Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS
Tomo 3 ❦ Capítulo I: 9
9. Períodos fundamentales de desarrollo de la filosofía marxista en la época del capitalismo premonopolista.
El materialismo dialéctico e histórico es la base filosófica del comunismo científico. Es lógico, pues, que las etapas fundamentales en el desarrollo de la filosofía del marxismo –al igual que de todo el marxismo en su conjunto– vayan unidas inseparablemente a los períodos históricos más importantes de desarrollo del movimiento de emancipación de la clase obrera y de la historia universal en general. Como ya se indicaba en la Introducción a nuestra HISTORIA DE LA FILOSOFÍA,122 el desarrollo de la filosofía después de la aparición del marxismo se divide en dos grandes etapas, que corresponden a la época del capitalismo premonopolista (segunda mitad del siglo XIX) y a la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias (fines del siglo XIX y comienzos del XX hasta nuestros días). De conformidad con esto, la filosofía marxista, como todo el marxismo en su conjunto, atraviesa por dos etapas fundamentales: la primera, que se caracteriza por la circunstancia de que la doctrina marxista, incluida la filosofía del materialismo dialéctico e histórico, fue elaborada por Marx, Engels y sus discípulos en las condiciones propias del capitalismo premonopolista, y la segunda, en la que la doctrina y la filosofía marxista son impulsadas por Lenin y sus discípulos en las condiciones propias de la nueva época, la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias (etapa leninista en la filosofía del marxismo).
Dentro de estas dos grandes etapas de desarrollo del marxismo y de su filosofía, se distinguen períodos más cortos que abarcan a determinadas [77] fases de la historia universal; períodos del desarrollo social que conduce de una revolución social a otra, que sirven como jalones esenciales del moderno avance histórico de la sociedad humana. En los tomos tercero y cuarto de HISTORIA DE LA FILOSOFÍA examinamos la evolución de nuestra ciencia en la época del capitalismo premonopolista. Por eso, la división en períodos del desarrollo de la filosofía marxista se circunscribe aquí al marco histórico de esta época.
V. I. Lenin, en su trabajo Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx, indica que, a partir de la creación del marxismo, la historia universal se divide en grandes períodos, de los cuales los dos primeros son: 1) desde la revolución de 1818 hasta la Comuna de París (1871), y 2) desde la Comuna de París hasta la revolución rusa de 1905. Vemos cómo Lenin toma, en calidad de jalones históricos, las dos más grandes revoluciones sociales producidas durante algo más de medio siglo, desde mediados del XIX hasta comienzos del XX.
De conformidad con esto, a la formación del marxismo sigue el período de desarrollo de esta doctrina desde las revoluciones de 1848-1849 hasta la Comuna de París (1871), que fue el primer asalto emprendido por el proletariado contra el capitalismo. En esta época histórica, en toda la Europa Occidental termina la fase de transformaciones democrático-burguesas, surge y se amplía el movimiento obrero organizado de masas, y en algunos países aparecen ya partidos proletarios. Las capas avanzadas del proletariado occidental-europeo comienzan paulatinamente a comprender la inevitable limitación de las transformaciones democrático-burguesas. A la vez que en la clase obrera se extinguen las ilusiones democrático-burguesas, la lucha proletaria por la democracia muestra la tendencia a convertirse en lucha por el socialismo, cosa que se pone singularmente de relieve en los hechos de los heroicos comuneros parisienses.
La doctrina de Marx, comprendida la filosofía marxista, no conquista de buenas a primeras la preponderancia en el movimiento obrero. Inicialmente, en el primer período de su existencia, según indica Lenin, era “Solamente una de las fracciones o corrientes extraordinariamente numerosas del socialismo”.123 Sin embargo, la marcha posterior de la historia –derrota de las revoluciones de 1848, organización de la I Internacional, Comuna de París, transformación del liberalismo burgués en una fuerza contrarrevolucionaria, crisis del socialismo pequeñoburgués, lucha incansable de Marx y Engels y sus compañeros de armas contra la ideología burguesa y pequeñoburguesa– pone al desnudo la inconsistencia de las doctrinas político-sociales anticientíficas de todo género, hostiles a los intereses del proletariado, que pretendían ocupar un puesto dirigente en el movimiento obrero (proudhonismo, lassalismo, bakuninismo, etc.).
