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Actas de las Conversaciones sobre Ortega

Moreda de Aller, 15, 16 y 17 de marzo de 1983

Instituto Nacional de Bachillerato “Príncipe de Asturias”
Moreda de Aller 1983, 497 páginas

En noviembre de 1983 terminaron de imprimirse las Actas de las Conversaciones sobre Ortega (marzo de 1983), en edición preparada por las profesoras Ana Esther Velázquez Fernández y Belinda Álvarez Álvarez, primera entrega de la colección “Temas Alleranos” publicada por el Instituto Nacional de Bachillerato “Príncipe de Asturias”, de Moreda de Aller, en un volumen de 497 páginas.

· Índice
· Presentación, por Ana Esther Velázquez Fernández
Acto de inauguración
· Intervención del Alcalde de Aller, Antonio Manuel García Barettino
· Intervención del Rector de la Universidad de Oviedo, Teodoro López-Cuesta
· Intervención del Consejero de Educacion y Cultura, Antonio Masip
Acto de clausura
· Intervención del Director Provincial de Educación y Ciencia, Vicente Alberto Álvarez Areces
· Intervención del Alcalde de Aller, Antonio Manuel García Barettino
· De este libro se editaron 1.000 ejemplares, de los que 250 fueron numerados

 

Índice:

Presentación, 7

Acto de inauguración, 17

“¿Un factor contradictorio en la valoración orteguiana de la poesía moderna?”, por Pedro Caravia Hevia, 23 ❦ Coloquio, 36

“Ortega y los antecedentes de la Agrupación al Servicio de la República”, por Florencio Friera Suárez, 41 ❦ Coloquio, 60

“La visión orteguiana de las artes”, por María Jesús Banciella Suárez, 65

“Idea orteguiana del teatro”, por Cesáreo García Hontiyuelo, 79 ❦ Coloquio, 86

“Una polémica sobre Ortega y la defensa de Aranguren (1958-1959)”, por Enrique Bonete Perales, 89 ❦ Coloquio, 102

“Un susto: D. José Ortega y Gasset”, por María Isabel Vázquez Miranda, 105 ❦ Coloquio, 109

“Las imágenes en Ortega”, por Belinda Álvarez Álvarez, 111 ❦ Coloquio, 123

“Ortega y la ‘deshumanización’ de la novela”, por José María Martínez Cachero, 125 ❦ Coloquio, 133

“Humanización y deshumanización en Ortega”, por María Consuelo Cortell Pardo, 141 ❦ Coloquio, 149

“Claves estilísticas del filosofar en Ortega”, por Abelardo Herrero Alonso, 153 ❦ Coloquio, 166

“Ortega y Gasset: Hacia una nueva concepción de una ética radicada en la vida”, por José Eduardo Martínez Fernández, 169 ❦ Coloquio, 182

“La metáfora del ‘mar de dudas’ en el origen del filosofar de Ortega y Gasset”, por Saturnino Álvarez Turienzo, 185 ❦ Coloquio, 217

“Ortega y la Ciencia de su tiempo”, por Luis Jesús Llaneza González, 223 ❦ Coloquio, 234

“La traducción y Ortega según la herencia alemana de los siglos XVIII y XIX”, por José María Piñán San Miguel, 245

“Connotaciones biológicas en la obra de Ortega”, por Jesús Emiliano Pérez Pinto, 263 ❦ Coloquio, 274

“Ortega y la tarea del filosofar”, por Alfonso Fernández Tresguerres, 287

Ortega y Edgar Quinet”, por Gustavo Bueno Martínez, 301 ❦ Coloquio, 313

“Presencia de Ortega en Asturias”, por Ana María Viesca Iglesias, 321 ❦ Coloquio, 332

“Juan Lobón, cazador orteguiano”, por José Fernández Fernández, 335 ❦ Coloquio, 347

“Ortega, invertebración del hombre y razón vital”, por Eugenio Nkogo, 349 ❦ Coloquio, 359

“Categorías de la vida. La contingencia”, por Antonio Rodríguez, 363 ❦ Coloquio, 380

“Acerca de la falsedad del estudiar. Anotaciones a la primera lección de Metafísica”, por el Colectivo de Alumnos de C.O.U., 385 ❦ Coloquio, 391

“La fundamentación orteguiana de la psicología como ciencia”, por Ana Esther Velázquez Fernández, 393 ❦ Coloquio, 402

“Fenomenología y ciencia de la historia. Lectura libre del ‘Prólogo’ a Bréhier”, por José Ramón San Miguel Hevia, 407 ❦ Coloquio, 422

“Ortega y Gasset y las disciplinas formales”, por Vicente Muñoz Delgado, 431 ❦ Coloquio, 459

“Unas palabras sobre mi padre”, por José Ortega Spottorno, 467

Acto de clausura, 473

Presentación

El Concejo de Aller es una serpenteante cinta de vida que surge de las márgenes de un río de montaña. Su condición es múltiple y variopinta; el carácter de sus gentes, en claro contraste con la infraestructura geográfica, abierto, franco, en perpetua búsqueda de respuesta a los retos cotidianos. La tierra determina esta vida que emerge a través de los cultivos, de los pastos, de la riqueza minera. Y los hombres y mujeres alleranos saben amar apasionadamente esa tierra que les fecunda. Pero, lejos de ceñirse a una estricta relación con ella, se hacen ellos mismos “transitivos”, abiertos, creadores.

