Filosofía en español 
Filosofía en español


Contra la sociedad y el Estado

El alijo que acaba de ser descubierto en San Esteban de Pravia y del que publicamos amplia información en estas páginas, pone bien de manifiesto que nos hallamos ante un hecho de suma gravedad.

Los socialistas, que ésta significación política tienen los detenidos, y los diputados a Cortes que les acompañaban, demuestran, con el hecho en que aparecen comprometidos, que preparan la revolución tantas veces anunciada. Ya no son hueras y fogosas palabras de mitin ni estridentes editoriales de periódicos en forma de amenazas: son armas y municiones que se alijan a tierra aprovechando las sombras de la noche y se distribuyen por los lugares estratégicos para el momento que se considere oportuno.

A la autoridad le incumben deberes que seguramente no dejará de cumplir. Pero la Sociedad, los ciudadanos en general, deben estar bien advertidos de que, en estas circunstancias, es ineludible una asistencia franca, firme y decidida al Poder Público para que éste actúe con energía y de un modo eficaz.

No se trata de luchas entre partidos, que ya serían graves al pretender dirimirlas con las armas y no en el palenque de la controversia política, sino de un ataque a fondo contra el Estado y contra la sociedad misma, por personas que desempeñan cargos que llevan aneja, unos, autoridad y, otros, representación en corporaciones públicas, por servidores de éstas y no sabemos si, también, aunque así parece, por algunos que ostentan la alta investidura parlamentaria. Esta condición les ha permitido conservar la libertad en tanto que a los demás, simples ciudadanos, se les ha privado de ella.

Las circunstancias que señalamos, de suma importancia, dan singular gravedad a la situación. No queremos ahondar en más comentarios. Entendemos cumplir, en ésta como en otras ocasiones, un elemental deber cívico.

Ya nadie se puede llamar a engaño; ni los que fiaban en apoyos cuya ficción queda bien patente y descansaban en la lealtad que se debe al Poder Público cuando se admite el sagrado depósito de la autoridad, ni los que sólo veían exaltaciones por el mejoramiento de la clase obrera.

Nos duele en el alma que se haya elegido esta bendita tierra de Asturias para escenario de preparativos tan insensatos que tan grave quebranto ocasionan a la paz y al sosiego del que andamos tan necesitados.

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He aquí las cajas llenas de municiones para “Mauser”, descubiertas ayer en San Esteban de Pravia. (Foto Mendía.)


Importante alijo de armas y municiones en San Esteban de Pravia
Los socialistas, desleales con la República, preparan la revolución contra ella

Viajando de Pravia a Oviedo, fueron sorprendidos los diputados González Peña y Amador Fernández.– Peña y Fernández hicieron valer su condición de diputados ante los de Asalto.– A ellos y a sus acompañantes se les ocuparon varias armas.

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Una parte de las armas descubiertas ayer por los carabineros en San Esteban de Pravia. (Foto Mendía.)


En la madrugada de ayer la guardia civil del Pito con la de San Esteban y carabineros de aquella demarcación naval sorprendieron a un nutrido grupo de socialistas que estaban ocupados en la tarea de desembarcar municiones de unas lanchas para cargarlas en una camioneta que estaba colocada en el puente de Soto, sobre el río Nalón, en Muros.

El grupo al notar la presencia la fuerza pública huyó en distintas direcciones dejando abandonado el cargamento, que lo componían 73 cajas de cartuchos de guerra para fusil Mauser y que hacían un total de 116.000 cartuchos, los cuales quedaron en poder de las autoridades, junto con la camioneta, que era de la Diputación al servicio de Obras públicas provinciales.

Las cajas de cartuchos pesan 52 kilos cada una y los cartuchos son de fabricación española. En las cajas se advierte la siguiente inscripción: “I. E. Djibouti (Tránsito).” En su frente se lee: “160 cartuchos para fusil Mauser. 7 milímetros y medio, 93.” Proceden los cartuchos de la fábrica de Toledo.

