“Españoles con faldas”
En su 23 edición, el DRAE define “falda”, en sus primeras tres acepciones, como “prenda de vestir que cae desde la cintura”, “parte de la vestimenta desde la cintura hacia abajo” y “cada una de las partes de una prenda de vestir que cae suelta sin ceñirse al cuerpo”. Pese a su frecuente asociación con la mujer (y que el DRAE todavía mantenía en ediciones anteriores, como puede leerse en la primera acepción de la 22 edición: “Prenda de vestir o parte del vestido de mujer que cae desde la cintura”), la falda o las faldas también han servido tradicionalmente para referirse, por sinécdoque, a las sotanas y los hábitos que llevan clérigos, frailes y monjes:
1453 «Obispo, callad agora vos, e non curéys de fablar donde caualleros fablan; quando fablaren otros de faldas luengas, como las vuestras, entonçe fablad vos. E non curéys de más altercar aquí, que yo con Ruy Díaz he fablado e fablo, e no con vos.» (Crónica de Don Álvaro de Luna, c. 1453).
1585 «MANTO Y MUCETA DE OBISPO. La delantera d'este manteo se ha de entender que está doblada sobre la trasera, y lleva una bara de falda [...] Hase de advertir que estos mantos para comendadores de la Orden de Santiago van cortados ni más ni menos que un manteo de clérigo con falda» (Juan de Alcega, Libro de geometría, práctica y traza, c. 1585).
1605 «El dia de S. Bartholome, dicha Tercia en el coro, salio el Nuncio de su aposento vestido de chamelote morado, con sotana de falda larga, roquete y loba, con muceta, y acompañandole Garcia de Loaysa, don Diego de Cordoua, don Iuan Ydiaquez y otros Caualleros y religiosos; caminaron para la Iglesia» (Fray José Sigüenza, Tercera parte de la Historia de la orden de San Jerónimo, 1605).
1619 «Quiso el Conde que el Obispo no entrase en su presencia con falda levantada, y el pueblo se le opuso y venció» (Luis Cabrera de Córdoba, Historia de Felipe II, rey de España, c. 1619).
1625 «Estuvieron el bachiller y don Diego entre las dos puertas aguardando por espacio de un cuarto de hora, al cabo deste tiempo salió el mismo bedel con un Ministro detrás de sí, vestida una ropa de grana y bonete de lo mismo; éste traía una vestidura de tafetán blanco para don Diego que era al modo de un peinador, sino que por delante llegaba á frisar con el suelo y por detrás arrastraba más de dos varas de falda. Vistiósela don Diego, dejándole al Ministro su manteo, y con ella su bonete puesto guiándoles el bedel, entraron en una espaciosa sala adornada de varias y curiosas pinturas» (Alonso de Castillo Solórzano, Tardes entretenidas en seis novelas, 1625).
1729 «CARDENALICIO, CIA. adj. Lo que pertenece o es próprio del Cardenal: como Hábito Cardenalício, Dignidad Cardenalícia. BAREN, Guerr. de Franc. lib. 4. pl. 94. Instando el Pontifice por medio del Obispo de Cheneda, su Nuncio en Francia, que dexasse el Hábito Cardenalício y los bienes Eclesiásticos que posseía. ALCAZ. Chron. tom. 2. pl. 360. Viendo arrastrar por el polvo la falda de la Púrpura Cardenalícia, dexando divertir al Legado, levantó del suelo su extremidad.» (Diccionario de Autoridades - Tomo II, 1729).
1729 «CAUDA. s. f. Lo mismo que Cola. Es puramente Latino. Usase de esta voz con especialidad hablando de la falda crecida de las vestidúras Episcopales, yá sea de la regular y común de la sotana, o de la capa consistorial, que viste y toma el Obispo para las funciones públicas y solemnes del Culto Divino, y otras con su Cabildo Eclesiástico.» (Diccionario de Autoridades - Tomo II, 1729).
1729 «CAUDATARIO. s. m. El doméstico del Obispo, que está destinado para llevarle la falda o cáuda, de cuyo nombre se forma esta voz. Latín. Caudatarius famulus. RECOP. DE IND. lib. 3. tit. 15. l. 23. En los demás actos Eclesiásticos se ha de llevar la falda al Obispo, aunque vaya allí el Gobernador; pero solo ha de llevar al caudatário. ALCAZ. Chron. tom. 2. pl. 360. Passó a hacer el oficio de caudatário, hollando assí en la Corte su antigua grandeza.» (Diccionario de Autoridades - Tomo II, 1729).
1732 «FALDA. Se toma mui ordinariamente por lo que del vestido vá arrastrando por la parte de atrás, la qual se trahe, o por grande autoridad, o por señal de tristeza en los enlutados que acompañan el entierro.» (Diccionario de Autoridades - Tomo II, 1729).
