Filosofía en español 
Filosofía en español

En este proyecto se prevé la formación de dos presupuestos extraordinarios: uno de importe total 1.635.000 pesetas y otro de 1.200.000 pesetas. El gasto suma entre uno y otro 2.835.000 pesetas.

Para satisfacerlo no se habrá de recurrir a ninguna nueva emisión de deuda municipal. El Ayuntamiento acordó en Diciembre de 1906 dedicar a locales para nuevas Escuelas la cantidad de 300.000 pesetas que figuraba en su presupuesto. Existe, por lo tanto, entre las resultas de gastos de aquel año, una suma de 300.000 pesetas que en su día se añadirá a las 900.000 del segundo presupuesto extraordinario previsto, por simple acuerdo del Ayuntamiento. Así el nuevo empleo de capital se reduce a 2.535.000 pesetas.

La conversión de deudas municipales del Interior realizada con tan feliz éxito en 1906, dejaba un sobrante previsto de unos 30.000.000 de pesetas y el Ayuntamiento acordó destinarlo por mitad a constituir un Fondo de Tesorería y a emprender obras de carácter extraordinario. Lo que se reservó para Fondo de Tesorería fue en [74] realidad una economía consolidada, pues de no existir este fondo habría debido cubrirse con nuevos empréstitos lo que con sus recursos satisficiera. De esto resultó una economía anual de unas 700.000 pesetas.

El resto se dedicó a obras. Las nuevas alcantarillas y los empedrados se llevaron la mayor parte; un proyecto de Mercado, el edificio de los Museos municipales y el acueducto de Moncada absorbieron lo demás y todas estas obras se pagaron con el empréstito de la Serie A, sin costar un céntimo a Barcelona, por el solo efecto de una operación de crédito que no aumentaba la anualidad por intereses y amortización de la deuda.

Hubiera sido una gran satisfacción para aquel Ayuntamiento dedicar una mayor parte del sobrante al fomento de la cultura y así lo manifestó públicamente en diversas ocasiones, pero tenía en tramitación un proyecto para construir edificios escolares y hubo de aplazar todo acuerdo respecto a este punto. Luego se hablará del estado en que se halla el expediente relativo a dichas construcciones. Pero esto dejó en el ánimo de todos una especie de compromiso moral, también públicamente manifestado más de una vez, como era el de destinar a un Presupuesto de cultura el sobrante mayor que resultara de las operaciones de conversión.

Este nuevo sobrante se produjo en una medida inesperada. Se habían emitido dos empréstitos: uno con el nombre de Serie A, para dotar el presupuesto extraordinario de obras; otro con el nombre de Serie B, para dotar el Presupuesto extraordinario de la conversión de deudas y establecimiento de un nuevo servicio de Tesorería. [75] Ambos se calcularon por el tipo mínimo de emisión a 90 por 100, pero el público recibió dichas operaciones con tal aplauso y confianza que inmediatamente pudo preverse un sobrante considerable. En efecto, cuando se procedió a imprimir los títulos de la Serie B, el Ayuntamiento acordó la amortización inmediata de 8.866 títulos que ya ni siquiera se imprimieron. Quedaba, por lo tanto, consagrada una nueva economía de capital por 4.433.000 pesetas, lo que equivale a una economía en la anualidad, equivalente a unas 200.000 pesetas.

No se consideró prudente reducir la emisión de la Serie A porque su colocación había sido contratada con el Banco Hispano Colonial y en su consecuencia era preciso respetar lo pactado. Previniendo, por lo tanto, un tipo de colocación no inferior a 97'50 por 100, se destinó el sobrante constituido por unos 2.142 títulos a diversas obras de urbanización y principalmente al desarrollo de los cementerios. Podía haberse reducido más la emisión de la Serie B en vista de haberse hecho la conversión de la Deuda, único compromiso principal contratado con el Banco, pero los títulos estaban ya impresos y hubo de considerarse improcedente inutilizarlos para tener que acudir a nuevas emisiones cuando se tratase de emprender el Presupuesto de Cultura. Hé aquí el origen único de estas 2.535.000 pesetas, con las cuales se va a emprender la obra de conjunto más considerable que en el orden intelectual se haya propuesto en muchos años el Ayuntamiento de Barcelona, sin aumentar por gasto de primera instalación la deuda de la ciudad.