La camioneta y los cartuchos han sido depositados en el puerto de San Esteban.

Con motivo de este suceso han sido detenidas 26 personas, todas ellas socialistas, que son:

José Pintado Villanueva, guardia municipal de Oviedo; José Cosío Cabo; Bartolomé Álvarez Suárez, chofer; Ildelfonso Ruiz Colla, Manuel Naves Cuesta, Marcelino Rodríguez Fernández, Bernardo Alonso Estrada, Ángel Menéndez Ponce, César Antuña Díaz, Paulino Casillas Álvarez, Antonio Castro Jiménez, José Martín García, Celedonio Fernández García, Teodomiro González Díaz, José González Seara, Inocencio Burgos Riestra, alcalde de Siero; Donato Peláez Álvarez, Manuel González Peña, Benito García Cabelo, Isidro González Pérez, José María Lamas Fernández, Juan Pintado Villanueva, Héctor González Díaz y Casildo Rodríguez Álvarez.

En poder de los detenidos se encontraron seis pistolas, tres revólveres y dos escopetas, cargadas con posta. También se les encontraron algunas porras y comestibles para varios días.

Los detenidos fueron encarcelados en el cuarto del Ayuntamiento de Muros de Nalón. Por la tarde se les trasladó en coches por la Guardia civil y de Asalto a las cárceles de Gijón y Oviedo.

No pudieron ser detenidas tres camionetas que se supone conducían armas. También huyeron tres automóviles que aquéllas llevaban custodiándolas.

Las barcas y municiones

Anteayer, los pescadores no salieron a la mar. Sin embargo, circularon durante la noche por la bahía varias lanchas pintadas de negro, realizando extrañas maniobras que no dejaron de sorprender a los carabineros. Las barcas se internaron por el río Nalón adentro hasta llegar al puente de Soto. Los carabineros, que habían seguido la pista de las embarcaciones, llegaron al mencionado lugar, sorprendiendo a un grupo de individuos que custodiaba una camioneta cargada de cajas de cartuchos. Los individuos se dieron a la fuga; pero más tarde fueron detenidos parte de ellos.

Por su parte, los carabineros se incautaron de las camionetas y los cartuchos.

El coche misterioso

El lunes, serían las diez de la noche, llegó a Muros de Nalón un coche que se dirigía a la playa de Aguilar. Poco antes de llegar se detuvo, precisamente donde estaban dos muchachos de Muros. Estos preguntaron al conductor:

–¿Adónde se dirige usted?

–A Muros –contestó el chofer.

–Está usted en Muros –le hicieron observar.

–¡Ah!… No me daba cuenta.

Y el chofer, como al parecer tenía interés en seguir en aquel lugar, descendió del coche y se puso a hacer que arreglaba el cambio de marcha. Luego dio la vuelta.

Los muchachos, extrañados de ello, dieron aviso al guardia que hace el servicio de noche en Muros. Enterado del caso el agente y como viera gran movimiento de automóviles por aquel lugar, dio aviso por teléfono a la Guardia civil de El Pito y San Esteban. En un momento se movilizó la fuerza y empezaron a explorar el terreno.

Disparos y detenciones

Los guardias civiles de San Esteban de Pravia caminaron por la carretera y vieron pasar a tres camionetas y tres automóviles con los faros semiapagados. La Guardia civil intentó detenerles, pero le fue imposible, pues los coches, a toda marcha, siguieron el camino hacia Muros de Nalón. Procedían de la playa de Aguilar.

Siguieron camino adelante y se encontraron con dos coches, tuyos ocupantes hacían constantemente disparos, que seguramente constituían señales para sus compañeros, que les seguían en otros dos coches.

Los guardias creyeron que los disparos se hacían contra ellos y contestaron en la misma forma, acercándose al lugar donde estaban sus adversarios. Estos no advirtieron que los que llegaban eran agentes de la autoridad y se dejaron apresar por éstos.

