Filosofía en español 
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7 de enero

Montgolfier

Santiago Esteban Montgolfier, que comparte con su hermano José Miguel la gloria de haber inventado los globos aerostáticos, vino al mundo el 7 de Enero de 1745 en Vidalon de Annonay, departamento de Ardeche (Francia). Su padre era fabricante de papel, cuya industria heredaron, perfeccionándola con sus conocimientos en las ciencias, ambos hijos, y muy especialmente Esteban, que había hecho sus estudios con gran aprovechamiento, mientras el hermano mayor, de un natural inquieto y díscolo, abandonó pronto los libros y aún la casa paterna.

Por eso, aunque no hay datos para determinar cuál de los dos fuera el verdadero autor del invento que les ha dado celebridad, no es aventurado suponer que a Esteban corresponde de derecho esta gloria. Fundándose en el principio de que un gas más ligero que el aire de la atmósfera debía elevarse a través de ella, y creyendo haber encontrado este gas por la combustión de una mezcla de paja molida con lana cardada, hicieron varias pruebas coronadas de feliz éxito; y por fin, el 4 de Junio de 1783, el pueblo de Annonay presenció admirado la ascensión de un globo a las altas regiones de la capa de fluidos que envuelve nuestro globo.

La noticia de tal suceso se extendió rápidamente por toda la Francia; los hermanos Montgolfier fueron llamados a París, donde el 19 de Setiembre del mismo año, y a presencia del infortunado rey Luis XVI y de una inmensa muchedumbre, repitió Esteban el ensayo hecho en su pueblo natal. El resultado no pudo ser más satisfactorio: la ascensión aerostática era ya un hecho, aunque sus inventores se equivocaban en creerla producida por el humo de la mezcla indicada; pues no era debida más que a la rarefacción del aire caliente, y el mismo resultado se hubiera obtenido quemando, en vez de paja y lana, cualquiera otra materia combustible. Los globos recibieron de sus inventores el nombre de Montgolfieros. Estos se construyeron luego de grandes dimensiones, y en 31 de Octubre del citado año dos hombres se lanzaron por primera vez a los espacios.

Una vez conseguido esto, aspiraron los inventores, pensionados al efecto por el rey, a imprimir dirección a los vehículos aéreos; más ni ellos ni sus muchísimos sucesores en el estudio de tal problema, le han podido dar hasta hoy una solución que satisfaga por completo. Para perpetuar la memoria del nuevo invento, acuñóse una moneda en que están grabados los bustos de los dos hermanos, y el monarca les colmó de distinciones; pero, desencadenada a poco la Revolución francesa, se vio Esteban en peligro de ser víctima del Terror: salváronle los operarios de su fábrica, que le profesaban entrañable afecto; mas quedó su salud quebrantada por tales emociones. A fin de evitar otras análogas, hubo de trasladarse a Lyon, y, queriendo evitar a la familia el triste espectáculo de su muerte, que veía muy cercano, fingió la necesidad de un viaje urgente a Annonay, y falleció en el camino el 2 de Agosto de 1799.

Su hermano que le sobrevivió 11 años, durante los cuales inventó el ariete hidráulico, fue administrador del Conservatorio de artes y oficios, ingresó en el Instituto, y obtuvo otras distinciones de Napoleón. Posteriormente el pueblo de Annonay, patria de los Montgolfier, ha erigido un monumento a tan ilustres hijos.