El principal objeto de los dos Presupuestos extraordinarios [76] es la creación de cuatro Escuelas-tipo de primera enseñanza, edificadas en terrenos que sean de propiedad del Municipio. En esta parte financiera de la Memoria nada se añadirá a lo dicho respecto a las subvenciones encaminadas a fomentar la alta cultura, porque no tienen en el orden económico otra trascendencia que el consumo de la parte a ellas reservada en el proyecto total.

Quedaba para primera enseñanza la cantidad de 1.635.000 pesetas, en parte, o sea en cuanto a 300.000 pesetas, previamente comprometida para construcciones escolares. Lo primero que hubo de estudiarse fue por una parte el compromiso que el legado de D. íngel Baixeras había creado a la ciudad de Barcelona de destinar aproximadamente 400.000 pesetas a la construcción de una Escuela Pública Municipal que llevaría el nombre del legatario, y por otra la conveniencia de aprovechar la subvención de unas 300.000 pesetas concedida por el Estado al Ayuntamiento de Barcelona para la construcción de 12 grupos escolares.

Lo primero que hubo de llamar la atención de los ponentes fue que la cantidad disponible permitía hacer algo más que la Escuela Baixeras y los 12 grupos escolares, pues una y otros representaban únicamente un empleo de capital por 900.000 pesetas, de las cuales proporcionaba 300.000 el Estado, quedando un remanente aproximado de 1.000.000 de pesetas. Desde que el Ayuntamiento había acordado pedir la subvención para construir los 12 grupos escolares referidos se habían acumulado en la Biblioteca de Municipalización de Servicios [77] numerosos elementos de estudio y muchas veces había deliberado el Consistorio sobre reformas en la primera enseñanza, de donde resultó la opinión muy generalizada de que el proyecto primitivo no correspondía a la importancia de la ciudad ni resolvía el grave problema pedagógico que planteaba. Se trataba de unos edificios para tres Escuelas sin otra graduación que la de párvulos y la primaria de niños y la de niñas, con patio reducido, salas de clase, gimnasio, museo escolar e instalaciones sanitarias.

Puede afirmarse que en el día de hoy ninguna ciudad europea, no ya de la importancia de Barcelona, sino de las que cuenten por lo menos 100.000 habitantes, emplea su dinero en tales construcciones. En todas partes se aprovecha mejor el terreno, levantando casas de bajos, uno, dos y tres pisos, con numerosas salas de clase que permitan la aplicación de la enseñanza gradual y dotadas de amplias instalaciones complementarias más detalladas en la parte pedagógica de esta Memoria. Era conveniente abandonar dicho proyecto sino se quería continuar el sistema de las construcciones interinas. La Comisión resolvió plantear de una vez el problema en las condiciones exigidas por la pedagogía moderna y por la importancia social de Barcelona.

¿Quiere esto decir que se renuncie a la subvención de 300.000 pesetas concedida por el Estado y al cumplimiento del compromiso impuesto a Barcelona por el legado Baixeras? No, seguramente. Cuando el Ayuntamiento haya sacado a subasta la construcción de los edificios escolares que el actual proyecto comprende pedirá al Gobierno que la subvención concedida para doce [78] grupos, que representaban un desembolso en dinero de unas 500.000 pesetas, se traspase a favor de las cuatro grandes Escuelas que según la ley orgánica de la primera enseñanza tendrán según se ha visto carácter público. Ahora bien, las 300.000 pesetas de la subvención serán economía en el Presupuesto extraordinario previamente aprobado sin contar con ellas y podrán destinarse a levantar la Escuela Baixeras, aprovechando al efecto algún solar de propiedad municipal, cuyo valor no baje de 100.000 pesetas.

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Se trata de poner en marcha cuatro Escuelas con ocho grupos: dos maternales y seis primarios en cada una. Lo primero que ha debido estudiarse ha sido el Presupuesto ordinario de esas cuatro Escuelas y sobre esta base se ha levantado el plan completo de su preparación y organización. Para ello se ha considerado desde un punto de vista financiero el sueldo de los maestros, el número de alumnos por maestro y clase, los gastos de material y los de Patronato y Comisaría.

