Artículo primero
Sobre las dos severas, e inevitables leyes, que precisan al Hombre al trabajo
Haec est lex eorum, quibus pater est Adam, ut laborent: Haec est eorum execratio, quibus mater est Eva, ut affligantur. Lud. Viv.
Dos efectos enojosos siente la humanidad por el pecado: El primero, es la precisión de trabajar para mantener la vida; y el segundo, la aflicción con que melancoliza a los hombres esta desgracia. Alguno, de los muchos, que miran la esfera de los Poderosos por la parte de a fuera, sin atravesar con la reflexión el fondo de sus aparentes, y exteriores felicidades, dirá: que las rigurosas leyes de trabajar, y afligirse, no trasciende a toda la comunidad de los hombres, y sí solo a aquellos que por falta de bienes temporales están reducidos a la miserable constitución del trabajo, y a la dura servidumbre de la congoja, y del ahogo. Pero, ¡oh! quien pudiera llevar a cada uno de los que piensan de este modo, de casa en casa, por el barrio de los ricos, y primeros hombres del mundo! Yo aseguro, que entre sus tesoros, y riquezas, hallaríamos mucha copia de disgustos. Estos lloran riendo, y ríen llorando: quiero decir, ríen, por lo que se deja ver, con los labios, y llora muchas veces lágrimas de sangre su corazón.
La Historia ofrece ejemplos, que confirman esta verdad en muchos Personajes de sublime jerarquía. Figurémonos el tiempo de Carnestolendas en que nos hallamos. Lleguémonos con la reflexión a casa de un pobre Oficial mecánico. En ella hallaremos una infeliz familia, mantenida con el corto jornal de seis, ocho, o cuando mas diez reales, contenta en estos días, en que el exceso hace la costa, con un pobre puchero, guarnecido, cuando mas, con una escasa porción de carne, mal tocino, peores garbanzos, y algunos mal partidos trozos de berza, pero lo que hay mas extraordinaria, es el gusto, que les sazona la comida. Para ellos es tan delicada su olla, como la más abundante, y exquisita mesa de los Poderosos. No es esto lo mas: el primor de su alegría, y regocijo está, en que juntándose las familias, o conocimientos sus iguales, bailan, y se festejan; pero con tanta libertad, sin oprimir la memoria con pesadumbre alguna, que a medida de su gusto se alegran; y tan alejados de lo que es tristeza, que el pesar dista muchas leguas de su casa. Es propiedad del pobre, sin duda, por señalada piedad de la Providencia, divertirse, cuando se divierte llorar, cuando llora: y reírse, cuando ríe.
¿Quien creerá, que en un tiempo como el presente, logra más gozosas satisfacciones el Pobre, que el Poderoso? El que ignora la desordenada tropa de pasiones, que combaten al hombre rico, con dificultad se acomodará a creer lo que dije arriba; pero el que preste oídos a la confusa gritería, que forman en el corazón del Poderoso sus apetitos, y deseos, es muy cierto convendrá conmigo en este asunto.
Otra esfera, además de la de Pobres, y Ricos, hay en el mundo, y que se cree casi libre del rigor de las dos leyes expresadas; ya sea por un esfuerzo prudente de su discreción; ya sea por un fanatismo, o entusiasmo de su vanidad. Estos son los Sabios, y los presumidos de Doctos. Los Sabios, atentos, y corteses con la precisión en que está el hombre de trabajar, sufren sin violencia esta ley, y hacen buen rostro a la fatiga, considerándola un especioso motivo de su gloria. Los Doctos aparentes, por el lisonjero ruido de cuatro alabanzas aduladoras consideran a su desvelo, y aplicación mal empleada, como a un medio seguro, que los conduce al famoso templo del honor: estos, engañados de su preocupación, y divertidos noche, y día en estudiar bagatelas, hacen su gozo de esta fatiga infructuosa. Los verdaderos Sabios, inflamados con el soberano fuego de aquel est Deus in nobis… se manifiestan insensibles al trabajo, que les produce su desvelo, y transportados del gozo que hallan en sus adelantamientos, se desentienden a cualquiera incomodidad; no obstante los estorbos, que se oponen a su solicitud, y buenos deseos.
