Filosofía en español 
Filosofía en español

Pedro Fedoséiev · Dialéctica de la época contemporánea · traducción de Augusto Vidal Roget

Parte tercera. Problemas filosóficos del conocimiento científico

El progreso de las ciencias naturales y la filosofía contemporánea


La acción conjunta de las ciencias naturales y de la filosofía

Para cumplir con éxito las grandes tareas inherentes a la elaboración de la metodología del conocimiento científico y al desenvolvimiento creador de la filosofía marxista-leninista es necesario mancomunar aún mejor a naturalistas y filósofos, reforzar incesantemente la alianza creadora entre unos y otros, tal como indicó Lenin.

Superadas las consecuencias del culto a la personalidad y creada una atmósfera propicia a la labor creadora, en nuestro país ha cambiado de manera radical el carácter mismo del trabajo filosófico en las ciencias de la naturaleza, se han reforzado las formas en que se organiza la unión entre la filosofía y las ciencias naturales. Los científicos soviéticos han desplegado una labor concreta [412] tendiente a sanear la atmósfera científica, a restablecer y consolidar la alianza entre naturalistas y filósofos.

En este sentido, se ha ido acumulando una determinada experiencia positiva. Durante los últimos años (especialmente después de la Conferencia de toda la Unión sobre los problemas filosóficos de las ciencias naturales, celebrada en 1958), se han sometido a enérgica crítica y se han desechado los trabajos del período anterior en los cuales se procuraba ajustar el conocimiento científico en desarrollo a tesis filosóficas dogmáticamente entendidas; se ha puesto en evidencia la falta de base de las interpretaciones idealistas de las modernas teorías científicas; se han criticado a fondo los intentos de identificar la posición materialista dialéctica con una cualquiera de las escuelas científicas.

Ya en la aurora de la revolución de la física del siglo XX, advirtió Lenin que no se ha de confundir el problema de la oposición inconciliable entre materialismo e idealismo y el de las formas concretas de la estructura de la materia{15}. Hoy quedaría totalmente aislado el teoricastro que se pusiera a colocar rótulos filosóficos a una de las direcciones científicas que participan en la discusión científica.

En el transcurso de las amplias discusiones sostenidas durante los últimos años en la prensa y en las conferencias teóricas, se ha avanzado en la resolución de varios problemas metodológicos de principio que plantean las ciencias naturales de nuestro tiempo. A ese respecto, hay que señalar, ante todo, el análisis filosófico de las leyes de desarrollo de las teorías científicas, –en particular de las teorías de la física–, el análisis de los métodos de varias ramas importantes de las ciencias naturales, los problemas de los elementos; el descubrimiento de la peculiaridad de las leyes estadísticas del micromundo, la fundamentación del carácter objetivo de dichas leyes y de la tesis de que éstas son cognoscibles desde un punto de vista de principio, el estudio del problema de la causalidad en la física y en la biología modernas, la demostración de la inconsistencia del indeterminismo en la física actual; la fundamentación filosófica de que es legitimo y fructífero aplicar la matemática, la física y la cibernética a las disciplinas biológicas; la división de la problemática filosófica de la cibernética; el estudio de los problemas que tratan de la correlación entre lo psicológico y lo fisiológico, y del carácter determinado de los procesos psíquicos; la fundamentación filosófica de la unidad de las ciencias que tratan de la Tierra y, en relación con ello el descubrimiento de varios procedimientos esenciales para transformar la naturaleza cuando se edifica el comunismo.

Una de las manifestaciones esenciales del progreso que se ha registrado en el estudio de las cuestiones filosóficas de la [413] ciencia actual estriba en la circunstancia de que en ese trabajo participan cada vez con mayor actividad los propios naturalistas. Así, los miembros del Consejo científico para el estudio de los problemas filosóficos de las ciencias naturales contemporáneas –Consejo adjunto al Presidium de la Academia de Ciencias de la U.R.S.S.– son naturalistas y filósofos. De él forman parte científicos de tanto relieve corno V. A. Ambartsurnián, N. N. Bogoliúbov, V. A. Fok, S. L. Soboliov, A. N. Kolmogórov, A. 1. Berg, V. M. Giusiikov, A. I. Oparin, E. K. Fiódorov, G. M. Frank, A. D. Alexándrov, V. T. Siforov, y otros. Ese Consejo científico representa una fructífera forma de autoorganización colectiva de científicos y filósofos. En semejante organización social se plasma realmente la alianza entre la filosofía y las ciencias naturales.

La discusión de los problemas metodológicos de la ciencia se ha convertido en una importante forma de acción e influencia recíprocas entre las diversas direcciones científicas de toda la ciencia soviética, y de su desarrollo. Con suma frecuencia los científicos que emprenden nuevas direcciones de prospección sienten la necesidad de debatir primero el aspecto metodológico general de las direcciones propuestas.

