Filosofía en español 
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“Arte sustantivo”

1869 «119. H tiene al principio, si es verbo, harte; / Pero arte, sustantivo, / Ni allí la tiene ni en ninguna parte.» (José Manuel Marroquín, Tratado de ortología castellana, Imprenta de Gaitán, Bogotá 1869, pág. 96.)

El rótulo “arte sustantivo” cristaliza en el curso de una polémica sobre la sustantividad del arte

En Los Lunes de El Imparcial de 11 de agosto de 1890 “inaugura el ilustre crítico D. Federico Balart su colaboración para los Lunes, que ha de ser asidua y larga”. Ese día publica “El arquitecto del Escorial” y el veterano Balart dedica luego cuatro entregas a glosar “La Poética de Campoamor” (18 y 25 de agosto, 1 y 8 de septiembre), para ofrecer el lunes siguiente, 15 de septiembre, una reivindicación del poeta “Ricardo Gil” (“Para evitar suposiciones aventuradas debo advertir, ante todo, que el nombre puesto a la cabeza de estas líneas no es título de novela naturalista ni de cuento inverosímil, aunque inverosímil pueda parecer algo de lo que voy a contar. Ricardo Gil no es un engendro de mi fantasía: es un personaje real y efectivo, hasta donde puede ser real y efectivo un hombre de carne y hueso, avecindado en Madrid y provisto de su correspondiente cédula personal.”). La potente reaparición de Federico Balart, desde el poderoso diario madrileño El Imparcial, no podía pasar desapercibida al grafómano Leopoldo Alas, veintiún años más joven, quien dedica un palique a Balart, a propósito precisamente del poeta Ricardo Gil [1853-1907] y su libro De los quince a los treinta [1885]:

1890 «El ilustre literato D. Federico Balart que, en buen hora, vuelve al activo servicio de la crítica, influido por sus nuevas tendencias cuasi-místicas que tan bien parecen en sus hermosísimos versos, y acaso no le sean tan útiles en sus trabajos críticos, digo que el simpático y noble escritor ha descubierto un poeta nuevo, el Sr. D. Ricardo Gil, autor del libro titulado De los quince a los treinta.» (Leopoldo Alas [1852-1901], “Palique [ Federico Balart ]”, Madrid Cómico, sábado 11 octubre 1890, págs. 3 y 6.)

Dos meses después mienta de nuevo Leopoldo Alas a Federico Balart, en el Suplemento semanal de ciencias, literatura y artes con el que La Correspondencia de España había comenzado a competir con Los Lunes de El Imparcial, en cartas dirigidas a su amigo Tomás Tuero (en condición de afincado en el diario El País). Recuérdese que Tomás Tuero (1851), Leopoldo Alas (1852) y el ligeramente más joven Armando Palacio Valdés (1853) habían formado grupo en Oviedo y que, cursando los tres Derecho en Madrid, compartían piso en 1872 y hasta sacaron tres números de Rabagás, ‘periódico audaz’ político satírico, dos años antes de que apareciese la Revista Europea, de la que el joven filosofante Palacio Valdés fue redactor jefe desde 1875 a 1878.

«Pocas semanas hace escribía algo muy contrario a esto que digo el ilustre crítico y muy verdadero poeta don Federico Balart, según el cual corrían malos vientos, aun tratándose de la moda, para la teoría del arte por el arte. No diré yo que la fórmula de Cousin, entendida como él la entendía y defendida como él la defendía, no sea hoy objeto de muy fundados reparos; ni siquiera me atrevería a sostenerla en el sentido genuino e inmediatamente hegeliano; pero lo que es en lo que significa como expresión gráfica, plástica y popular de la sustantividad del arte, ni la creo sujeta a vaivenes de la moda, ni de difícil defensa, aunque se tratara de encomendar esta a tan débil paladín como yo puedo ser, y aunque fuera contra los ataques de un maestro tan experto y sabio como don Federico.» (Leopoldo Alas, “La audacia en el arte. A D. Tomás Tuero en El País ❦ I”, La Correspondencia de España, Madrid, 7 diciembre 1890, Suplemento semanal de ciencias, literatura y artes, nº 6, págs. 1-2.)

«Pues bien, aun así, se ve muy clara la afirmación dogmática del Sr. Balart. No quería decirnos lo que era el arte, pero ahora lo dice: según él, es producción de belleza por el ser racional… para un fin trascendental, principalmente para la utilidad moral del espectador, del público. ¿No piensa que es mejor arte el que nos fortifica en la fe y en la caridad? ¿El que nos eleva a la contemplación de Dios, hablando en plata? ¡Pues apenas es esto afirmar! Es afirmar que el arte genéricamente creado es todo el arte, el supremo, tiene un fin extraño a sí mismo, a su puro objeto: la belleza. Es nada menos que negar la sustantividad de lo bello en cuanto obra del arte; es, no solo decir que corren malos vientos para la teoría del arte por el arte, sino sentar que esa teoría es falsa, que el arte no es sustantivo.» (Leopoldo Alas, “La audacia en el arte. A D. Tomás Tuero en El País ❦ II”, La Correspondencia de España, Madrid, 14 diciembre 1890, Suplemento semanal de ciencias, literatura y artes, nº 7, págs. 2-3.)

