Frenología & Magnetismo

Francisco Antonio Mesmer (1733-1815) y el magnetismoFrancisco José Gall 1758-1828Cabeza frenológica de Cubí 1845Mariano Cubí 1801-1875

La Frenología y el Magnetismo aparecieron en el siglo XIX como una nueva luz que despejaba definitivamente los misterios de la mente y de la conducta humana, en nombre de un materialismo cerebral positivo, materialista de hecho aún cuando muchas veces fuese revestido de espiritualismo, generalmente por razones de carácter diplomático o político.

Lo cierto es que la Frenología chocó de frente con el espiritualismo tradicional, representado principalmente por la teología católica o protestante, aunque también por el espiritualismo de tradición cartesiana, que seguían poniendo en el alma espiritual el principio de las operaciones humanas más refinadas.

A finales del siglo XIX, la reacción del espiritualismo pudo descubrir las grandes lagunas que efectivamente ofrecía la Frenología como ciencia, lagunas que habían sido incluso satirizadas en el teatro, y logró limitar sus pretensiones. Y este espiritualismo se alió muy pronto con la aparición de las nuevas tendencias que, con sello materialista, rechazaban sin embargo la doctrina de las «localizaciones cerebrales» en nombre de un estructuralismo gestaltista, según el cual lo que prevalecía en el cerebro era la estructura total y no sus partes, con la tendencia a suponer que en cada parte del cerebro o del organismo estaban de algún modo todas las demás, siguiendo la vieja tradición del organicismo aristotélico. La Gestalttheorie, durante las tres primeras décadas del siglo XX, pareció haber arrinconado definitivamente la perspectiva frenológica (Christian Ehrenfels, Wolfgang Köhler, Kurt Goldstein, Mauricio Merleau Ponty, &c.), convirtiéndola en una reliquia interesante para los historiadores de la fisiología o de la psicología. Y a esta superación del determinismo frenológico, subrayada por la Gestalttheorie, se asociaron muy pronto las tendencias de la nueva Sociología y Psicología social, que tendían a situar en el medio exterior la fuente de los estímulos deterministas y la localización de las diferentes fuentes de impulsos.

Pero después de la Segunda Guerra Mundial, y en gran parte a consecuencia de la propia guerra (de la cirugía cerebral practicada por la medicina de guerra), y por supuesto, gracias al asombroso progreso tecnológico en materia de registros cerebrales y de neurocirugía, la situación comenzó a cambiar por la vía abierta, ya en el siglo XIX, por Emilio du Bois-Reymond, al descubrir la naturaleza electromagnética del impulso nervioso (lo que serviría para fundamentar la extravagante asociación entre frenología y magnetismo).

Es obligado recordar al portugués António Egas Moniz, premio Nobel en 1949 por la demostración quirúrgica de los efectos en la conducta de las lobotomías, lo que demostraba de un modo fehaciente la «localización frenológica» de algunos factores de la conducta, por confusa o borrosa que fuera todavía esta localización. El desarrollo ulterior, en la segunda mitad del siglo XX, del análisis anatómico y fisiológico del cerebro, permite hablar de una Neofrenología que, aunque muy discutida todavía en el terreno neurológico, da ciento y raya a la frenología rudimentaria decimonónica. Basta consultar libros como el de Francis Crick, premio Nobel de medicina en 1962 por su descubrimiento junto con James Watson de la estructura helicoidal del ADN, The Astonishing Hypothesis: The Scientific Search For The Soul (1990), que en su edición española se ha titulado, La búsqueda científica del alma: una revolucionaria hipótesis para el siglo XXI (1994), invirtiendo el orden del original (sospechamos que esta permutación de las frases que componen el título original de esta obra tiene que ver con el público lector en español, a quien los editores habrían considerado más próximo a la tradición espiritualista), para llegar al convencimiento de que la Frenología decimonónica no puede considerarse sencillamente como un perro muerto. Y no queremos con esto decir que esa Frenología quede rehabilitada (en cierto modo lo que queda más subrayado son sus ridículas pretensiones ante tan escasos medios de análisis, y la forma tan ingenua de llevar a cabo el esquema de las localizaciones cerebrales).

