Filosofía en español 
Filosofía en español

Pedro Fedoséiev · Dialéctica de la época contemporánea · traducción de Augusto Vidal Roget

Parte tercera. Problemas filosóficos del conocimiento científico

Sobre la concepción materialista de la psicología


La dialéctica en las ciencias de la conciencia

Las posiciones del materialismo dialéctico se consolidan en una enconada lucha ideológica con las diversas teorías idealistas y mecanicistas. Una de nuestras tareas fundamentales ha de consistir en someter a crítica multilateral corrientes idealistas y metafísicas de la ciencia extranjera de nuestro tiempo como el freudismo{3}, fundamentar sólidamente y desarrollar los principios materialistas dialécticos en que se basa la elaboración de los problemas de la actividad nerviosa superior, de las cuestiones generales de la fisiología y de la psicología.

Es de absoluta necesidad aclarar el planteamiento y la resolución de varios problemas de la moderna teoría de la actividad nerviosa superior con el fin de superar con toda energía la actitud injustificadamente negativa –que se tomó en años anteriores– de algunos científicos frente a la psicología, y las tentativas de reducir la investigación psicológica a la investigación fisiológica de la actividad nerviosa superior.

En consonancia con los principios del monismo materialista, importa precisar la relación entre la doctrina fisiológica sobre la actividad nerviosa superior y la psicología de tal modo que se determine el llagar debido a cada una de esas disciplinas, se creen las premisas teóricas para un nuevo despliegue de las investigaciones sobre la actividad nerviosa superior y la psicología, y se señalen las vías de colaboración entre los especialistas de las disciplinas citadas con el fin de llegar a conocer, de la manera más [423] completa y útil, todas las facultades humanas de creación, incluidas las superiores.

Semejante planteamiento del problema contribuirá a que siga desarrollándose la doctrina de la actividad nerviosa superior. En este sentida, será esencial superar cierto aislamiento en que esa doctrina se encuentra hoy respecto a los problemas filosóficos cardinales (sobre la materia y la conciencia, lo psíquico y lo fisiológico, &c.) promovidos por el marxismo-leninismo. Es necesario restablecer las excelentes tradiciones de Séchenov y Pávlov, quienes constantemente vinculaban los éxitos de la fisiología a la lucha en pro de la concepción avanzada del mundo. En las condiciones presentes tiene una importancia excepcional una cuestión de principio: la del nexo de la doctrina fisiológica acerca de la actividad nerviosa superior con la psicología por una parte, y con la biología y la biofísica por otra.

Al analizar el estado de las investigaciones en esa esfera de la ciencia lo primero que, a nuestro parecer, se ha de señalar necesariamente es 1a penetración, cada vez más profunda, de la dialéctica materialista en la doctrina concerniente a la fisiología de la actividad nerviosa superior y en la psicología. Esto confirma el acierto de la tesis marxista según la cual la dialéctica objetiva es inherente a todos los fenómenos del mundo que nos rodea, y las tareas de la ciencia auténtica estriban en reflejar dicha dialéctica en forma de conclusiones y tesis. Cuanto más profunda y plenamente los científicos de las diversas especialidades concretas dominen la dialéctica materialista, tanto mayor será el éxito con que realizarán sus investigaciones, tanto más rápidamente se enriquecerá la ciencia con el conocimiento de leyes objetivas y se convertirá en eficaz instrumento para transformar la naturaleza, en poderosa fuerza que facilitará el establecimiento de una sociedad sin clases: el comunismo.

En nuestra época, el proceso de asimilación y de aplicación creadora del único método científico y acertado del conocimiento, el materialismo dialéctico, transcurre cada vez con más éxito y da fructíferos resultados en las ciencias especiales.

