Filosofía en español 
Filosofía en español

Alonso López de CorellaSecretos de Filosofía, Zaragoza 1547


❧ Prohemio. ☙


Pues toda interrogación
es medio para saber,
preguntas quiero poner
para ver la solución.

Principiaron los pasados
a saber filosofía:
por ser muy maravillados
de efectos muy señalados
que les daban gran porfía.
Y las causas no sabiendo
contemplaban sin recelo:
siempre estaban arguyendo
y el movimiento midiendo
de elementos y el del cielo.


Glosa


E

Del primer capítulo del segundo libro de los posteriores de Aristóteles se colige cómo por la pregunta se halla el medio de la ciencia, en la cual parte pone Aristóteles cuatro maneras de preguntar: las cuales dejo de poner, porque hacen poco al caso para declaración del metro presente. Sólo es de notar, que como el mismo Aristóteles dice en el nono capítulo del primer libro de los posteriores, para cada ciencia hay sus propias cuestiones. Ésta basta para claridad de los cuatro versos primeros. Cerca el segundo metro es de notar, que Galeno en el libro de historia filosófica dice, que el principio de la filosofía se dice de tres maneras: principio de investigación, y de constitución, y de demostración. El principio de investigación es el que a los primeros hombres incitó a la contemplación de la filosofía: y este principio según que Aristóteles escribe primo libro de metafísicos capítulo primo, fue la admiración que tenían de muchos efectos. Principio de constitución de la filosofía, fue la parte primera de la filosofía, que fue reducida a ciencia: de la cual se tomaron fundamentos para inquirir más adelante. Principio de demostración son las proposiciones ciertas de ninguno dudadas: por las cuales venimos en conocimiento de obras. Esto dice Galeno. En la cual parte dice que Xenócrates por tanto dijo que se halló la filosofía, porque como la vida humana sea llena de torbellinos, los hombres prudentes por apartarse de los desasosiegos mundanos recogiéronse al estudio de la contemplación: y recogiéndose, ganaban verdadera libertad, como dice Séneca décima octava epístola. Y bien prueba él mismo en la décima sexta epístola, que la filosofía dé verdadera libertad: porque como él dice, la filosofía al ánimo fabrica, como quiere dispone la vida, las obras rige, demuestra lo que ha de hacer: y pues de esto procede la libertad, síguese que la filosofía hace al hombre libre. Lo cual muy bien lo testifica Horacio en el segundo libro de los sermones, sátira séptima, donde dice: que sólo el sabio es libre. La causa que da es: porque ni la pobreza ni las enfermedades, o otras pasiones, ni aún la muerte lo pueden espantar, ni la fortuna le puede engañar: lo cual si es así, con razón el sabio sólo se llama libre. Y todo lo dicho confirma muy bien Salomón en el libro de la sabiduría, donde dice: antes quise sabiduría que muchas riquezas: porque todas las riquezas en comparación de la ciencia, es un puñado de arena. También dice en el cuarto capítulo del Eclesiastés: que más vale ser muchacho pobre sabio, que rey viejo no dotado de ciencia y de prudencia. De todo lo dicho queda muy manifiesto, cómo los que quieren libertad, se han de dar a las ciencias: y de las ciencias humanas principalmente a la filosofía: pues ésta en tanto atavía a la razón, que hace al hombre verdaderamente libre.

 

Y los que menos sabían
preguntaban a los doctos:
las causas les inquirían
y así en noticia venían
de efectos mucho remotos.
Y pues estos preguntando
alcanzaron su remedio:
si esto estáis contemplando
la pregunta bien mirando
para saber es gran medio.


