Zeferino González
Filosofía novísima
§ 25
Escuela psicológica experimental
La dirección que nosotros hemos llamado psicológica experimental, y que otros denominan psicología científica, es la que cuenta hoy con mayor número de partidarios, tanto en la Alemania como fuera de ella.
Lo que principalmente distingue y caracteriza a esta escuela, tomada en general, es la aplicación del método experimental a la psicología; es el uso exclusivo de la experimentación física, del cálculo y de la medida a los fenómenos psicológicos. Los representantes de esta escuela, ora niegan a priori la existencia en el hombre de un alma espiritual, ora declaran insoluble esta cuestión y la declaran inútil e indiferente para resolver el problema psicológico, ora consideran los fenómenos del orden puramente intelectual y los de la vida orgánica, y aun los puramente fisiológicos, como dos manifestaciones o aspectos de una misma substancia, es decir, del cuerpo, ora buscan en la fisiología y en los nervios la causa directa y los elementos internos de los fenómenos psíquicos y espirituales. Con lo cual dicho se está que la llamada psicología científica gravita con todo su peso hacia el materialismo, al cual se acerca por caminos más o menos largos, más o menos encubiertos, concluyendo por identificarse con la escuela materialista en algunas de sus ideas y conclusiones.
La psicología experimental abraza, como dejamos dicho, dos ramas o direcciones principales, que son la dirección psico-física, cuyo representante más caracterizado es Fechner, y la dirección psico-fisiológica, representada principalmente por Wundt.
A) Fechner, o la dirección psico-física.
«Entiendo por psico-física, dice Fechner, una teoría exacta de las relaciones entre el alma y el cuerpo, y, en sentido más general, entre el mundo físico y el mundo psíquico.»
Pero entiéndase bien: Fechner, al hablar de alma y cuerpo, no se refiere a la esencia y existencia del alma como substancia espiritual, y a la del cuerpo, acerca de lo cual nada sabe; sus investigaciones «no se refieren más que a la fase fenomenal del mundo físico y del mundo psíquico». Más todavía: el psicólogo alemán abriga la convicción de que la oposición entre el cuerpo y el espíritu es una oposición más bien aparente y puramente fenomenal, que real y substancial, siendo muy probable que lo que llamamos cuerpo y espíritu en nosotros, no es más que un doble aspecto de la misma substancia, dos puntos de vista del mismo ser.
Fechner, después de afirmar o dar por supuesto que la fuerza nerviosa es la causa inmediata de la sensación, y la excitación externa la causa remota, se dedica a estudiar la relación que existe entre la intensidad de la excitación externa y la intensidad de la sensación, y después de prolijas investigaciones y experiencias, amalgamadas con no pocas hipótesis e ideas aventuradas, establece la siguiente ley: La sensación crece como el logaritmo de la excitación.
Esta ley, que se ha hecho famosa por los debates a que ha dado y está dando lugar, siendo combatida por unos en todo o en parte (Bernitein, Brentano, Delboeuf, y, sobre todo, Hering), mientras que es defendida con calor por otros, puede reducirse a términos más claros, diciendo: Para que la sensación crezca en progresión aritmética, es necesario que la excitación crezca en progresión geométrica.
B) Wundt, o la dirección psico-fisiológica.
Descomponer y reducir los fenómenos psicológicos a sus elementos simples y primitivos, que deben buscarse en los hechos fisiológicos, tal es el objeto general de la psicología fisiológica y de Wundt, su fundador, o al menos principal representante. A contar desde 1862 hasta la fecha, la mayor parte de sus escritos –que son numerosos– no tienen más objeto que exponer, desarrollar y defender la psicología fisiológica.
Ya que la índole de nuestra obra no permite entrar en detalles, que sólo en una historia especial de la psicología podrían tener lugar propio, resumiremos lo principal de la teoría de Wundt en las proposiciones siguientes:
a) La psicología, que en tiempos anteriores se apoyaba principalmente en la observación interna, debe sustituir a esta el método experimental, pues aquélla sólo puede darnos la descripción, pero no el conocimiento científico de los fenómenos psicológicos. La psicología no puede ser ciencia sino a condición de apoyarse en la experimentación, el cálculo y la medida, lo mismo que las ciencias referentes al mundo físico.
b) La base de los fenómenos propiamente psicológicos, la razón suficiente, primera y última de los hechos pertenecientes a la vida mental y espiritual, debe buscarse en los hechos fisiológicos y físicos, y principalmente, «en el conocimiento exacto de la organización anatómica y de las funciones fisiológicas del cerebro».
c) Los fenómenos fisiológicos y físicos constituyen el laboratorio secreto y la fuente real, aunque invisible, del pensamiento y de los fenómenos que llamamos espirituales, que tienen por teatro lo inconsciente (l’inconscient est le theâtre des phénomènes spirituels… laboratoire secret où la pensée prend sa source invisible); de manera que la explicación última de las leyes de la sensación, del pensamiento y de la voluntad, debe buscarse en lo inconsciente, en algo anterior a la conciencia.
d) Todos los fenómenos psicológicos se reducen, en último término, a la sensación; de manera que los demás fenómenos, inclusos los actos de la vida mental, percepciones, juicios, ideas, pensamientos, deseos, son transformaciones, adiciones, modificaciones de la sensación. La sensación, considerada en sí misma, es un raciocinio o conclusión cuyas premisas son los hechos fisiológicos que le sirven de elemento y de laboratorio; de manera que la diferencia entre el raciocinio ordinario y la sensación consiste en que en el primero las premisas y la conclusión son actos conscientes, pero en la sensación, las premisas, que son actos o estados fisiológicos, son inconscientes, y la conclusión sola corresponde a la conciencia. En otros términos: la sensación es un silogismo cuyas premisas permanecen ocultas en lo inconsciente, y la conclusión sola penetra en el terreno de la conciencia.
e) Por razón del modo con que la excitación externa que obra sobre el órgano es transmitida a los centros nerviosos para producir la sensación, los sentidos externos se dividen en mecánicos, que son el tacto y el oído, y en químicos, que son la vista, el olfato y el gusto. En los primeros la excitación externa se verifica por medio de un movimiento directo. En los segundos es muy probable que la excitación externa, al ser transmitida a los centros nerviosos, sufre una especie de transformación, y que reviste la forma de un movimiento químico.
Desenvolviendo y aplicando las precedentes aserciones, Wundt llega, finalmente, al corolario general y legítimo de todas ellas: llega a lo que constituye la síntesis de sus teorías, la tesis fundamental de la psicología fisiológica, a saber: la afirmación de la identidad real y substancial entre lo consciente y lo inconsciente, entre la realidad psíquica y la realidad física, o, como dice el mismo Wundt, entre la lógica y el mecanismo, entre los fenómenos de la vida mental y los fenómenos físicos y mecánicos.
En vista de esto, bien podemos decir que si la psicología psico-física de Fechner gravita con todo su peso hacia el materialismo, sería difícil señalar la línea que separa de éste a la psicología fisiológica de Wundt.