Uno de los “autos”, intentó fugarse. El conductor, al verse cercado, hubo de parar, pues un guardia disparó su fusil, vaciando uno de los neumáticos del automóvil. Al ser registrados los ocupantes de los coches se les encontraron seis pistolas y algunas porras. Todo ello ocurrió en el sitio conocido por “La Cerca”.

Dos diputados con pistolas

Al enterarse de estos sucesos, el alcalde de Muros dio cuenta de lo ocurrido al gobernador, quien envió fuerzas de Asalto y de la Guardia civil.

Cuando uno de los camiones pasaba cerca de Trubia se detuvo a un coche que se cruzó. Lo ocupaban los diputados socialistas Ramón González Peña, ex presidente de la Diputación, Amador Fernández y cinco individuos más. Los guardias procedieron al cacheo y requisaron a dichos diputados sendas pistolas, igual que a otro de los individuos que les acompañaban. Este último exhibió la correspondiente licencia.

La fuerza pública no detuvo a los diputados porque éstos hicieron valer su investidura parlamentaria, al mismo tiempo que empeñaron su palabra de honor de presentarse en el Gobierno civil a mediodía, cosa que no hicieron hasta las cinco de la tarde. A los acompañantes de los diputados tampoco se les detuvo porque éstos respondieron por ellos.

¿Quién trajo las armas?

No se ha podido averiguar a ciencia cierta quién transportó las armas al puerto de San Esteban. Pero parece ser que ya se encontraban en aquel lugar, más concretamente, en los alrededores de la playa de Aguilar, desde hace algunos días. Se supone esto, porque en la última semana se observaron viajes de algunos coches que se dirigían a la playa, cosa que es poco corriente. Se cree por todo esto, que el barco que condujo armas y municiones se encontraba en alta mar y destacaba barquichuelas que conducían el cargamento a la playa de Aguilar, donde era ocultado en sus cercanías, toda vez que en aquellos lugares hay cuevas muy a propósito para el caso.

Se escondieron allí algunos días con el fin de dar tiempo al barco a que se alejara, para en el caso de ser descubierto el alijo al hacer el transporte del cargamento no pudiera encontrarse una pista segura que permitiera saber el barco que hizo el contrabando.

Una motora vigilante

También se observó durante algunos días a una motora que se colocaba entre peñas frente al Palacio Cueva. Dicha embarcación no se movía de aquel lugar durante el día. Sin embargo, abandonaba su escondite por la noche.

Se supone, pues, que era la que servía de contacto entre el barco y tierra firme. Ahora ya no se la ve ni de día ni de noche, por lo menos en los dos últimos días.

También hace suponer que en la Playa de Aguilar estuviera el alijo de armas, porque se veía con frecuencia en aquellos lugares a Antonio Castro, uno de los detenidos, que es el confidente de los socialistas en Muros de Nalón. Este, al parecer, era el jefe del movimiento en el mar.

¿Adónde llevaron las armas?

Todos coinciden en afirmar que las tres camionetas que no pudieron ser detenidas iban cargadas de armas. A pesar de haberse dado las órdenes oportunas para que fueran detenidas, no aparecieron hasta el momento en que escribimos estas líneas. ¿Dónde fueron? Los que conocen aquellos parajes suponen que las camionetas hayan ido por la carretera de Somado a San Martín de Lodón, zona poco vigilada y hasta falta de servicios de comunicación rápidos, o por la carretera de La Fayona con dirección a Pravia, que dada la hora intempestiva en que fue realizado el viaje pudieron hacerlo sin haber sido descubierto; también pudieron descargar la mercancía, al saberse perseguidos, en lugares apartados, como es Monte Agudo, y las camionetas seguir vacías sin dificultad ninguna, una vea que no pudo tomárseles la matricula ni se conocen sus señas.

Es creencia general que las armas no están muy lejos de Muros. O que todavía pueden quedar algunas en los montes cercanos a la playa de Aguilar.

