Humanismos & humanistas

En pleno siglo XVI ya se decía en España de alguien que era humanista. Así, por ejemplo, Francisco López de Gomara, en La primera parte de la Historia natural de las Indias (1554), escribe que Colón en Palos de Moguer habló «con fray Juan Pérez de Marchena, frayle francisco en la Rábida, cosmógrafo y humanista, a quien en puridad descubrió su corazón» (fol 25r) o que «era Ruy Falero buen cosmógrafo y humanista, y Magallanes, gran marinero» (fol 124v).

En el París del bien amado Luis XV, avanzada la publicación de L'Encyclopedie e imparable la voluntad expansiva del patriotismo francés a la humanidad toda, propuso en 1765 un redactor de la Crónica del espíritu nacional introducir una palabra nueva, humanisme, para denominar «una cosa tan bella y necesaria» como la virtud imprecisa y gaseosa que se anhelaba: «l'amour général de l'humanité». Un humanismo que se aproxima a la filantropía y luego a la solidaridad heredera de la fraternidad.

Cuarenta años después, mientras los franceses confiaban lograr con Napoleón su siempre ansiada expansión imperial, en nombre ahora de sus revolucionarios ideales, pedagogos protestantes alemanes hablaban en 1808 de Humanismus –por cierto bebiendo directamente del latín y no del tedesco– para decir educación clásica tradicional, aquella que permitía en el siglo XVI llamar a alguien humanista.

Mediado el siglo XIX la expansión del término humanismo, y de los difusos conceptos que se le irán asociando, ya es imparable. Como era de esperar, a medida que fue pasando el tiempo, lo que se fue entendiendo por humanismo cada vez era más variado, confuso y borroso. Aunque pronto cuajaron rótulos que algunos entienden hoy como indiscutibles categorías historiográficas, como el humanismo del Renacimiento, o con superiores proyectos vitales o políticos indiscutibles por evidentes, aunque no sean siempre compatibles: humanismo cristiano, humanismo ateo, humanismo marxista, humanismo capitalista, &c.

«Humanismo» se incorpora al español a mediados del siglo XIX, por los mismos meses precisamente que «Socialismo», y en contextos ideológicos e históricos referidos a Feuerbach, Stirner, Krause o Marx. A la hora de intentar reconstruir la evolución de la idea de humanismo, o de los varios humanismos y sus ramificaciones, convendrá que el lector procure desprenderse de tantas y tantas simplificaciones anacrónicas introducidas por historiadores, literatos, clérigos e ideólogos respecto del Humanismo, y así podrá ir entreviendo los momentos principales de unas transformaciones doctrinales que tienen poco más de dos siglos y que mantienen plenamente su vigor y confusión.

Humanismo como «amor general de la humanidad» en el París ciudadano de 1765

El 27 de diciembre de 1765, viernes, los ciudadanos de París que leyeron la entrega decimosexta de Éphémérides du citoyen, ou Chronique de l'esprit national (que desde hacía dos meses venía publicando cada lunes y viernes un nuevo pliego) recibieron para nombrar a la innominada virtud que buscaban fomentar (l'amour général de l'humanité) la propuesta de una nueva palabra: humanisme.

«En dos palabras, que los entendidos, los hombres de letras, los artistas se propongan como objetivo enriquecer, ilustrar, entretener agradablemente a la humanidad, a la Patria y a ellos mismos. Nada más justo ni más ventajoso a juicio de la Filosofía, base de la verdadera política. Pobres de los Estados, pobres de las Ciencias, de las Letras y de las mismas Artes, si el amor propio no camina concertado con el patriotismo y con esa virtud que no tiene nombre entre nosotros (el amor general de la humanidad) y que osaremos llamar humanismo, pues llegado es el momento de crear una palabra para algo tan hermoso como necesario, y que debiera ser algo común.»