Estaba latente desde tiempo atrás en la comarca la inquietud de impulsar una vida cultural que, floreciente en el pasado, se había ido debilitando poco a poco. A pesar de la relativa cercanía de Aller a los grandes núcleos urbanos de la región, su aislamiento, incluso en lo que a medios de transporte se refiere, es notable. Se imponía, pues, vivificar desde dentro el Concejo, hacer de él un foco cultural con luz propia.

El Claustro de profesores del INB de Aller, consciente del apoyo que podía ofrecer a tales inquietudes, y deseoso al mismo tiempo de hacer realidad una estrecha colaboración con los demás sectores del Concejo que cada día se presenta con más imperiosa necesidad, canalizó tales inquietudes. Surgió así una iniciativa, un proyecto que se denominó Jornadas Culturales de Aller, así, en plural, para poner de manifiesto a la vez la intención de variedad de contenidos y de sucesivas ediciones en las que múltiples temas fueran cristalizando.

El objetivo de las Jornadas es triple, tal como ya se indicó en la convocatoria de su primera edición, que ahora presentamos. El alumnado de los centros de Bachillerato debe someterse a unos programas implacables que neutralizan todo estímulo hacia el saber. El profesorado se encuentra aislado de cualquier proceso de investigación, y sólo las iniciativas individuales pueden cubrir, no siempre satisfactoriamente, su necesidad de renovación y perfeccionamiento. Por último, el pueblo de Aller necesitaba un aula abierta que le permitiera realizar sus afanes de conocimiento al margen de constricciones académicas. Las Jornadas representan, pues, un medio óptimo de resolver esta compleja situación, porque nacieron ya con afán de servicio colectivo, de irradiación a todos los sectores implicados en ellas; porque, además, son el producto del esfuerzo de todos y no una mera actividad cultural desencarnada y aséptica.

Por otra parte, la posibilidad de publicar sus resultados permite hacer realidad una idea largo tiempo acariciada por todos: la iniciación de una colección de “Temas Alleranos” bajo los auspicios del INB de Aller, de la cual este libro pretende ser sólo el primer volumen.

Presentamos, pues, aquí, el resultado de las Primeras Jornadas Culturales de Aller, cuyo lema ha sido “Conversaciones sobre Ortega”. Es innecesario resaltar la oportunidad del tema, por celebrarse en este año el centenario del nacimiento de D. José Ortega y Gasset. Pero sí es preciso matizar un aspecto fundamental, cuyo peso específico decidió a los organizadores definitivamente: Ortega y Gasset, filósofo, es el creador más multiforme tal vez de nuestra más reciente historia. La celebración de las Jornadas en el seno de un centro de enseñanza media, no especializado, volcado, de otro lado, hacia el pueblo allerano, es un factor importante a tener en cuenta: Ortega, pensador profundo si los hay, tiene, sin embargo, varias lecturas, es posible llegar a él desde diferentes grados de profundidad en el saber; ello sin hablar de la multiplicidad de sus temas o de la variedad de enfoques que se pueden adoptar con respecto a su obra. Ortega es un pensador atractivo para el gran público, y no por ello menos incitante para el especialista. Sea cual sea el campo de interés de cuantos se acercan a él, encontrarán referencias en su obra a tal área. En todo caso, Ortega tiene un mérito fundamental: nunca impone al lector --quienes le conocieron dicen que tampoco al interlocutor-- su criterio, sino que obliga suavemente a pensar, a elaborar un pensamiento propio. El ejemplo de tolerancia y respeto es una constante en su vida y en su obra que no debemos olvidar. Ortega representa el ideal de una generación que nunca llegó a realizarse, y que, como tantas otras cosas, es preciso revisar y llevar a efecto, porque sigue abierta la brecha de la necesidad perentoria de una profunda renovación en la vida española, que él no se cansó de pedir ni de intentar.

Las páginas que siguen son la fiel reproducción de lo que tuvo lugar en el INB “Príncipe de Asturias” de Aller los días 15, 16 y 17 de marzo de 1983, si bien es obviamente imposible transcribir aquí aspectos importantísimos, pero no fácilmente materializables: quien convivió durante aquellas jornadas con nosotros pudo captar el extraordinario interés, no exento de emoción, que se pudo palpar en el recinto y fuera de él, pese a la pertinaz llovizna que empapaba la cercana escombrera de carbón. El público, numeroso siempre, abarrotó la sala en muchos momentos de las sesiones, a pesar de su dureza, tanto por su duración como por su densidad.

Es preciso rendir un tributo de agradecimiento a los alleranos, que masivamente se volcaron en la organización y desarrollo de las sesiones, y a todos los que, económicamente y moralmente apoyaron desde el primer momento la iniciativa; al trabajo silencioso y extraordinario de quienes dedicaron tantas horas a la preparación de las Jornadas: personal no docente, alumnos y profesores del INB de Aller y tantos particulares que, al salir de su trabajo, se encerraban durante horas para agilizar los preparativos, dando lo mejor de sí mismos.

Debo expresar personalmente mi agradecimiento a los profesores del INB de Aller que colaboraron en la preparación de esta edición, que, en definitiva, como todas las Jornadas, fue una tarea colectiva.

