Imposición de la Medalla del Trabajo a José Antonio Girón
(Ministerio de Trabajo, 4 de junio de 1944.)
Camaradas: Os llamo así porque la mayoría entendéis y podéis recoger la palabra en todo el abierto sentido de hermandad falangista que encierra y porque en último extremo todos os sentís solidarios y habéis vivido el compañerismo del esfuerzo a lo largo de una lucha común. Al daros las gracias por la manifestación de adhesión y afecto que este acto significa, quiero haceros presente la alegría de quien se siente comprendido por los soldados que manda. Quiero que me entendáis como un Jefe, en el sentido falangista de la palabra, que no es que permita, es que obliga a informar la más exacta disciplina de una franca corriente de confianza. Que no haya frías vallas protocolarias para vosotros que puedan restar al servicio un ápice de eficacia. Para todos esos íntimos problemas personales, para todas esas preocupaciones individuales de las vidas que tenéis como hombres que trabajan y viven del ejercicio de una función, yo os aconsejo la relación cordial con todos vuestros superiores y conmigo mismo, porque como comandante de unidad es mi deber velar por el bienestar de mis hombres y vigilar cualquier clase de imperfecciones, tan humanas y tan explicables, que pudieran ocasionalmente relajar su moral, remover su fe, disminuir su esfuerzo.
Llevamos juntos más de tres años, y cuando un mismo combate une tanto tiempo, hay un instintivo impulso que acerca. Lacónica, pero cordialmente quiero manifestaros que éste es hoy mi sentimiento para con vosotros.
Agradezco sinceramente las palabras y la presencia de nuestro camarada y Jefe el Ministro Secretario General del Movimiento, la presencia asimismo, por representación, del Ministro de la Gobernación, de los Ministros de Marina, Justicia y Agricultura, y todas las demás representaciones que en este acto se han congregado. Estimo en todo lo que tienen de cariño y compenetración con la Jefatura que por orden del Caudillo represento, las palabras del Subsecretario de este Departamento.
Y nada más, camaradas. Esta medalla que me ofrecéis no es mía ni es vuestra; es de una bandera roja y negra de justicia tras la que luchamos constantemente y tras la que formamos en el frente social de la Patria; una bandera que el Caudillo nos ordena ir clavando cada vez más adelante sobre tierras nuevas de verdad.
¡Viva Franco! ¡Arriba España!