Éphémérides du citoyen, ou Chronique de l'esprit national, entrega XVI, París, viernes 27 de diciembre de 1765, pág. 247

1765 «En deux mots, que les Savants, les Hommes de Lettres, les Artistes se proposent pour but, d'enrichir, d'illustrer, d'occuper agréablement l'humanité, la Patrie & eux-mêmes. Rien n'est plus juste ni plus avantageux au jugement de la Philosophie, qui sert de base à la vraie politique. Malheur aux Etats, malheur aux Sciences, aux Lettres & aux Arts mêmes, fi l'amour propre ne marche pas de concert avec le patriotisme, & avec cette vertu qui n'a point de nom parmi nous (l'amour général de l'humanité) que nous oserions appeler humanisme, puisqu'enfin il est tems de créer un mot pour une chose si belle, si nécessaire, & qui devroit être si commune.» («Nº XVI. Des Sciences et des Arts», Éphémérides du citoyen, ou Chronique de l'esprit national, tomo primero, entrega XVI, París, viernes 27 de diciembre de 1765, págs. 246-247 [por error 147].)

Humanismus & Philantropismus entre germanos

Federico Immanuel Niethammer (1766-1848) Se empeñan algunos sin embargo en fijar la aparición del término por Alemania, en 1808 (así, por ejemplo, José Ferrater Mora en su Diccionario de filosofía, desde la quinta edición de 1965, s. v. «Humanismo»), pues Humanismus figura en el título de un libro de Federico Immanuel Niethammer (1766-1848). Incluso en 2008 una revista británica que se llama New Humanist (y que lleva por subtítulo The magazine for free thinkers), celebró pánfilamente un supuesto bicentenario de la palabra: «Happy birthday humanism. For two centuries one word has symbolised the battle against extremism» (en fórmula de Bill Cooke, vol. 123, marzo-abril 2008).

1808 Friedrich Immanuel Niethammer, Der Streit des Philanthropinismus und Humanismus in der Theorie des Erziehungs-Unterrichts unserer Zeit, Friedrich Frommann, Jena 1808 [agosto], 359 págs.

El gran Goethe (1749-1832) sólo utiliza el término «humanismus» una sola vez a lo largo de sus copiosos escritos (según el Goethe-Wörterbuch –Stuttgart 1978– dispuesto por las Academias de Gotinga y Heidelberga, del que no tenemos por qué dudar). Lo hace en las memorias que comenzó a publicar en 1811, concretamente en el libro XIII (impreso en el volumen cuarto, en 1814). Reconstruye ahí Goethe sus andanzas del año 1773: tras pasar parte del verano en la agradable casa de La Roche en Ehrenbreitstein, regresa a Francfort y se dedica a la contemplación artística, se inicia en el oleo y colecciona reproducciones de esculturas clásicas, pero también, para complacer a su padre, practica la abogacía, encargándose de tramitar asuntos menores que le pasa su tío Textor, miembro del Concejo, y que resuelve con el asesoramiento de su padre y la ayuda de un copista. «Ahora bien: como en aquella época todas las cosas coincidían, mientras que las opiniones e ideas dominantes ramificábanse del modo más diverso, aplicábanse también a la doctrina jurídica poco a poco todas aquellas máximas según las cuales tratábase la religión y la moral...»:

1814 «Unter den Sachwaltern als den Jüngern, sodann unter den Richtern als den Ältern, verbreitete sich der Humanismus, und alles wetteiferte, auch in rechtlichen Verhältnissen höchst menschlich zu sein.» (Goethe, Aus meinem Leben. Dichtung und Wahrheit, Tubinga 1814, vol. 4, lib. XIII, pág. 290.) «Entre los abogados, como más jóvenes, y luego entre los jueces, como más viejos, difundiase el humanismo, y todo el mundo rivalizaba en punto a ser humano incluso en las relaciones jurídicas. Mejoráronse las cárceles, disculpábanse los crímenes, mitigábanse los castigos, facilitábanse las legitimaciones, activábanse los divorcios de los malcasados, y uno de nuestros primeros abogados hízose sumamente célebre por haber sabido franquearle la entrada en el Colegio de Médicos a un hijo del verdugo. En vano oponíanse a eso gremios y corporaciones; uno tras otro iban cayendo todos los diques. La tolerancia entre todos los bandos religiosos no sólo se enseñaba, sino que se ejercitaba, y otro influjo todavía mayor amenazó a la Constitución burguesa cuando empezaron a recomendarle a aquella época bonachona tolerancia hacia los judíos, poniendo en ello talento, sagacidad y ardor.» (Goethe, Autobiografía. Poesía y verdad, Parte III, libro XIII, trad. de Rafael Cansinos Assens, Obras completas, Aguilar, Madrid 1950, tomo II, pág. 1763.)