Por fin, tras expresar un sincero sentimiento de gratitud a los conferenciantes y asistentes por su presencia en Aller, es preciso mencionar la cálida huella que entre nosotros ha dejado la figura extraordinariamente humana de D. José Ortega Spottorno, cuyo recuerdo, empañado de agradecimiento, nos acompañará siempre.

Las Jornadas, que nacieron con espíritu de continuidad, exigen que no se concluyan estas líneas sin convocar desde ellas las Segundas Jornadas Culturales de Aller que, desde ahora, se inician.

Ana Esther Velázquez Fernández.


Acto de Inauguración de las Conversaciones sobre Ortega

Ilmo. Sr. Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Aller

Sr. Consejero, Sr. Rector, señoras y señores:

Como Alcalde de Aller me resulta profundamente agradable saludarles en la inauguración de estas Jornadas Culturales, primeras en el valle allerano y denominadas más concretamente “Conversaciones sobre Ortega”. Queda en ellas puesto de manifiesto el esfuerzo del Instituto de Bachillerato, que ha dado un paso adelante con esta empresa, así como el de los participantes en estos días, a través de las distintas disertaciones sobre el hombre que fue capaz de crear un rico pensamiento filosófico, literario, artístico, científico, a través de una profunda estimación de la vida humana.

Pero como estamos en la inauguración y hay fechas por delante para tratar por especialistas en la materia todos estos temas, quiero primordialmente darles a todos la bienvenida, celebrar este encuentro cultural y recordar que Aller se siente satisfecho de estos actos, porque ha sido siempre valle abierto a las ideas y a sus hombres.

Mi saludo va enmarcado, más que nada, por la presencia de todos ustedes y por esta maravillosa confección de un programa que lleva todo el contenido de algo que es esencia viva, no sólo de la filosofía de Ortega y Gasset, sino, además, estímulo para todos. Por ello quiero felicitarles en este momento en que se inician unas Jornadas que dan prestigio no sólo al Concejo allerano, sino a toda Asturias.

Estas Jornadas Culturales de Aller que hoy se inauguran nacen con el objetivo de ofrecer al pueblo un aula abierta al mundo cultural, estimular a los alumnos en sus aspiraciones educativas y servir de cauce a las inquietudes del profesorado de Bachillerato de cara a la investigación.

Señoras y señores: Bienvenidos a estas Jornadas, y que sean eficaz respuesta a cuanto en ellas han puesto todos. El Ayuntamiento entiende que forman parte de la cultura, por eso las patrocina y se alegra en voz del Alcalde de que sean lo más fructíferas posible.

Gracias a todos.

Antonio Manuel García Barettino



Excmo. y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de Oviedo

Sr. Consejero, Sr. Alcalde, Profesores y Alumnos del Instituto de Aller, señoras y señores:

Para mí constituye, no sólo una satisfacción estar aquí, sino, como universitario, un profundo orgullo de mis colegas profesores de este Centro, que han tenido la feliz iniciativa de conmemorar un aniversario tan entrañable como es el de Ortega y Gasset.

Yo pertenecí a una generación que, hace años, llamé “generación perdida”, la generación de los años cuarenta, la de los que no tomamos parte en la guerra, y que luego fuimos llegando tarde a todos los sitios. Para nosotros, cuando yo tenía vuestra edad, estudiantes de Aller, Ortega era quien realmente había dejado un ideal para los universitarios, para todos aquellos que tenían una inquietud en España.

Recuerdo la primera vez que pude comprar las Obras Completas de Ortega y Gasset; era una edición que no está aquí, la edición en dos tomos publicada por Espasa-Calpe. ¡Con qué fruición leíamos, con qué emoción comentábamos a Ortega y recogíamos sus pensamientos! Es difícil trasplantar ahora estas cosas, cuando los tiempos han cambiado tanto. Pero creo en la palabra, y en la palabra escrita por Ortega, que fue dos cosas fundamentales: no solamente un gran pensador, sino un hombre que, además, sabía transmitir, porque dominaba prodigiosamente el castellano, las ideas con una enorme simplicidad. Porque hay quien complica tanto las cosas que llega a envolver con palabrerías lo que es simple, o lo que no es sustancial.

Ortega llega verdaderamente a la esencia del pensamiento y transmite preocupaciones; y, sobre todo, transmite ilusiones, transmite ideales. Para cualquier universitario el no conocer la Universidad de Ortega constituye un pecado, pero un pecado que es absolutamente imperdonable, porque a Ortega le debemos ideas vivas, exigencias que existen todavía ahora.

Ortega fue precursor en muchas cosas. Por ejemplo, fue precursor hasta en la enorme ilusión que tenía por un pasaje de nuestra historia, tremenda y triste, en el que él destaca sobre todo una figura, la de Costa, que tuvo una visión de futuro verdaderamente extraordinaria. Hay en la exposición que tenéis aquí una carta que debierais leer todos, donde él habla de Costa y dice: «Es raro que en cualquier escrito mío, que en cualquier explicación mía pública yo no me refiera a Costa. ¡Quién habló antes que Costa de europeización!», decía. Daos cuenta que Ortega arrastra toda la inmensa tragedia que se traduce en nuestro país a través de un siglo XIX perdido dolorosamente, frustrado dolorosamente, que empieza a manifestarse con la enorme tragedia del noventa y ocho. Ortega tenía fundamentalmente, en su raíz más profunda, todo lo que era hispano, todo su contenido real.

