La Alhambra
Granada, domingo 31 de mayo de 1840
tomo 3, número 9
página 108

[Conmemoración del noveno aniversario de Mariana Pineda]

Hemos asistido a las solemnes honras que en Exmo. Ayuntamiento constitucional de esta capital ha celebrado por el eterno descanso del alma de la Sra. Doña Mariana Pineda, en los días 25 y 26 del actual, aniversario de la deplorable muerte de esta ilustre víctima del despotismo sacrificada el 26 de Mayo de 1831. Todas las autoridades tanto civiles como militares, las corporaciones, los colegios y cuanto más brillante en todos conceptos encierra Granada, asistieron convidados por aquella Exma. Corporación, a las casas consistoriales en la tarde del 25, para acompañar la urna que encierra los restos de la gloriosa mártir de la libertad y que allí se conservan; hasta la Iglesia Catedral en donde se le había preparado el suntuoso catafalco que sirve para las honras de los reyes conquistadores de la ciudad.

Toda la población ocupaba las calles, los balcones, y las ventanas para ver pasar el cortejo y el magnífico carruaje arrastrado por cuatro caballos negros enjaezados y empenachados del mismo color, sobre el que descansaba la preciosa urna de la que se desprendían varias cintas que llevaban los comandantes de la G. N., y varios individuos del Ayuntamiento. Varios destacamentos de infantería y caballería de la misma Guardia escoltaban el convoy fúnebre, y el ronco sonido de los tambores enlutados, los acentos melancólicos de la música militar, el doble de todas las campanas, y el ruido del cañón, hacían doblemente imponente una ceremonia que despertaba tantos dolorosos recuerdos.

En cuanto llegó la comitiva a la catedral, se cantó una magnífica vigilia, por los cantores y orquesta de la misma, y concluyó la ceremonia por aquella tarde. Al día siguiente 26, a las diez de la mañana se hallaban reunidas en el mismo templo todas las personas que el día anterior estuvieron convidadas, y oyeron la misa de difuntos que dijeron los Sres. Canónigos y cuya magnífica música, nos reveló a su autor el Sr. D. Vicente Palacios, racionero que fue de dicha Sta. Iglesia. Concluida, pronunció la oración fúnebre el Sr. D. Juan de Dios Cruz, en un discurso en el que rebosaban su erudición, religiosidad, y acendrado patriotismo. Finalizadas las honras, se volvió a conducir la urna a las casas consistoriales con el mismo acompañamiento con que se había sacado de allí; y luego se procedió al sorteo de un dote que había ofrecido aquella Exma. Corporación, a una de las huérfanas de un militar muerto en la actual lucha, y a la entrega de un completo vestuario y de una cantidad de dinero a un militar estropeado en la misma. En seguida leyó el Sr. D. Pedro Caamaño y Sierra, alcalde 1º constitucional, un cortito y elocuente discurso, en el que recordando los sacrificios que había hecho por la causa de la libertad la ilustre víctima cuya memoria honrábamos hoy, ponía como ejemplo de valor cívico la conducta de esta heroica mujer que prefirió sufrir una muerte afrentosa a delatar y vender a sus hermanos de infortunio.

Por la noche se ejecutó en el teatro, que estaba colgado e iluminado, el magnífico drama de D. José Díaz titulado Felipe 2º: brillantísimo fue su desempeño por todos los actores, y no podemos menos de citar con elogio a la Sra. Doña Joaquina Baus, y a los Sres. Tamayo y Fuentes que expresaron con la mayor perfección sus respectivos papeles: concluido el drama, se presentaron los primeros artistas y leyeron varias composiciones alusivas a la sentida y temprana muerte que lamentábamos, entre las que insertamos la compuesta por nuestro amigo y colaborador el Sr. D. Agustín Salido.

Este ha sido el tributo que Granada ha rendido a los manes de la ilustre mártir de la libertad Doña Mariana Pineda por medio de su Ayuntamiento que ha expresado sus sentimientos tan dignamente.


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