Más encartados

Es posible también que el paradero de las armas no sea ignorado por algunas personas de Muros que están muy bien relacionadas con los encartados en el asunto, ya que, según nuestros informes, las personas que tomaron parte en este desembarco ascienden a un número de ochenta. Como los detenidos por ahora, no son más que veintiséis, bien pudieron ser aquellos los que les tocaron conducir las armas.

Los “autos” detenidos

Los coches que quedaron en poder de la fuerza y que servían de escolta a la camioneta donde fueron encontradas las municiones tienen las siguientes señas:

Crysler, Madrid, 25.283, propiedad de Bartolomé Álvarez Díaz.

Crysler, Madrid, 35.379, propiedad del anterior.

Dodge, Oviedo, 5.138, propiedad de Celedonio Fernández González.

Citroen, Oviedo, 7.065, propiedad de Ildefonso Roza Campos.

Los cuatro coches prestan servicio público en Oviedo. Los conductores de los coches están también entre los detenidos, y afirman que desconocían el motivo del viaje.

El traslado de los presos

A las seis de la tarde se efectuó el traslado de los presos desde Muros a Gijón unos y a Oviedo otros. En el momento de la salida algunos jóvenes saludaron con el brazo en alto; intentaron rodear los coches, pero los de Asalto impidieron el intento a la voz de: Fuera todo el mundo.

Lo que dice el gobernador

A la hora de costumbre visitamos al gobernador, el cual nos manifestó que había recibido un telegrama del alcalde de Muros, comunicándole que a las cuatro de la madrugada, fueron sorprendidos los serenos, la guardia civil y los carabineros con la presencia en el puerto de San Esteban de Pravia de un numeroso grupo de personas que habían llegado en varios automóviles. El hecho no dejó de llamarles la atención y al hacer algunas indagaciones para averiguar a qué obedecía la presencia de aquellas personas en dicho lugar fue cuando sorprendieron el alijo de armas y municiones, que contienen 73 cajas, las cuales como no fueron aún abiertas se ignora la importancia del mismo.

La fuerza pública logró capturar a 23, entre los cuales se encuentran, Inocencio Burgos, alcalde de Siero; Ángel Menéndez Ponce, de Oviedo; César Artime Díaz, Manuel González Peña, Donato Peláez, José González Seara, inspector de revisores de contadores del Ayuntamiento de Oviedo; José Pintado, guardia municipal de esta capital y un hermano de éste, llamado Juan.

El señor Blanco, no creyó conveniente facilitar la relación completa de los detenidos, porque hay algunos errores. Cuando éstos se subsanen, nos prometió facilitarla a la prensa.

Peña y Fernández hacen valer su cargo de diputado

En el Gobierno civil tan pronto se recibió la noticia del alijo, se ordenó la salida de la camioneta de Asalto para San Esteban. Cerca de Grado detuvieron un automóvil en el que viajaban los diputados a Cortes socialistas don Ramón G. Peña y don Amador Fernández, en compañía del teniente alcalde de Mieres, que ha dejado de serlo, según dijo el señor Blanco, llamado Benjamín Álvarez Cachero, en unión de otros cuatro individuos.

Peña y Fernández, al verse ante los de Asalto, se apresuraron a hacer valer su calidad de diputados. Se les ocuparon pistolas cargadas, las que fueron intervenidas por carecer de licencia para usarlas.

Como los referidos diputados garantizaron la personalidad de los que les acompañaban, dieron palabra de honor a los guardias que se presentarían en la mañana de ayer en el Gobierno civil, por esta razón no fueron detenidos, pero era la una de la tarde y Peña y Fernández no habían cumplido la palabra de honor que habían dado a los guardias.

A la hora de costumbre recibió anoche el gobernador a los periodistas, diciéndoles que continúan la Guardia civil, Asalto y Policía practicando diligencias para poner en claro todo lo relacionado con el alijo de armas de San Esteban de Pravia.