El valor metodológico del materialismo dialéctico se revela en los frutos que se obtienen aplicando los principios fundamentales de la dialéctica materialista a la resolución de los problemas cardinales de la ciencia natural. Así ha dado excepcionales resultados la aplicación, por parte de fisiólogos y psicólogos (P. K. Anojin, E. A. Asratián, A. A. Vólojov, D. A. Biriukov, E. M. Kreps, J. S. Koshtoiants, N. N. Ladíguina-Kots, A. N. Leóntiev, L. A. Orbeli y otros), del principio materialista dialéctico de desarrollo, al estudio de las formas de la actividad refleja de los organismos, a la investigación de la peculiaridad cualitativa de dicha actividad en diferentes organismos, empezando con los inferiores y terminando con el hombre, con la conciencia, que le es propia y exclusiva. [424]

En la investigación científica, el uso sistemático del principio de desarrollo contribuye a que se reflejen de manera más adecuada en los conceptos de la ciencia, las leyes objetivas de la naturaleza y plantea a los científicos nuevos problemas importantes. Aclararemos esta idea mediante un ejemplo. Hasta hace poco, los fisiólogos han operado, en sus trabajos, tan sólo con dos categorías de tiempo, el presente y el pasado, si bien objetivamente es indispensable, además, una tercera categoría: el futuro. Ya la primera tentativa de utilizar este aspecto del tiempo para caracterizar las reacciones del organismo, tentativa que se encuentra en las investigaciones de P. K. Anojin y sus colaboradores, ha demostrado cuán grandes son las perspectivas que ello abre y hasta qué punto se enriquece con ello la teoría fisiológica.

No cabe poner en duda la significación enorme que tiene para la investigación científica concreta el principio fundamental de la dialéctica materialista, el principio de la unidad y lucha de contrarios. Su utilización en fisiología y psicología permite penetrar con más profundidad y sutileza en los fenómenos más complejos de la actividad cerebral, resolver acertadamente el problema –que durante siglos ha preocupado a los científicos– de la correlación entre lo fisiológico y lo psicológico.

La aplicación de los principios de la dialéctica materialista permite, ciertamente, revisar de nuevo partes enteras de la ciencia. Tomemos, a guisa de ejemplo, el problema de la estructura del cerebro y la localización de las funciones psíquicas. Vemos cómo la dialéctica materialista, en manos de nuestros científicos, ayuda a derrocar, por una parte, el psicomorfologismo –localización simplificada de las funciones psíquicas en determinadas zonas del cerebro– y, por otra parte, a subrayar la localización dinámica de las funciones en la corteza cerebral, el nexo entre lo psíquico y lo fisiológico{4}.

La tarea que han de realizar ahora fisiólogos y psicólogos consiste en aprender a aplicar consciente y sistemáticamente el principio de desarrollo, el principio de la unidad y lucha de contrarios, y otras tesis de la dialéctica materialista, a las investigaciones concretas, eliminando las representaciones metafísicas que se han formado en la ciencia a lo largo de los siglos y que surgieron ya en los tiempos en que la visión del mundo se hallaba limitada por el bajo nivel del saber y no existía todavía el poderoso método científico del conocimiento: el materialismo dialéctico. La reorganización de la ciencia sobre la base del materialismo dialéctico [425] ya ha empezado y en esta dirección nuestros científicos han alcanzado ya grandes resultados. Es necesario indicar que la doctrina relativa a la conciencia humana ahora se desarrolla cada vez con mayor éxito tomando corno base el materialismo dialéctico. Han contribuido sensiblemente a elaborar el problema de la conciencia con un criterio materialista dialéctico los trabajos de F. V. Bassin, A. N. Leóntiev. S. L. Rubinstein, A. G. Spirkin y E. V. Shórojova entre otros.

De ahí que no estemos de acuerdo con las declaraciones que a veces se hacen en el sentido de que aún hemos de situar la fisiología y la psicología en los cauces de la dialéctica materialista. A nuestro parecer, esta apreciación es errónea. Los hechos demuestran que la fisiología y la psicología están ya situadas, y situadas firmemente, en el terreno del materialismo dialéctico. Lo que sí hace falta, aunque se trate de otra cuestión, es investigar con mayor profundidad los problemas filosóficos de la fisiología de la actividad nerviosa superior y de la psicología a la luz del materialismo dialéctico, y continuar fortaleciendo la alianza práctica, la colaboración, la crítica y la ayuda mutua entre fisiólogos, psicólogos y filósofos.