Yo tuve la fortuna de conocerle. Yo era un becario español que al mismo tiempo trabajaba en Alemania; estaba en la Universidad de Heidelberg y supe que Ortega iba a dar una conferencia en Munich. Entonces conocí por primera vez lo que era el auto-stop, y lo hice con una bandera española para llegar hasta Munich, y con esa bandera me presenté a Ortega. Pero, os digo la verdad, todavía no puedo recordar exactamente cómo fue el encuentro ni cuáles fueron las palabras, porque ver al Maestro, hablarle, darle la mano, constituyó una emoción verdaderamente excepcional.

Yo quiero, como Rector de una Universidad española, como profesor universitario, felicitar de nuevo al Director, al Claustro de profesores de este Centro; felicitar a este Concejo de Aller por su sensibilidad, y a vosotros por vuestra atención. Solamente pido, espero, confío y deseo que la lección de Ortega sea una lección permanente, porque si queremos todos una Patria mejor, no podemos olvidar jamás la lección mejor, del que fue el mejor entre nosotros, Ortega y Gasset.

Muchas gracias.

Teodoro López-Cuesta



Ilmo. Sr. Consejero de Educacion y Cultura del Principado de Asturias

Sr. Rector, Sr. Alcalde, señoras y señores:

Cuando la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias se decidió a apoyar, junto con el Ayuntamiento de Aller, la iniciativa de su Instituto Nacional de Bachillerato, lo hizo teniendo en cuenta diversos factores.

En primer término, quiero destacar el ejemplo que la actividad de este Instituto supone, tanto por el esfuerzo que demuestra por parte de una institución de enseñanza, como por el nivel de calidad alcanzado en el conjunto del programa, pensado con rigor y acierto. La Consejería de Cultura tiene como misión, desde mi punto de vista, el impulso y la coordinación de las actividades culturales que surjan del conjunto de la región; también es misión nuestra reforzar aquellos puntos en los que, por falta de iniciativa, la actividad sea pequeña o nula. El Instituto Nacional de Bachillerato de Aller nos lo está poniendo muy difícil. Pues mucho nos va a costar el sacar adelante nuestro programa; y digo esto porque con estas Jornadas se está produciendo un auténtico desequilibrio con relación a otras zonas: tal es su calidad y tanta su proyección intelectual en el resto de España.

El segundo aspecto, y más delicado, que debemos tratar, es la elección de este pensador insigne para estas Jomadas. No cabe duda de que siempre se ha parcializado en exceso la valoración de la actividad de un intelectual, atendiendo a su ideología política. Pero también hay otra actitud deformadora, que es, en sustancia, la alteración de su verdadero pensamiento para barrer en uno u otro sentido. Vamos a ser honrados: Ortega era un liberal en toda regla. Al reconocer este punto de partida, lo único que pretendo es centrar las cosas dentro de las premisas adecuadas. Ahora bien, si en algo coincido plenamente con Ortega es en la necesidad de evitar el análisis emocional, impulsivo y, en conclusión, inmaduro. Yo, aunque mi ideología política y mi concepción de la vida me lleve hasta cierto punto por otros derroteros, no puedo evitar el descubrirme ante la obra de un hombre que, con una sinceridad rayana en lo increíble, expuso sus ideas en unas obras claras, poderosas y, como él mismo acostumbraba a decir, “profundamente pensadas”. Qué más quisiera yo que nuestra clase política de hoy fuera tan desapasionada, sincera y dialogante; con ese espíritu liberal en el buen sentido de la palabra —y no lo que hoy se está pretendiendo colar como liberalismo— todos nos podríamos sentar a tratar los problemas con la esperanza de conseguir objetivos nobles. Entonces, ahora más que nunca, es preciso reivindicar la aparición de muchos ortegas, para que, en un espíritu constructivo, podamos volver a llevar la cultura española y asturiana a las cotas que, por historia y por capacidad, se merecen. Conseguir esto, el auténtico cambio cultural, no es cosa fácil. Ortega era un personaje plural. Su dimensión política, de la que venimos hablando, era un producto lógico de su dimensión intelectiva: historiador; crítico de arte, literario y teatral; sociólogo; psicólogo; ensayista; literato de clara y rotunda prosa, Ortega es un personaje difícil de repetir. Por todo ello, considero un honor inmerecido abrir con estas palabras unas Jomadas Culturales en las que tanto y tan bien se va a hablar de Ortega. Hablo como un modesto espectador de la cultura, que está muy lejos del conocimiento especializado. Es por tanto mi intención el dejar constancia de la admiración que siento por la figura de Ortega y por la organización de estos tres días, que son pocos, dada la cantidad y calidad de los oradores, así como la magnitud del filósofo.

Por último, decir que D. José Ortega y Gasset sentía una gran atracción por Asturias, por su paisaje y, sobre todo, por los ilustres hijos de esta tierra nuestra. Su famoso discurso del Teatro Campoamor ha sido glosado en centenares, en miles de ocasiones. El Presidente del Gobierno del Principado, con el que me honro en colaborar, D. Rafael Fernández, cuya representación ostento aquí —y siempre— con legítimo orgullo, acostumbra a citarle en sus intervenciones institucionales; y es que Ortega entra hoy en Aller a debate, pero es en Asturias un clásico reconocido por todos.