Lo que sí nos parece más evidente es que la «Nueva Frenología» ofrece una perspectiva distinta para el momento de releer los textos que tienen que ver con la Frenología tradicional.

Se va sabiendo del negocio de Francisco Antonio Mesmer (1733-1815) con el Magnetismo

1784 «En el día no se habla aquí sino del Magnetismo animal, que es la manía que ha sucedido a la de los globos aerostáticos, los cuales ya no se encuentran sino en algunos Gabinetes de Física o en los talleres de los artífices; y por consiguiente, ya nuestras damas no corren precipitadamente, como antes, a casa de Mr. Charles, sino que torciendo el camino, acuden a la de Mr. Mesmer, las unas por curiosidad, y las otras atormentadas de algunas dolencias, las más veces imaginarias. En ninguna facultad hay ejemplar de una fortuna tan rápida y brillante como la que hace Mr. Mesmer, el cual, según se asegura, gana en seis meses 600.000 libras, y el año entero le valdrá cerca de un millón de la misma moneda. Este facultativo ha iniciado en su secreto a 104 personas, que le han pagado cada una 600 pesos por un curso de 14 lecciones; y no bien éstas se habían acabado, cuando se presentaron otras 100, que pagaron la misma cantidad. Lo más particular es que los hombres más preocupados contra Mr. Mesmer, y los sabios más rebeldes en asentir a las virtudes de dicho Magnetismo, no pueden dejar de confesar que lo que han aprendido en su escuela es muy agradable, y puede serles muy útil. Júntese al producto de dichos cursos el de 80 o 100 enfermos que pagan 6, 8 o 10 Luises al mes a Mr. Mesmer por sus visitas, y se conocerá si ha habido jamás Médico alguno que haya tenido una perspectiva tan lisonjera. Se dice que en este verano se ausentará de París, con el fin de ir a sembrar su ciencia en las demás Capitales de Europa. Si en ellas logra una cosecha tan abundante como en ésta, será el Médico mas rico del mundo; y su método, que en realidad ha hecho curas maravillosas, llegará a ser dentro de poco tiempo la única medicina universal. Algunos pretenden que Mr. Mesmer ha sacado todos sus secretos de un libro antiguo Alemán, que poco ha se ha descubierto en Holanda, y se está traduciendo; pero esto debe serle muy indiferente ahora que su secreto ha dejado ya de serlo, supuesto que le ha comunicado a mas de 200 personas. Sin este libro pues, y sin pagar 100 Luises por 14 lecciones, hay muchas gentes que esperan hallarse en breve tan instruidas en la ciencia de este Magnetismo como los más aventajados discípulos de Mr. Mesmer. Nuestros Franceses no son apropósito para observar el régimen Pitagórico: hablarán y el famoso secreto será revelado.» («Noticias de Francia», Mercurio de España, Imprenta Real, Madrid, mayo de 1784, tomo II, págs. 46-48.)

Se va difundiendo la Craneología de Francisco José Gall (1758-1828)