El sueldo del Maestro depende no sólo de la consideración social que se le quiera reconocer, sino también de la regla de vida comúnmente adoptada en el país donde vive y del poder liberatorio de la moneda con que se le paga. Y como estas condiciones son muy variables cuando se pasa de una nación a otra, o bien del campo a la ciudad, es preciso mirar con alguna desconfianza la comparación de sueldos hecha sin crítica en que se [79] supone la imposible ecuación de cantidades perfectamente heterogéneas.

El sueldo de los maestros en los Estados Unidos del Norte América alcanzaba en 1902 un término medio de 49'05 dollars al mes, pero con tales diferencias no ya de un pueblo a otro, o de un Estado a otro Estado, sino de una región a otra región, que si en el Oeste el término medio era de 65'90 dollars en el Sud-Atlántico se reducía a 30'50 dollars. En estas diferencias influye principalmente la distinta consideración social que se quería dar al maestro en cada una de dichas regiones. En la ciudad de Boston que cuenta pocos habitantes más que Barcelona los sueldos eran los siguientes en 1904: Comisario general, 6.000 dollars; Secretario de la Comisaría, 3.780 dollars; Inspector de dibujo, de música, de gimnástica o de alemán, 3.000 dollars; Director de Escuela Normal, 3.780 dollars; Director de Escuela Superior, 3.780 dollars a 4.200 dollars; Director de Escuela de Gramática, 3.180 dollars; Profesor, 2.340 dollars; Profesor de Escuela primaria, 1.080 dollars.

Estos sueldos no corresponden ni a la condición social de nuestros maestros, ni al poder liberatorio de nuestra moneda, ni a los grados de nuestra jerarquía, ni a la esperanza de aumento o de avance en la carrera que puedan tener en Barcelona. Si consideramos los sueldos de los Maestros en una ciudad latina como la de París, casi podremos reducir la crítica al distinto poder liberatorio de la moneda. Los stagiaires son maestros que desempeñan una función parecida a la de los Auxiliares en las Escuelas que se trata de crear. [80] Los instituteurs adjoints pueden compararse a nuestros profesores y el Director tiene este mismo nombre en París y en Barcelona. El sueldo se compone de tres partes: traitement legal, indemnité de résidence e indemnité représentative de logement. Sumadas estas tres partes los stagiaires tienen 2.000 francos anuales; los instituteurs de 2.400 a 3.600 francos; los directores de 4.200 a 5.200 francos. A esto se ha de añadir las gratificaciones a los maestros que poseen ciertos títulos (por los trabajos manuales, 150 francos; por el de gimnástica, 50 francos; por el de corte, 100 francos; por el de canto, 50 francos), las que cobran los directores y profesores por la enseñanza en las clases de noche, y otras diversas por clases de vacaciones, cursos facultativos de dibujo, &c. En las Escuelas primarias superiores los Directores llegan a percibir 9.000 francos y los profesores 5.000 francos, sin contar ciertas gratificaciones por trabajos especiales.

En Barcelona el sueldo del Maestro se compone de cuatro partes: honorarios a razón de 2.000 pesetas anuales, indemnización por alquiler de casa, a 540 pesetas, gratificación por enseñanza de adultos a 500 pesetas y retribuciones de los alumnos que no bajan por término medio de 750 pesetas, lo que hace un sueldo anual de 3.790 pesetas. A esto hay que añadir los aumentos graduales concedidos por el Estado y el Ayuntamiento.

Es cosa sumamente fácil proporcionarse un conocimiento superficial de los sueldos que perciben los maestros en la mayor parte de los Estados europeos y americanos. Ya presenta mayores dificultades proceder a una crítica de dichos sueldos para excluir sus elementos [81] heterogéneos y reducirlos a fenómeno de masa. La Comisión municipal ha debatido largamente este punto, ha tenido en cuenta muchísimos más datos que los transcritos al solo efecto de señalar los términos graduales por los que se ha llegado a la solución, y a consecuencia de tan laborioso trabajo ha fijado en 4.000 pesetas el sueldo de los profesores. Percibirán así unas 210 pesetas más que la generalidad de los Maestros de término, pues no gozarán de gratificación ni retribución alguna y con ello se habrá dado satisfacción a esa tendencia social vivamente manifestada en nuestro pueblo, que aspira a mejorar gradualmente la situación y condición de los Maestros.

