Filosofía en español 
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Materialismo ontológico

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Naturaleza (N) / Naturalezas (ns) desde el punto de vista de las relaciones «todo» a «partes»

Una vez destinguidas las dos acepciones del término «(N,ns)aturaleza», la cuestión inmediata es determinar el tipo de conexión que pueda establecerse entre N y ns. Cabría distinguir dos grandes familias de respuestas según que «N» se interprete como una totalidad distributiva (𝔗) o bien como una totalidad atributiva (T). [24]

Interpretar la Naturaleza como un mero concepto clase de las «naturalezas» (por ejemplo, en contextos tales como el propio de los colegistas «defensa de la (N,ns)aturaleza» puede ser tanto como eliminar la idea cósmica o global de la Naturaleza o, por lo menos, tanto como sepultarla en un fondo tan sombrío que equivaliera a hacer de ella un noúmeno incognoscible, o un postulado empírico de constatación de la existencia de múltiples naturalezas. Dice Cervantes en el Prólogo a Don Quijote: «Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza; que en ella [hay que suponer aquí «Naturaleza»] cada cosa [habrá que suponer: «naturaleza»] engendra a su semejante».

Suponemos, por tanto, que, Naturaleza, en su sentido global, se refiere a una totalidad atributiva (T). Por consiguiente, la «Naturaleza» tendría que concebirse como «el conjunto o coordenación de todas las naturalezas», la complexio omnium sustantiarum. Por ejemplo, la idea de Naturaleza de Aristóteles comprende la idea de una totalidad finita, aunque eterna («el conjunto de todas las cosas que se mueve») separada de un Primer Motor que suministra eternamente la energía necesaria para el movimiento, pero que no forma parte de esa Naturaleza, por ser inmaterial e inmóvil. Ahora bien, la totalización por la que se construye la Idea de Naturaleza es sólo una operación intencional; su resultado como totalización efectiva es problemático. En efecto, podría considerarse que la totalización de las naturalezas, en cuanto partes de una Naturaleza global, convirtiese a ésta en una «naturaleza de las naturalezas», lo que implicaría la disolución de las naturalezas particulares, lo que podría expresarse de este modo: la composición (n∧N) conduce a la composición (¬n∧n). Hay que considerar también las otras dos situaciones posibles: (n∧¬N) y (¬n∧¬N).

El análisis de estas situaciones nos lleva a la conclusión de que la Idea de Naturaleza se utiliza de hecho como un mito metafísico, paralelo, en cierto modo, al mito de la cultura [401-435] (por lo demás la composición entre las Ideas de Naturaleza y Cultura es un contexto en el cual ambas Ideas se condeterminan mutuamente). Y si la Idea de Cultura fue definida por B. E. Tylor por la mediación de la idea de todo («la cultura es un todo complejo») [406], también la idea de Naturaleza, suele ser concebida (Aristóteles, Cicerón, Marco Aurelio, &c.) por la mediación de la idea de todo [414].

La relación de la Naturaleza con las naturalezas puede ser analizada, en efecto, a través de las relaciones entre el todo y sus partes. Ahora bien, según que el todo se considere «autocontextualizado» (I) o bien en función de otras totalidades envolventes o heterocontextuales (II) o, por último, (III), como un todo «intracontextual», cabe establecer diversas disyuntivas, por ejemplo, (IA): la que niega la relación global y (IB) la que la afirma; (IIIr), la que presupone una totalidad no centrada [25] y (IIIs), la que presupone la totalidad centrada (con el hombre como pars centralis). Cruzando estas diversas disyuntivas obtendremos una tabla de doce modulaciones de la Idea de Naturaleza mediante la cual podemos considerarla exhaustivamente analizada. La crítica a cada una de estas modulaciones de la idea de Naturaleza permitiría segregarla de sus componentes metafísico-físicos.

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