1807 «Craneología. En el Publicista de 17 de Diciembre último, que se publica en París, se dice lo siguiente: «El Dr. Gall acaba de ganar en Stutgard nuevos triunfos. En la oración que pronunció para la apertura de su curso de Craneología ha declarado que su teoría, acorde en todo con las ideas religiosas, no destruye el dogma del libre albedrío, no disculpa ni puede disculpar nunca a los criminales, ni debilita en lo más mínimo los principios establecidos por la religiosidad de nustros padres. El alma ejerce sus funciones en el cerebro, la voluntad determina el ejercicio de las obras buenas o malas: este ejercicio convertido en hábito fortifica más o menos las hendiduras o protuberancias del cerebro, y deja marcado en él el carácter del hombre. Es curiosísimo el modo ingenioso con que el Dr, ha presentado su sistema. Mira el cerebro como un tejido de ramificaciones nerviosas, plegado sobre sí mismo. Emplea los medios comunes de que se vale para alimentar la curiosidad pública, y sin duda alguna merece la admiración de cuantos le oyen. Los experimentos con que en Stutgard han probado la sagacidad del Dr., han correspondido a lo que él mismo esperaba. Ha reconocido en varios cráneos el órgano de la música, el de las artes, el de los números, el de los viajeros &c. Lo mismo ha conseguido en las cárceles y en las casas de locos, donde ha distinguido los ladrones, los facinerosos, y los diversos órganos de locura, más o menos caracterizados.» Por otra parte ha llegado a mi noticia, que habiéndole puesto un hombre honrado entre facinerosos y delincuentes, dijo después de haberle examinado el cráneo: Este hombre debe ser inocente, pues los órganos que más le caracterizan son los de la bondad y beneficencia. Es digno de observarse que luego que se anuncia a los locos que viene el Dr. Gall a inspeccionar sus cráneos, su conducta es más arreglada. ¿No podría ser este un medio indirecto de contribuir a curarles su locura? Sea lo que fuere; estos hechos parece concuerdan con la exposición de la doctrina del mismo Dr. Gall, que se ha publicado en el año último en castellano, y nos ha parecido por lo mismo conveniente extractarlos para mayor instrucción pública.» (T., «Craneología», Diario de Madrid del lunes 19 de enero de 1807, nº 19, páginas 73-74.)

La Frenología se va consolidando como otra nueva disciplina científica emergente

1818 «Bibliografía. Noticia de algunas obras publicadas recientemente en los paises extranjeros. [...] Francia. Aplicación del cálculo de las probabilidades a las operaciones geodésicas, por Laplace. –Teoría del Universo, o causa primitiva del movimiento, por el general Alix. –Tratado completo de Mecánica aplicada a las artes, por Borgnis. –Observaciones sobre la Frenología, o conocimiento del hombre, fundado en las funciones del sistema nervioso, por Spurzhein.» (Crónica científica y literaria, Madrid, viernes 18 de diciembre de 1818, nº 180, pág. 2.)

1820 «Variedades. Cuando Moliere puso en boca del Médico a palos la disparatada cita del capítulo de Aristóteles sobre los sombreros, estaba muy lejos de creer que estos harían con el tiempo un papel muy brillante en los descubrimientos filosóficos. Así se ha verificado. El genio ha ido a buscar en ellos nada menos que la medida matemática de nuestros alcances intelectuales. Sabida es la teoría del Dr. Gall, fundada en las protuberancias y jorobas del cerebro. Un asentista del ejército inglés, muy lleno de estas ideas, habiendo tenido que especular en sombreros, notó la extraordinaria diferencia de sus medidas, y averiguó que la circunferencia de la cabeza es mucho mayor en Edimburgo que en Londres, y que de 100 sombreros de tamaño ordinario de las fábricas de París, apenas 6 a 7 pueden convenir a las cabezas de Petersburgo y Estokolmo. Después de esto no hay duda en que los sombrereros pueden dar datos muy interesantes sobre las dimensiones horizontales de la cabeza. Pero aun hay mas. El tamaño no es el todo; las desigualdades son el busilis del asunto. Y en esta parte, ¿quiénes son los que pueden dar noticias positivas? Los peluqueros; no ya los que peinan, sino los que hacen pelucas. Estos toman por bases de sus medidas los dos huesos que sobresalen detrás de las orejas; de allí hacen pasar por la nuca, hasta el hueso occipital y la frente unas cintas que se pueden considerar como otros tantos meridianos: supongamos que en lugar de estos medios mezquinos, se emplean [≈ semi círculos metálicos] que puedan moverse en sus ejes respectivos. ¿Qué resultará de este aparato? que, aplicado a cualquier cabeza, hará ver hasta qué punto se desvía esta de la forma típica, cuál es el tamaño relativo de sus protuberancias y la profundidad de sus hendiduras. Todas estas circunstancias podrían expresarse en fórmulas algebraicas. Este instrumento, si llega a fabricarse, se llamará craneo-esfero-metro, y sin duda con su ayuda harán grandísimos progresos la craneología, la craneoscopia, la frenología, la psicología, la megalantropogenesia y otras ciencias no menos curiosas, y no menos útiles a la especie humana.» (Crónica científica y literaria, Madrid, martes 22 de febrero de 1820, nº 303, pág. 4.)