Hé aquí determinado el gasto principal de las nuevas escuelas: 36 maestros a 4.000 pesetas cada uno consumirán al año una consignación de 144.000 pesetas.

El sueldo de las plazas de Auxiliar y Director se fija en primer lugar atendiendo a que estas plazas son de entrada y de término respectivamente y en segundo lugar por la distinta situación en que serán colocados sus beneficiarios, no sólo en cuanto a la responsabilidad de la función, sino en cuanto a la capacidad que para una y otra se necesita. El Director de cada escuela será el Jefe nato de su Universidad popular y le corresponderá en su consecuencia la ordenación de la Biblioteca y de las obras complementarias de su centro de cultura. Así se ha fijado en 2.000 pesetas el sueldo de los Auxiliares y en 6.000 pesetas el de los Directores. El Comisario ha de percibir por la superioridad de su jerarquía y por su mayor responsabilidad un sueldo mayor que el [82] de los Directores, y se ha fijado en 7.500 pesetas por la semejanza de su cargo con algún otro sostenido por el Estado, si bien el que ahora se crea tiene, con una jurisdicción mucho menos extensa, una intervención más activa en la enseñanza que habrá de inspeccionar. El Secretario de la Comisaría tendrá el mismo sueldo que los Profesores, porque la reducción en las horas de trabajo queda compensada por la superioridad de la representación.

Estos nuevos gastos sumados a los del profesorado hacen ascender las consignaciones de personal a 187.500 pesetas.

Quedaban para gastos de material de las cuatro escuelas 62.500 pesetas, que han sido distribuidas en esta forma: 2.500 pesetas para los generales de la Junta de Patronato, Claustro de Profesores y Comisaría, y 15.000 pesetas para cada una de las cuatro escuelas. Esto equivale a gastar en material la tercera parte exactamente de lo que se emplea en el profesorado.

Para fijar el importe del material conviene dividir en tres grupos la anualidad que a ello se destina: 1.º Material pedagógico, limpieza y servicio; 2.º Obras complementarias de la Escuela; 3.º Reparación de los edificios, conservación de patios y jardines y decoración general.

Contando con una primera instalación completa se ha creído que bastaría para material pedagógico la consignación anual de 10 pesetas por alumno. Dada una masa de 1.600 alumnos, la Junta y el Claustro de profesores podrán proceder holgadamente a la renovación de aparatos, adquisición de otros nuevos y compra de [83] materiales fungibles. Los gastos de servicio y limpieza se fijan en 4.000 pesetas anuales por escuela, teniendo en cuenta que cada una tendrá además de 8 salas de clase, los locales reservados para biblioteca, sala de conferencias, gimnasio, salas de profesores, guardarropía e instalaciones sanitarias por lo menos, lo cual exigirá la presencia de un dependiente al exclusivo servicio de cada escuela, además del consumo de material.

Para obras complementarias de las escuelas se reserva la cantidad de 18.000 pesetas. Si con esto sólo se hubiese de proveer a la compra de libros, organización de conferencias, excursiones escolares, cantinas, colonias, cursos de noche y de vacaciones, fiestas y cajas de ahorro y auxilio, la consignación sería insuficiente. Mas para esto deberá promover la Junta de Patronato la cooperación de la energía individual, y la ausencia de toda retribución para los fines generales de la enseñanza permitirá imponer cuotas proporcionadas a las fuerzas de cada uno a los que deseen participar de algunas de tales obras. Finalmente, tratándose de edificios recientemente construidos, es de creer que bastará para su conservación la cantidad de 2.500 pesetas por edificio, siendo de esperar que una buena parte de la suma total podrá destinarse a mejorar la decoración interior.