Además, deseo destacar que el primer Hijo Predilecto de la Comunidad Autónoma de Asturias, en expediente que he instruido, es precisamente un discípulo de Ortega: D. Pedro Caravia. Y que también el primer expediente de Hijo Adoptivo de esta tierra, con la Autonomía, que está a punto de finiquitarse, es el de otro de sus discípulos: María Zambrano.

Muchas gracias.

Antonio Masip


Acto de Clausura de las Conversaciones sobre Ortega

Ilmo. Sr. Director Provincial de Educación y Ciencia

Señoras y señores, estimados compañeros: muy buenas noches.

Quisiera aprovechar esta ocasión que se me brinda, al participar en la clausura de estas Primeras Jornadas Culturales de Aller, desarrolladas en torno al centenario del nacimiento de D. José Ortega y Gasset, para dirigir un saludo a toda la comunidad educativa de este Concejo, al que visito por vez primera en calidad de Director Provincial de Educación y Ciencia y, en especial, a todas aquellas personas que han promovido la organización de estas Conversaciones sobre Ortega: Director y Profesores del Instituto Nacional de Bachillerato y demás colaboradores, a las que desde aquí quiero dirigir una calurosa felicitación por su iniciativa, por su trabajo y también por su capacidad imaginativa y de organización.

Aunque sé que este tremendo esfuerzo ha sido producto del trabajo de muchas personas y entidades que han colaborado generosamente en su desarrollo, quisiera hacer especial énfasis en lo que significa para un modesto Centro de Enseñanza Media, en un contexto de escasez de medios culturales y humanos, relativamente aislado de las ciudades de la zona central de Asturias, en donde este tipo de actos tienen mayores facilidades de desarrollo y cuentan con mejores medios, hacer unas Jornadas de esta categoría intelectual y con un profundo sentido pedagógico. Constituye un ejemplo para todos y un estímulo para que en el futuro se dé continuidad a lo ya iniciado con tanta brillantez.

Los objetivos propuestos de ofrecer al pueblo allerano una plataforma de debate cultural, el estimular a los alumnos en su formación, el servir de cauce de perfeccionamiento al profesorado y de iniciativa investigadora, creo que han sido cubiertos ampliamente, y esta Dirección Provincial se siente muy orgullosa de felicitar públicamente al Director de este Centro, a todo el Claustro de Profesores, a los alumnos, al personal administrativo y a todas aquellas otras personas directa o indirectamente vinculadas al Instituto Nacional de Bachillerato de Aller por los resultados obtenidos, que suplen con creces los sacrificios realizados.

Quisiera también resaltar el acierto de haber elegido una figura como la del ilustre filósofo como punto de referencia de estas Conversaciones, puesto que sus principales aportaciones en el terreno literario, filosófico y científico, expuestas a lo largo de estas Jornadas, son una excelente piedra de toque para poner a prueba la capacidad de diálogo y de debate en una sociedad pluralista y democrática como la actual.

Vivimos un momento político especialmente relevante, sobre todo para la enseñanza. En el programa de actuaciones del MEC figura en lugar destacado el tener un profesorado pedagógicamente renovado y que sea un auténtico dirigente de la comunidad escolar, contando con una activa participación de ésta; un impulsor de una política educativa dirigida a formar hombres libres, capacitados para ejercer sus derechos ciudadanos y que participen luego en el esfuerzo productivo. En este sentido, en la línea de actuación dirigida a cubrir estos objetivos, el desarrollo de estas Jornadas alleranas es un ejemplo para toda la comunidad educativa de Asturias y nos demuestra que con voluntad de trabajo y escasos medios se pueden hacer grandes cosas.

Para terminar esta breve intervención quisiera resaltar también, con profunda convicción regionalista, tomando como punto de referencia lo que Ortega dijera en su discurso del Teatro Campoamor de Oviedo, en el año 1932, poco antes de la discusión del Estatuto de Cataluña ante el Congreso, que Asturias necesita hoy de un revulsivo capaz de romper la atonía de la vida local, de buscar una proyección hacia el futuro y salir de la actual situación de estancamiento. Creo que la autonomía hoy en España, al igual que Ortega reconocía en el discurso citado, con una capacidad expresiva mayor que sus posteriores intervenciones parlamentarias sobre el mismo tema, parte de una devolución del poder a las regiones para revitalizar todo su cuerpo social y conseguir una mejor administración de recursos. En este sentido quisiera poner de manifiesto la voluntad política de la actual Administración de que Asturias goce en un período muy corto de tiempo de plenas competencias en materia educativa para que nuestra Autonomía tenga un desarrollo integral y equilibrado.

Mediante un proceso inmediato de desconcentración de funciones en las Direcciones Provinciales, se preparará el terreno para que Asturias, al igual que otras comunidades que accedieron a su Autonomía por otra vía constitucional, disponga de plena capacidad operativa en el terreno educativo.

Cuando llegue este momento histórico, afortunadamente muy cercano, sólo quisiera que aquí, en nuestra región, hubiese tenido que acudir a muchos actos como los que hoy se clausuran en Aller, porque ello indicaría un auténtico florecimiento cultural, educativo y de renovación pedagógica del que nos sentiríamos todos muy orgullosos.

Como punto final quisiera dar a todos ustedes, organizadores y participantes, mi más cordial enhorabuena y ofrecerles mi total colaboración para futuras Jornadas.