Glosa


D

Dice Séneca. Lo que sabes, enséñalo de buena voluntad: y no seas molesto al que te pregunta: y lo que no sabes, no tengas vergüenza de preguntarlo. Esta misma sentencia amonesta y enseña Horacio primo libro Sermonum ad Loliun: donde dice, Inter cuncta leges et percontabere doctos: Qua ratione queas traducere leniter evum. Ne te semper inops agitet vexetque cupido. En estas palabras dice Horacio, que sobre todo el hombre se ha de dar a leer y a preguntar a los doctos: para que pueda pasar blandamente esta vida triste: y para que no sea tentado de Cupido: o por más alargar la sentencia, para que no sea tentado de todos los tres enemigos, que son el mundo, y el diablo, y la carne. Y cumple que el que ya ha principiado a darse al estudio de las letras, que para no olvidarlas siempre se ejercite: porque como dice Galeno sexto libro de locis affectis, según sentencia de Platón la ignorancia o la no habituación del ingenio, hace que el ingenio pierda sus fuerzas: pero el ejercicio auméntale las fuerzas. Aunque más generalmente habla Platón, la sentencia va muy apropiada. Todo esto está corroborado con unas palabras de Séneca, que dice: La ociosidad sin letras muerte es, y sepultura del hombre vivo. Debe pues el que no sabe sujetarse a preguntar y deprender de los que más saben: y esta sujeción dice Boecio libro secundo de doctrina scholastica: que ha de estar en atención, y benevolencia, y docilidad. Porque el discípulo ha de ser atento a lo que el maestro dice: ha de ser benévolo en guardar y retener lo que le enseña: y ha de ser apto y dócil para deprender la tal doctrina. Todo esto corrobora mucho Quintiliano libro primo institutionum: donde dice, que así como el oficio de los maestros es enseñar: así de los discípulos es oficio disponerse a ser enseñados. Y procuren de sujetarse a maestros doctos: porque como dice Galeno primo libro de facultatibus naturalibus: tal doctrina toma uno, cual es el primer maestro que le enseña: y desque uno está puesto en errores, con dificultad sale de ellos. Y algunos hay como dice Galeno primo Prorrhericorum, comentario segundo, que piensan ser gran saber defender los errores en las ciencias: lo cual es mayor error que todos los errores que defender quieren. Procuren pues los que están enseñados en mala doctrina apartarse de ella. Y los sabios por ninguna manera cesen de reprehender los errores que hallan porque de no reprehenderse proceden muchas oscuridades y falsas sentencias en las ciencias. Y de descubrirse los errores viene claridad a las ciencias: y con más facilidad se cree lo que hay en ellas. Así lo dice Galeno de pulsuum differentiis libro segundo in proemio.

 

Pues los que quieren saber
pregunten no sean soberbios:
nunca dejen de leer
esto aconseja a mi ver
el gran sabio en los proverbios.
Dice que el que sabio fuere
oyendo adquiere doctrina:
y el que ciencia no supiere
si esto contino hiciere
alcanzará medicina.


Glosa


D

Dice Salomón en el undécimo capítulo de los proverbios, que donde hay soberbia tienen asiento las injurias y denuestos: y do hay humildad, dice que tiene asiento la sabiduría. De las cuales palabras se colige, que la sabiduría huye de los soberbios. Lo cual también declara Galeno decimotercio libro de método, donde dijo: Vicio que grandes raíces echa es la ignorancia: principalmente si fuere ayuntada a soberbia. Claramente mostró en estas palabras Galeno, que la soberbia da mucho mantenimiento a la ignorancia: y que a la ciencia destierra. Claro pues está que dice bien el metro: que los que quieren saber pregunten, y no sean soberbios, y no dejen de leer: porque como ya está alegado de Salomón, proverbio primero: Audiens sapiens, sapientior erit. Y cerca esto es de notar, que así como se requiere que el que deprende sea humilde para preguntar, y preguntando ser enseñado: así también es necesario que el que enseña enseñe con humildad alejándose de soberbia. Y como amonesta Paulo egineta primo libro capítulo décimo cuarto, no debe el que enseña enseñar con mucho rigor, y poniendo mucho temor.

 

Pues notad con atención
las preguntas que veréis:
las cuales muy altas son
aunque en muy bajo sermón
señores las hallaréis.
Y en lo que no he acertado
quieran ellos proveer:
la voluntad no ha faltado
que si no estoy engañado
son medio para saber.