Todos estos gastos de material presuponen la discusión de un punto muy interesante, no sólo en su aspecto pedagógico, sino también por su trascendencia económica: el número de alumnos que podrá asistir a cada clase. Esta cuestión ha sido analizada, pues, desde el punto de vista financiero. [84]

Ante todo la Comisión ha tenido en cuenta que se trataba de crear unas Escuelas-tipo, como núcleos fundamentales de otros tantos centros de cultura popular. Por esto el número de maestros es muy superior al número de clases, dado que, siendo éstas 32, ascienden aquéllos a 44. En este punto, la solución que ahora se adopte no podrá extenderse más allá de una escuela para cada distrito, pues en cuanto a las restantes escuelas, siquiera fuesen todas graduadas, el número de maestros deberá ser superior al número de clases únicamente en aquella proporción que haga precisa la necesidad de sustitución en los casos de vacación forzosa.

A fin de que la solución ahora propuesta correspondiese al problema que en definitiva habrá de plantearse, se ha partido de una base general contenida en los siguientes términos: un maestro para cada clase y en cada clase una matrícula máxima de alumnos. De este modo el aspecto financiero de la reforma podrá considerarse en cuanto a la masa total de la población, pues una vez conocido el número de habitantes comprendidos en la edad escolar (de 6 a 12 años) se sabrá el número de clases y el número de maestros que se requerirían para generalizar los beneficios del nuevo sistema.

El número de alumnos proporcional a la masa de la población varía notablemente según la diversa necesidad de cultura que se experimenta en cada país. En los Estados Unidos, por ejemplo, asiste a las Escuelas el 21 por 100 de la población total; en Inglaterra, el 18'08 por 100; en Francia, el 14'10 por 100; en Bélgica, el 11'86 por 100; en el Japón, el 10'70 por 100; en la Argentina, [85] el 9'40 por 100; en Italia, el 7'70 por 100; en España, el 7'30 por 100; en Grecia, el 6'80 por 100; en Méjico, el 5'10 por 100; en Rusia, el 3'30 por 100, y en Egipto, el 2'20 por 100.

No será exagerado calcular que en Barcelona ha de concurrir a las Escuelas el 10 por 100 de su población total. Ahora bien, como la ley orgánica de la primera enseñanza exige una Escuela de niños y otra de niñas para cada 2.000 habitantes, se parte en la ley de la base de un maestro para cada 100 alumnos matriculados, con deducción de los que asistan a las Escuelas particulares no computables. Esta matrícula es excesiva y contra ella se ha levantado en distintas ocasiones la protesta de los pedagogos.

Algunos años atrás existía una corriente general a favor de reducir excesivamente el número de alumnos admisibles en cada clase, pero a medida que la construcción de nuevas Escuelas se generaliza se manifiesta una tendencia a limitar estos excesos. Así, por ejemplo, en una obra de Mr. Henry Baudin titulada Les Constructions Scolaires en Suisse, hay un apéndice que contiene datos referentes a 77 Escuelas y de su examen resulta que las 20 construidas con anterioridad a 1899 aceptan como término medio 43 alumnos por clase, mientras que las 13 construidas en 1907 admiten como término medio 51.

En Francia las Escuelas de una clase tienen una capacidad para 50 alumnos y las de varias clases sólo admiten 40. En Bélgica las clases son para 30 o 50 alumnos, en Prusia de 70 a 80, en Sajonia de 60, en Holanda de 120, en Suecia de 60, en Noruega de 35 a 60, [86] en Dinamarca de 35 a 37, en Inglaterra de 60, cifra aceptada como máxima en los Estados Unidos. La opinión de los principales higienistas varía entre una cabida de 40 alumnos (Hueppe) y una de 60 a 80 (Eulenberg), quedando representado el término medio por Burgenstein que defiende la clase para 50 alumnos.

Entre los arquitectos constructores de Escuelas hay también diversidad de opiniones. Narjoux, que publicaba sus obras principales hacia el año 1880, sostenía las ventajas de una clase para 20 o 30 alumnos; en cambio el citado Baudin es partidario de la clase para 42, Hintrí¤ger la quiere para 45, Klasen opta por la de 60 y Faber llega a la clase de 60 a 80 discípulos.

Como es de ver, esta gran variedad de opiniones influye gravemente en la resolución del problema de la enseñanza primaria general, pues el número de alumnos por clase es forzosamente proporcional al coste de los edificios y al sostenimiento del profesorado. La Ponencia ha creído acercarse al ideal pedagógico cuanto se lo permitían las fuerzas económicas del país, fijando en un máximo de 50 alumnos la matrícula por clase y profesor, permitiendo, no obstante a la Junta de Patronato informada por el Claustro, reducir el número de alumnos si lo considerase conveniente.