Empiezan a desempeñar un papel especial los seminarios filosóficos (metodológicos) de los institutos científicos. Se ha convertido en rasgo distintivo de la investigación de los problemas filosóficos de la ciencia el hecho de que, en dichas investigaciones desempeñen un papel rector los trabajos colectivos, fruto de la labor de los seminarios metodológicos y de las conferencias científicas. Muchos de los temas investigados surgieron o se sugirieron en el transcurso de las discusiones científicas en que participaron naturalistas y filósofos. Mientras se preparaban los trabajos colectivos sobre los problemas estudiados se celebraron conferencias teóricas unificadas de los seminarios filosóficos; los materiales de trabajo de las conferencias se utilizaron en el proceso final de la composición de los manuscritos. Este método seguido para investigar los problemas metodológicos que plantea el desarrollo de la ciencia es muy provechoso y corresponde al estilo colectivo de los grandes trabajos científicos de nuestra época.

Actualmente, en el sistema de la Academia de Ciencias de la U.R.S.S funcionan más de ochenta seminarios metodológicos, de ellos cincuenta en Moscú, diez en Leningrado, y veinte en la Sección de Siberia de dicha Academia de Ciencias. En el sistema de la Academia de Ciencias de la República Socialista Soviética de Ucrania trabajan sesenta seminarios. Muchos seminarios funcionan, asimismo, en las instituciones de las Academias de Ciencias de las demás repúblicas de la Unión.

Puede servir como brillante ejemplo de los excelentes resultados que proporciona, en nuestro país, la colaboración de naturalistas y filósofos, el estudia de los problemas filosóficos de la física de las partículas "elementales". Fruto de la primera [414] etapa de esa labor fue el trabajo colectivo titulado “La física de las partículas elementales y sus problemas filosóficos” (Moscú, 1963), que constituye la primera investigación sistemática de las cuestiones filosóficas de esa rama fundamental del saber. Entre los autores del libro, se encuentran eximias personalidades científicas de nuestro país. El equipo de autores que compuso la obra estaba formado por nueve físicos y diez filósofos.

Durante los últimos años se ha incrementado la significación de los problemas metodológicos sobre las ciencias que tratan de la Tierra. A esas cuestiones se consagró el trabajo colectivo, publicado asimismo en 1963, titulado Interacción de las ciencias en el estudio de la Tierra. Lo nuevo, en él, es el examen de la interconexión dialéctica de las ciencias cuando se estudia nuestro planeta, el análisis de las cuestiones relativas a la forma geológica (o planetaria) del movimiento de la materia, así como de los problemas filosóficos que conciernen a la transformación de la biosfera, de algunos problemas de la ionosfera y de varias cuestiones actuales de la ciencia contemporánea de la Tierra.

En 1964 vio la luz la obra colectiva Sobre la esencia de la vida, dedicada a las cuestiones actuales de las ciencias biológicas. En ella ofrece un interés considerable la fundamentación filosófica de la interacción de los métodos de la física, de la química, de la cibernética y de las matemáticas en el estudio de los fenómenos de la vida.

El trabajo colectivo “Cibernética, pensamientos y vida”, proporciona un ensayo sistemático de los problemas metodológicos cardinales según el estado actual de las investigaciones de orientación cibernética.

El estudio de los problemas metodológicos axiales de las diversas ciencias de la naturaleza preparó el terreno para la investigación sistemática, con un criterio materialista dialéctico, de los problemas filosóficos de las ciencias naturales, moderna en su conjunto. A esa importante tarea se consagra una obra colectiva de muchos tomos, titulada “El materialismo dialéctico y las ciencias naturales actuales”. El primer tomo de la obra, dedicado al objeto y a la interacción de las ciencias de la naturaleza, apareció en 1963. Ahora está terminado ya el trabajo del autor sobre el tema –que entra en la serie– “Estructura y forma de la materia”.

Un gran número de equipos de científicos participan en la elaboración de los trabajos que figuran en la serie indicada. Se proyecta, en ella, el examen de la dialéctica como método y teoría del conocimiento de las ciencias de la naturaleza, el examen de los problemas concernientes a la historia y a la lógica del desarrollo de dichas ciencias, el de la estructura y formas de la materia; se dedicará gran atención al estudio de los métodos generales y particulares de las ciencias de la naturaleza y al problema de la síntesis de los conocimientos, al determinismo contemporáneo, al análisis filosófico de las formas más importantes del ser [415] de la materia: movimiento, desarrollo, espacio y tiempo. Se dedicará una investigación especial al capitalismo problema de la tendencia hacia la síntesis del saber.

En el desenvolvimiento de la filosofía de nuestra época, aumenta sin cesar el peso específico de las investigaciones lógicas. Entran en ellas tales problemas como: leyes de la lógica del conocimiento científico, naturaleza de la formalización, carácter específico de las teorías deductivas, análisis de las estructuras lógicas inductivas. Es, asimismo, de extraordinaria importancia investigar la naturaleza lógica de los conceptos fundamentales de la ciencia.