A la tercera ya respondió Federico Balart a Leopoldo Alas, en “Correspondencia particular” publicada, por supuesto, en El Imparcial:

«No, Sr. Alas; yo no he negado la sustantividad del arte, ni hallo en mi escrito una sola palabra que, sin torcer su sentido, pueda oponerse a esa respetable sustantividad. Y si no, vamos sumando y restando.» (Federico Balart [1831-1905], “Correspondencia particular. Sr. D. Leopoldo Alas”, El Imparcial, Madrid, lunes 22 diciembre 1890, pág. 1.)

Ese mismo lunes 22 de diciembre de 1890, La Unión Católica, “diario religioso, político y literario”, se apresura a glosar la respuesta de Balart al “crítico de bilis amasada con pedantería”, y en suelto sin firma titulado “Una cuestión estética”, acuña en español, que sepamos, el rótulo preciso “arte sustantivo”:

«Con este motivo se ha permitido irritarse el Sr. Alas (D. Leopoldo), crítico de bilis amasada con pedantería, crítico de lo chico, nunca de lo grande, crítico o de censura sistemática o de bombo descomunal, según las simpatías que le inspiran las personas, crítico aplastado por la magna poética de Manuel del Palacio. […] El Sr. Balart, en un artículo magistral gallardamente escrito, desarrolla su tesis de que no quiere que el arte por echárselas de sustantivo resulte insustancial, y de que no concede que una obra moralmente mala pueda ser artísticamente bella. La cuestión está así planteada entre el Sr. Balart y el Sr. Alas. La razón está de parte del señor Balart porque el Arte no sólo es forma, sino fondo, no es sólo carne sino espíritu, no es sólo imagen, signo o símbolo sino ideal y concepción, y porque el arte es fin secundario y el hombre en todos sus actos tiene la obligación de portarse como ser moral. El arte sin objeto, la forma sin uso, esto es la forma inútil, no es el arte sustantivo sino el arte insustancial como dice muy bien el señor Balart.» (“Una cuestión estética”, La Unión Católica, diario religioso, político y literario, Madrid, lunes 22 diciembre 1890, pág. 1.)

En su respuesta a Balart se sirve Alas del nuevo rótulo introducido por La Unión Católica, aunque poniendo sustantivo en cursiva:

«El arte (por razón de su objeto, la belleza) no es sustantivo así, como por una gracia especial (para que los parnasistas puedan ser unos bohemios sin escrúpulo de conciencia, por ejemplo). Es sustantivo… porque tiene la dignidad de su sustancia. Lo mismo le pasa a la verdad que a la  belleza, v. gr.» «En cuanto a que yo desapruebo la conducta de los parnasistas que se aislaban del mundo, &c., &c., contesto que esto nada dice contra el fin del arte sustantivo, porque no se trata de las obras artísticas, sino de las que hacen ciertos hombres, que son artistas, pero de lo que hacen como hombres. Yo artista, v. g., haré mal en no contribuir como ciudadano, y aun con mis poemas, dramas, &c., a la cultura de mi pueblo. Si pido que el artista sea político no niego con esto el fin directo del arte que ha de ser lo bello mismo. No creo que sea necesario insistir más en explicar este punto.» (Leopoldo Alas, “Al Sr. Balart (Extravagante)”, La Correspondencia de España, Madrid, 28 diciembre 1890, Suplemento semanal de ciencias, literatura y artes, nº 9, págs. 1-3.)

1895 «Deslumbra el cuadro de sus conquistas. Dominio de la naturaleza que, sorprendida en sus misterios, abre su seno fecundo a las ávidas miradas del sabio; inventos grandiosos en que no se sabe quien ha obtenido la victoria, si la intuición o el cálculo; aplicación de las fuerzas ciegas de la materia, antes entregadas a merced de su fatalismo y ahora esclavas del pensamiento; tentativas y proyectos rayanos al delirio, y más tarde confirmados en la práctica; ascensión a los altos espacios y descendimiento a los profundos mares en busca de nuevos caminos para la humanidad; exploraciones de tierras vírgenes en inmensos continentes donde el peligro surge a cada paso revistiendo las formas más aterradoras; peregrinaciones al helado polo donde los mártires se cuentan por el número de los viajeros; construcciones atrevidas, milagros de la Mecánica, nuevas torres de Babel en que, lejos de separarse los pueblos, se juntan y se confunden en la santa hermandad del progreso; cambio constante de ideas, combate de principios, choques de opiniones en la prensa y en la tribuna, que evitan la languidez y el marasmo en la vida de la inteligencia; concepciones profundas que propenden a la unidad y a la harmonía en la esfera de los estudios filosóficos; creación de un arte sustantivo y humano, que hace más intensa la emoción estética y más asequible el ideal, que encarna y difunde por medios poderosos de expresión; actividad vertiginosa que, en su eterno trabajo de asimilación, vuela en alas de la electricidad a recoger las palpitaciones del globo; espléndidas manifestaciones de una existencia exuberante, desplegada en la industria y el comercio; reunión de asambleas convocadas por los mismos reyes, para dar solución a pavorosos problemas sociales; propensión a una paz definitiva por la solidaridad de intereses y por el respeto mutuo entre las naciones del mundo; larga, interminable serie de triunfos científicos en los observatorios astronómicos, en las salas de vivisección y en los laboratorios químicos; todo esto, y más, mucho más, que no cabe en una síntesis, constituye el fondo sublime de lo que pudiéramos llamar la epopeya de la edad novísima. » (Antonio Zerolo [1854-1923], “Memoria leída en la apertura del curso académico de 1895 a 1896 en el Instituto Provincial de la Laguna”, Diario de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, miércoles 2 octubre 1895, pág. 3.)