V. I. Lenin subrayaba incesantemente los vínculos indestructibles de la filosofía marxista con las demás partes integrantes del marxismo. Al mismo tiempo, enseñaba que, en dependencia de las condiciones históricas concretas del desarrollo, dentro de la doctrina única y multilateral del marxismo se destacan a un primer plano ya uno, ya otro de sus aspectos. [78] En el período de formación del marxismo, figuraban en primer plano los problemas filosóficos, por la necesidad de dar una base filosófica, con arreglo al materialismo dialéctico, a la misión histórica universal del proletariado en la transformación comunista de la vida social; en 1848-1819, en cambio, adquiere primordial importancia la elaboración de las cuestiones políticas fundamentales (en particular la teoría de la lucha de clases, de la revolución y del Estado), y en los años 50 y 60 Marx y Engels hubieron de centrar principalmente su atención en el estudio de las leyes económicas de desarrollo de la formación capitalista, la acción de las cuales conduce obligatoriamente a la revolución socialista. “Esto no significa –escribía Lenin– que en ninguna ocasión se pueda desconocer alguno de los aspectos del marxismo; significa solamente que el predominio del interés hacia uno u otro aspecto no depende de los deseos subjetivos, sino del conjunto de las condiciones históricas.”124 Así, pues, en el periodo de la revolución de 1848 la filosofía del marxismo aparece ante todo como fundamentación teórica de las tareas políticas y tácticas esenciales del proletariado en la revolución burguesa, mientras que en el período que sigue a la revolución sirve directamente a la creación y exposición de la economía política marxista. En uno y otro caso, el materialismo dialéctico e histórico se desarrolla tanto como concepción científica del mundo como en calidad de método científico del marxismo, ante todo como base metodológica de la actuación política y de la teoría económica del partido marxista.
El segundo período de desarrollo del marxismo y de la filosofía marxista se inicia después de la Comuna de París y se prolonga hasta el paso a la nueva época histórica, que es la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Este período de la historia universal se distingue del primero por su carácter relativamente “pacífico”, por la ausencia de revoluciones. El marxismo se convierte en esa época en la doctrina dominante dentro del movimiento obrero de los países europeos y se extiende a todo lo ancho. En diversos países aparecen partidos socialistas de masas, de una base proletaria, que salen a la palestra bajo la bandera del marxismo.
“El liberalismo, interiormente podrido, intenta revivir bajo la forma de oportunismo socialista.”125 Ya en los años 70, Marx y Engels señalan este hecho de la deformación del socialismo científico. Se constituye el frente único de los adversarios burgueses y pequeñoburgueses del marxismo, del tipo de E. Dühring, que se habían filtrado en el movimiento obrero, y de los deformadores oportunistas del marxismo revolucionario. La Crítica del programa de Gotha de Marx y las observaciones críticas de Engels al programa de Erfurt de la socialdemocracia alemana, son un brillante testimonio de la infatigable lucha que los fundadores del marxismo sostienen con la ideología seudomarxista y pequeñoburguesa en el seno del movimiento obrero. En la lucha contra las teorías falsamente marxistas, generalizando los nuevos datos del proceso histórico-social, Marx y Engels continúan desarrollando todas las partes integrantes de [79] su doctrina, entre ellas el materialismo dialéctico e histórico. Particularmente, dedican su atención a los principios fundamentales de la filosofía marxista, a las leyes y categorías de la dialéctica materialista y a la generalización teórica de los grandes descubrimientos de las ciencias naturales en el siglo XIX. En sus trabajos [filosóficos de este período, Engels muestra cómo la dialéctica materialista es una necesidad absoluta para las ciencias naturales modernas, singularmente cuando se trata de sistematizar los datos empíricos y de proporcionar una generalización teórica de los mismos.