Hay entre nosotros algunos científicos que se dedican a colecciona los errores de ciertos filósofos, y desde hace ya diez años o más oímos decir y hasta leemos en algunos artículos que tal filósofo negó la mecánica cuántica, y tal otro, la teoría de la relatividad, y que en el “Diccionario filosófico” se atacó la cibernética. Desde luego, tales hechos se produjeron, y nosotros los condenamos, junto con todos los científicos. ¡Pero acaso cabe inferir de tales hechos –como a veces se hace– la conclusión de que todos los filósofos sólo han contribuido a retrasar el progreso de la ciencia! No se debe identificar el desarrollo de la filosofía y su auténtico significado con ciertos errores de algunos filósofos. Esta condición es fundamental si tratamos de establecer una colaboración eficaz, relaciones de principio, ayuda mutua y apoyo recíproco. Lo importante es que entre nosotros no haya prevenciones. Con éstas como base, no puede organizarse una colaboración práctica y creadora. Al hacer uso de la crítica, también hemos de comprender, estimar y respetarnos unos a otros. No se olvide que, en nuestro tiempo, las generalizaciones filosóficas no son un monopolio de los filósofos. Quien crea cine tales generalizaciones han de cederse en exclusiva a los filósofos, están en un error. Generalizaciones filosóficas las hacen los propios fisiólogos, así como los físicos y los biólogos. Los trabajos de P. K. Asratián, I. S. Beritashvili. N. I. Graschenkov, J. S. Koshtoiants, P. S. Kupalov, L. A. Orbeli. V. N. Chernigovski y otros fisiólogos no sólo contienen hechos, sino que presentan conclusiones de gran trascendencia para la teoría materialista del conocimiento, para descubrir la dialéctica de los procesos fisiológicos. Las generalizaciones filosóficas de datos científico-naturales concretos, las [426] hacen los correspondientes investigadores en colaboración con los filósofos. Y la colaboración de ese tipo es siempre muy útil y deseable.

Está fuera de toda duda que conviene realizar trabajos conjuntos y celebrar reuniones en común, proseguir esta línea en nuestra labor.

Es indispensable subrayar, asimismo, que el progreso de la fisiología y de la psicología modernas se efectúa bajo el Signo del desarrollo creador de la doctrina de Pávlov. Desde luego, aparecen muchos matices diversos y se dan enfoques distintos. A menudo surgen discusiones, a veces muy vivas y acaloradas: unos científicos buscan nuevos conceptos y representaciones (probablemente no siempre con acierto), otros se aferran a los términos y representaciones ya existentes. Mas la aplastante mayoría considera que el progreso de la ciencia está en el ulterior desarrollo de la doctrina de Pávlov.

La experiencia que nos proporciona la evolución científica demuestra la inconsistencia de cuantas tentativas se hacen para apartarse de los principios de la teoría refleja. El hecho es comprensible. Los fundamentos metodológicos de la doctrina de Pávlov constituyen la base del trabajo concreto de investigación tanto en el campo de la fisiología como en el de la psicología. Debemos luchar sistemáticamente contra las tergiversaciones de la doctrina de Pávlov que se dan en el extranjero, contra los ataques a esa doctrina que allí se llevan a cabo.

A este respecto conviene indicar que no podemos estar de acuerdo con la apreciación filosófica de la doctrina de Pávlov como mecanicista ni con el aserto de que dicha doctrina representa una etapa ya superada de la fisiología. Huelga decir que merecen apoyo las búsquedas científicas de los autores que intentan descubrir nuevas líneas de desarrollo de la fisiología, y cabe esperar que este trabajo sea fructífero. Mas no estamos de acuerdo en que los nuevos problemas de la fisiología se contrapongan a la doctrina global de Pávlov.

Hay que oponerse a que se sitúe a Séchenov y a Pávlov en el período del materialismo primitivo, mecanicista, y a que incluso se pongan sus nombres junto a los de representantes del materialismo vulgar como Karl Vogt, Ludwig Büchner y Jakob Moleschott. De todos es conocida la apreciación que dio Engels del materialismo vulgar de Vogt, Büchner y Moleschott, a los que llamó vulgares buhoneros del materialismo. Lenin compartía Plenamente esa estimación. Baste recordar que, según Moleschott, el pensamiento es una secreción del cerebro de modo análogo a como la bilis es una: secreción del hígado.

