Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 37
Royer-Collard y Maine de Biran

El punto general de partida de la reacción llevada a cabo por el espiritualismo racionalista fue la Filosofía escocesa. En ella se inspiraba Royer-Collard (1763-1845), cuyos Fragmentos publicados por Jouffroy, juntamente con las obras de Reid, pueden considerarse como comentarios y desarrollos parciales de la doctrina enseñada por la escuela escocesa. En ellos establece y demuestra contra Condillac la distinción real entre la sensación y la percepción, analiza con sagacidad el concepto de duración, y defiende con bastante solidez la legitimidad y valor objetivo del principio de causalidad, insistiendo a la vez sobre las condiciones y la importancia científica de la inducción.

Maine de Biran, que nació en 1766 y murió en 1824, es acaso el metafísico más profundo y sólido del espiritualismo racionalista, por más que sus primeros trabajos se resienten todavía de la atmósfera sensualista que le rodeaba y en que había sido educado. Y téngase en cuenta que, al hablar de espiritualismo racionalista con respecto a Maine de Biran, nos referimos a las dos primeras etapas de su vida o evolución filosófica; pues hoy, después de la publicación de sus escritos inéditos, verificada por Naville, apenas cabe poner en duda el espiritualismo cristiano de su Filosofía en los últimos años de su vida. En este último período, Maine de Biran distinguía y admitía en el hombre la vida animal o sensible, la vida racional o humana, y la vida divina o cristiana. Sería aventurado, sin embargo, considerar en absoluto al filósofo francés entre los partidarios de la Filosofía cristiana, por más que cada día se acercaba más y más a ésta. Es muy probable que, a no haberle sorprendido la muerte, hubiera concluido por entrar de lleno en la Filosofía cristiana y por adoptar todas las soluciones católicas.

Pero sea de esto lo que quiera, es lo cierto que aun en su Ensayo sobre los fundamentos de la psicología, y en otras publicaciones correspondientes a la segunda fase de su vida filosófica, el pensamiento de Maine de Biran y su especulación metafísica se elevan mucho sobre el pensamiento y la especulación metafísica, no ya sólo del sensualismo, si que también de la escuela escocesa. La identidad y substancialidad del yo, la inmortalidad personal y la perfecta espiritualidad del alma humana, la distinción radical y esencial entre las facultades sensibles y las intelectuales, son verdades que Maine de Biran afirma y demuestra con gran solidez y fuerza de lógica, las mismas con que defiende la tesis del valor objetivo y racional de la idea de causa, probando de paso y demostrando que esta idea, ni es innata, ni se puede explicar por la costumbre o hábito, como pretendía Hume, ni es una forma a priori o una categoría puramente subjetiva, como afirma Kant.

La parte verdaderamente original de la concepción filosófica de Maine de Biran, es el pensamiento de armonizar la metafísica con la experiencia, buscando en ésta la base y como el principio generador de la primera. Esta base, este principio generador de la metafísica, es, según Biran, el esfuerzo muscular, o sea el fenómeno psicológico por medio del cual ejercemos y experimentamos la relación entre la energía que llamamos voluntad, y el cuerpo o materia externa que entraña resistencia a esta energía. Cuando en virtud de una resolución o imperio de nuestra voluntad movemos el brazo, por ejemplo, o un peso suspendido del mismo, hay aquí: a) un fenómeno psicológico y de experiencia interna; b) una resistencia por parte del brazo movido; c) una fuerza o energía que vence esa resistencia. De aquí se infiere que el fenómeno psicológico, llamado esfuerzo muscular, provocado y producido por la voluntad, es el que pone en contacto y como enfrente uno de otro el yo y el no-yo, la voluntad y el organismo, el espíritu y la materia. Luego la metafísica, que en último resultado no es más que el conocimiento científico y racional del cuerpo y del espíritu y de sus mutuas relaciones, tiene su base propia y está como contenida en germen en el esfuerzo muscular, fenómeno de observación y hecho experimental, en el cual se nos dan los tres términos cuyo conocimiento y desarrollo constituye la metafísica.

En armonía con esta tesis, Maine de Biran, especialmente en la segunda fase o etapa de su vida intelectual, rechazó y combatió con grande ahínco toda clase de ideas innatas y de concepciones o teorías filosóficas a priori. En este punto, como en algunos otros, se reconoce todavía al filósofo que durante la primera época de su vida intelectual pensó y escribió influido por la atmósfera sensualista que le rodeaba.

Porque es preciso no olvidar y conviene recordarlo aquí, que el movimiento sensualista y materialista que dominó en Francia durante la segunda mitad del siglo anterior, se prolongó durante los primeros años del actual, a la sombra y bajo los auspicios de Cabanis y Broussais en la fase materialista, y a la sombra y bajo los auspicios de Laromiguière en su fase sensualista. Royar-Collard, y sobre todo Maine de Biran, tienen el mérito de haber iniciado la reacción y la lucha contra esa prolongación del sensualismo en el siglo XIX, reacción y lucha relativamente infecundas y estériles, porque no supieron colocarse en el terreno del espiritualismo cristiano.