Los detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Pravia, que es el encargado de instruir las diligencias sumariales, hasta que se nombre un juez especial, según me ha dicho el ministro de Justicia.

–¿Se ha confirmado que estuvo en Oviedo el ex ministro don Indalecio Prieto?

–Se dice que estuvo en distintos puntos de la provincia, pero eso interesará al Juzgado.

–Lo que sí he de decirles, que por la tarde han estado en mi despacho, añadió el gobernador, los diputados a Cortes don Amador Fernández y don Ramón G. Peña, porque se habían enterado de que había manifestado yo a los periodistas que no se habían presentado por la mañana, como habían prometido al teniente de Asalto. Me dijeron que ellos habían dicho que acudirían al Gobierno civil, sin decir cuándo lo harían.

–¿Les acompañaron los que iban con ellos en el automóvil cuando los sorprendió la fuerza pública?

–No; pero también es verdad que no les he requerido para que lo hicieran.

La detención del presidente de la Gestora

A las dos de la tarde estuvo el comisario de policía en la Diputación para invitar al presidente de la Gestora, don Valentín Álvarez, a que le acompañara a la Comisaría, como así lo hizo, quedando en el despacho del comisario a disposición de la autoridad gubernativa.

Por la tarde fue interrogado por el señor Blanco, durando el interrogatorio largo rato, sin que por el momento pudiéramos saber en qué había consistido. Pero en la entrevista que posteriormente hemos tenido con el gobernador, le preguntamos por qué había sido detenido don Valentín.

–He considerado conveniente, nos contestó el señor Blanco, la comparecencia del presidente de la Gestora, para realizar una diligencia que consideraba de interés. Se ha comprobado que una de las camionetas que fueron a San Esteban de Pravia para hacerse cargo del contrabando de armas y municiones, era de la Diputación, y, como es natural, necesitaba saber quién había autorizado la salida de dicha camioneta para prestar el mencionado servicio. Yo sabía, añadió el señor Blanco, que no hace mucho tiempo, la Comisión gestora, con el fin de cortar los abusos que se venían cometiendo, acordó que a partir de aquella fecha no saliera ningún vehículo de la Diputación sin estar previamente autorizado por el presidente.

El señor Álvarez me dijo que, en efecto, existe ese acuerdo, pero que él no había autorizado el servicio a San Esteban.

–¿Ha sido puesto a disposición del Juzgado el señor Álvarez?

–No; quedó en libertad después de prestar declaración.

–Pero el chofer de la Diputación Luis García fue detenido, ¿verdad?

–Sí; se ha procedido a su detención.

El barco y las gasolineras

–¿Los que están detenidos en Pravia, los traerán a la cárcel de Oviedo?

–Quizá haya que traer algunos, por ser aquella prisión muy reducida.

–¿Se sabe la matrícula del barco que llevó a San Esteban de Pravia las municiones?

–Parece que se trata de un barco algo sospechoso, y creo que se haya averiguado a qué matricula pertenece.

–Se dice que el citado vapor se quedó en alta mar, y que las cajas de municiones y armas fueron recogidas por unas gasolineras, que fueron las que llevaron la mercancía hasta el puerto. ¿Es cierto que estas gasolineras pertenecen a la Junta de Obras del Puerto de San Esteban?

–Eso, yo no lo dé.

Los de la izquierda protestan

Ayer tarde estuvo en el Gobierno civil una comisión de la izquierda republicana para protestar ante el gobernador de la detención de don Valentín Álvarez.

El señor Blanco les contestó que se daba por enterado de la protesta, pero que no podía darles explicaciones por considerarlas inoportunas.

Los que acompañaban a los diputados

El gobernador nos dijo que las personas que acompañaban a los diputados socialistas señores Peña y Fernández, cuando fueron sorprendidos por la fuerza pública cerca de Grado, eran Arturo Vázquez, Servando Sanz, Benjamín Álvarez, Paulino Menéndez y Dionisio Valle.