1836 «La frenología recibe de algún tiempo a esta parte heridas mortales. Ya se ha visto que poco se conformaba con los sistemas craneológicos el resultado del examen de las cabezas de Lacenaire y de Avril. También acaba de hacerse igual operación con la cabeza de David por el mismo artista que analizó las de aquellos dos criminales que le precedieron pocos días antes en el patíbulo; y se ha notado, como en la de Lacenaire, un gran desarrollo del órgano de la bondad, mucha veneración, gran valor, fuerte depresión a la habitatividad (según el lenguage de estos señores), poca crueldad, y la frente ancha y espaciosa.» (El Español, diario de las doctrinas y de los intereses sociales, Madrid, sábado 13 de febrero de 1836, pág. 4.)

1847 «Reconocemos que Mr. Lauvergne profesa en general los dogmas y creencias de nuestra religión, y de consiguiente admite la espiritualidad e inmortalidad del alma y la vida futura; pero al propio tiempo se muestra partidario decidido de la doctrina frenológica que tiene por verdadera ciencia; y como sea constante en sentir de los sabios que la frenología ha servido y sirve todavía para fomentar el materialismo: que su tendencia fácilmente es fatalista y materialista, como que se inclina tanto a confundir la pasividad orgánica con la actividad intelectual y moral del hombre; y por último que se ha hecho enteramente materialista en manos de los modernos frenólogos, los cuales la miran como una demostración científica de la materialidad del alma; dedúcese que por necesidad ha de acercarse nuestro autor en sus inducciones frenológicas al materialismo, por mas que proteste en diversos pasajes de su obra la doctrina contraria. Así es en efecto: por eso se ve que al paso que admite la espiritualidad del alma humana, hace esclavo al hombre que nace con ciertas protuberancias, de las pasiones o inclinaciones significadas por ellas según el sistema frenológico, sienta que hay almas humanas inferiores en especie a las de los brutos...» ([Juan de Villaseñor y Acuña], «Agonía y muerte en todas las clases de la sociedad...», La Censura, Madrid, diciembre de 1847, pág. 330.)

El activismo frenológico y magnetista de Mariano Cubí (1801-1875)

«Profundamente convencido, que la Frenología es un grande adelanto en filosofía mental y en fisiología humana, tan fecundo en útiles e importantes resultados para la humanidad, como en argumentos que apoyan y enaltecen las verdades religiosas, dejé en 1842 los Estados-Unidos de Norte América, mi patria adoptiva, donde disfrutaba de toda clase de consideraciones y bienestar, para regresar a España, mi patria nativa, y ofrecer en sus aras la práctica y conocimientos frenológicos que veinticinco años de continuo estudio y aplicación me habían proporcionado. Vencidas algunas dificultades, y llorosa aun Barcelona por el bombardeo que pocos meses antes había sufrido, di principio en esta capital el 7 de mayo de 1843 a mi primer curso de lecciones públicas sobre Frenología en España; continuando esta enseñanza por las principales ciudades del reino hasta el 12 de mayo de 1847.» (Mariano Cubí, Polémica religioso-frenolójico-magnética, Barcelona 1848, pág. 7.)

1844 Mariano Cubí, Sistema completo de frenolojía, con aplicaziones prácticas, fisionómicas, ideolójicas, filosófico morales, lejislativas i otras, conduzentes al adelanto i mejoramiento del hombre, individual i sozialmente considerado, Imprenta de J. Tauló, Barzelona 1843.