1902 «Todas esas circunstancias aumentan sobremanera las dificultades de los intérpretes, y resultan para ellos piedra de toque de su sentido artístico. Cuando salen triunfantes de la prueba, su labor adquiere proporciones de arte sustantivo, de creación, y cada artista comunica a la obra una vida personal y distinta. Y así esa misteriosa y siniestra Hedda Gabler o esa Nora que siente dentro de sí desvelarse un mundo, se agitan con vitalidad diversa, pero igualmente poderosa, a través de la visión estética de Inés Sorma, de Eleonora Duse o de Italia Vitaliani.» (Gabriel Alomar [1873-1941], “La vuelta de la Vitalini”, La Última Hora, Palma de Mallorca, sábado 11 de octubre de 1902, pág. 1.)

1909 «No queda otro recurso contra esta inflexibilidad irremediable de la fotografía, –que es al fin y al cabo procedimiento y no arte sustantivo como sostiene el Sr. Castedo– que el de colorear, entonar y armonizar, no la prueba, sino lo que es anterior a ella: el asunto.» (Antonio Cánovas del Castillo Vallejo [1862-1933], “Más sobre las placas en color”, La Fotografía, revista mensual ilustrada, Madrid, abril de 1909, nº 91, pág. 196.)

1910 «Votamos, pues, con los que no considerando arte sustantivo a la fotografía no quieren admitirla en las Exposiciones de puras artes plásticas. Pero, votamos también, porque se arroje de tales Exposiciones a esa multitud de lienzos con adefesios sin pies ni cabeza que son mucho menos arte que las buenas fotografías. ¡Fuera esas necedades al óleo y a la encáutica con que la ignorancia tiene la avilantez de ofender al buen gusto! ¡Fuera el título de artistas a muchos de los que, inmerecidamente le ostentan, denigrándolo!… ¡Si fuésemos a examinar una por una las obras de los que fallan que no es arte la fotografía! ¡Qué engendros más bárbaros, más deslavazados, más sin sentido, más dignos de la hoguera!…» (D. P., “Cháchara”, La Fotografía, revista mensual ilustrada, Madrid, junio de 1910, nº 105, pág. 268.)

1912 «Usted, Sr. Villahermosa, no transige con el arte adjetivo, y así se coloca usted precisamente en el punto de vista de los pintores y escultores que no entienden de decoración y sólo han practicado el arte puro. Para llegar al adjetivismo de éste, hace falta someterse a la disciplina y a humildad del artífice, y quien sueña en ser un Velázquez, desprecia esa disciplina y esa humildad. La obra de arte decorativo, como tal, es la resultante de una perfecta concordancia entre el fin de utilidad, emplazamiento, materiales y técnica constructiva, con el trabajo del artista para embellecer esa obra. ¿Es esto una teoría casuística de manual vetusto, académico y sólo corriente entre el vulgo aficionado, según dice usted, Sr. Villahermosa? Vamos a verlo con un ejemplo. Un artista pinta, sobre tabla o lienzo, un San Miguel. Adopta la forma rectangular de mayor altura que base, y le da como dimensiones un metro por uno con cincuenta centímetros. Estas medidas, forma de superficie y asunto, las escoge a su gusto el artista, y si le conviene para sus fines puramente artísticos, las varía. Elige también la armonía cromática y luminosa, y multiplica o simplifica los detalles; todo, repito, sin más finalidad que la puramente artística. En ese caso, nos encontramos frente a una obra de arte sustantivo, o, dicho en otros términos, de arte puro. En ella todo es principal, y lo accesorio “lo que se añade para su más fácil comprensión, para su mayor lucimiento” (son palabras de usted), es el marco, cuya anchura, forma de molduraje y coloración, se subordina al cuadro. Estamos conformes. Venga ahora el reverso del ejemplo: A un artista se le encarga una vidriera, cuyo asunto ha de ser la representación iconográfica de San Miguel. Esta vidriera se destina al hueco de un muro, y este muro forma parte de un edificio; éste, Sr. Villahermosa, no se ha hecho para la vidriera; pero ésta sí que se hace para el hueco de aquel muro. ¿Qué es aquí lo sustantivo, el edificio o la vidriera? A nadie que discurra con solo medianísima lógica, se le ocurrirá decir que la vidriera artística es lo sustantivo y el edificio lo adjetivo. Pero, si hay alguna duda sobre el particular, analicemos esto.» (Rafael Domenech [1874-1929], “La vida artística”, El Liberal, Madrid, lunes 4 de marzo de 1912, pág. 3.)