Hoy en día, sin una seria fundamentación lógica, sin investigaciones de carácter lógica, las cuestiones metodológicas de las ciencias naturales y de las ciencias sociales no pueden satisfacer ni a los sabios ni las necesidades generales de la ciencia y de la técnica. En las actuales circunstancias, se revela cada día más plenamente el carácter dialéctico de la problemática lógica.

En su tiempo, Engels realizó un admirable estudio teórico de las cuestiones de la metodología y de la teoría del conocimiento basándose en los datos de la ciencia. A un nivel todavía superior elevó Lenin la teoría del conocimiento en “Materialismo y empiriocritieismo” y luego en “Cuadernos filosóficos”, según correspondía al impetuoso avance de la ciencia.

Las influencias del dogmatismo provocaron un sensible bajón en las investigaciones teórico-epistemológicas. En esencia, el estudio de las cuestiones relativas a la teoría del conocimiento se limitó a uno de los rasgos del materialismo, y se separó de la lógica y de los problemas metodológicos de la ciencia.

Es necesario unir más estrechamente la teoría del conocimiento con la lógica y con las cuestiones metodológicas reales de la ciencia. El materialismo ahora ha de desarrollarse de tal suerte que la teoría del conocimiento esté directamente ligada a la lógica de la ciencia y empalme con toda la serie de problemas metodológicos de la moderna ciencia de la naturaleza.

Para resolver ese complicadísimo problema es necesario impulsar nuestras investigaciones en varias direcciones científicas. Nos referimos a direcciones tales como el análisis psicofisiológico de la actividad intelectual y su modelación cibernética, el análisis de las lenguas vivas, la investigación de los problemas filosóficos de las diversas ciencias naturales y sociales, el desarrollo de los trabajos teórico-cognoscitivos y lógicos que descubren las leyes de la formación histórica de la ciencia. Se ha de consignar que, durante los últimos arios, se observa cierto avance en cada una de las direcciones indicadas. Mas, en la etapa actual, son aún, por desgracia, del todo insuficientes su interacción y su interinfluencia. Es a todas luces comprensible que la necesidad misma de especializar el trabajo de investigación determinara, hasta cierto límite, que las cuestiones indicadas se elaboraran por separado. [416] En cambio ahora entramos en una nueva etapa de nuestras investigaciones lógico-metodológicas, que, en adelante, han de tener un carácter más sintético. Cabe esperar que una coordinación más estrecha entre nuestras investigaciones de ese tipo elevará sensiblemente su efectividad práctica y su influencia sobre el progreso de las ciencias especiales.

Para el ulterior desarrollo de las investigaciones lógicas importa mucho superar definitivamente los prejuicios dogmáticos que se difundieron. Así, verbigracia, en nuestros trabajos y en nuestros manuales se ha hablado mucho de los grados sensorial y racional del conocer. Mas, en realidad, la delimitación de esos grados puede tener sentido exclusivamente en gnoseología o cuando se examina genéricamente la formación de la psique humana. Ahora bien, es desde luego imposible presentar el acto cognoscitivo como si en un principio se dieran las sensaciones sin pensamiento y luego operáramos con los conceptos sin sentir nada.

Al analizar el proceso del conocimiento científico es indispensable delimitar con acierto su nivel empírico (experimental) y su nivel teórico. Con la particularidad de que tal diferenciación es –huelga decirlo– la más general; lo que importa es dividir en etapas cada vez más concretas el propio mecanismo de la cognición científica en el transcurso de las correspondientes investigaciones. Es perfectamente comprensible que el conocimiento de tales etapas nos ayude a modelar los procesos mentales y a elevar su eficiencia. En ese ejemplo puede verse el significado práctico y teórico del desenvolvimiento multilateral de las investigaciones sobre la lógica de la cognición científica.

Ha llegado la hora de unir orgánicamente, en una nueva etapa, la filosofía y las ciencias de la naturaleza, unión de la que hablaron Engels y Lenin. La división de antaño entre una y otras se ha superado gracias al materialismo dialéctico.

La unión orgánica a que nos referimos no significa que la filosofía se diluya en las ciencias naturales, como tampoco significa transformar las ciencias de la naturaleza en filosofía natural. Lo que significa es establecer una unión más íntima de la teoría materialista actual y la lógica de la cognición científica con el progreso de las propias ciencias de la naturaleza. Esto es, precisamente, lo que da un significado cada día mayor a la unión entre filósofos y científicos en las actuales condiciones. El lastre, que aún queda, de la prevención de los científicos contra la filosofía, así como la indiferencia de los filósofos respecto a las ciencias de la naturaleza constituyen ahora un obstáculo en el camino del progreso científico.

La colaboración creadora entre filósofos y científicos es una importante garantía del ulterior progreso del pensamiento científico, es una exigencia objetiva del desenvolvimiento de la ciencia actual.

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{15} V. I. Lenin, “Obras”, t. XVIII, p. 274. (“Materialismo y empiriocriticismo”, edic. cit., p. 288).