Muchas gracias.

Vicente Alberto Álvarez Areces



Ilmo. Sr. Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Aller

Señoras y señores:

Me es muy grato dirigirles unas palabras en la clausura de las Primeras Jornadas Culturales que se han celebrado estos días en este Instituto de Bachillerato de Aller, dedicadas a glosar la figura y recuerdo de D. José Ortega y Gasset. Al saludarles quiero transmitirles una cordial felicitación, porque han servido, a través de toda la dedicación dada, de los estudios realizados, para revitalizar una vez más el ansia cultural del valle allerano, que desde su más vibrante historia ha donado un acervo ejemplar de sabiduría a los mundos. Si la historia de Aller está cuajada de maravillosos ejemplos en el ayer con historiadores, escritores y hombres del saber, hoy es éste el retablo que habla con orgullo de aquella herencia.

Como Alcalde de Aller y Presidente de la Corporación, quiero testimoniar la satisfacción que me produce estar aquí, porque considero que hemos puesto todos ese empuje para que esto fuera posible, abriendo puertas a la libertad, al amor por lo bello. Y en todo esto Ortega y Gasset fue un ejemplo: de estudio, de vida, de filosofía, de ensayo.

Han pasado unos días en los que, desde este Instituto, ha resonado la antorcha de una inquietud. Y eso es bueno. Por aquí han pasado conferenciantes que han puesto todo su saber, más que nadie, en demostrar lo que Ortega y Gasset ha significado y sigue significando en la trayectoria social y humana de la vida. Habéis cumplido un programa y han sido eco de todo ello los murales de la prensa diaria, como exponente de algo que merece la pena destacar.

Me congratula esta noche de clausura recordar este valle que se entremezcla entre un río que fue minero y hoy baja limpio, con unos hombres de ciencia e investigación; me congratula este acto por hermoso en el concepto espiritual y social de quien, como Ortega, cuando habló del problema de la «rebelión de las masas», pensaba ya en muchos horizontes y encaminaba su rauda palabra escrita hacia el hombre, hacia los caminos de su filosofía, hacia esa raíz profunda que crece dentro del cuerpo y no puede abandonarse.

No voy a ser yo quien os dé lección alguna a cuantos tanto sabéis de Ortega y lo habéis demostrado estos días. Pero faltaría a mi hombría de allerano si no agradeciera vuestra presencia en estos actos.

Habéis hablado de Ortega. Y habéis hablado bien, en esta tierra de escritores, de periodistas, de hombres dados al afán de escribir y caminar. Nunca mejor. Ortega poseía un agudo pensamiento y fue un hombre cultísimo, literato de primer orden y artista insuperable de expresión clara y precisa: ahí están sus estudios sobre Miró, Baroja, Dostoievski. Un hombre que promovió con su cultura actitudes diversas ante la vida, en el humanismo creativo del ser humano. No quisiera que se olvidase en estas humildes palabras el hacer una recomendación a la juventud, para que lea a Ortega, para enriquecer su vocabulario, para adquirir una dicción correcta del castellano y lograr una expresión elegante. Si, además, queda uno empapado de sus ideas, mucho mejor.

Y es excelente que ahora, al clausurar estas Jornadas en tierras alleranas, nos vuelva a llegar el aroma de su recuerdo y el estilo de cuantos habéis promovido esto. Ortega fue periodista, y justamente hacéis esto en una tierra repleta de periodistas y amantes del periodismo. Fue universal, al lado de tantos otros, y estáis en una tierra de pensadores. Fue humano y estáis en una tierra de hombres que saben de la literatura, de creación, de magisterio, de política y, al mismo tiempo, miran a los castilletes mineros cada día y saben del surco y del arado, del puerto y la nieve, que es en definitiva saber de humanismo.

Deseo felicitaros a todos. Es un orgullo para mí, como Alcalde, estar presente en la clausura de estas Primeras Jornadas Culturales dedicadas a Ortega y Gasset. El Ayuntamiento ha colaborado en lo que le fue posible, considerando, además, que abrir abanico a la cultura es abrir esperanzas al futuro; considerando que era una rentabilidad. Me quedan ya apenas días como Alcalde de este Concejo al que he procurado servir en la medida de mis fuerzas, pero sin regatear jamás esfuerzo alguno. Pasamos los hombres, porque el tiempo es implacable, pero permanece esa verdad tremenda del tiempo que es eterno.

Desde aquí, desde ahora, quiero emplazar a la futura Corporación que salga de las urnas el próximo 8 de mayo, para que continúe con este estilo, para que siga protegiendo la cultura, para que estas Jornadas, primeras, no sean las últimas, para que Aller, desde Valdefarrucos a San Isidro y Casomera a Riomiera, sea ese exponente de afanes culturales como lo han venido demostrando a lo largo del tiempo los hijos de aquí. Como final, valiéndome del título de uno de los temas que trata en El Espectador, y parafraseándolo, podríamos decir: «Ortega, a la vista».

Señoras y señores, participantes de estas Jornadas, amigos todos: con mi felicitación y la de la Corporación que presido, vaya el agradecimiento por esta gran lección que nos habéis ofrecido.

Declaro clausuradas las Primeras Jornadas Culturales de Aller, «Conversaciones sobre Ortega».

Muchas gracias.