1826 «Alors le gouvernement convaincu de l'insuffisance de ce plan, inquièt de la décadence toujours croissante de l'instruction publique, se décida à céder à l'opinion générale qui se prononçait avec force, et à revenir à l'ancienne méthode qui reposait surun enseignement plus solide. Il s'agissait de rétablir une étude plus profonde des anciennes littératures qui pût influer plus puissamment sur l'esprit de la jeunesse.
C'est alors que parut l'ouvrage de M. Niethammer, Sur la lutte du philanthropisme avec l'humanisme (Der Streit des Philanthropismus und Humanismus, dargestellt von Fr. Niethammer, 1808.): il était destiné à fortifier la direction plus heureuse que venait de prendre l'opinion publique au sujet de l'instruction publique. Déjà plusieurs hommes distingués, qui avaient reconnu le mal et mesuré toutes ses funestes conséquences, s'étaient élevés avec énergie contre ce qu'on appelait le philanthropisme, qui sous prétexte de s'opposer aux abus de l'ancien ordre de choses, attaquait la civilisation jusque dans ses fondemens et la menaçait d'une entière ruine. Quand la Bavière fut à son tour saisie de ce vertige, Niethammer entra dans la lice, examina la question avec plus de soin qu'on n'avait fait avant lui, et s'efforça de signaler clairement l'abîme auquel devait nécessairement conduire la doctrine nouvelle. Son ouvrage fit triompher dans la Bavière l'opinion de tout ce qu'il y avait d'hommes sages, que de même que les études classiques dirigeait l'esprit vers ce qui est spirituel, élevé, grand et beau; les connaissances positives et matérielles, le portent vers ce qui est physique et utile, et que l'enseignement exclusif de ces dernières finirait nécessairement par étouffer tous les principes de morale, de générosité, de religion même, et par faire descendre ainsi l'espèce humain, autant que cela est possible du moins, jusqu'à l'état des brutes.
En 1808, les écoles reçurent une organisation conforme aux principes de Niethammer. D'après un plan publié sous le titre de Régle générale de l'organisation de l'instruction publique dans le royaume de Bavière (Allgemeine Normatif der Einrichtung des oeffentlichen Unterrichts in dem Koanigreiche Bayer, 1810 a 1813). On créa alors des écoles primaires pour les enfans de l'âge de huit à douze ans, dans lesquelles on consacrait par semaine dix heures au latin et seize heures à l'enseignement des connaissances réelles. Venait ensuite le gymnase préparatoire, divisé en deux classes; l'instruction y était la même que dans les écoles primaires ; on y ajoutait seulement le grec. A ces gymnases devaient être attachées des Ecoles de sciences positives (Realschulen), divisées en deux classes, pour les élèves qui se vouaient aux différentes branches industrielles. Après le gymnase préparatoire venait le gymnase proprement dit, auquel était joint un établissement subsidiaire, appelé Institut réel (Realinstitut). Les études classiques formaient la base du premier, les sciences exactes celle du second. Enfin, après le gymnase se trouvait le lycée. Mais il se mêla à l'instruction donnée dans les gymnases une foule d'objets étrangers à l'étude des classiques; d'ailleurs le corps enseignant était mal composé, de sorte que le but de ces écoles fut entièrement manqué.» («Instruction publique... article traduit de l'allemand», Bibliothèque allemande, journal de littérature, rédige par MM. Barthélemy,..., tomo 2, Estrasburgo & París 1826, págs. 355-356.)

1829 F. W. Klumpp, Die gelehrten Schulen nach den Grundsätzen des wahren Humanismus und den Anforderungen der Zeit, Stuttgart 1829.

1831 Wilhelm Schröter, Christianismus, Humanismus und Rationalismus in ihrer Identität: Ideen fur Beurtheilung der Reformation Luthers und des in ihr mahrhaft Symbolischen, Leipzig 1831, 197 págs.

Feuerbach, Stirner, Marx y el lugar del «humanismo»

1841 Luis Feuerbach, Das Wesen des Christenthums [La esencia del Cristianismo], Otto Wigand, Leipzig 1841, 450 págs. [no utiliza el término "Humanismus", pero sí "Menschheit" y "Menschlichkeit" –'humanidad', 'la humanidad'–.]