No hay duda, que el Poderoso, acariciado de sus riquezas, y honores: el Pobre, contento con lo poco (efecto de la libertad, que logra con la miseria de su estado): el Sabio, entregado a su estudio: y el Erudito de moda, abandonado a sus bagatelas, todos hacen cuanto pueden para desviar de su corazón al sentimiento. Sin embargo de esta voluntaria, o forzada conformidad, a todos se pretende ofrecer alivio con el nuevo diario. Al Poderoso, facilitándole la salida de los frutos, que le rentan sus haciendas, o brindándole con alhajas, o cosas exquisitas, que sirva para entretener su gusto, o para adornar, o enriquecer sus Palacios: A los Pobres, franqueándoles libre una feria, o mercado, donde puedan cómodamente vender, y comprar lo que necesitan: A los Mercaderes, o Tratantes, en cualquiera Comercio, abriéndoles mas suave camino para beneficiar con más presteza sus géneros: A los Eruditos, y Sabios, comunicándoles noticias ciertas, y seguras de los libros, y primorosos descubrimientos que se publicaren, respecto al cultivo, y adelantamiento de las Ciencias: A los entretenidos en asuntos de suma curiosidad, llenándoles el hueco de la imaginación, y aun de la fantasía, con pasajes extraordinarios, o pasatiempos inocentes, los que procuraré coincidan con reflexiones políticas, y morales; materias, en las que no será menos el provecho, que el gusto, si los aficionados a esta lectura tienen la razón bien complexionada. Por último, para todos los paladares buscaré manjares adecuados; pues se le dará al serio, con la gravedad; al jocoso, con el chiste; al risueño, con la burla; al melancólico, con la tristeza; al festivo, y placentero, con la gracia; al escrupuloso, con la Crítica; al generoso de corazón, con los hechos más ilustres, que se hallen registrados en el resguardo de la Historia, al Filósofo, con las maravillas de la naturaleza; y a todos los genios se les repartirá aquella porción erudita, o curiosa, que más se acomode con fu inclinación; de modo, que de este diario cada uno podrá tomar lo que quisiere; pues como se dice en tono de chanza: Habrá de todo como en Botica.
Artículo segundo
Hallazgo
La persona, que hubiere perdido una Cartera de hermosilla, con varios instrumentos de Cirugía, acuda a la casa de la Parra, en el Oficio de Cartas de Pago de Sisas de esta Villa de Madrid, donde se entregará al sujeto, que, por las señas, y contraseñas, haga ver es el Dueño de dicha alhaja.
Hurto
El Domingo 19 de Enero de este año, hurtaron una Caja de plata, grabada de buril, con una Mujer y un Unicornio en ls tapa, y un rótulo, que dice: Casta placent; y en el suelo tiene figurado un Sansón, en el acto de desquijarar a un León; y otro rótulo, que dice: Omnia vinces superantus. Mucho ha perdido en esta alhaja su Dueño, si usaba del recuerdo moral, que le ofrecían a la vista los dos Epígrafes; y más, si a vista de la imagen de Sansón, victorioso, y vencido, lograba abatir el orgullo de algún impuro deseo: para la restitución se acudirá a Don José Guerra, Sacristán Mayor de la Iglesia de las Monjas de Pinto, Carrera de San Gerónimo.
Habilidad
En el Postigo de San Martín, en la Tienda de Abaniquería, que está junto a la Calle de la Sartén, hay un sujeto de industria, y habilidad muy sobresaliente, para componer todo género de Abanicos, ya sean de nácar, marfil, hueso, o madera; pero con tanta perfección, y firmeza, que no se conoce por donde se hizo la compostura. Hace guías, medias guías y varetas nuevas de cualquier labor, calado, o filigrana: tiene países de distintos géneros, y muy primorosos. Dice más en su Esquela de aviso; y es, que pintará cuanto le pidan en este género; pero sin el riesgo de que se tomen, o pierdan los colores. Monta los Abanicos a la extranjera, dándoles mucho vuelo, aunque tengan pocas varetas, y el pie chico; dejando la tela, o países sin que por ninguna parte hagan arrugas, y tan fácil, y pronto en el abrir, y cerrar, como el Abanico más viejo. Dice más, pero quédese para otro día.
Amos, y criados
En la calle del Pez, a mano derecha, entrando por San Antonio de los Portugueses, cuarta casa, en el cuarto principal se busca una Criada, que sepa guisar bien, que sea moza, y haya servido: Asimismo, en dicha casa, se necesita otra, para todo trabajo, esto es, para hacer todo servicio humilde.