1921 «Son escultura. Esencialmente escultura, y dentro de la escultura, arte sustantivo, que lleva en sí, el objeto y el fin de sí mismo. En este busto, absolutamente realizado y concluido, no desaparece ni la inquietud, ni el misterio, como en tantas obras rematadas cuidadosamente con una fría y esterilizadora habilidad académica.» (Jacinto Grau [1877-1958], “El escultor Victorio Macho”, La Montaña, revista semanal de la colonia montañesa, Habana, 30 de marzo de 1921, pág. 12.)

1922 «Ha habido escritor que, sin duda engañado por las exageraciones que produjeron con su aparición los impresionistas, y que a España llegaron bastante retrasados, ha creído, y así lo ha consignado, que el paisaje no fue arte sustantivo hasta la segunda mitad del siglo XIX, desconociendo que el movimiento revolucionario de Manet, Sisley, Pissarro, &., no fue más que una modalidad de un género del arte ya consagrado durante varios siglos, pues si en los paisajes de Rubens, de Rembrandt y de otros contemporáneos había figuras, éstas eran el adjetivo, como en los modernos de Corot, y el sustantivo de paisaje. […] Así al aparecer los impresionistas en la segunda mitad del siglo XIX, el paisaje como arte sustantivo era ya antiguo, y ellos sólo consiguieron añadirle luz, variar el concepto de la visión de la naturaíeza; pero iniciaron una decadencia en otro orden de ideas, de la cual afortunadamente se reacciona en la actualidad.» (Ramón José Izquierdo [1873-1931], “Arte. Crítica de críticos”, La Correspondencia de España, Madrid, jueves 19 de enero de 1922, pág. 1.)

1935 «La cinematografía es un arte sustantivo, independiente, que ha alcanzado la mayoría de edad artística. No fue esto siempre así.» (Informaciones, Madrid, 10 de octubre de 1935, pág. 9.)

1939 «¿No es la Poesía un arte sustantivo, universal?» (Sabino Alonso Fueyo [1908-1979], “Juicio crítico del recital poético del padre Eusebio Rey”, Libertad, Diario Nacional-Sindicalista, Valladolid, domingo 17 de diciembre de 1939, página tercera.)

1940 «Como se ha señalado en estos últimos años repetidamente, existe una correspondencia implacable entre las formas del Estado y las formas de la cultura. Respecto de las de la Música, que son las que en estos momentos nos interesa subrayar aquí, vemos cómo son nacionales y románticas en el siglo XIX; clásicas y cosmopolitas en el 700; monárquicas y cortesanas las del siglo precedente; y teológicas e imperiales en el siglo español XVI: el siglo de nuestro Imperio, o mejor, el siglo del Imperio, sencillamente. Porque es el nuestro el único que, con categoría y sentido de tal, existe en el último milenio con el que la Música, en su cualidad de arte sustantivo, así como hoy lo concebimos, nace, vive y –de prestar crédito a ciertos augures– ha de morir.» (Jesús Rubio García-Mina [1908-1976], “El IV Centenario de Tomás Luis de Victoria. Significado histórico y político del arte de nuestro insigne paisano. Discurso del Ilmo. señor subsecretario de Educación Nacional”, El Diario de Ávila, lunes 6 de mayo de 1940, pág. 1 = Ritmo, Madrid, 1 diciembre 1940, pág. 11.)

«La plástica, el cómo, es cuestión de pura sensibilidad; pero el arte no: el arte es cuestión de espíritu. Y entre una y otro están todos esos temas arrinconados hoy en día, como patrimonio humano del artista. Los temas que han de ser aceptados, cuidados y trascendidos para que el arte sustantivo se sienta gloriosamente adjetivado por ellos. Por eso, es menester que los artistas lleguen a adoptar otra actitud humana frente a su arte. En poesía, ya parece que, libertados los poetas de la influencia que la poesía pura plástica de los vocablos venía ejerciendo sobre ellos, vuelven a entrañar las palabras los contenidos imaginativos más espirituales.» (Luis Felipe Vivanco [1907-1975], “El arte humano”, Escorial, revista de cultura y letras, Madrid, noviembre 1940, nº 1, pág. 149.)

1942 «Quien quiera que, desapasionadamente, vea esta película, ha de reconocer que el cine, aunque no sea más que por la peculiaridad interpretativa, es arte sustantivo plenamente cuajado.» (Pepe León, “Suzy”, Libertad, Valladolid, viernes 9 octubre 1942, página 5.)