En Marxismo y revisionismo, Lenin señala que en los años 70 y 80 del siglo x1x las corrientes abiertamente hostiles al marxismo, que pretendían ser portavoces de la ideología del movimiento obrero, no podían ya ejercer ni ejercían sobre el proletariado ninguna influencia sensible. “El marxismo triunfa ya, incondicionalmente, sobre todas las demás ideologías del movimiento obrero”, dice Lenin, y agrega que este triunfo se completa, en líneas generales, en los años 90 de la pasada centuria. “Pero cuando el marxismo hubo desplazado a todas las doctrinas más o menos completas que le eran hostiles, las tendencias que se albergaban en estas doctrinas comenzaron a buscar otros caminos. Cambiaron las formas y los motivos de la lucha, pero la lucha continuó. Y el segundo medio siglo de existencia del marxismo (década del 90 del siglo pasado) comenzó con la lucha contra la corriente hostil al marxismo en el seno de éste.”126
Esa misma idea es puesta de relieve por V. I. Lenin en Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx: “La dialéctica de la historia hace que el triunfo teórico del marxismo obligue a sus enemigos a disfrazarse de marxistas.”127
Dentro de los partidos socialistas de la II Internacional, en los años 90 se extiende cada vez más, hasta que termina por predominar, el oportunismo, con su revisión de los principios del marxismo, con sus desviaciones del materialismo y de la dialéctica de Marx, con sus intentos de unir el marxismo a distintas doctrinas filosóficas y sociológicas burguesas y su divorcio entre la teoría y la práctica del movimiento revolucionario. “Todo esto provoca la necesidad, a partir de 1895-aproximadamente, de un desarrollo ulterior del marxismo, incluida su filosofía, de una crítica completa de las tendencias antimaterialistas y antidialécticas en el seno de los marxistas, y de la creación y fundamentación teórica de partidos marxistas de nuevo tipo, que se mantuviesen irreductibles hacia el oportunismo y el revisionismo.
En Rusia, país al que a fines del siglo XIX se desplaza el centro del movimiento revolucionario europeo, Lenin crea en 1895 la “Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera”, que era el embrión del partido marxista de nuevo tipo. A partir de ese tiempo, los trabajos teóricos de Lenin abren al partido marxista el camino hacia la revolución que se avecinaba e inician una etapa nueva –la etapa leninista– en el desarrollo de la filosofía del marxismo.
Otra circunstancia que hacía necesario un nuevo y fecundo desarrollo [80] de la filosofía del marxismo era que en los últimos años del siglo XIX comienza una “novísima revolución” (según palabras de Lenin) en las ciencias naturales, revolución que da origen a un período nuevo no sólo en los avances de dichas ciencias en su conjunto, y en especial de la física, sino también en la filosofía, tan íntimamente relacionada con ellas. Esta revolución empieza con los tres grandes descubrimientos de la física a fines del siglo XIX: los rayos X (1895), la radiactividad (1896) y el electrón (1897).
El segundo período de desarrollo de la filosofía marxista termina hacia 1895 aproximadamente. El paso a la nueva etapa en cl desarrollo de la filosofía marxista se inicia con el nacimiento en Rusia del partido marxista de nuevo tipo, creado por V. I. Lenin, y termina cuando el capitalismo premonopolista se convierte en imperialismo. Dicho paso se produce en medio de una lucha contra el revisionismo, corriente hostil al marxismo en el seno del movimiento obrero. Es el tiempo en que empieza la “novísima revolución en las ciencias naturales”.
La nueva etapa –superior– en el desarrollo del materialismo dialéctico e histórico va unida al nombre de V. I. Lenin, el más grande continuador de la doctrina y de la obra de Marx y Engels.
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La filosofía del marxismo –el materialismo dialéctico e histórico– aparece hacia 1845 como base filosófica de la transformación comunista revolucionaria de la vida social. El alma del marxismo era la dialéctica materialista, o ciencia de las leyes más generales de desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. La aparición de la filosofía del marxismo, como de toda la ideología científica del proletariado, venía condicionada por el desarrollo del capitalismo y de la lucha de emancipación de la clase obrera contra el predominio económico y político del capital.
La filosofía del marxismo se forma en unas condiciones en las que en Alemania y en otros países del Occidente europeo maduraba una situación revolucionaria, en vísperas de las revoluciones burguesas de 1848-1849, bajo la influencia directa de la lucha por su emancipación de los trabajadores, y ante todo del proletariado de los países europeos. Marx y Engels crearon y expusieron las tesis fundamentales del materialismo dialéctico e histórico, reelaborando críticamente las conquistas de la filosofía clásica alemana, de la economía política clásica inglesa y del socialismo francés, a la vez que daban una interpretación filosófica a los grandes descubrimientos de las ciencias naturales y generalizaban y analizaban la experiencia histórica del desarrollo social.