Antonio Manuel García Barettino


De este libro se editaron 1.000 ejemplares, de los que 250 fueron numerados de modo correlativo, correspondiendo nominalmente a:

1. Fundación José Ortega y Gasset, a la que agradecemos la prestación de diverso material gráfico que formó parte de la exposición y que ha sido parcialmente reproducido en el presente libro.

2. José Ortega Spottorno, que con su presencia y afecto por nuestra iniciativa constituyó una inestimable ayuda moral.

3. José Gasset de las Morenas.

4. José Varela Feijoó, con nuestro reconocimiento por la presencia de ambos en los actos.

5. Excmo. Ayuntamiento de Aller.

6. Consejería Regional de Educación y Cultura del Principado de Asturias, gracias a cuyo patrocinio conjunto han podido ser realizadas estas Jornadas y la edición de este libro.

7. Antonio Manuel García Barettino.

8. Teodoro López-Cuesta Egocheaga.

9. Antonio Masip Hidalgo.

10. Vicente Álvarez Areces, con nuestro agradecimiento por su presencia en los actos de inauguración y clausura de las Jornadas.

11. Pedro Caravia Hevia.

12. Florencio Friera Suárez.

13. María Jesús Banciella Suárez.

14. Cesáreo García Hontiyuelo.

15. Enrique Bonete Perales.

16. María Isabel Vázquez Miranda.

17. Belinda Álvarez Álvarez.

18. José María Martínez Cachero.

19. María Consuelo Cortell Pardo.

20. Alfonso Fernández Tresguerres.

21. José Eduardo Martínez Fernández.

22. Saturnino Álvarez Turienzo.

23. Luis Jesús Llaneza González.

24. José María Piñán San Miguel.

25. Jesús Emiliano Pérez Pinto.

26. Abelardo Herrero Alonso.

27. Gustavo Bueno Martínez.

28. Ana María Viesca Iglesias.

29. José Fernández Fernández.

30. Eugenio Nkogo Ondó.

31. Antonio Rodríguez Huéscar.

32. Colectivo de Alumnos de C.O.U.

33. Colectivo de Alumnos de C.O.U.

34. Ana Esther Velázquez Fernández.

35. José Ramón San Miguel Hevia.

36. Vicente Muñoz Delgado, participantes en las Conversaciones sobre Ortega.

37. Ricardo Luis Arias Blanco.

38. José Avelino Álvarez Calleja.

39. María Concepción González Canga, colaboradores destacados en aspectos técnicos de las Conversaciones.

40. Coro “La Flor” de Pola de Lena.

41. Coros y Danzas de Moreda.

42. Orfeón de Caborana, cuyas actuaciones constituyeron un brillante complemento de las Conversaciones.

43. Ministerio de Educación y Ciencia.

44. Fundación Principado de Asturias.

45. Caja de Ahorros de Asturias.

46. Asociación de Padres de Alumnos de INB de Aller.

47. Casino de Moreda.

48. Banco de Bilbao.

49. Hulleras del Norte, S. A.

50. Agencia de Viajes Globotur.

51. Banco Herrero.

52. Caja Rural de Asturias.

53. Discoteca La Bombilla.

54. Editorial Santillana.

55. Imprenta Firma.

56. Junta de Iniciativas de Caborana.

57. Librería Cultura.

58. Piscifactoría Asturiana.

59. Restaurante Joyfel.

60. Santa Lucia S. A. de Seguros.

61. Modas Carmen.

62. Banco Español de Crédito.

63. Peluquerías Ramiro.

64. Luciano Antuña Castaño, S. A.

65. Mackina Westfalia, que con su colaboración económica contribuyeron a hacer posibles las Conversaciones sobre Ortega.

66. Alfredo Gómez Suárez.

67. María José González Alonso.

68. Alberto González Castañón.

69. Carlos González del Ferrero.

70. Vidal Manuel González Estrada.

71. Manuel González Fernández.

72. María Rosario González Rozada.

73. Jesús González Suárez.

74. Sheila González Trapiello.

75. Daniel Gutiérrez Blanco.

76. Jesús Gutiérrez Lobo.

77. Mario Antonio Gutiérrez Rubio.

78. Maximino Gutiérrez Sánchez.

79. Adolfo Huelga Tomillo.

80. Humanitarios de San Martín.

81. Instituto de Bachillerato “César Rodríguez” de Grado.

82. Instituto de Formación Profesional de Aller.

83. Ramón Laviades Suárez.

84. Librería Cervantes.

85. Librería Ojanguren.

86. José María Lombardía Legaspi.

87. Gloria Lorenzo Gafo.

88. Gloria López Gómez.

89. Darío Llaneza González.

90. Ignacio Llórente Delgado.

91. Aurora Maquinay Díaz.

92. Luis Maquinay Díaz.

93. María Isabel Martínez García.

94. Adolfo Matilla Estrada.

95. José Manuel Méndez López.

96. Antonio Menéndez Rivera.

97. Jacinto Moran Peláez.

98. Amador Ochoa Sánchez.

99. Manuel Ordóñez Fernández.

100. Rafael Ortiz Gómez.

101. María Luisa Otero Vázquez.

102. Joaquín Palacios Fernández.

103. Moisés Pardilla Gonzalo.

104. Joaquín Manuel Pavón Rodríguez.

105. José Antonio Pérez Alonso.