1944 «Acudían casi a diario al Bilis otros contertulios más o menos representativos de la España de Alfonso XII. Creo que recuerdo a casi todos los dignos de recordación y que como tales dejaron alguna huella en esta mi memoria. Entre éstos figuraban Armando Palacio Valdés, el futuro novelista, director entonces de la ‘Revista Europea’, en la que publicó Los oradores del Ateneo y creo que Los novelistas españoles, crítico de fino gusto aunque él afirmase –por coquetería o pose– que no creía en la crítica: “Tengo la desgracia de no creer en la crítica”, decía, en contraste así con su fraternal amigo y paisano Leopoldo Alas, otro asiduo, y como Armando, futuro novelista y “cuentista” insuperable, que desde ‘El Solfeo’, ‘Gil Blas’, ‘Madrid cómico’ hacía ya de la crítica un arte sustantivo como arma defensiva del buen gusto estético, crítica que él ejercía como un sacerdocio, con gracia, con austeridad, con disciplina o látigo.» (Adolfo Posada [1860-1944], Fragmentos de mis memorias, [inéditas hasta su edición por] Universidad de Oviedo 1983, pág. 123.)

«La arquitectura, en el cine, deja de ser un arte sustantivo al ponerse al servicio de otros fines. Pierde el sentido que le infiere su autonomía artística. Y aún he de añadir más. Lo que acontece con la arquitectura ocurre con todas las artes que entran en el cine. Ni la poesía, pintura, escultura, música o danza se libran de este yugo que el cinematógrafo les impone. Porque una obra artística, cuando es interpretada por otro arte, tiene que ser adaptado a las formas en que ha de ser vertido, y para ello las líneas se debilitan o se acusan, según convenga al medio expresivo al cual se transplanta.» (Gonzalo Anaya Santos [1914-2008], “No pueden negarse las categorías artísticas del cine”, El Español, Madrid, 7 de octubre de 1944, pág. 3.)

1947 «El cine no es arte sustantivo ni arte total.» «La película de desarrollo argumental y la obra de teatro pertenecen ambas, forzosamente, al género dramático, pues, repitámoslo una vez más, el cine como arte sustantivo no existe.» (Adolfo de Azcárraga [1911-1999], La timidez sentimental de Baroja. El cine “séptimo arte” y otros ensayos, Ediciones Aeternitas, Valencia 1947, págs. 53 y 84.)

1950 «El tenorio de Dalí, está lleno de sutiles aciertos y de garrafales desaciertos. Para pronunciar dos conferencias, ha llegado a Barcelona don Joaquín Calvo Sotelo. –¿De qué va a tratar? –De las cartas de amor en la literatura y en la vida. –Parece, don Joaquín, que todos los escritores se pasan ahora a las conferencias. –No es eso. Para mí, la conferencia es un arte sustantivo, tan definido como lo pueda ser la novela, el teatro o la poesía lírica. –Pero amplio. –La conferencia está sujeta a mil limitaciones y esclava de mil reglas, a la que hay que acercarse con el máximo respeto.» (La Prensa, Barcelona, 5 de diciembre de 1950, pág. 6.)

1956 «He ahí el cine como arte sustantivo, sin otras apoyaturas que sus propios valores. Película genial tan válida ahora como el día, ya lejano, en que Chaplin la creó.» (Pepe León, “Luces en la ciudad”, Libertad, Valladolid, sábado 22 diciembre 1956, página 6.)

1958 «En resumen: podemos admitir que la expresión arte tiene dos acepciones principales que conviene diferenciar: por una parte, el arte como actividad, que podríamos llamar arte-hacer o arte-verbo; por otra, el arte-hecho o arte-sustantivo que se refiere a algunos resultados de esa actuación, que están o no íntimamente ligados al desarrollo de la misma; en este caso, se requiere que la obra tenga una capacidad emocional de orden estético y no simplemente placentero o sensual, como en algunos de los casos apuntados.» (Fernando García Esteban [1917-1982], Teoría general del arte: consideraciones generales, pintura, escultura, arquitectura, Editorial Medina, Montevideo 1958, pág. 12.)

1959 «Pero la tradición gótica no se presenta pura; se mezcla de la más gentil manera con el nuevo estilo y constituye una fase artística que no podemos llamar transicional, pues constituye un arte sustantivo de una belleza conseguida precisamente por la armonización de los dos gustos. Se mantiene la forma de los objetos litúrgicos, sobre todo en cálices y estensorios, y en estos perfiles medievales se agregan ornamentos renacientes» (José Camón Aznar [1898-1979], “La arquitectura y la orfebrería españolas del siglo XVI”, en Summa Artis: Historia general del Arte, Espasa-Calpe, Madrid 1959, volumen 17, pág. 503.)

1964 «Y si el primer origen de la perennidad del Deutschland –la esencialidad poética del esfuerzo que lo creó– condena el balbuceo inauténtico de vagos bienintencionados entusiasmos por “el general Jackson”, el segundo origen de esa perennidad –la inarmónica, política quebradura de la dicción poética, el reconocimiento de su insustantividad en el mundo moderno– condena también la ilusión, falsa aún hoy, de un arte sustantivo, justificado e internamente dueño de sí mismo, capaz de sacar auténtica y exclusivamente de sí las leyes de su propia marcha: la ilusión, en definitiva, de todas las ortodoxias artísticas más o menos “puras” del arte occidental contemporáneo.» (Manuel Sacristán Luzón [1925-1985], “Heine, la consciencia vencida”, introducción a Obras de Heinrich Heine, Vergara, Barcelona 1964; en Lecturas. Panfletos y materiales IV, Icaria, Barcelona 1985, pág. 208.)

