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Comentarios críticos al Diccionario soviético de filosofía

Dialéctica

Dialéctica en el Diccionario soviético de filosofía


 

Dialéctica · Carmen Baños Pino · 25 de junio de 2018

La entrada “Dialéctica” figura en todas las versiones del Diccionario Soviético de Filosofía, sin que haya entre ellas diferencias o añadidos significativos que merezcan ser cotejados. Por ello, comenzaremos con una glosa general de las seis exposiciones.

1. En primer lugar, el Diccionario señala la relación que el término “dialéctica” guarda con “diálogo”, en el significado de “sostener una conversación, polemizar, razonar”. De la misma manera que el diálogo supone, al menos, dos interlocutores que contraponen opiniones, en la dialéctica se dan dos razones contrapuestas que han de confrontarse, por eso, los filósofos de la Antigüedad entendieron la dialéctica como el “arte de descubrir la verdad gracias a la discusión, poniendo de relieve las contradicciones en las que cae la argumentación del adversario y superándolas”. La versión de 1984, añade que se llama dialéctica al “arte de clasificar y dividir conceptos”. Tras esta caracterización genérica, el Diccionario refiere brevemente las diferentes concepciones que la dialéctica ha tenido en la Historia de la Filosofía. La exposición se organiza según la oposición que el Diamat establece entre la “perspectiva dialéctica”, calificada de “científica”, frente a la “perspectiva metafísica”. Así, poniendo en Marx y en Engels la “concepción verdaderamente científica de la dialéctica” --la entrada de 1965 del Diccionario filosófico comienza definiendo la dialéctica como “ciencia que trata de las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano”-- las seis versiones reseñan los logros que se han sucedido hasta llegar a esa “verdadera” dialéctica.

Como precursor de la dialéctica reconocen a Heráclito por su tesis de que “todo fluye”, “todo cambia constantemente”, “el mundo está constituido por contradicciones que luchan entre sí”, “la causa del desarrollo reside en la lucha de contrarios”. De Zenón se dice que ha sido considerado inventor de la dialéctica. Aristóteles se cita en su distinción entre “dialéctica”, como ciencia de los argumentos probables y “analítica”, como ciencia de la demostración. De Platón destacan el haber hecho de la dialéctica el “arte de la contradicción” que estimula la reflexión. Pero siguiendo a Engels consideran que la filosofía griega tiene una idea muy ingenua de la dialéctica, pues “atiende más al movimiento... que a lo que se mueve, cambia y se concatena” (Anti-Dühring). Se nos dice que durante siglos y hasta finales del siglo XVIII predominó la concepción metafísica que supone la inmutabilidad, contraria a la dialéctica. Sólo la versión de 1984 hace referencia a la distinción escolástica entre dialéctica, como lógica formal, frente a retórica. Apuntan que es a partir de la segunda mitad del siglo XVIII cuando las ciencias naturales comienzan a dejar de lado la concepción metafísica del mundo y ven en Kant al primer filósofo que se enfrenta a esa metafísica pues “señaló el valor de las fuerzas contrarias en los procesos físicos, introdujo, después de Descartes, la idea de desarrollo en el conocimiento de la naturaleza y trató ideas dialécticas en la teoría de las antinomias”. Reconocen a Hegel como culmen del desenvolvimiento dialéctico que llevará a Marx. Si Hegel ejercitó una dialéctica idealista que concibe “todo el mundo de la naturaleza, de la historia y del espíritu como un proceso”, Marx y Engels “rechazando los contenidos idealistas de la filosofía de Hegel, crearon la concepción auténticamente científica de la dialéctica”. Esta dialéctica, desarrollada por Lenin y Stalin, es “la ciencia de las leyes universales del desarrollo de la naturaleza” que tiene su fundamento en la teoría celular, la ley de conservación y transformación de la energía y en el darwinismo. La dialéctica pone de manifiesto “la correlación de las formas evolutivas y revolucionarias del devenir y muestra la función de los saltos revolucionarios en la historia de la sociedad”, siendo su categoría principal la contradicción.

2. En el resumen que acabamos de hacer, advertimos que el Diamat está caracterizando a la dialéctica como la “ciencia del movimiento”, como una dinámica que se opone al pensamiento metafísico de una realidad inmutable frente a la cual, la realidad cambiante se entiende como un proceso “ascendente” que avanza a través de la contradicción. Ante esta concepción caben los siguientes comentarios críticos:

2.1. Respecto a la oposición entre metafísica (“lo inmóvil”) y dialéctica” (“lo que se mueve”), son los propios métodos dialécticos practicados por la Escuela de Elea para negar la realidad del movimiento, los que nos indican que dicha oposición es muy imprecisa y no sirve para caracterizar a la dialéctica. Habría que explicar por qué Parménides ha utilizado un proceso dialéctico de “recurrencia ontológica” para llegar al Ser inmóvil y por qué Zenón utiliza, precisamente en contra del movimiento, unas aporías que contienen las fórmulas más clásicas de la dialéctica.