1842 Max Stirner, «Das unwahre Prinzip unserer Erziehung oder Der Humanismus und Realismus» [El falso principio de nuestra educación, o Humanismo y Realismo], artículo publicado en la Rheinische Zeitung, nº 100, 102, 104 y 109 (Colonia, 10, 12, 14 y 19 de abril de 1842). [En mayo de 1842 Carlos Marx se convierte en editor de la Rheinische Zeitung.]

1843 Carlos Marx, Manuscritos económicos y filosóficos, tercer manuscrito:
[iv:] «Dieser Kommunismus ist als vollendeter Naturalismus = Humanismus, als vollendeter Humanismus = Naturalismus, er ist die wahrhafte Auflösung des Widerstreits des Menschen mit der Natur und mit dem Menschen...» [Este comunismo es, como completo naturalismo = humanismo, como completo humanismo = naturalismo, es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre...];
[xxvi:] «Wir sehn hier, wie der durchgeführte Naturalismus oder Humanismus sich sowohl von dem Idealismus, als dem Materialismus unterscheidet und zugleich ihre beide vereinigende Wahrheit ist. Wir sehn zugleich, wie nur der Naturalismus fähig ist, den Akt der Weltgeschichte zu begreifen.» [Vemos aquí cómo el naturalismo realizado, o humanismo, se distingue tanto del idealismo como del materialismo y es, al mismo tiempo, la verdad unificadora de ambos. Vemos, también, cómo sólo el naturalismo es capaz de comprender el acto de la historia universal.]

1845 Carlos Marx, «Thesen über Feuerbach» (primavera 1845) [no se publicaron entonces]

Otro «humanismo» reaparece en Francia de la mano de Pedro-José Proudhon

1846 «Pur moi, je regrette de le dire, car je sens qu'une telle déclaration me sépare de la partir la plus intelligente du socialisme, il m'est impossible, plus j'y pense, de souscrire à cette déification de notre espèce, qui n'est, au fond, chez les nouveaux athées, qu'un dernier écho des terreurs religieuses; qui, sous le nom d'humanisme réhabilitant et consacrant le mysticisme, ramène dans la science le préjugé, dans la morale l'habitude, dans l'economie sociale la communauté, c'est-à-dire l'atonie et la misère; dans la logique l'absolu, l'absurde.» (Proudhon, Systeme des contradictions économiques, ou Philosophie de la misère, 1846; 2ª ed., París 1850, pág. 169.)

El «humanismo» llega a España de la mano de Nicomedes-Pastor Díaz y de Sanz del Río

1848 «El humanismo de Feuerbach es todavía aquella imponente y lúgubre figura, que llena la bóveda del templo en la vision del poeta, para decir a las almas desamparadas que ha ido a buscar a Dios, y que no le ha encontrado.» (Nicomedes Pastor Díaz, «Los problemas del socialismo. Lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid en el curso de 1848 a 1849. Lección segunda. Del socialismo, y del individualismo en la filosofía» [se fueron publicando en el periódico La Patria], Obras de Don Nicomedes-Pastor Díaz, Madrid 1867, tomo 4, pág. 41.)

1850 «Las sectas demagógicas religiosas y políticas de que en el norte de la Alemania era jefe y doctor Max Stirner; ese hombre que se ha burlado de la inocencia de Proudhon, que ha maldito como una tiranía opresiva la religión del humanismo, que es la negación de toda idea religiosa.» ([Editorial], La Época, Madrid, jueves 7 de marzo de 1850, pág. 1.)

«¡Socialismo! –exclamarán algunos escandalizados. No: humanismo, humanismo, como dice el filósofo alemán Krause.» («Variedades», El Clamor Público, periódico del Partido Liberal, Madrid, viernes 1º de noviembre de 1850, pág. 3.)