En la calle da los Cedaceros, frente de la casa del Excelentísimo Señor Conde de Parsent, entre el Barbero, y la Taberna, al cuarto principal, necesitan una criada para todo servicio, de coser, aplanchar, y guisar.
Un mozo de edad de 28 años, que escribe muy bien, cuenta mejor, y está impuesto en todo genero de giro, y correspondencias, y favorecido por su nacimiento, con distinguidas circunstancias, desea acomodarse en alguna casa de honor, y valimiento: vive en la calle del Olmo, junto al cuartel de los Soldados, en una casa pequeña, revocada de nuevo, en donde Don Francisco Trepiana dará razón de las costumbres, y prendas de este sujeto.
Un estudiante, que ha cursado algún tiempo las Escuelas, y se halla sin acomodo, desea servir a alguna persona, bajo cuyo asilo, pueda lograr vivir con menos enojo de la vida; vive en la Corredera de S. Pablo, cuarto bajo, en la casa inmediata al Platero, como quien va hacia S. Antonio de los Portugueses.
Un joven, de edad de 20 años, y que escribe gallardamente, desea lograr acomodo de Escribiente, o Paje: reside en la calle de Hortaleza, a mano derecha, esquina del Caballero de Gracia, primera puerta, entre la Cerería, y Zapatero, al cuarto principal.
En casa del Excelentísimo señor, Marqués de Ariza, darán razón de un mozo, que pretende acomodarse para Comprador, o Lacayo.
En la calle Angosta de S. Bernardo, a mano derecha, entrando por la de los Peligros, cuarta casa, y en el cuarto principal, vive un sujeto, que desea su acomodo para Escribiente, o para Paje.
Un sujeto de circunstancias, necesita una Criada, que sepa guisar, y aplanchar bien, y si puede ser algo de coser: vive en la calle de las Infantas, cuarto principal, frente de la casa del señor Marqués de Camarena, bajando por la Plazuela de los Capuchinos de la Paciencia.
Una Doncella de fuera de esta Corte, hija de padres distinguidos, desea colocarle por primera, en la casa de algún Señor de Título, Garnacha, &c. Sabe aplanchar muy bien, coser de lo mejor, y algunos principios de peinar: reside en la calle del Pex, en un cuarto bajo, frente de la puerta principal del Excmo. Señor Marqués de Bélgida.
Una mujer recién venida a esta Corte, y natural de la Villa de Sonseca, viuda, de edad de 27 años; solicita acomodarse por ama para criar algún niño dentro de casa: asiste en la calle de Toledo, cerca de los Registros, en casa de Juan Gutiérrez Lanero, que vive en el pasadizo, que sale a la calle de la Paloma.
Se necesita un Lacayo soltero, y de buenas costumbres, para un Caballero, que vive en la casa del Oratorio del Espíritu-Santo, cuarto principal, que corresponde a la calle del Barco.
Una mujer de 37 años, desea acomodarse por Mujer de gobierno, o por Ama de un señor Sacerdote; sabe aplanchar bien, y coser, y para una falta también sabe guisar; vive en la calle de Hortaleza, la casa antes de llegar a la bandera de Infantería, cuarto principal.
En frente de la Escuela Pía de la calle Hortaleza, cuarto principal, con una reja, y un balcón, vive una persona de circunstancias, que necesita una Criada de 20 a 25 años, que sepa guisar, y planchar, y de coser medianamente; la que estuviere desacomodada, puede colocarse en esta casa; es de familia reducida, como lo dice la Esquela.
Con Privilegio del Rey N. S.
En Madrid: En la imprenta del diario, calle de las Infantas, cerca de los Capuchinos de la Paciencia.
Se hallará este, y todos los que salieren sucesivamente, en dicha Imprenta; y en la Librería de Francisco Asensio, calle del Correo; en la de José Matías Escribano, frente de las Gradas de San Felipe el Real; en la de Bartolomé López, Plazuela de Santo Domingo; en la de Pedro Vivanco Angulo, calle de Toledo, junto al Colegio Imperial; y en la de Pedro Tejero, calle de Atocha, junto a San Sebastián.
A cualquiera de estos parajes pueden llevarse las Cédulas, o Esquelas de aviso.
El precio de cada diario, no es más que dos cuartos.