Las municiones, a la fábrica de armas

Anoche fueron llevadas a la fábrica de armas las 73 cajas de municiones que fueron intervenidas por la fuerza pública en el puerto de San Esteban de Pravia, que contienen en junto 116.000 proyectiles de fusil mauser.

El traslado de San Esteban a Oviedo se hizo en un camión del expresado centro fabril, que era custodiado por fuerzas de Asalto y policía de la brigada social.

La presencia de Prieto

Hace días venía hablándose de la presencia de D. Indalecio Prieto en Asturias. Ayer se insistió más aún, y cuando nos disponíamos a informarnos, fuimos llamados por nuestro corresponsal en Piedras Blancas para comunicarnos que por aquella carretera había pasado el señor Prieto, agregando que no lejos de allí el coche en que viajaba había sufrido un pinchazo, y el diputado socialista, mientras se reparaba la avería, se refugió en una casa de aquel contorno.

Después supimos que había estado en Arnao. Una “panne” le había inutilizado el coche, y, después de almorzar en casa de un obrero, siguió viaje a San Juan de Nieva, utilizando el tranvía obrero.

Nos hicieron saber que don Indalecio se hallaba a las ocho menos cinco minutos en el Parque del Muelle de Avilés, y que allí alquiló un “taxis” para venir a Oviedo.

En el paso a nivel de Lugones tuvo que detenerse, por estar cerradas las portillas. El señor Prieto se bajó del coche y paseó nerviosamente por la carretera. Vestía un traje de Mahón y se cubría con una boina.

Hacia las diez de la mañana, el líder socialista fue visto en la calle de Uría, y después, nada más hemos sabido.

¿A qué obedece la presencia del señor Prieto en el escenario de los sucesos de ayer? Las autoridades competentes lo averiguarán.

Dícese que acompañaban al señor Prieto dos personas. ¿Quiénes eran? Se rumorea que una de ellas era el doctor Negrín; pero este rumor no ha sido confirmado.

Como ampliación a lo referente a la presencia del ex ministro socialista señor Prieto en San Juan de Nieva y en otros puntos por donde se acusó el paso de los que conducían el cargamento, podemos recoger lo que se dice acerca de que el “auto” que aquél ocupaba, en el que se dirigió a Oviedo, fue alquilado en el Parque del Muelle de Avilés, sin que el chófer, propietario del vehículo y persona muy popular en aquella villa, ignorase quiénes eran los viajeros que solicitaban sus servicios, y, menos aún, el asunto en que estaban complicados. Ese conductor fue detenido por la Guardia Civil al regresar a Avilés, ingresando en la cárcel a disposición del gobernador.

Interrogado por agentes de Policía llegados a Avilés, manifestó que ignoraba de todo punto quiénes eran los viajeros que le alquilaron el coche, así como si era el señor Prieto uno de ellos, toda vez que no lo conoce.

¿Por dónde se hizo el alijo?

No está aún perfectamente aclarado lo que se refiere al punto donde se hizo el alijo de armas y municiones. Algunos detalles hacen suponer que se realizó por la playa de Aguilar. Pero meditando bien acerca de ello y aquilatando todos los pormenores que se han recogido, cabe más bien inclinarse a la creencia de que no fue ese el lugar por donde se efectuó el contrabando. Aparte de otras circunstancias, existe una muy fundamental para que esta sospecha se afiance. Es la opinión que hemos recogido de personas que conocen perfectamente aquellos lugares. Admiten como muy posible que los comprometidos en el alijo de ese cargamento pretendieran efectuarlo en esa playa. Es más: estos días se notó por sus inmediaciones la presencia de camiones y “autos” en una proporción no muy habitual. Sin duda esperaban que el desembarco se hiciera en la mencionada playa. Pero se levantó tan fuerte marejada que la operación resultaba demasiado peligrosa para hacerla allí, y esto sería lo que les obligó a llevarla a cabo en San Esteban de Pravia. Fue entonces cuando se descubrió a los que conducían parte del cargamento en el puente de Muros.

