Filosofía en español 
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Punto primero · Noción, y división de la Caridad

P. ¿Qué es Caridad? R. Que es: Virtus supernaturalis, qua diligimus Deum super [200] omnia propter se, et proximum propter Deum. Dícese: Virtus supernaturalis, por ser superior a nuestros actos, y sólo infundida por Dios: Qua diligimus Deum super omnia; para significar, que Dios ha de ser amado sobre todas las demás cosas: Propter se, para declarar que el motivo de este amor ha de ser su Suma Bondad, y que no lo hemos de amar con amor de concupiscencia o por nuestra utilidad, sino con amor de benevolencia por su Bondad infinita. Ultimamente se añade: Et proximum propter Deum, para denotar que el motivo de amar al prójimo, es el mismo Dios.

P. ¿De cuántas maneras es la Caridad? R. Que se divide en actual, y habitual. La actual es: Actus quo diligimus Deum, aut proximum propter Deum. La habitual es: Habitus supernaturalis infusus a Deo receptus in voluntate, quo faciliter possimus elicere actus charitatis. Dase también caridad formal, y virtual. La formal es: Ipse actus charitatis; y la virtual es: Actus alterius virtutis imperatus a charitate, sive eadem informatus.

P. ¿Cuál es el objeto de la Caridad? R. Que el objeto formal quo, o razón formal sub qua es: Summa bonitas Dei cognita per fidem, precisive ab offensa. El objeto quod primario es Dios, ut summe bonus, y el secundario es el prójimo. Dios es el objeto formal, y el prójimo es material. Por esta razón el acto de caridad con que amamos a Dios, no se distingue en especie de aquel con que amamos al prójimo, porque ambos actos se gobiernan por una misma razón sub qua, que es la suma bondad de Dios.

P. ¿Puede uno amar alguna cosa más que a Dios, sin que por eso deje de amarle sobre todas las cosas? R. Distinguiendo entre el amor apreciativo, que consiste en tener más alta estimación y concepto del objeto amado, por cuya razón es preferido a todo otro objeto, con determinación de perderlo todo antes que a él; y el amor intensivo, que consiste en amar actualmente a un objeto más que a otro. Si hablamos, pues, del amor intensivo, no se opone al amor de Dios sobre todas las cosas, el que uno ame más a los hijos, mujer, padres, u otro objeto con dicho amor, [201] si de facto ama más a Dios con el amor apreciativo, determinado a perderlo todo antes que perder a Dios, ni ofenderle. Y de este amor se entiende el precepto de la caridad, que nos manda amar a Dios sobre todas las cosas.

[ Compendio moral salmaticense · Pamplona 1805, tomo 1, páginas 199-201 ]