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El presupuesto extraordinario que ahora se somete a discusión comprende varias consignaciones que suman 535.000 pesetas, destinadas a preparar el funcionamiento [87] de las cuatro Escuelas que se confían a la Institución de Cultura Popular. Agrupadas estas consignaciones en atención a su objeto principal, podrían denominarse así: 1.ª Complemento de estudios del personal docente en el extranjero; 2.ª Instalación y primera adquisición de material; 3.ª Gastos generales de personal; 4.ª Sostenimiento de la Institución de Cultura Popular durante un trimestre; 5.ª Formación de proyectos para las nuevas Escuelas; 6.ª Gastos imprevistos. No requieren nueva explicación en esta parte de la Memoria las partidas 4.ª, 5.ª y 6.ª, pues se reducen a trasladar aquí cifras cuyo significado económico queda en otras partes discutido.

La división de las tres primeras partidas que suman en junto 437.416'55 pesetas no ha sido caprichosa, y obedece a la necesidad de fijar previamente hasta qué punto se deja a la Junta de Patronato su libre disposición. Así la Junta podrá suplir dentro de cada partida las deficiencias de un concepto con el remanente que resulte en el otro; mas le será vedado destinar lo consignado en una partida a suplir los créditos abiertos en las demás. De este modo queda asegurado que no se empleará en sueldos de personal lo que se presupone para gastos de instalación y para adquirir materiales, y se pone un límite máximo a cada una de estas grandes agrupaciones de créditos.

Al frente de la Delegación, que se establecerá en una ciudad extranjera, habrá de ponerse el Comisario, el cual, según se ha visto, habrá de disponer de un local a propósito para servir de centro de reunión de los [88] profesores durante su permanencia en aquella capital y habrá de estar en constante comunicación con los maestros distribuidos entre los diversos centros de enseñanza. Es posible que para llenar sus funciones cumplidamente se vea obligado a girar alguna visita, haciendo largos viajes en ferrocarril, y a esto se debe que se le asignen 3.000 pesetas como plus de viaje y estancia en el extranjero y 4.000 pesetas para gastos de la delegación.

Los 32 maestros que saldrán para completar sus estudios en los centros que se les indiquen, no habrán sido nombrados todavía profesores de las nuevas escuelas, y las cantidades con que se les subvencione no tendrán el carácter de verdaderos sueldos. Así se ha prescindido de aquella igualdad y regularidad que para los sueldos se requiere y se ha procurado tener principalmente en cuenta la función que se trata de promover. Lo esencial es que el maestro se encuentre en el punto a donde se le destine con elementos suficientes para dedicarse a completar en la mayor medida posible sus estudios.

Ante todo debía pensarse en asegurarle medios de subsistencia, y como su coste varía según el país a que fuere destinado, y esto era imposible concretarlo desde luego, se ha pensado en dividir la subvención en dos partes: una igual para todos, a razón de 3.000 pesetas anuales durante 14 meses y otra que varia entre 500 y 3.000 pesetas y que servirá de suplemento a la primera a fin de adaptarla a las condiciones de vida de cada localidad. Así el que sea destinado a un centro de enseñanza situado en una población de los Estados Unidos, podrá obtener, además de una subvención mensual de 250 pesetas, [89] con la que no podría vivir y pagar sus estudios, otra subvención total de 3.000 pesetas, equivalente a otras 214'25 pesetas cada mes. En cambio el que vaya a un centro italiano tendrá lo suficiente con la subvención de 250 pesetas, más un suplemento de 500 pesetas, equivalente a 35'71 pesetas cada mes.

Una vez en el punto de destino será conveniente que los maestros puedan realizar algunos viajes a otras poblaciones del mismo país, a fin de completar sus experiencias con la visita de nuevas Escuelas y comprobar los métodos y procedimientos pedagógicos estudiados más profundamente en el lugar de residencia. Por último, todo aquel que se ha encontrado en el extranjero para dedicarse a un estudio determinado, sabe por experiencia propia cuán útil es la compra de libros y la de materiales en el país donde se ha especializado su publicación o fabricación. Así se ha creído conveniente añadir a la subvención para mantenimiento otras dos de 500 pesetas cada una, a fin de facilitar los viajes supletorios en el país de residencia y de permitir la adquisición de libros y material pedagógico que pasarán a ser propiedad de la Institución de Cultura Popular después de ser utilizados por el maestro.