1845 Mariano Cubí, «Frenología y magnetismo»: ciclo de lecciones ofrecidas en el Liceo de Madrid, extractadas en El Clamor Público, noviembre de 1845.

Ramón de la Sagra, «Frenología», El Clamor Público, 28 de noviembre de 1845.

Manuel Bretón de los Herreros, Frenología y Magnetismo. Comedia en un acto, representada en el teatro del Príncipe, Madrid, diciembre de 1845:

Ceferina. No caerá de su asno. Acaba
de decir que en su cerebro
está muy desarrollado
el órgano de... ¿Qué término
uso?... La amatividad.

D. Manuel. ¿Qué me dices! Según eso
¿es frenólogo el don Lucas?

Ceferina. Sí, señor; ¡oh! y estupendo
magnetizador. Si él quiere
las gentes hablan en sueños;
cree tener ciencia infusa
en las yemas de los dedos,
y que todo ser viviente
del uno y el otro sexo
lleva su hoja de servicios
en la tapa de los sesos.

Luisa. ¡Supersticiones ridículas!

Ceferina. Brujerías...

D. Manuel. No por cierto.
La frenología es ya
digna de entrar en el gremio
de las ciencias, pues se apoya
en muchos experimentos
notables, y la defienden
autores de mucho mérito.

1846 «Resumen analítico del sistema del doctor Gall sobre las facultades del hombre, vulgarmente llamado craneoscopia: traducido y recopilado por una sociedad de naturalistas y literatos de esta corte: un tomo en 8º» · La Censura.

1847 El 14 de mayo de 1847 fue dictada orden de detención en Santiago de Compostela contra Mariano Cubí, que se ejecutó en La Coruña dos días después. Pasó once meses detenido, en una casa particular. La causa fue vista el 7 de abril de 1848, y teniendo en cuenta la profesión de fe católica expresa y terminante que hizo Cubí, que aceptó además corregir sus obras, &c., el 19 de abril de 1848 el tribunal eclesiástico de Santiago de Compostela «mandó se sobresea en la causa, dejando a salvo la persona y sentimientos del referido D. Mariano Cubí, y esperando que a lo sucesivo no usará en materia de tamaña trascendencia de un lenguaje indeterminado y equívoco susceptible de varios conceptos e interpretaciones peligrosas...»

1848 Mariano Cubí, Polémica religioso-frenolójico-magnética, sostenida ante el Tribunal eclesiástico de Santiago en el espediente que ha seguido con motivo de la denuncia suscitada contra los libros y lecciones de frenolojia y magnetismo de D. Mariano Cubí y Soler, cuya causa ha terminado ultimamente por sobreseimiento dejando a salvo la persona y sentimientos del Sr. Cubí, redactada y publicada según ofrecimiento que hizo el autor y admitió aquel tribunal, por Don Mariano Cubí y Soler, Imprenta de José Tauló, Barcelona 1848, 494 págs.

1852 José Mariano Riera y Comas, La Frenología y el siglo, o sea, refutación radical de las ideas que sirven de base a la craneología, organología, cerebroscopia, frenología en general y demás farsas por el estilo; y refutación de los sistemas frenológicos de Gall, Spurzheim, Combe, Cadwell, Broussais, Vimont, Fossati, Cubí, y otros muchos; con pruebas evidentes e irrecusables, obra original escrita por D. José Mariano Riera y Comas, Imprenta de José Gorgas, Barcelona 1852, 3 tomos.

1876 Miguel Arañó, Biografía de D. Mariano Cubí y Soler, Barcelona 1876.

Zeferino González, Filosofía elemental: «La Frenología» · «La frenología moderna» · «La frenología moderna debe ser rechazada como contraria a la moral y religión, y también a la razón y la experiencia» · «Posibilidad y condiciones de la verdadera frenología».

1891 «Frenología» · Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, tomo 8, páginas 735-736.

1926 «Frenología» · André Lalande, Vocabulario técnico y crítico de la filosofía.

 

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