1846 «El fraile nodriza. Días pasados anunciaba un periódico de esta corte como ama de cría a un fraile de 35 años de edad que deseaba colocarse con alguna señora. No nos sorprende que críe la gente de faldas, ni nos espanta el acierto del bendito exclaustrado en la elección de la criaturita. Si no se dejase perecer de hambre a estos ex-siervos de Dios, no se verían los infelices en la necesidad de buscar semejantes acomodos.» (El Fandango, n.º 16, Madrid, 15 de marzo de 1846).
1882 «Otro estudio hay acerca de Feijóo, y de pésimo espíritu por cierto, publicado en la Revista de España por D.ª Concepción Arenal. Mucho habría que decir de él; pero... respetemos la filosofía con faldas.» [Expresión que puede entenderse tanto para referirse al filósofo benedictino como a la abogada ferrolense.] (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, 1882).
1885 «Quien más gozaba con aquella propaganda de infamia, después de Glocester que la creía obra suya exclusivamente, era don Álvaro Mesía. Ya aborrecía de muerte al Magistral. “Era el primer hombre ¡y con faldas! que le ponía el pie delante; ¡el primer rival que le disputaba una presa, y con trazas de llevársela!” “Tal vez se la había llevado ya. Tal vez la fina y corrosiva labor del confesonario había podido más que su sistema prudente, que aquel sitio de meses y meses, al fin del cual el arte decía que estaba la rendición de la más robusta fortaleza”.» (Leopoldo Alas Clarín, La Regenta, 1885).
1887 «Polimnia, aunque vestida más con sotana que con falda (pues de vestiduras griegas no hay que hablar, porque todos los dioses y diosas han adoptado la indumentaria europea moderna); digo que Polimnia, aunque nada elegante en el traje, era una hermosura clásica, algo ajada, eso sí, pero correctísima» (Leopoldo Alas Clarín, Apolo en Pafos, 1887).
1898 «En su aburrimiento se puso a contemplar el adorno de imágenes y estampas de la sala, el cual era tan variado como edificante: un Niño Jesús bien vestidito, un San Joaquín con faldas ahuecadas, y entre ellos una laminota de barcos de guerra peleándose» (Benito Pérez Galdós, Zumalacárregui, 1898).
1904 «Para él todo ser con faldas, salvo los curas, era lo mismo.» (Benito Pérez Galdós, O’Donnell, 1904).
[…]
2010 «La “estrategia” que adopté en el momento de decidirme a redactar estos libros de texto fue desde luego la del “posibilismo”. Era mejor escribir a mi modo un texto que no escribir nada, obligándome a tener que utilizar y recomendar otros libros de texto que consideraba repulsivos. Y mi “modo de pensar” entonces no se apoyaba en algún sistema filosófico más o menos cristalizado, sino en un conjunto de opiniones muy críticas con las supersticiones, con la ontoteología escolástica, pero simpatizante con la cosmología relativista, con el neopositivismo, con el “darwinismo”, &c. Había que salvaguardar, desde luego, la seguridad personal. La propia editorial me sugirió desde el principio la conveniencia de “unas faldas” (sotanas) –había que tener en cuenta que el mercado del libro, interesante para la editorial, estaba constituido sobre todo por los colegios privados de frailes y monjas– que me acompañasen en la portada. Esta fue la razón por la cual yo pedí a mi tío Leoncio Martínez, un sacerdote hermano de mi madre, y muy sutil, que había obtenido el número uno en las oposiciones a Capellán del Ejército, que pusiera su firma junto a la mía.» (Gustavo Bueno, “Un profesor de filosofía, autor de libros de texto, en la década del “nacional catolicismo” español”, 2010).
2022 «Gracias a esta actitud, y a diferencia de los krausistas, Ortega o Sacristán, Bueno no desdeñó –a pesar de que fuera obra de españoles con faldas– la tradición filosófica característicamente hispana (la escolástica), siendo capaz de digerirla junto a otras tradiciones (la marxista, la neopositivista, la orteguiana) y transformarla.» (Carlos M. Madrid Casado, “La filosofía española a debate, del siglo XIX a la actualidad”, 2022).
2023 «Es de mencionar que la Fundación Gustavo Bueno ha promovido la publicación de importantes obras de estos filósofos españoles con faldas: la Concordia del libre arbitrio de Molina, la Apología de los hermanos dominicos de Báñez, la Historia de la filosofía del Cardenal Zeferino, así como el Tratado sobre la analogía de los nombres de Cayetano y las posteriores relecturas que de la controversia de auxiliis realizaron el jesuita Gerhard Schneemann y el jansenista Cornelis van Riel.» (Carlos M. Madrid Casado, “Disputaciones sobre la escolástica hispana”, 2023).
2026 «Lo que molesta o fastidia es que nuestros filósofos no han llevado peluca –como Leibniz, Hume o Kant– sino faldas. Vitoria y la gran mayoría de miembros de la Escuela de Salamanca eran españoles con faldas, como después lo serían Feijoo, Balmes o Zeferino González.» (Carlos M. Madrid Casado, “La Escuela de Salamanca (1526-2026): reconsideración filosófica”, 2026).