1851 Julián Sanz del Río titula «El Socialismo corregido por el Humanismo» su primera versión del Ideal de la Humanidad de Krause. Este manuscrito de 171 hojas fue encontrado por Enrique M. Ureña en la Real Academia de la Historia (Madrid) y publicado por él en El 'Ideal de la Humanidad' de Sanz del Río y su original alemán, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 1992, en edición concordada a tres columnas del texto original de Krause de 1811 en alemán, el manuscrito inédito de Sanz del Río de 1851, y el texto por él publicado en 1860. Según nos confirma Enrique Ureña [correo 29-01-2010], Krause no utilizó el término Humanismus (se sirvió de Menschheit, Menschheitbund, Menschlichkeit y Reinmenschlich). Como advierte Ureña (nota 106, pág. XXX, de la obra citada) Sanz del Río, en el índice anuncia para un punto: «Ideal del puro Humanismo en el Individuo», que luego en el texto convierte en «La Idea del Humanismo considerado en el Individuo». En efecto, Julián Sanz del Río traduce en 1851 un epígrafe III de Krause, «Das Reinmenschliche im Leben jedes einzelnen Menschen», por «La Idea del Humanismo considerado en el Individuo» (títulillo que en 1860 convierte en «Ideal de la Humanidad en el Individuo»); e interpreta después en el texto Menschlichkeit de Krause por Humanismo en el manuscrito de 1851 y por Humanidad en 1860 (pág. 65): «Die reine Menschlichkeit, als der Inbegriff alles Wesentlichen, wodurch der Mensch Mensch,...» [1811] → «El puro Humanismo como en contenido de propiedades bajo las cuales el hombre es hombre...» [1851] → «La humanidad, como el contenido de las propiedades características del hombre...» [1860].

1854 «El Diario Español no se contenta con la república de Platón, ni con la Ciudad del Sol de Campanella, ni con la utopía de Tomás Moro, ni con la perfectibilidad ilimitada de Condorcet, ni con la rehabilitación de la carne de Saint-Simon, ni con el comunismo de Cabet, ni con el socialismo de Louis Blanc, ni con el misticismo humanitario de Pierre Leroux, ni con el sentimentalismo democrático de Lamartine, ni el radicalismo poético de Víctor Hugo, ni el demagogismo frenético de Mazzini, ni el anarquismo de Proudhon, ni el positivismo de Augusto Comte, ni el humanismo de Feuerbach, ni con el mesianismo de H. Wronski, &c., &c.; quiere mas todavía.»

1896 Leopoldo Lacour, Humanisme intégral, París 1896 (traducción española de Pedro Umbert: Humanismo integral, Biblioteca Sociológica Internacional, Barcelona 1908).

1902 Fernando Lozano Montes, ¡Gloria al Librepensamiento! · Las Dominicales, 85:1.

1908 Eloy Luis André, Salvajismo y humanismo · Nuestro Tiempo, 109:37-45.

1911 Pompeyo Gener, Servet. Reforma contra Renacimiento. Calvinismo contra Humanismo, Maucci, Barcelona 1911.

1919 Ramiro de Maeztu, La crisis del Humanismo. Los principios de autoridad, libertad y función a la luz de la guerra, Editorial Minerva, Barcelona 1919, 366 págs. («En un breve lapso de tiempo ha ofrecido recientemente Maeztu dos nuevas muestras de su conocimiento nada común en las cuestiones de actualidad palpitante, acerca de la tragedia europea. Al publicar, primero, su notable opúsculo titulado Inglaterra en Armas, y luego su libro Autority, Liberty and Function in the Light of the War. De este volumen acaba de aparecer una edición castellana, corregida y completamente renovada, con el título de La crisis del Humanismo, que forma parte de la Biblioteca de Cultura moderna y contemporánea de la Editorial Minerva. [...] La crisis del Humanismo es un libro, nacido a los embates de la gran conflagración europea.» Santiago Valentí Camp, «Ramiro de Maeztu», 1922.)

1922 Magdaleno de Castro y Hernández, Nacionalismo, Humanismo y Civilización (la constitución interna de España y la ideología catalanista), Madrid 1922, 366 págs.

1932 Ramiro de Maeztu, El humanismo español · El humanismo moderno · El humanismo del orgullo

El humanismo materialista · Acción Española, 6:561-571, 7:1-11

1933 The New Humanist, Un manifiesto humanista

1934 Eduardo Solar Correa, La muerte del humanismo en Chile, Santiago de Chile 1934, 105 págs.

1935 Stalin, El capital más precioso es el hombre. Un documento de humanismo socialista, Europa-América, Madrid sf [193-?], 22 págs.