Considerando lo dicho, se advierte claramente la sustancial insuficiencia, que no puede satisfacer en modo alguno, del esquema de formación de la filosofía del marxismo que se ofrece en las obras de muchos historiadores socialdemócratas al tratar de este tema. Según dicho esquema, Marx y Engels fueron en un principio jóvenes hegelianos, luego feuerbachianos y, por último, uniendo la dialéctica de Hegel y el materialismo de Feuerbach, crearon el materialismo dialéctico. Ahora bien, el materialismo dialéctico no es una síntesis de la dialéctica de Hegel y del materialismo [81] de Feuerbach, puesto que la dialéctica materialista de Marx se opone diametralmente a la dialéctica idealista de Hegel; y su materialismo se eleva inconmensurablemente sobre todo el materialismo anterior. Es evidente también que al crear el materialismo dialéctico Marx y Engels no se apoyaban sólo en las doctrinas filosóficas precedentes, sino también en las teorías económicas y socialistas avanzadas, que eran asimismo fuentes teóricas del marxismo, y en las premisas científicas que el progreso de las ciencias naturales les brindaban.
Marx y Engels deslindan los campos con los jóvenes hegelianos en cuanto a los problemas fundamentales de la política, someten a crítica las conservadoras concepciones político-sociales de Hegel, reelaboran con un espíritu crítico materialista su dialéctica y, en el curso de la lucha política práctica, pasan del idealismo y de la democracia revolucionaria a las posiciones de la lucha de clases del proletariado y crean el materialismo dialéctico e histórico y el comunismo científico. Al destacar y reelaborar con un espíritu crítico la “médula racional” contenida en la dialéctica idealista de Hegel, al aceptar también con espíritu crítico y desarrollar dialécticamente el materialismo de Hegel, al terminar de construir “hasta arriba” el materialismo y confrontar el socialismo utópico francés e inglés con la práctica del movimiento obrero, al someter a crítica la economía política burguesa, Marx y Engels crean la doctrina del comunismo científico y su base teórico-filosófica e histórico-científica: el materialismo dialéctico e histórico, que se diferencia cualitativamente de todas las anteriores doctrinas filosóficas.
Al demostrar que el proletariado se destaca de la masa general de los explotados y oprimidos y se convierte en su genuino jefe, al crear la doctrina de la misión histórica del proletariado como sepulturero del capitalismo y constructor de la sociedad socialista; con su afirmación de la necesidad de la dictadura del proletariado para la transformación comunista de la sociedad, doctrina a la que dan una base filosófica, los fundadores del marxismo llevaron a cabo una grandiosa revolución en el campo de la filosofía.
Esta revolución en la filosofía –la creación del materialismo dialéctico e histórico– significaba un cambio completo del papel social y del objetivo mismo de la filosofía, cambio por el que se superaba en absoluto toda oposición entre la filosofía y la práctica y las ciencias particulares.
La filosofía del marxismo, desde el comienzo mismo, desde su aparición, se diferencia de todas las doctrinas filosóficas anteriores en que no se muestra como un dogma, sino como una guía para la acción. Esta doctrina viva, que se desarrolla con un espíritu fecundo, se encuentra indisolublemente vinculada a la práctica y a todas las demás ciencias. [82]
{123} V. I. Lenin, Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx. En V. I. Lenin, Obras escogidas, ed. cit., t. I, pág. 71.
{124} V. I. Lenin, Nuestros supresores. Obras completas. ed. rusa, t. 17, pág. 54.
{125} V. I. Lenin, Vicisitudes históricas de la doctrina de Carlos Marx. En Obras escogidas, ed. cit., t. I, pág. 73.
{126} V. I. Lenin, Marxismo y revisionismo. En Obras escogidas, ed. cit., t. I, página 76.
{127} V. I. Lenin, Vicisitudes históricas de lu doctrina de Carlos Marx. En Obras escogidas, ed. cit., t. I, pág. 73.