«Nos dice el pintor valenciano José Espert. […] –¿Y qué me dice del arte abstracto? –Que es una aportación muy interesante en el conjunto y para el desarrollo de la pintura contemporánea. Pero no es un arte sustantivo sino adjetivo. Quiero decir que es un medio, no un fin. Hay que reconocer, sin embargo, que a los figurativos nos ha proporcionado una gran libertad que antes no teníamos.» (Baleares, Palma, sábado 6 de junio de 1964, pág. 8.)

«Un concepto adecuado de ensayo, si quiere acoger el sentido de “intento” implícito en la palabra misma, debe en todo caso permitir su articulación dialéctica con la posibilidad de la “autonomía” literaria del ensayo, de su “sustantividad” estética o literaria, no subordinada a eventuales desarrollos ulteriores.» (Gustavo Bueno [1924-2016], “Sobre el concepto de ‘ensayo’”, El Padre Feijoo y su siglo, ponencias y comunicaciones presentadas al Simposio celebrado en la Universidad de Oviedo del 28 de septiembre al 5 de octubre de 1964, Oviedo 1966, tomo 1, páginas 89-112.)

1967 «Es un producto de la evolución histórico-social de la humanidad, y podremos ver más adelante que su conformación y su despliegue muestran un preciso paralelismo con el origen y el florecimiento de la música como arte sustantivo. Antes hemos estudiado, apoyándonos en las investigaciones de Bücher, la relación entre el trabajo y el ritmo.» «…en los comienzos de la evolución, en el periodo mágico, no era más que un subproducto (más o menos previsto y buscado) de la mímesis como hechizo– pasa a ser una cuestión central: parece haberse consumado la génesis de la música como arte sustantivo.» «Bastará con observar que la arquitectura dejaría de ser un arte sustantivo y tendría que reconducirse al nivel de la mera utilidad si su tarea se limitara a producir un marcao para la propia refiguración del hombre en la forma de la imaginería sacra de la escultura.» (György Lukács [1885-1971], Estética I, traducción de Manuel Sacristán, Grijalbo, Barcelona 1967, págs. 16, 50 y 110.)

1969 «Aprenderás también que el teatro es más expresión plástica que literaria. Este punto podría explicártelo con largueza y galanura Florisel. Él te dirá que el teatro más que arte sustantivo es arte adjetivo. Humberto Rivas te dirá también que es un arte secundario, puesto que ha menester, para su lucimiento, del concurso de elementos inferiores a la mente del artista creador.» (Antonio Magaña Esquivel [1909-1987], El Espectador (una revista mexicana de 1930), Ediciones de Bellas Artes, México 1969, pág. 74.)

1971 «Brunelleschi es el innovador radical y precursor que inicia el gran viraje de ruptura con el gótico, mediante una inversión del estilo, en las formas liberadas en la edificación italiana, de las tradiciones extranjeras del norte y precursoras del arte sustantivo de Bramante, quien a su vez desemboca en el torrente miguelangelesco, del que surge el fermento creativo, que hizo bullir el renacimiento arquitectónico en Italia.» (José Alberto Marín Morales [1924-2009], “Arquitectura y humanismo”, Arbor, CSIC, Madrid 1971, vol. 79, nº 305, pág. 113.)

1973 «Fuera de Cuba, un poeta anciano fue viendo lo negro con más arte sustantivo que el dedicado antaño a tan “bajo” tema. El puertorriqueño Luis Palés Matos desde 1926 siente ya la atracción de la negrura africana. Entonces encontró el tema y lo dio en un poema titulado Pueblo Negro.» (Oscar Fernández de la Vega & Alberto N. Pamiés, Iniciación a la poesía afro-americana, Ediciones Universal, Miami 1973, pág. 172.)

1989 «La Poesía crea la forma de la belleza; las artes particulares manifiestan conceptos parciales de aquella forma. En fin, la Poesía es un arte sustantivo, mientras que las demás artes no podrían existir sin la Poesía, a no ser como meras imitaciones de la Naturaleza.» (Roberto María Tisnés Jiménez C. M. F. [1926-2006], Belisario Peña, poeta colombo-ecuatoriano, ABC, Bogotá 1989, pág. 134.)

1992 «“La plástica, el cómo, es cuestión de pura sensibilidad; pero el arte no: el arte es cuestión de espíritu. Y entre una y otro están todos esos temas arrinconados hoy en día, como patrimonio humano del artista. Los temas que han de ser aceptados, cuidados y trascendidos para que el arte sustantivo se sienta gloriosamente adjetivados por ellos” (Vivanco 1940). Las ideas cambiaron a lo largo de los años, pero todavía en 1951 Joaquín Ruiz Giménez repite, aunque sin el énfasis retórico anterior, algunos de los tópicos comentados: la relación entre el arte y el Estado, el carácter artístico de la actividad política, la herencia de la tradición y del Imperio, la lucha contra el materialismo, &c.» (Valeriano Bozal [1940-2023], “Pintura y escultura españolas del siglo XX: 1939-1990”, en Summa Artis: Historia general del Arte, Espasa-Calpe, Madrid 1992, volumen 37, pág. 30.)


