Filosofía en español 
Filosofía en español

Pedro Fedoséiev · Dialéctica de la época contemporánea · traducción de Augusto Vidal Roget

Parte tercera. Problemas filosóficos del conocimiento científico

El progreso de las ciencias naturales y la filosofía contemporánea


El progreso de las ciencias naturales y la filosofía contemporánea

En todas las etapas históricas, la filosofía ha influido siempre de manera esencial en el desarrollo del conocimiento científico. La diferenciación de las ciencias no ha conducido ni a la disolución de la filosofía en las disciplinas especiales (como suponen los positivistas) ni a una disminución de su importancia en el proceso cognoscitivo. Sin embargo, la influencia de la filosofía sobre el progreso de la ciencia se modifica.

En épocas anteriores, la filosofía influía en gran manera sobre la ciencia natural mediante la corriente naturalista, la cual, disponiendo tan sólo de un escaso material empírico, se desarrollaba basándose en lucubraciones especulativas. En la vieja filosofía naturalista había, claro está, profundos elementos racionales (basta recordar la hipótesis atomista). Ahora bien, dado el gigantesco progreso actual del conocimiento científico, la filosofía naturalista no puede ya proporcionar el método que la ciencia necesita. La filosofía materialista moderna ha renunciado a la especulación de la filosofía naturalista como medio para influir sobre las ciencias especiales.

La filosofía marxista actúa sobre la ciencia natural a través de la concepción materialista del mundo y del método dialéctico, a través de la interpretación, adecuada a la naturaleza, de las conexiones y leyes universales del desarrollo del mundo material. Las premisas ideológicas básicas del materialismo arraigan en las ciencias naturales modernas, de las que simplemente, no pueden eliminarse de ningún modo. Sin embargo, la realización efectiva y el desarrollo de los principios ideológicos materialistas fundamentales se hallan determinados por el justo método de investigación. Ello hace que, actualmente, en las relaciones entre la filosofía y las ciencias naturales, el centro de gravedad se desplace a la esfera de los problemas metodológicos, que poseen un gran valor ideológico. Es, precisamente, en este plano en el que se revela, ante todo, la influencia de la filosofía sobre las ciencias especiales. A medida que se desarrolla el conocimiento científico, que se pasa de la etapa descriptiva –inevitable en cualquier teoría científica– a la investigación de las conexiones esenciales, sujetas a ley, de los fenómenos que se estudian, a medida que, del conocimiento de la esencia menos profunda, nos elevamos al conocimiento de la esencia más profunda, aumenta cada vez más la importancia de que la investigación científica se ajuste a una consciente claridad de objetivos.