Filosofía en español 
Filosofía en español

Materialismo / Idealismo político y democrático

[ 848 ]

Ideas formales de Libertad, Igualdad y Fraternidad:
Holización política / Igualdad

1. La democracia moderna busca antes la igualdad que la libertad, porque cree saber que aquella es condición de esta. El formalismo [847] constituye el núcleo mismo del llamado “Estado burgués de derecho”, o bien la “Democracia burguesa”, o bien del “Estado liberal de derecho”.

Los efectos principales de la Revolución Francesa, al enfrentarse con el Antiguo Régimen, tuvieron que ver sobre todo con el derrocamiento de la jerarquía feudal, es decir, con el desgarramiento de la red conjuntiva establecida que incorporaba a cada individuo en la sociedad, y lo relacionaba tanto con sus superiores como con sus inferiores. El Antiguo Régimen implicaba explícitamente la desigualdad entre los hombres, y esta desigualdad entre seres que se necesitaban internamente unos a otros venía acompañada de un sentimiento de sociabilidad o dependencia mutua, de fraternidad o solidaridad contra terceros, que pretendía romper la jerarquía o deteriorarla.

La Revolución se levantó contra esa jerarquía conjuntiva en nombre sobre todo de la igualdad. Porque la libertad no se concebía como un don que pudiera ser disfrutado sin la igualdad. Si el señor mantenía desigualdades objetivas sobre sus criados (en prerrogativas rituales, como ceder el paso, en indumentos, en cultura, en renta), estos no podrían sentirse libres, puesto que estaban constantemente sometidos a todas las normas que derivan de la jerarquía: no tendrían libertad para vestir una casaca como su señor, ni tendrían libertad para sentarse a su mesa (convivium), ni para casarse con su hija (connubium). (Tocqueville lo advirtió certeramente en su obra maestra, La democracia en América, tomo 2, 2a parte, cap. 1: “Por qué los pueblos democráticos manifiestan un afecto por la igualdad más ardiente y duradero que por la libertad”) […].

La libertad, la igualdad y la fraternidad son ideales formales (que Danton encadenó) que figuran y siguen figurando en las banderas revolucionarias. Ideas formales que se sobrentienden como objetivos a conseguir en el ámbito de la capa conjuntiva.

a) La libertad, como “libertad de”: libertad respecto de los gremios, de la familia, de la censura; libertad de expresión, de reunión y aun de pensamiento (como si el pensamiento verdadero pudiera ser libre); libertad de contratación, que en la práctica, como advirtió Marx, equivalía a una libertad para vender la fuerza del trabajo, es decir, para morirse de hambre.

b) ¿Igualdad formal? Pues la igualdad requiere parámetros: igualdad en peso, en volumen, en color, en idioma. Por ello, la igualdad se hace formal acogiéndose a los parámetros más superficiales, aquellos que no afectan al fondo de la realidad personal. Puedo igualarme a otra persona en el indumento o en el acceso a un museo de arte; pero esta igualación no envuelve la igualdad en elegancia o en cultura artística. La igualdad, como reconocía Tocqueville, conduce al individualismo, que aísla a unos respecto de otros; el individualismo conduce al egoísmo. Los individuos que reclaman sus derechos son los que más se aproximan al ideal de la igualdad formal.

c) También la fraternidad degenera en puro formalismo cuando se concibe como fraternidad universal (cuyos límites fácilmente rebasan la línea fronteriza del Género Humano actual, y se extienden hacia los homínidos, hacia el homo antecessor o hacia el australopiteco). Porque entonces la fraternidad afecta al menos a todos los hombres sin necesidad de precisar cuáles sean sus padres y sus madres en función de los cuales se funda la fraternidad (suponemos que ha dejado de lado las figuras míticas de Adán y Eva).

Y esto afloja la solidaridad de los miembros de un grupo frente a otros grupos. Mientras que la solidaridad de la sociedad aristocrática del Antiguo Régimen se establecía en la forma de una red que anudaba a los señores entre sí y con sus vasallos, frente a otros reinos, en la sociedad democrática se esfuma políticamente y se vuelve neutra, es decir, se transforma en un ideal ético antes que en un ideal político.