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1999 «648. Arte sustantivo o poético. La “sustancialidad poética” no la hacemos consistir, en modo alguno, en alguna supuesta transposición de los contenidos artísticos a un mundo uránico transcendente, situado más allá del Mundo real (como si hubiera algún mundo accesible al margen del Mundo único que habitamos). La sustantividad poética se establece en función de los sujetos operatorios (artistas, actores, público, actantes) que necesariamente intervienen en el proceso morfo-poético. Las artes sustantivas no están, desde luego, al servicio de los sujetos (y en este único sentido no son útiles), sino que sus obras se ofrecen a ellos para ser conocidas (escuchadas, leídas, vistas, contempladas), para ser exploradas, análogamente a como exploramos las “obras de la Naturaleza”. Es indudable que un concierto para piano y orquesta de Mozart puede ser utilizado por los sujetos que pasan el fin de semana en su casa de campo como un recurso tranquilizante o relajante (como una especie de sucedáneo del haloperidol); pero también un libro, el Quijote, puede ser utilizado como combustible. El carácter sustantivo que atribuimos al arte por antonomasia no requiere su separación de los lugares en los que transcurre la “prosa de la vida”. No hay que ir al teatro, al museo, a la sala concierto, o a la biblioteca para hacer o para conocer una obra de arte sustantiva; una “conversación de sobremesa” puede aproximarse al género sustantivo que llamamos arte dramático o literario. La “Filosofía del arte” busca la determinación de los criterios según los cuales podemos considerar a productos culturales tan heterogéneos (música, teatro, escultura…) como modulaciones de la idea general de “arte sustantivo”. Desde luego, el criterio de los valores estéticos es insuficiente. El materialismo filosófico se vale de un criterio análogo al que le sirve para distinguir las ciencias estrictas, las ciencias α, de las tecnologías y ciencias β: el criterio de la “segregación” del sujeto actante mediante la re-presentación [227-232, 375]. Y esta segregación de la obra respecto de los sujetos, cuando está determinada por un “cierre fenoménico” (que sólo por analogía puede compararse con un cierre categorial, esencial) [217] es lo que la convertiría en obra de arte sustantivo o poético. El célebre primer soneto de la serie “los mansos” de Lope de Vega –“Suelta mi manso, mayoral extraño…”– es una obra de arte sustantivo, no sólo porque sus versos se desvían del curso ordinario del lenguaje propio de la “prosa de la vida” (los nombres de Elena Osorio o de Francisco Perrenot de Granvela han desaparecido) sino porque “cierra” en sus catorce endecasílabos un espacio ideal, intemporal, ofrecido a todo aquél que sea capaz de explorarlo, como quien explora la trayectoria de un planeta. {E} [= entrada escrita expresamente por Gustavo Bueno para el Diccionario].» (Pelayo García Sierra, Diccionario filosófico, manual de materialismo filosófico, publicado libremente en internet en noviembre de 1999, con versión impresa en papel que apareció a principios de 2001, con fecha de edición de 2000.)

2007 «Las obras producidas o creadas por las artes liberales podrían en general redefinirse como obras de arte sustantivo cuando efectivamente logran segregar a los sujetos que las compusieron o las ejecutaron. […] Es importante añadir que las obras de arte sustantivo pueden ajustarse al formato de un todo, es decir, pueden comportarse como holemas, aunque también pueden comportarse como partes de un todo, es decir, como meroemas (un torso escultórico es un meroema, la estatua completa es un holema).» «Pero una obra de arte liberal, en cuando obra de arte sustantivo, es la que tiene capacidad de segregar al artista, y enfrentarse, como “extraña”, no sólo a él, sino al grupo al cual el artista pertenece, e incluso a todos los hombres de muy diversas culturas, en general. La obra de arte sustantivo ocupa de este modo un lugar junto a las obras de la Naturaleza, y puede resultar tan enigmática o más que las formas naturales.» «9. La Oda a Salinas de Fray Luis de León. Estamos en condiciones de alcanzar el fundamento de las relaciones profundas que puedan mediar entre la obra de arte sustantivo y la religión.» «11. Las pinturas rupestres como arte sustantivo y como arte servil. […] Desde el punto de vista del análisis: los animales pintados en las cavernas constituirían un caso de arte servil (pragmático) más que religioso, cuando se las interpreta como pinturas mágicas; pero serían arte sustantivo cuando se las interpreta como pinturas religiosas (en cualquier caso no parece que la ambivalencia constituya una contradicción para la teoría).» «No entramos aquí en la cuestión sobre si la arquitectura religiosa secundaria es o no es arte sustantivo. Hay razones fundadas para considerar que la arquitectura en general tiene un componente originario de arte servil, es decir, de arte puesto enteramente al servicio de la habitación humana (lo que no excluye, como ya hemos dicho, que la arquitectura pueda asumir pronto funciones “poéticas” de arte sustantivo, sobre todo en sus fachadas, frontones y columnatas). En cualquier caso, la arquitectura religiosa secundaria habría de ser entendida como arte sustantivo, atendiendo a la naturaleza misma de sus contenidos religiosos.» «El Cristo de Velázquez, por ejemplo, si se considera como obra de arte sustantivo (en cuanto objetivación o estudio de un hombre santo en la cruz) lo será por motivos similares a los que nos hacen decir que es una obra de arte sustantiva Las Meninas (a pesar de que esta obra no admita la segregación del sujeto, en la medida que incorpora a quien la contempla, situándolo virtualmente en el lugar del rey, de Felipe IV).» «Si los templos terciarios mantienen, a través del cristianismo sobre todo, alguna conexión con el arte sustantivo, ya no será a título de habitación del cuerpo numinoso (como es propio de los templos secundarios).» (Gustavo Bueno, La fe del ateo, Temas de Hoy, Madrid 2007, págs. 281, 283, 285, 287, 291, 294 y 296.)

