φñZeferino GonzálezHistoria de la Filosofía (1886)

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§ 12. Escuela físico-naturalista

La fermentación producida por el Renacimiento comunicó a algunos espíritus cierta tendencia físico-naturalista, o sea a la investigación y estudio de la naturaleza. Esta dirección, sin formar escuela propiamente filosófica, influyó en la Filosofía y en sus tendencias y manifestaciones durante esta época que venimos historiando. Ni podía suceder de otra manera, dadas las relaciones y enlace que existen y existieron en todo tiempo entre las ciencias físicas y naturales y la Filosofía propiamente dicha.

a) El cardenal Nicolás de Cusa (1401-1464), de quien ya hemos hablado como filósofo, y el canónigo Nicolás Copérnico, que nació en Thorn, año de 1472, y murió en 1543, son los dos primeros representantes de esta escuela. En su libro De reparatione calendarii, había indicado ya el primero su opinión acerca del movimiento o rotación de la tierra sobre su eje. Copérnico, por su parte, se encargó de completar y dar forma científica a esta teoría astronómica en su obra De Revolutionibus orbium coelestium, libri IV, publicada por su amigo Gypsio, obispo de Culm, y a instancias del cardenal Schomberg.

A pesar de que contenía una doctrina que [45] debía chocar sobremanera por su oposición a la generalmente recibida, la obra de Copérnico no encontró obstáculos, sino más bien apoyo y protección por parte de la Iglesia y del mismo Sumo Pontífice, que aceptó su dedicatoria. La razón de esto debe buscarse en la moderación cristiana y en la sobriedad científica de su autor, que se limitó a presentar su doctrina como una hipótesis más o menos probable y a propósito para explicar los fenómenos astronómicos de una manera más sólida y firme (firmiores demonstrationes) que hasta entonces: Quia sciebam aliis ante me concessam libertatem, ut quoslibet fingerent circulos ad demonstrandum phaenomena astrorum, existimari mihi quoque facile permiti, ut experirem an, posito terrae motu, firmiores demonstrationes quam illorum essent. Es muy probable que si Galileo hubiera imitado la moderación y sobriedad científica de Copérnico, habría evitado el ruido de su causa y la reprobación de sus ideas.

Aun suponiendo y admitiendo la exactitud de las conjeturas de Humboldt, fundadas principalmente en las aseveraciones de Gassendi,{1} siempre será [46] incontestable que Copérnico sometió su obra al juicio de la Santa Sede, que consultó sus ideas con Obispos y Cardenales cuando la estaba escribiendo, y que procedió en el asunto con la moderación y lealtad que corresponden al escritor cristiano, y que Galileo estuvo muy lejos de imitar. De todas maneras, las afirmaciones de Humboldt sobre la materia no pasan de ser conjeturas más o menos probables, puesto que se apoyan principalmente en lo que se dice en la vida de Copérnico escrita por Gassendi, el cual, después de todo, no aduce ninguna prueba o testimonio convincente ni auténtico de lo que afirma. El autor del Cosmos intenta probar también su aserto, porque Kepler dijo de Copérnico que vir fuit animo liber, como si la libertad o entereza de ánimo se opusiera a escribir una teoría astronómica, dándole el carácter de hipótesis y no el de una tesis absoluta o perfectamente demostrada. El odio contra la Iglesia de Jesucristo en algunos espíritus, y la preocupación de otros contra la misma en sus relaciones con la ciencia, son tan universales y de tal condición, que cuando tropiezan en la historia con algún gran genio, no saben rendirle tributo sin zaherir a la Iglesia, y paréceles como imposible que haya sido verdadero genio y verdadero sabio a la sombra de la Iglesia, bajo su protección y sin contradecir su doctrina y sus derechos.

b) Bernardino Telesio, natural de Cosenza (1508-1588), es otro de los principales representantes de la escuela físico-naturalista. Además de establecer una academia (Academia Telesiana, Academia Consentina) para promover los estudios físicos, escribió una obra, cuyo epígrafe es: De natura juxta propria principia, en la cual hace profesión y alarde de emanciparse de la [47] autoridad de Aristóteles, y enseña, entre otras cosas, 1.º, que los principios de las cosas son la materia, el calor y el frío; 2.º, que las diferencias que observamos entre los cuerpos, proceden de los diferentes grados o combinaciones del calor y del frío; 3.º, que el calor es anterior al movimiento en orden de tiempo y dignidad (calorem motui tempore, naturaque, et dignitate praeire), aunque en ocasiones el calor es producido por el movimiento; 4.º, que las plantas tienen alma como los animales, aunque menos perfecta que la de los brutos. Como se ve por estas indicaciones, la teoría de Telesio acerca de la constitución o principios de los cuerpos, no vale mucho más ciertamente que la de Aristóteles, que él rechaza con desdén, y puede considerarse como una reminiscencia o reproducción de la cosmología jónica.