El inapreciable mérito de Séchenov y Pávlov estriba, precisamente, en haber sido los primeros en orientar la ciencia fisiológica desde el materialismo mecanicista hacia el materialismo dialéctico, aunque lo hicieran sin darse plena cuenta de ello. Tomaron [427] como fundamento de su doctrina principios materialistas dialécticos como el de la unidad de organismo y medio, el principio del determinismo, el de desarrollo, y el del nexo entre la estructura y la función; demostraron de manera irrefutable el papel principal del sistema nervioso y de su parte superior –el cerebro– en la realización de la integridad del organismo y en el mantenimiento de la conexión de este último, como un todo, con las condiciones de existencia.

Precisamente Séchenov y Pávlov introdujeron en la psicología los fundamentos científico-naturales y explicaron, en una primera aproximación, el mecanismo fisiológico de varios fenómenos psíquicos.

Pero sería injusto pedir de los pioneros de las ciencias naturales de nuestra patria que hubieran examinado y resuelto todos los problemas de la fisiología y que hubieran establecido todas las leyes de la actividad nerviosa superior. ¿Qué habría quedado, en este caso, para nuestros científicos? Y no cabe llegar a la conclusión de que las ideas de Séchenov y de Pávlov tienen un carácter mecanicista porque hoy en día los investigadores hayan descubierto nuevos aspectos y problemas de la actividad nerviosa superior.

No es posible resignarse a que se dé una apreciación errónea y subestimativa de la doctrina de Pávlov. La doctrina que estableció Pávlov acerca de la actividad nerviosa superior constituye uno de los logros más importantes de las ciencias naturales contemporáneas, y la tarea que a nosotros nos incumbe es la de desarrollarla con espíritu creador,

En el aspecto teórico, este problema se apoya en la concepción dialéctica del espíritu innovador y de la sucesión en la ciencia. Separar lo nuevo de aquello que le sirve de base y gracias a lo cual, en realidad, ha surgido y se ha desarrollado, significa infringir la dialéctica. Pero aferrarse únicamente a lo que existe sin tener en cuenta cómo crece lo nuevo –con el carácter de hecho sujeto a ley– significa caer prisionero del conservadurismo y también perjudicar a la ciencia.

Seguir desarrollando una doctrina presupone, en primer lugar, abolir las tesis envejecidas, si ya no corresponden a la realidad, y sustituirlas audazmente por otras tesis nuevas.

Un ejemplo semejante de cómo se desarrolla la teoría nos lo ofrece el marxismo-leninismo. Lenin sustituyó la tesis de que era imposible la victoria del socialismo en un solo país por otra tesis que tenía un valor de principio: la posibilidad de la victoria del socialismo inicialmente en un país y la imposibilidad de la victoria simultánea en todos los países, en la época imperialista. En este caso no se trataba de detalles, sino de revocar una conclusión muy importante del marxismo que ya no correspondía a las nuevas condiciones, y sustituirla por otra nueva.

En segundo lugar, seguir desarrollando una doctrina significa [428] puntualizar y enriquecer las tesis existentes. Sin ello, es imposible que la doctrina progrese, y en este caso se anquilosa. También en ese aspecto los clásicos del marxismo-leninismo nos han legado el ejemplo de cómo es necesario precisamente mejorar y perfeccionar las propias formulaciones. Sabemos que Marx puntualizaba y mejoraba sus tesis sobre las cuestiones más importantes de economía política. En el “Manifiesto comunista” dijo que el salario se halla determinado por el valor del trabajo. Transcurrido cierto tiempo, llegó a la conclusión de que el salario no está determinado por el valor del trabajo, sino por el valor de la fuerza de trabajo, y coma batió a quienes se aferraban a la formulación anterior. Los clásicos del marxismo-leninismo nos dieron el ejemplo de cómo hay que aproximarse a la ciencia, con acierto y con espíritu creador. ¿Por ventura los clásicos de las ciencias naturales fueron alguna vez esclavos de sus propias formulaciones y tesis? Es necesario precisar y mejorar formulaciones y conclusiones, y de este modo se enriquece la teoría.