1936 Jacques Maritain, Humanisme intégral: problemes temporels et spirituals d'une nouvelle chrétienté, Fernand Aubier, París 1936.

1937 Wenceslao González Olivares, Juan Luis Vives. Humanismo frente a comunismo: la primera monografía anticomunista publicada obra de un pensador español, Valladolid 1937, 198 págs.

1938 Giulio Caggiano, La peste bolchevique. El humanismo de Mazzini. El fascismo, Roma 1938, 43 págs.

1940 Jaime Peyri Rocamora, Retorno al Humanismo, Discurso inaugural del curso 1940-1941 en la Universidad de Barcelona, 24 págs.

1941 Jacques Maritain, El humanismo de Santo Tomás de Aquino (comunicación a la Medieval Academy of America, de Princeton): «Estoy persuadido que santo Tomás de Aquino es, para emplear una palabra de moda hoy, el más existencial de los filósofos. Por razón de que es, por excelencia, un filósofo de la existencia, santo Tomás (el Doctor "Angélico") es un pensador incomparablemente humano, y el filósofo por excelencia del humanismo cristiano.»

1942 Antoine de Saint-Exupery, Pilote de guerre, pág. 377: «Humanisme athée, classique, existentialiste, intégral, métaphysique, marxiste, moderne. L'humanisme s'est donné pour mission exclusive d'éclairer et de perpétuer la primauté de l'homme sur l'individu. L'humanisme a prêché l'homme.»

1944 Henri de Lubac, Le drame de l'humanisme athée, Spes, París 1944.

1945 Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo (conferencia de 28 de octubre de 1945.)

1946 Martin Heidegger, Carta sobre el humanismo (10 de noviembre de 1946). (En una primera carta dirigida a Jean Beaufret el 23 de noviembre de 1945, ya le dice: «Usted pregunta: ¿comment redonner un sens au mot "Humanisme"? Esta pregunta nace de la intención de seguir manteniendo la palabra humanismo. Pero yo me pregunto si es necesario. ¿O acaso no es evidente el daño que provocan todos esos títulos? Es verdad que ya hace tiempo que se desconfía de los ismos. Pero el mercado de la opinión pública reclama siempre otros nuevos y por lo visto siempre se está dispuesto a cubrir esa demanda.»)

1952 Luis Legaz Lacambra, Sobre el humanismo · Alcalá, 7

1957 Antonio Fontán, «Distinción del Humanismo» (ABC, Madrid, sábado 17 de agosto de 1957): «Pero es después de la Guerra Mundial número dos cuando aparece, como distintivo ideológico y espiritual, en los movimientos intelectuales y políticos. Humanismo es, así, una especie de tercera posición –de carácter casi religioso o confesional– entre cristianismo y comunismo. En 1946 se crea en Holanda la Federación Humanista Nacional, que, políticamente, se iba a proyectar por medio del Partido del Trabajo. Otras organizaciones paralelas surgen en otras partes. Y en 1952 el biólogo inglés y ex director general de la UNESCO Julián Huxley preside en Amsterdam el Primer Congreso Mundial del Humanismo, en el que están representadas entidades de tan expresivo nombre como la British Ethical Union, la American Ethical Union, la American Humanist Association, la Ethische Gemeinde (de Viena) y la Federación Humanista de los Países Bajos. El Congreso Mundial para la Libertad de la Cultura, que patrocina en todo el mundo libre una serie de revistas, como Preuves, The Aryan Path, Tempo Presente, Encounter, Quest, Forum, Cuadernos, se halla fundamentalmente en la misma línea espiritual.»

V. F. [Manuel Sacristán Luzón], Humanismo marxista en la «Ora Marítima» de Rafael Alberti

1995 Pablo Guadarrama, Humanismo y socialismo en la óptica del pensamiento marxista en América Latina

1999 Academia Internacional de Humanismo, Manifiesto Humanista 2000

2003 Iñigo Ongay, Humanismo y ética animal · El Catoblepas, 14:10

2007 Humanistas y espiritualistas cristianos buscan disolver el comunismo chino en agua bendita

Gustavo Bueno, Los peligros del «humanismo de la izquierda híbrida» como ideología política del presente · El Catoblepas, 61:2

2010 Joaquín Robles, El humanismo marxista se aparece en el Caribe · El Catoblepas, 95:18

 

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