Todos estos gastos para complemento de estudios requieren un crédito total de 209.500 pesetas.

Para instalación y material de las Escuelas y de sus bibliotecas y salas de conferencias se consigna 50.000 pesetas por Escuela. Los libros y mobiliario de cada biblioteca no deberán importar más de 20.000 pesetas. Los armarios y mesas deberán ser construidos con elegante [90] sencillez y en cuanto al contingente de libros no será necesario que desde el principio exceda de cinco a seis mil volúmenes. Poseemos estadísticas completas de los Estados Unidos que permiten formar el presupuesto de estas bibliotecas. Los 54 millones de volúmenes de sus bibliotecas importan 40 millones de dollars, lo que da un valor medio de 0'74 centavos por volumen. Aquí donde los libros son más baratos será posible adquirir seguramente 6.000 volúmenes por 15.000 pesetas. El equipo de las bibliotecas no excede en los Estados Unidos de la décima parte del valor de los libros: tratándose aquí de una instalación menor será seguramente más cara y por esto se calcula en la tercera parte de aquel valor. En cuanto a la conveniencia de instalar estas bibliotecas en las Escuelas nos la confirma dicha estadística, pues más del 40 por 100 de las que existen en los Estados Unidos están en los edificios escolares, y por lo que se refiere al número de volúmenes puede decirse que no excede de 5.000 en 4.810 bibliotecas, cuando el total de éstas es de 6.889.

Incluido el importe de las instalaciones fijas entre los gastos de construcción de los edificios sólo se ha de pensar en el mobiliario, en los aparatos sanitarios y en el material móvil pedagógico. Para este último solamente se consigna 15.000 pesetas por Escuela, lo cual resulta a razón de 1.875 pesetas por cada clase de 50 alumnos. Si se tiene en cuenta que los pupitres solamente costarán más de 1.000 pesetas, parece algo pequeña esta cantidad, mas debe considerarse que los aparatos de física y química, los de gimnástica, una buena parte de los de [91] trabajos manuales y otros varios podrán ser comunes a los seis grupos de cada Escuela primaria.

Para mobiliario de los centros directivos y de las salas de conferencias, así como para los aparatos sanitarios se consigna otro crédito de 15.000 pesetas por Escuela, que a primera vista parece excesivo. Sin embargo, el equipo de una buena sala de conferencias, con su aparato de proyecciones, linterna mágica, piano de concierto, gradería y estrado, las instalaciones del guardarropa, los aparatos para duchas, water-clossets y calefacción exigirán un gasto considerable del que no hay ninguna experiencia aceptable por su conjunto en nuestro país.

El primer decorado de las Escuelas habrá de consistir principalmente en la elegante colocación del material pedagógico, mas a fin de señalar una tendencia para lo sucesivo se consigna un crédito de 2.500 pesetas por Escuela con el cual se pueden adquirir numerosas reproducciones de objetos artísticos y empezar el decorado de algunas salas y las plantaciones en los jardines al cuidado de los niños.

Hé aquí explicado el ordenamiento financiero del proyecto que habrá de completarse con el segundo presupuesto extraordinario destinado a la construcción de las cuatro Escuelas. Como se ha dicho antes, la anualidad que exigirá el capital de primera instalación venía de hecho comprendida en el proyecto de conversión de deudas realizado en 1906 y forma parte del beneficio obtenido en aquella operación de crédito. Los nuevos compromisos para lo futuro se reducen al sostenimiento de la Institución de Cultura popular, para lo cual se impone [92] el Ayuntamiento de Barcelona una carga de justicia de 250.000 pesetas anuales. Compárese el beneficio que podrá obtenerse de la magna empresa que se trata de realizar con el que se obtiene de las otras instituciones que corren a cargo del Presupuesto municipal de Barcelona y se verá cuán superior es el bien social producido al sacrificio económico impuesto a la ciudad.