Finalmente, en tercer lugar, proseguir el desarrollo de una doctrina significa estudiar nuevos fenómenos, nuevas conexiones, nuevas leyes y, correspondientemente, exponer y elaborar nuevas tesis y teorías. Sabemos que Lenin, aplicando el marxismo a la época del imperialismo, presentó nuevas ideas y teorías: teoría de la transformación de la revolución democrático-burguesa en socialista, teoría de la revolución nacional-liberadora, teoría del imperialismo, &c.

La historia del progreso que ha realizado la teoría marxista-leninista nos enseria a comprender cómo se ha de desarrollar la ciencia en general. Examinando desde este punto de vista las discusiones en torno a la "vieja" y a la "nueva" fisiología, nos parece justo darles la siguiente apreciación: al cultivar la doctrina de Pávlov. es necesario tener en cuenta en todo momento dos aspectos, el de la sucesión o de la fidelidad a los principios de la doctrina, y el de la audacia en la elaboración de nueves tesis, de nuevas teorías y de nuevas conclusiones. Únicamente de este modo es posible reforzar las posiciones de la doctrina pauloviana.

Obsérvese, al mismo tiempo, que sería erróneo calificar de revisionismo toda equivocación, toda manifestación de cierta unilateralidad e incluso de extremismo, fruto, tal vez, de un exceso de entusiasmo del investigador por las nuevas cuestiones o de un desconocimiento de la historia de la disciplina, de la historia de la ciencia. Por otra parte, sin embargo, tampoco hay que insistir en las exageraciones, en los errores, en la unilateralidad de las investigaciones. Si uno se aferra a los errores, si no hace caso a las exigencias de la teoría, si no toma en consideración la crítica, puede incurrir en tales equivocaciones o en un sistema de errores que constituyan un perjuicio para el desarrollo de la ciencia.

En la base de toda nuestra labor ha de encontrarse una actitud creadora. En este plan hay que examinar asimismo la cuestión [429] relativa a la estructura del acto reflejo, que unos conciben a modo de arco abierto, y otros en forma de círculo. Cabe suponer que no es, ésta, una cuestión que afecte al destino de la doctrina de Pávlov, mas en todo caso ese problema, al igual que cualquier otro problema científico, si surge de las necesidades mismas del progreso de la ciencia, se ha de examinar con un criterio científico. Por supuesto, si una cuestión atañe a los fundamentos de nuestra metodología, a los fundamentos de la doctrina de Pávlov, nuestro criterio es unánime y no necesitamos entrar en discusiones: estamos dispuestos a rechazar con toda energía cualquier intento de revisarlos. No somos partidarios de que se abuse de los nuevos términos, mas, por otra parte, tampoco hemos de considerar que no nos hacen falta nuevos términos y nuevas definiciones, y que lo que tenemos se nos ha dado para siempre. Tampoco querernos actuar como conciliadores. Discusiones, ha de haberlas también en adelante, pero han de celebrarse con un espíritu de colaboración práctica.

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{3} En nuestras publicaciones, se han dedicado varios trabajos, durante los próximos años, a la crítica del freudismo: V. V. Bassin, “El freudismo, a la luz de las discusiones científicas de nuestro tiempo” (“Voprosi psijologii”, 1958, nº 5, 6); V. M. Morózov, “La filosofía del voluntarismo y el psicoanálisis de Freud” (“Zhurnal nevropatologuii i psijatrii”, t. LIX, cuad. 5, 1959); “La psicología moderna en los países capitalistas”, bajo la dirección de E. V. Shórojova, Moscú, 1963. Sin embargo, dada la amplia difusión del freudismo en el extranjero y su nocividad ideológica, se ha de consignar que es evidentemente muy poco lo que se ha hecho en ese sentido crítico.

{4} Al problema de la localización, de la conexión dialéctica de la estructura del cerebro y a la función del mismo, se han dedicado últimamente importantes investigaciones científicas, como son, entre otras: A. R. Luria, “Funciones corticales superiores del hombre”, Moscú, 1962; “El cerebro del hombre y los procesos psíquicos”, Moscú, 1962; S. A. Sarkísov, “Ensayos acerca de la estructura y la función del cerebro”, Moscú, 1964.