2021 Tomás García López, «La idea de “artes sustantivas” de David Alvargonzález vista desde el materialismo filosófico» (EFO 228, 1 marzo 2021.)

2022 «7. Estética y Filosofía del arte. Esta asignatura consta de cuatro capítulos donde se acomete el estudio de un amplio abanico de cuestiones que tienen que ver con las artes, la estética, la filosofía del arte, la idea de arte sustantivo, &., tratando de plantearla a través de numerosos ejemplos que involucran a diversas categorías artísticas como la escultura, arquitectura, música, pintura o el cine. El planteamiento de la asignatura Estética y filosofía del arte es un tratamiento sistemático. El estudiante de esta asignatura conocerá distinciones tales como bellas artes, artes útiles, arte adjetivo, arte sustantivo, estética, &c.» (Programa del curso “Fundamentos de Filosofía”, Fundación Gustavo Bueno & FUNIBER; curso a distancia activo permanentemente desde diciembre de 2022.)

2023 «Arte sustantivo y Arte adjetivo», Piezas (FGB, FUNIBER, Universidad Europea del Atlántico, 23 de mayo de 2023).

2024 «[18:04] …Y entonces aquí se ha definido, se ha tratado de definir lo que es el arte sustantivo en la pieza esta de FUNIBER y entonces estas características que se ponen aquí se podría decir de cualquier cosa.» «[18:04] …yo no creo que Bueno hable de arte sustantivo. Esta es la tesis fundamental que yo voy a exponer aquí. Bueno no habla de arte sustantivo, es decir se coge todo, constantemente estás viendo vídeos el arte sustantivo de tal, la idea de arte sustantivo, no habla de arte sustantivo. Esta es mi tesis aquí, entonces a ver cómo lo intento lo intento mostrar. Gustavo Bueno lo que le interesa es salvar las obras, este es el cometido, la realidad objetiva que hay detrás de esta idea y que esta idea, por así decir, oculta en cuanto idea metafísica…» «[1:54:10] Entonces, vamos a ver, la cuestión es, ¿habla Bueno de arte sustantivo? Esto yo creo que es la clave, no hay más que ponerse a contar y ver cuándo aparece y cuándo no aparece. Bueno habla de arte sustantivo en el Diccionario de Pelayo y en 2009 [sic] en La fe del ateo, en el 9 y en el 10, en los capítulos 9 y 10 [sic], bien. Entonces vamos al diccionario que yo creo que es lo más extenso, porque el diccionario luego, en las posteriores ediciones, recoge lo que dice La fe del ateo. El diccionario de Pelayo de filosofía, vamos a ver, de lo que habla aquí Bueno, en los capítulos finales de la estética y la teoría del arte, vamos a ver, aquí importante es fijarse en esto, nosotros trabajamos con términos, entonces estos términos, estas estas estructuras sintácticas, pues son la clave aquí de lo que estás diciendo, los rótulos, el rótulo, en el rótulo te viene todo, te viene la esencia de lo que vas a decir, te viene el resumen de lo que vas a decir, te viene el concepto clase en el que te vas a mover, entonces el rótulo es fundamental, porque el rótulo es la idea que vas a expresar, el rótulo determina lo que luego es el desarrollo de esto, y la esencia del asunto de lo que vas a hablar, o por lo menos así se ve, así se pretende. Entonces, de lo que Bueno habla es de la obra de arte, 75 veces aparece la obra de arte, obra con mayúsculas, de la obra de arte sustantivo aparece 24 veces, y de arte sustantivo solamente aparece 11 veces, o sea 75 veces obra de arte, 24 veces obra de arte sustantivo, y 11 veces arte sustantivo. De las 11 veces que habla de arte sustantivo, dos que son las más importantes, habla de la idea de arte sustantivo, y es para negar que exista. Lo que existen son sus modulaciones […]» «[2:06:00] El rótulo arte sustantivo no lo pone Bueno, en el Diccionario lo pone Pelayo. Y está bien puesto, porque estamos hablando, igual que se pone cultura objetiva. Pero Bueno no lo pone nunca, no, no lo pone, en La fe del ateo habla de la obra de arte actualista, no de arte actualista, es decir la idea no es el tema de la estética de Bueno, la estética no existe para Bueno…» (Fragmentos transcritos de la lección de Luis Carlos Martín Jiménez, “Contra el Romanticismo”, EFO, 19 de febrero de 2024.)

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