 8 de junio de 1962. Asistieron 112 españoles (según la relación oficial publicada por las Cortes Españolas, cincuenta años después, al hacer pública su Declaración institucional sobre el 50 aniversario del «Contubernio de Munich»), aunque habitualmente se dicen que fueron 118, 38 españoles del exilio y 80 procedentes del interior. Entre ellos Salvador de Madariaga Rojo y Julián Gorkin, del Congreso por la Libertad de la Cultura, organización anticomunista que prestó cobertura, corrió con los gastos de buena parte del evento (aún no era conocida por el público su dependencia directa de la CIA) y desde donde se impulsó efectivamente.

En efecto, esta reunión se venía preparando por iniciativa de Madariaga y Gorkin («desde hace varios meses», escribe Gorkin el 10 de abril de 1961) para tener lugar en Estrasburgo (las presiones de las autoridades españolas sobre las francesas determinaron que tuviera que trasladarse a Múnich):

«Venimos preparando otro plan de envergadura mucho mayor desde hace varios meses, respondiendo asimismo a una iniciativa de don Salvador y mía y suscrita por los componentes del «Centro de Documentación y de Estudios», cuya obra decidieron ustedes patrocinar hace un año. Se trata de la convocatoria en Estrasburgo y por el Movimiento Europeo que abarca a las tendencias liberal, demócrata-cristiana y socialista, de una Asamblea que reúna a personalidades españolas del interior y de la emigración según la base de acuerdo que también suscribimos en Oxford Madariaga y yo, cuya copia les adjunto asimismo. Hemos redactado esta base de acuerdo en vista de un conflicto surgido entre algunas personalidades de derecha del interior y las Comisiones Ejecutivas del Partido Socialista y de la U.G.T. No les oculto que la diplomacia franquista se está movilizando activamente para impedir dicha reunión, presionando al gobierno francés para que la prohíba y a los directivos del Movimiento Europeo pera que rectifiquen su acuerdo de auspiciarla. El 18 de los corrientes celebra el Consejo Federal Español una reunión en París, que presidirá Madariaga, con el fin de liquidar en lo posible el conflicto surgido y pasar ya a la convocatoria de dicha conferencia. Por esto verán ustedes que no dejamos de actuar en torno al problema español, no obstante los muchos obstáculos que encontramos en los propios medios españoles, pues, conviene decirlo, en los internacionales encontramos unas facilidades y un entusiasmo que traducen un excelente estado de conciencia por la solución del problema español.» (Carta circular de Julián Gorkin, desde París, 10 de abril de 1961, enviada a íngel del Río, Francisco Ayala, Francisco García Lorca, Vicente Llorens, José Ferrater Mora y Eugeio Granell.)

Año y medio después Gorkin puede presumir del éxito de la reunión de Múnich para frenar el acercamiento político de España al Mercado Común:

«Múnich se organizó desde aquí, principalmente, y desde aquí y gracias a Madariaga presionamos para que en febrero no se abriera la negociación entre las autoridades del Mercado Común y los ministros franquistas, que se habían hecho grandes ilusiones.» (Carta de Julián Gorkin a Ferrater Mora, con membrete del Centro de Documentación y de Estudios, París 5 noviembre 1963.)

«El informe está sin fechar ni firmar, pero debió escribirse en París alrededor de 1963 y sus autores probablemente fueron Dionisio Ridruejo o Julián Gorkin o quizá los dos. Se trata de un proyecto que da cuenta de las actividades que a corto y medio plazo debería desarrollar el denominado Centro de Documentación y de Estudios que en París dirigía el propio Gorkin desde 1960 y donde el activista Ridruejo y algunos de sus colaboradores habían encontrado amparo el verano de 1962 tras el trascendente «Contubernio» de Munich. Aquel Centro era uno de los dos frentes de actuación que a principios de la década de los sesenta el Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) tenía en marcha en relación con España. En la primera página del informe se enumeran las tres líneas de actuación del Centro proyectadas para el futuro: una de documentación, otra de publicaciones, y la última «de promoción de actividades indirectamente políticas o de ayuda a las que vengan promovidas por los grupos profesionales o políticos “libres” de la sociedad española» (1). Sobre esta línea algo etérea de «promociones y ayudas», páginas después, puede leerse lo que sigue:

Se trata aquí de un tipo de actividad que no puede programarse en vista a una regularidad perfecta. Las actividades que comprende este apartado podrían catalogarse aproximadamente así: a) Promoción, asesoramiento y financiación –total o parcial– de congresos y manifestaciones de carácter cultural político: sirvan de ejemplo el modelo de Munich […] d) ayuda a perseguidos y represaliados, como ya ha hecho el Congreso después de la experiencia de Munich.

¿Hasta dónde llegó el mecenazgo del CLC para que pudiera celebrarse el «Contubernio»? Por lo que se desprende del fragmento citado, la ayuda prestada no debió ser menor. ¿Por qué? ¿A quién? ¿Era el europeísmo una señal de identidad de aquel ambicioso think tank anticomunista, financiado con dólares norteamericanos y que, desde 1950 y hasta mediados de la década de los sesenta, se convirtió en una de las «more daring and effective Cold War covert operations (2)» […]

Pero además de difusión de su mensaje, tras Munich, el CLC multiplicó la financiación de actividades de oposición política vehiculada a través del Centro (44. «Se me comunicó que desde Munich el Congreso había gastado en tareas españolas a través de este Centro, de becas y demás al margen de lo destinado a tareas intelectuales del interior, una suma extraordinaria cuyo volumen a mí mismo me sorprendió; que por tratarse de una acción política no habían podido hacerla comprender en los presupuestos normales ni contabilizar dentro de las tareas culturales, que son las únicas que encuadran la acción del Congreso.» Carta mecanografiada de Julián Gorkin a Dionisio Ridruejo fechada el 21 de septiembre de 1964. FDR, CDMH). Desconozco la cifra del gasto que desembolsó el Centro tras el «Contubernio» y es improbable que pueda descubrirse, pero seguro que fue considerable. Por una parte, el Centro mantuvo a varios de los represaliados (a Ridruejo, como mínimo, durante sus casi dos años parisinos). Por otra, estaban los planes de actuación: libros, folletos, revistas. Incluso se pensó en la posibilidad de crear una radio para contrarrestar el monopolio informativo del Estado y la insuflación de discurso comunista a través de Radio Pirenaica.»

(Jordi Amat, «Europeísmo, Congreso por la Libertad de la Cultura y oposición antifranquista», Historia y Política, Madrid, enero-junio 2009, nº 21, págs. 55-72.)

Declaración institucional sobre el 50 aniversario del «Contubernio de Munich»

gbs