A la primera promoción de alumnos de la Escuela Nacional-Sindicalista de Capacitación Social de Trabajadores de Madrid
(Ciudad Lineal –Madrid–, abril de 1942.)
Camaradas: Hoy termina el curso de esta promoción, y es la última lección la que vais a escuchar. Pocas palabras nuevas para vosotros. Clavad por última vez cada consigna. Ya sabéis quiénes somos y lo que queremos; cómo entendemos la vida, la Revolución, la Patria y el combate. La vida debe vivirse con espíritu de servicio y de sacrificio; el religioso y el militar son los dos únicos modos enteros de entenderla. La Revolución es el logro de la Patria Una, Grande y Libre por la destrucción de la injusticia. La Patria es una unidad de destino en lo universal. El combate, la piedra de toque de los hombres.
Sabéis que la guerra no fue para nosotros un medio de defensa contra el enemigo social; de su matiz antinacional arranca nuestro encono contra el marxismo. Como españoles, odiamos la dependencia de poderes extraños, el sometimiento a hombres o naciones de fuera de la Patria. Los hombres de acción son siempre bien acogidos en nuestros cuadros.
Sabemos que en una Patria fuerte será más fácil la vida de cada español, porque «un pueblo es un gran barco donde todos se salvan a todos perecen». Como forma económica de la Patria, el sindicalismo por ramas de la producción. Forma de que el Estado controle empresarios y obreros e imponga a rajatabla la justicia. Queremos una disciplina económica impuesta a todos por el Estado. Sabéis que si la Revolución ha de ser eficaz no puede ser momentánea, no se hace en un día, sino en muchos días; pero todo lo que sea estar un instante sin avanzar en su camino, una vez comenzado, es retroceder.
Hablamos solamente para aquellos de vosotros que salgan de aquí decididos a ser vanguardia misionera nacional-sindicalista. Fijaos bien en esto: no queremos simpatizantes; las viejas escuadras pedían los brazos y el coraje, y queremos que la última lección que escuchéis aquí sea de consignas para la acción. Estáis destinados a formar en la minoría heroica, que ha de despertar de su apatía o de su error a hombres alejados de la verdad de la Patria; a ser acaso mañana capitanes de los cuadros que forméis con ellos.
Vuestra labor es la agitación y el proselitismo, y ésta es la manera más eficaz de llevarla a cabo. Para tener éxito en la persuasión, para hacer penetrar una idea en los espíritus, hace falta, como primera condición, ser el mejor hombre; es necesario que el ejemplo de la vida sea el primer argumento. El mejor hombre en la moral. El mejor hombre en el trabajo. El mejor hombre en la decisión.
La concepción falangista tiene un perfil ardiente y heroico. Es dura. Hombres ganados con transigencias, con tácticas suaves, no nos sirven. Habladles claro, sed violentos y resueltos en vuestras palabras y en vuestras obras. No ocultéis a nadie vuestra misión. Hay que batirse con nobleza, de cara; el que tenga miedo, que lo diga. Que llegue a todos por vosotros un estilo y una manera de ser. No aguantéis a nadie; no hagáis concesiones, odiad las medias tintas, las transigencias y las retiradas. Vuestros primeros hombres han de responder a estas condiciones y estar formados en este espíritu; preferid uno eficaz a muchos medianos.
Constancia; a veces el mejor es el más reacio al principio; pero si sabéis ganarlo será el más firme y el más leal. El primer objetivo es la formación de las células de tres, de cinco hombres, siempre dependientes de vuestro control. En esta labor, la Escuela os ayudará, os orientará, porque la labor de ella no termina con el curso: es vuestro Estado Mayor y seguirá siempre en contacto con vosotros. Lo contrario es un viejo sistema de perder el tiempo. Cuando comience vuestra actuación daréis el parte de vuestras primeras escaramuzas, de vuestros éxitos o de vuestros fracasos. Aquí habrá una sección permanente que seguirá relacionada con vosotros, a la que deben ir vuestras consultas, vuestras dudas, vuestras iniciativas. Desde hoy formáis la primera falange en el frente minero español. El que no quiera pertenecer a ella puede decirlo, porque no habrá represalias. El castigo será sólo para los traidores. Pensad que en la Falange se está, pero no se es por un encuadramiento externo. La Falange es un movimiento que encuadra espíritus, y el ser falangista o no serlo depende de tener o no tener una manera de ser, una fe y una idea.
Camaradas, estamos en guardia contra el peligro de atrasar muchos meses y muchos sacrificios, contra el peligro de volver a empezar. La gran tragedia que vivió la Patria asusta todavía a los que quieren dar por no acaecidos hechos que mandan ya para siempre en el futuro revolucionario y glorioso que nos aguarda. Aún tenemos esperando en la sombra su momento el enemigo más difícil; todavía no tiene moral para hablar, pero hace mucho tiempo que ha comenzado su sabio sabotaje contra nuestros hombres y contra nuestras leyes.
He aquí la primera consigna que debéis propagar: las escuadras que dieron el pecho en las calles, los hombres que dieron la cara en la guerra, están empeñados ahora en la última lucha para hacer realidad las consignas que habéis aprendido estos días. Ponerse enfrente o inhibirse en la contienda es ayudar a ese enemigo manso, hábil maniobrero capaz de arrebatar a la Patria y a la Revolución su victoria.
¡Viva Franco! ¡Arriba España!