106. José María Pérez Bustamante.

107. Gabriel Pérez Villalta.

108. Fernando Pinín García.

109. Alberto Polledo Arias.

110. Ignacio Rodríguez Alonso.

111. Armando Rodríguez Cortés.

112. Sofía Rodríguez Fernández.

113. Cayetano Rodríguez González.

114. Manuel Rodríguez González.

115. Joaquín Rodríguez Muñiz.

116. María Teresa Rubio Sañudo.

117. Adolfo Sánchez Lorenzo.

118. José Guillermo Sánchez Lorenzo.

119. Jesús Sánchez de la Torre.

120. Luis Sánchez del Río.

121. Augusto Serrano Gros.

122. Luis Miguel Silva López.

123. José Luis Suárez Fernández.

124. Sabino Suárez García.

125. Salvador Suárez González.

126. María Fe Suárez Requejo.

127. Julio Suárez Valvidares.

128. Secundino Suárez Villanueva.

129. Jorge Luis Tablado Blanco.

130. Ángel Trapiella Fernández.

131. Tertulia Literaria Allerana.

132. Sres. Vázquez García del Corro.

133. María Dolores Villa González.

134. Marino Zapatero Redondo.

135. Amalia Acebal García.

136. Benjamín Acebal González.

137. Gustavo Alcalde Sánchez.

138. Víctor Álvarez Antuña.

139. José Álvarez Cuartas.

140. José María Álvarez Díaz.

141. María Luisa Álvarez García.

142. Alberto Álvarez Lozano.

143. Enrique Álvarez Sostres.

144. Tomás Alonso Aguirre.

145. Luciano Antuña Castaño.

146. Luciano Antuña Fernández.

147. María Elda Arbesú Castañón.

148. Joaquín Arcos Solana.

149. Ricardo Luis Arias Blanco.

150. Jaime Arias Álvarez.

151. Asociación de Amas de Casa de Moreda.

152. Asociación de Padres de Alumnos del Colegio Comarcal de Moreda-Aller.

153. Asociación de Padres de Alumnos del I. F. P. de Aller.

154. Asociación de Padres de Alumnos del I. N. B. de Aller.

155. Asociación “Simpatizantes Colegiata de Arbas del Puerto”.

156. Antonio Barthe Arias.

157. Adolfo Barthe Aza.

158. Alfredo Bernardo Álvarez.

159. Juan Bertault y Ascensión López.

160. Adolfo Braña García.

161. Julián Burgos Pascual.

162. Luis Calleja Ochoa.

163. José Luis Camporro Prieto.

164. Humberto Canseco Mallada.

165. María Teresa Carnicer Guiu.

166. Valentín Casado Pérez.

167. Gabino Castaño Pesquera.

168. Juan Manuel Castañón González.

169. Centro Cultural “La Salle”.

170. Colegio Público de Moreda de Aller.

171. Ramón Collar Ordóñez.

172. Ramón Ángel Collar Sánchez.

173. Julio Vicente Coria Vallina.

174. Enrique Criado Fernández.

175. José Cuesta Fuego.

176. Luis Cuesta Riera.

177. Ramón Cuesta Riera.

178. José Antonio de Lillo Cuadrado.

179. Alfredo del Pozo García.

180. Rodrigo del Sastre Vega.

181. Higinio del Valle Gorgojo.

182. Ángel Devesa Álvarez.

183. María Argentina Díaz Menéndez.

184. Manuel Escotet González.

185. Margarita Escotet González.

186. Ángela Fernández Bayón.

187. María Esperanza Fernández Bayón.

188. Benito Fernández Campano.

189. Luis Fernández Canellada.

190. Celso Fernández Díaz.

191. Inmaculada Fernández Díaz.

192. Alberto Fernández Faes.

193. Benjamín Fernández Fernández.

194. Francisco Fernández Fernández.

195. José Luis Fernández Fernández.

196. Luis Javier Fernández Fernández.

197. Manuel Fernández Fernández.

198. Felicidad Fernández-Fernández Bayón.

199. Gerardo Fernández Fuente.

200. Marta María Fernández García.

201. Urbano Fernández García.

202. Benjamín Fernández González.

203. Benjamín Fernández González.

204. Daniel Fernández González.

205. Guillermo Fernández Rodríguez.

206. José Luis Fernández Rodríguez.

207. María Teresa Fernández Sánchez.

208. Juan Ignacio Fernández Vigil.

209. María Teresa Fidalgo Moreno.

210. María Dolores Filgueira Estévez.

211. María Carmen Freán López.

212. Luisa María Gago González.

213. Abel García Antuña.

214. Alberto García Argüelles.

215. Aurora García Blanco.

216. Pedro García-Conde Ceñal.

217. Iván García De Vega.

218. Senén García González.

219. Celso García Lobo.

220. Donato García Martínez.

221. Guillermo García Martínez.

222. Tadeo García Martínez.

223. Basilio García Rodríguez.

224. José María Gasset de las Moreras.

225. María Luisa Gil Santamaría.

226. José María Gómez Oliveros.

227 a 250. I. N. B. “Príncipe de Asturias” de Aller, claro exponente del apoyo que el pueblo de Aller sabe prestar a las iniciativas de carácter cultural.

Esta edición se acabó de imprimir el día diez y seis de noviembre de mil novecientos ochenta y tres.

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