La tríada de valores supremos, Libertad, Igualdad, Fraternidad, puede considerarse de hecho como índice de la holización [733] de una sociedad constituida como un todo atributivo, de partes heterogéneas, con una anatomía diferenciada. Esta sociedad diferenciada será reducida a la nada al transformarse [734], sobre todo en el terreno teórico o ideológico, en el conjunto abstracto de unidades o átomos, iguales entre sí [887], que la forman. Porque la holización es una abstracción mediante la cual los individuos átomos de una sociedad quedan igualados en derechos y deberes, que los equiparan según criterios externos y artificiosos, aunque importantes prácticamente. Criterios que requieren ser corregidos constantemente por la propia acción política, y muchas veces por iniciativa individual, precisamente mediante la corrupción de estos individuos en busca de la igualdad y de la libertad definida en el tablero social en el que juegan.

2. Ideológicamente la holización tendió a regularse por el principio metafísico de la igualdad entre los átomos o individuos. Principio metafísico en la medida en que sustantivaba [4] esta relación como si la igualdad entre los elementos de un sistema, cualquiera que éste fuera, físico o social, tuviera un sentido unívoco, sin parámetros, y, en realidad, ininteligible al margen de la desigualdad existente según otros parámetros.

La egalité del principio revolucionario fue tratada, y vuelve a serlo una y otra vez, como un ideal absoluto; la socialdemocracia tendió siempre a orientar la política por el principio de la igualdad. Bobbio, por ejemplo, consideraba a la igualdad como el ideal mismo de la democracia; hay gobiernos socialdemócratas que han llegado a crear un Ministerio de Igualdad (sorprendentemente no han creado también otro Ministerio de Libertad y otro Ministerio de Fraternidad, vulgo Solidaridad), presuponiendo que las desigualdades son siempre subproductos del Antiguo Régimen y característicos de la derecha reaccionaria. Incluso suponiendo que las “desigualdades de género” son ficticias, y pretendiendo borrar las diferencias morfológicas entre varones y mujeres y extendiendo el matrimonio a las parejas homosexuales.

Pero la igualdad es el anverso de una desigualdad tomada como reverso: la desigualdad es factor imprescindible del dinamismo social, y una sociedad formada por individuos clónicos desaparecería como tal sociedad. Una sociedad política está fundada siempre sobre desigualdades irreductibles [832], y son éstas la fuente principal del dinamismo social y político, en virtud del cual una sociedad política se mueve por las diferencias entre sus partes (la misma solidaridad entre algunas de ellas se constituye precisamente por su oposición a terceras partes diferentes), a la manera como una locomotora se mueve por la diferencia de temperaturas entre el hogar y la caldera. En equilibrio termodinámico, con el más alto grado de entropía, el movimiento cesa.

En la realidad social y política, como en cualquier otra, rige siempre el principio estoico de la desigualdad (“No hay dos hierbas iguales”). Hay desigualdades obligadas entre niños y adultos, entre jóvenes y viejos, diferencias de talla y peso, idioma, inteligencia, familia, capacidad o estrato social. Y, por supuesto, diferencia de pertenencia a los partidos políticos, cuando nos referimos a democracias multipartidistas. La igualdad reclamada por la socialdemocracia solo podría entenderse como una igualdad paramétrica (por ejemplo, la igualdad de oportunidades en la salida –pero destinada precisamente a producir desigualdades en la llegada–, igualdad de género para ocupar cargos públicos, igualdad ante la ley…). Pero no debe olvidarse que la misma igualdad ante la ley presupone las desigualdades de hecho, porque es la misma ley no utópica la que distingue situaciones a fin de mantener entre ellas igualdades proporcionales (geométricas, no aritméticas), como se ve con claridad en las leyes tributarias o en el impuesto progresivo sobre la renta, etc.

{FD 131-133 / EC95 /
FD 115-153 / → EC95 / → BS3 / → BS22}

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