Claro está que no falta quien sospecha si habrán sido más de uno los alijos que hicieron, toda vez que se sabe que varios vehículos cargados de armas y municiones han conseguido burlar la acción de sus perseguidores, y ello permite abrigar la creencia de que el desembarco se efectuó por diversos puntos para que las autoridades, al concentrar su atención sobre determinado lugar, dejaran otros desatendidos.

El capitán de la Guardia civil de Luarca estuvo en Muros practicando diligencias. También actuó el juez de instrucción de Pravia. Del resultado de esas actuaciones, que se llevan con la impenetrable reserva que es de suponer, nada se ha podido descubrir. Sin embargo, por los detalles sueltos que recogimos parece que se han obtenido datos de suma importancia, que acaso conduzcan a descubrir toda la trama. Hoy continuarán esas gestiones.

Se nombró un juez especial

Madrid.– El ministro de la Gobernación recibió de madrugada a los periodistas y les comunicó que había nombrado un juez especial para entender en la causa iniciada por el alijo de armas de San Esteban de Pravia.

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La camioneta de la Diputación Provincial, al servicio de Obras públicas, que utilizaban para transportar las armas y municiones. (Foto Mendía.)


Después del domingo…

Dicen que el paro obedeció a un deseo general y espontáneo de los trabajadores. No era esto lo que oíamos al camarero que nos sirve el café, ni al dependiente que nos vende los trajes, ni a los muchos industriales modestos, a los cuales nadie puede negar el título de trabajadores, que tuvieron que cerrar sus establecimientos a viva fuerza… En general el paro fue impopular. Lo impuso la coacción de los dirigentes y se aceptó por un más o menos desacertado espíritu de disciplina.

Se dice también que el paro “fija la importancia del acto de Covadonga”. No van muy descaminados en esta afirmación. No es precisamente que fije la importancia; es que la reconoce. Tan drásticas órdenes de suspensión del trabajo, con el ridículo fundamento de protestar contra el ejercicio de un derecho que ellos acostumbran a ejercitar con frecuentes excesos y abusos, implican, ni más ni menos que el reconocimiento de una importancia grande. Porque para impedir una reunión de “cuatro gatos” no hubieran movilizado tan numerosos recursos.

Asimismo se dice, y con una insistencia muy sospechosa, que el acto de Covadonga fue un acto fascista. No sabemos qué interés pueden tener los extremistas en que no sea la J. A. P. quien lo organizó. Ella lanzó la idea y trabajo todo lo que es preciso trabajar para conducir ordenadamente más de diez mil personas a aquel santo e histórico lugar. Y la J. A. P. no es fascista. Mantiene diez y nueve puntos propios, sin concomitancias con el programa de F. E., e inspirados en el de la C. E. D. A., de la cual depende. Y la C. E. D. A. bien sabida es que ni profesa ni comparte las ideas fascistas.

Y por otra parte se dice “el Gobierno, tan celoso en impedir la asamblea de los Ayuntamientos vascos, autoriza y protege la de los terratenientes catalanes y la de los fascistas asturianos”. Prescindiendo de esta obsesión de llamar fascista a la C. E. D. A., no cabe comparación entre un acto ilegal de rebelión, no ya contra el Gobierno, sino contra el propio Estado, como es el movimiento vasco, con una legítima y legal reunión política, llevada a cabo con todos los requisitos que la Ley señala, y en la cual se puso a la Patria y al Estado, por encima de todo.

Y se dice y sigue diciendo cada cosa…

Causa asombro que quienes hace pocos días condenaban el hecho de que se castigue a los que gritan mueras a España, se escandalicen porque en otro, lugar –y esto no está tan probado como aquello– se hayan lanzado gritos contra la Generalidad.