Si la teoría cosmológica de Telesio no es superior a la de Aristóteles, su teoría psicológica es evidentemente inferior, porque entraña ideas y tendencias de pronunciado sabor materialista. Para el filósofo cosentino, la vida es una substancia cálida y sutil, emanación del calor universal o cósmico, y los diferentes grados y especies de vidas y almas, desde la planta ínfima hasta el animal más perfecto, responden al mayor o menor grado de sutileza y calor de dicha substancia. Los sentidos externos son modos del tacto; la sensación se identifica con el movimiento, el cual es el principio general y el término de la sensibilidad y de la inteligencia con todas sus funciones, concluyendo por afirmar que todas las operaciones del espíritu se reducen a movimiento y sensación. Con el objeto de poner a salvo su ortodoxia, Telesio admite en el hombre la [48] existencia de un alma espiritual creada por Dios, además del alma material mencionada; pero esto no impide que el conjunto de su teoría psicológica gravite con todo su peso hacia el materialismo, y en el terreno lógico la afirmación del alma espiritual para el hombre puede considerarse como una verdadera superfetación de la psicología telesiana.

c) Galileo Galilei, que nació en Pisa año de 1564 y murió en 1642, es también uno de los representantes y promovedores más ilustres y celebrados de esta escuela. Sin contar sus trabajos físico-astronómicos en favor de la teoría copernicana, Galileo contribuyó poderosamente al movimiento y progresos de las ciencias físicas y naturales, puesto que se le atribuyen y deben la invención del péndulo y de la balanza hidrostática, el descubrimiento de las leyes de la gravedad, la invención, o al menos la perfección del termómetro, la del telescopio, etc.

d) Contemporáneo de Galileo fue Kepler, natural de Wurtemberg (1571-1630), cuyo nombre, si trae a la memoria al legislador de la astronomía, recuerda también sus trabajos y descubrimientos acerca de la óptica y la física; porque la verdad es que en sus obras{2} se tropieza a cada paso con observaciones, descubrimientos e ideas pertenecientes a las ciencias físico-naturales. [49]

Creemos oportuno recordar a los enemigos y detractores de la Iglesia que nos hablan a todas horas de las persecuciones de Galileo, que mientras éste pasó su vida y murió rico, considerado y protegido por Príncipes, duques de Toscana, por Obispos, Cardenales y Papas, el legislador de los cielos, que valía tanto o más que Galileo, pasó su vida en pobreza y murió casi en la indigencia y la miseria. Añádase a esto que los escasos recursos con que atendió a su subsistencia, no los debió a sus correligionarios los protestantes, sino al emperador Rodolfo, que era católico. ¿Por qué tanta compasión y lástima en favor de Galileo, y tanta irritación contra sus perseguidores o jueces, y ninguna en favor de Kepler y contra los que le dejaron morir en la indigencia? La respuesta es muy sencilla: se reduce a una palabra que entraña todo un sistema: los que persiguieron y juzgaron a Galileo eran católicos; los que maltrataron a Kepler y le dejaron vivir y morir en la indigencia, eran protestantes.

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{1} Sabido es que éste, en su Vita Copernici, supone y afirma que Copérnico presentó su teoría astronómica como cosa cierta (pro dogmate), y que si al publicarse se le dio el nombre de hipótesis, fue debido esto a Osiander, que corrió con la publicación de la obra de Copérnico: «Andreas porro Osiauder, escribe Gassendi, fuit qui non modo operarum inspector fuit, sed praefatiunculam quoque ad lectorem (tacito licet nomine) de Hypothesibus operis adhibuit. Ejus in ea consilium fuit, ut, tametsi Copernicus motum terrae habuisset, non solum pro Hypothesi, sed pro vero etiam placito, ipse tamen ad rem, ob illos qui hinc offenderentur, leniendam, excusatum eum faceret, quasi talem motum non pro dogmate, sed pro Hypothesi mera assumpsisset.»

{1} Los principales son: Prodromus dissertationum cosmographicarum, seu Paralipomena quibus astronomiae pars optica traditur.– De Cometis, libri tres.– Tabulae Rodolphinae.– Astronomia nova, seu physica coelestis tradita commentariis de motibus stellae Martis ex observationius G. V. Tychonis Brahe.– Nova stereometria doliorum vinariorum.– Dioptrica.