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Comentarios críticos al Diccionario soviético de filosofía

Mundo exterior

Mundo exterior en el Diccionario soviético de filosofía


 

Mundo exterior · Carmen Baños Pino · 7 de marzo de 2018

La entrada “Mundo exterior” del Diccionario soviético de filosofía aparece en las versiones de 1946, 1959 y 1965 (no figura en la de 1984). Las dos primeras definen “Mundo exterior” como conjunto de objetos y fenómenos, exteriores al hombre, independientes de la conciencia humana. La versión de 1965 añade que “el hombre entra en conocimiento del mundo exterior –la naturaleza y la sociedad– en el proceso de la práctica de la producción social”. Las tres apuntan las diferencias fundamentales que sobre el “mundo externo” tiene el materialismo, frente al idealismo. Si el idealismo objetivo ve el mundo exterior como producto de un Espíritu y el idealismo subjetivo, como producto de la conciencia individual, el materialismo lo considera como la única fuente de conocimiento humano.

Lo que aquí trata el Diccionario es el “mundo externo” desde la perspectiva epistemológica, que presupone la existencia de unos objetos externos, dados como previos a un sujeto que los percibe y conoce. Ahora bien, la perspectiva filosófica cuando aborda el “mundo externo” lo hace cuestionando el tipo de realidad que puede corresponder a ese conjunto de cosas, a esos objetos que se suponen como ya dados. Esto nos pone ante la disyuntiva que el Diccionario apunta entre un materialismo realista y un idealismo. Según el materialismo el sujeto, o la “conciencia humana” estaría determinado por unos objetos preexistentes; es decir, el mundo externo es el que determina la conciencia. Según el idealismo, los objetos del mundo están conformados por las sensaciones; es decir, es nuestra conciencia la que determina el mundo externo.

Ahora bien, desde el Materialismo filosófico entendemos que estos dos esquemas más que ofrecer una respuesta, lo que hacen es plantear dos cuestiones, prácticamente insolubles:

El realismo (o materialismo, en el Diccionario) lleva al problema de la trascendencia del conocimiento del mundo exterior. Porque suponiendo un mundo exterior de objetos independientes del sujeto, cabe preguntar, ¿cómo se pasa de las sensaciones subjetivas (inmanentes al cuerpo) al mundo exterior (fuera de mi cuerpo)?

El idealismo (en sus diferentes versiones) lleva al problema de la hipóstasis o “constitución del objeto” respecto del sujeto, y entonces, ¿cómo puedo segregar del sujeto los objetos construidos y proyectados por las facultades cognoscitivas?. Porque sólo suponiendo al objeto como “emancipado” del sujeto que lo proyecta puede entenderse que los objetos son independientes de la subjetividad que los ha proyectado; es decir, se está suponiendo un proceso de hipostatización del objeto.

Tanto el realismo, como el idealismo, se están moviendo en un plano de análisis binario de un Sujeto y un Objeto, que los lleva a ese dilema que hemos advertido. salir de él, supone superarlo dilécticamente reabsorbiéndolo en otro plano que sustituya esas relaciones binarias por otras.

En este sentido el Materialismo filosófico ofrece un nuevo planteamiento del asunto que desborda la dicotomía Sujeto / objeto en la quedan anclados tanto el idealismo, como el materialismo.

Desde el Materialismo filosófico consideramos “el mundo externo” como constituido por unos objetos apotéticos, situados a una determinada distancia de nosotros, es decir, lo percibimos con espacios vacíos entre sujetos y objetos. La concepción ontológica del Materialismo filosófico, la denominamos hiperrealismo. Pues bien, desde el hiperrealismo no se contempla “al individuo sujeto ante el mundo” sino a un sujeto corpóreo formando parte de un grupo social con operaciones iguales o semejantes y teniendo en cuenta que también hay otros sujetos animales. Desde este punto de vista, queda desbordada cualquier “reducción idealista”, puesto que el Sujeto queda insertado en un grupo de sujetos dentro de un mundo común, pero que es percibido según diferentes “longitudes de ondas”. Podemos expresar esto como relaciones [Si / Sj / Oi / Oj / Sk / Ok / Op / Sp] frente a las relaciones binarias [S/O] del realismo y del idealismo. Situados en el esquema pluralista de esta red intersubjetiva y heterogénea podemos apreciar que los espacios vacíos que nos hacen percibir los objetos “a distancia” , no son “ausencias de realidad”, o zonas donde no hay nada, sino que son “ausencias de percepción”, son zonas imperceptibles para unos sujetos, pero preceptibles para otros. Para el hiperrealismo, no hay, en realidad ningún vacío entre los sujetos y los objetos que se perciben “ahí” fuera, sino que entre ellos hay una serie de multiplicidades interpuestas (p.ej., ondas electromagnéticas, radiaciones ultravioletas...) que los sujetos abstraen en la percepción, por una especie de operación de vaciamiento (kenosis) haciéndolas transparentes.

Los fenómenos apotéticos (el “mundo externo”) no son, como decían los idealistas proyecciones de un sujeto o de una conciencia, ni tampoco podemos suponerlos como lo hace el materialismo expresado en el Diccionario, es decir, como unas sustancias que son fuente del conocimiento.

Los fenómenos apotéticos son, por un lado resultados de todos los procesos perceptivos, y por otro, son resultados de una kenosis, que a través de los filtros sensoriales abre espacios vacíos aparentes, gracias a los cuales las operaciones de juntar y separar son posibles. El “mundo externo” se nos presenta así como una especie de “espectro de absorción” operado a través de nuestra propia escala corpórea. Desde la perspectiva del hiperrealismo, que se acoge a ese “lado activo” del que habla Marx en su primera tesis sobre Feuerbach, no es el espíritu sobrenatural, ni la conciencia, ni una inteligencia suprasensible lo que nos lleva a proyectar el mundo exterior. Es la dialéctica de los diversos sentidos y de los diversos sujetos sensoriales, coordinados por las operaciones de los sujetos operatorios l oque permite la configuración de eso que llamamos “mundo exterior”

Carmen Baños Pino

 
→ Edición conjunta del Diccionario soviético de filosofía · índice de artículos del DSF
Las cuatro versiones soviéticas del Diccionario filosófico de Rosental e Iudin
Diccionario filosófico marxista · Rosental & Iudin · Montevideo 1946
Diccionario de filosofía y sociología marxista · Iudin & Rosental · Buenos Aires 1959
Diccionario filosófico abreviado · Rosental & Iudin · Montevideo 1959
Diccionario filosófico · Rosental & Iudin · Montevideo 1965
Diccionario marxista de filosofía · Blauberg · México 1971
Diccionario de comunismo científico · Rumiántsev · Moscú 1981
Diccionario de filosofía · Frolov · Moscú 1984