2.2. El Diccionario soviético pone la “contradicción” como la categoría principal de la dialéctica materialista. Es cierto que, desde el punto de vista doxográfico, toda la tradición filosófica académica que se considera “dialéctica” (Platón, Kant, Hegel, Marx), lo es por haber incluido la contradicción. Pero la noción de contradicción que imprime el sentido “fuerte” a “Dialéctica” es la que mayores problemas ha suscitado. En el caso del Diamat la dialéctica a través de la cual se entienden tanto los cambios históricos, como los cambios naturales sigue tres leyes (ley del paso de la cantidad a la cualidad; ley de la unidad de los contrarios; ley de la negación de la negación) que permiten la contradicción. Aceptar la contradicción supone un rechazo de la Lógica formal, que el Diamat considera como una lógica inferior porque no da cuenta del “movimiento dialéctico de la realidad”. Sobre esta cuestión ha girado la controversia entre Filosofía analítica y Filosofía dialéctica: la Analítica sería un proceder sin contradicciones, mientras que la Dialéctica incluiría contradicciones. Las discusiones sobre la presencia de la contradicción en sistemas, procesos o ideas consideradas “dialécticas”, han suscitado abundantes estudios que paradójicamente buscan soluciones en dualismos procedentes de una tradición que ha estado siempre alejada del materialismo. El Diamat ha entendido la Lógica formal como una “lógica subjetiva” que se ocupa de las “leyes del pensamiento”, mientras que la Lógica dialéctica es objetiva porque atiende al desarrollo de los objetos. Por eso, la cuestión del cómo puede existir la contradicción se reabsorbe en la de los dualismos indisociables entre “sujeto” y “objeto” y entre “forma” y “materia”, que dan lugar a los pares dicotómicos, “dialéctica subjetiva” / “dialéctica objetiva” y “dialéctica formal” / “dialéctica material”.

Desde el MF, la crítica que le hacemos a la disyuntiva subjetivo/objetivo; forma/materia que plantea el Diamat, es que las proposiciones de la lógica formal no se pueden reducir a “juicios mentales” (subjetivos), sino que son también construcciones objetivas (son, por ejemplo, materialidades tipográficas), coordinables con otra materia, y de ahí, que esas oposiciones se puedan separar y combinar entre sí. En este sentido, el MF cruzando entre sí las oposiciones objetivo/subjetivo y materia/forma ha obtenido los siguientes modos de entender la dialéctica:

1. El de una dialéctica objetivo-material, que se corresponde con la concepción de dialéctica del Diccionario expresada a través de esas leyes generales del movimiento, y con la concepción de la “Dialéctica de la Naturaleza” de Engels.

2. El de una dialéctica objetivo-formal, que podemos hacer corresponder con la concepción de la dialéctica como un formalismo, como una objetividad matemática del estilo de la “Teoría analítica de la dialéctica” propuesta por Jean-Baptiste Gorren (1891-1972).

3. El de una dialéctica subjetivo-material que se corresponde con la “Dialéctica de la Historia” de Marx.

4. El de una dialéctica subjetivo-formal, que se corresponde con la concepción de dialéctica que se apoya en la formalidad misma de la subjetividad individual cercana a los planteamientos de Jean Piaget (1896-1980), y de Ferdinand Gonseth (1890-1975).

El MF redefine la contradicción, no en el sentido de una proposición y su negación, sino en el de la conexión de al menos dos proposiciones (o dos objetos) incompatibles. Es decir, la contradicción la entendemos como incompatibilidad entre términos correlativos a proposiciones coordinables a valores booleanos 1 de proposiciones. La incompatibilidad entre ellos implica la rectificación de ese “valor de verdad”, bien sea rectificando uno de los términos incompatibles o todos. La estrategia de la rectificación ha de cancelar la contradicción, que es lo que no puede mantenerse, lo que tiene que desaparecer.

2.3. Finalmente, la apreciación que el Diccionario soviético hace de la dialéctica marxista como ciencia universal, como “historia sintetizada del conocimiento” no es sino una interpretación dogmática del marxismo en la que se hace patente el monismo metafísico del Diamat que entiende la realidad como proceso de desarrollo dialéctico “hacia formas superiores que contribuyen al progreso de la humanidad”. Desde el MF pluralista que se acoge al principio de symploké, rechazamos por completo esta visión monista que lleva a la tesis metafísico-fundamentalista de una unidad de la ciencia que considera a las Ciencias Naturales, a la Naturaleza, como la base del desarrollo del espíritu humano. La dialéctica, como proceder filosófico, no es una ciencia porque las Ideas que brotan de las conceptualizaciones de los procesos del mundo no constituyen un dominio “cerrado”, “categorial”, sino un proceso abierto, puesto que esas Ideas se relacionan según el principio de symploké, es decir, de “entrelazamiento” entre unas con otras y a su vez “discontinuidad” con terceras.

Carmen Baños Pino

 
→ Edición conjunta del Diccionario soviético de filosofía · índice de artículos del DSF
Las cuatro versiones soviéticas del Diccionario filosófico de Rosental e Iudin
Diccionario filosófico marxista · Rosental & Iudin · Montevideo 1946
Diccionario de filosofía y sociología marxista · Iudin & Rosental · Buenos Aires 1959
Diccionario filosófico abreviado · Rosental & Iudin · Montevideo 1959
Diccionario filosófico · Rosental & Iudin · Montevideo 1965
Diccionario marxista de filosofía · Blauberg · México 1971
Diccionario de comunismo científico · Rumiántsev · Moscú 1981
Diccionario de filosofía · Frolov · Moscú 1984