Glosa


A

Arriba ya declaré, que es muy necesaria la atención para saber. Pues los que estas preguntas quieren ver, con atención las lean: las cuales aunque están en bajo sermón, son muy altas: porque son de encumbradas ciencias: y al fin todas las ciencias están en la cumbre. Lo cual en muchas partes declaró Galeno. En el séptimo libro de medendi methodo dijo, que la ciencia es una posesión divina. Y en el libro de curandis animi moribus dijo: que el sabio por razón de la ciencia se asemejaba a dios. Si esto es así, digamos con el satírico Persio: Discite o miseri causas cognoscite rerum. Miserables daos al conocimiento de las causas naturales: y dándoos diréis con Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. Dichoso es el que pudo conocer las causas de las cosas. Y cuán dichoso, pues del conocimiento de esto que es sensible viene el hombre en conocimiento de lo espiritual, como dice el apóstol san Pablo. Dije que estaban en bajo sermón: porque están en romance, y parte de ello en verso Castellano: y ya tiénese por punto de honra no escribir en metro. Cierto yo no tomé este estilo por en él tener más facilidad: porque con el poco latín que sé, supiera escribir esto en estilo latino, y lo hiciera a menos trabajo: porque estas preguntas más fácilmente se dieran a entender en latín que en romance. Y si las puse en romance fue, para que de ellas tuviesen noticia los que no saben latín. Y si en ellas hay algún bien, por eso son mejores puestas en este estilo: que el bien tanto es mejor cuanto es más comunicable. Y no sé yo porqué los médicos se pueden despreciar de escribir en romance, pues los teólogos (cuya ciencia más alta es) no se desprecian de en romance escribir. Y de pocos años acá obras de gran erudición se han escrito en romance: con las cuales no han perdido honra sus autores. Y si dicen que la teología que los tales en romance escriben se puede mejor dar a entender que estas preguntas: por cierto yo no sé por qué, pues que en libros de romance cosas bien dificultosas veo disputadas. Ni tampoco los médicos más que los de otras ciencias habían de aborrecer el metro: porque libros se hallan de varones bien sabios en estilo poético. Y si miran, verán que Gentil de Fulgineo de los médicos modernos no el ínfimo, él mismo dice que ha hecho obras en metro vulgar. Dice en el tercer canon, en la sen primera, en el tratado primero, en el capítulo décimo séptimo. Leed lo que en los metros vulgares que hablan de las canas escribí. Y en el capítulo de Hereos dice. Sobre esto muchos versos tengo escritos. Pues el especulador de la medicina no pierde su estimación por escribir algunas cosas en metro: por qué la han de perder los médicos presentes. Y es verdad, sino que consideré que por estar las respuestas sumadas y abreviadas en metro se encomendarían mejor a la memoria, yo no las escribiera en verso: porque según la dificultad de la materia, no hace poco el que en prosa se puede bien explicar, cuánto más en metro. Pero de la manera que el metro está aclarado con la prosa, paréceme que pocos pueden dejar de entenderlas. Y aunque este trabajo es poco, y por tal lo tengo: porque a la verdad como muchos varones sabios para descanso de estudios graves se dan a escribir cosas de regocijo ajenas de ciencia: así yo me di a ratos como dicen perdidos a este trabajo: porque las primicias de mi verdadero estudio en otro volumen de medicina que tengo compuesto, aunque no perfeccionado, ya de algunos médicos visto, tengo sacadas: el cual muy presto disponiéndolo dios lo manifestaré a luz. Y aunque como dije este trabajo es poco, y a muchos parecerá así, no dejo de creer que será provechoso: porque donde todas estas preguntas están derramadas por muchos autores, están aquí en breve suma: y aquí no se dejan de averiguar muchas contrariedades, y dar respuestas en donde no las han dado, o las dadas no han parecido satisfacer. Y si damos crédito a Galeno: aunque otro no se hiciera, sino mostrar haber leído los autores alegados, el trabajo debe ser tenido en algo: porque dice segundo libro de sanitate tuenda. No es cosa fácil leer y procurar de entender los autores antiguos. Pero quién podrá decir que de lo escrito no se siga provecho: pues es verdad, que los médicos más comúnmente son preguntados, cerca la solución de preguntas semejantes que de otras cosas. En lo cual se da a entender, la natural inclinación que todos tienen de especularlas: y la necesidad que los médicos tienen de saberlas. Y aunque las puedan saber, dándose a la lección de buenos libros, no me pueden negar que han menester más meses para averiguarlas por los autores, que horas para saberlas por aquí. Y ya que muchos las sepan, algunas cosas verán de nuevo que cerca ellas nunca han visto. Y algunos médicos habrá que de las preguntas tendrán poca noticia: y mejor les es saberlas por aquí, que si se las preguntan decir que no las saben, o que no es verdad lo que les preguntan. Como dice Galeno quinto de locis affectis: que muchos médicos no sabiendo dar las causas de muchas cosas que manifiestamente ven, niegan que hay las tales cosas. Otros hay que a ninguna cosa dan crédito, si muy claramente no la entienden. De los cuales dice Aristóteles secundo capitulo primi libri metaphysice: que ésta su incredulidad procede, por grande rudeza de ingenio. Así que poco me puede vituperar el que por bien no entender estas cosas, las reprehende. Y si los médicos miran, verán que en dar razón de muchas preguntas de diferentes ciencias, se guarda el precepto de Galeno, el cual dice en el libro de thiriaca ad pisonem, que procuren los médicos de mostrarse doctos en todas buenas artes y ciencias. El cual también aconseja secundo de crisi y en otras partes, que no ha de ser codicioso el médico cerca riquezas y estimación de honra popular, sino cerca la indagación de buenas ciencias. Y en la oración suasoria claramente manifiesta cuánto fruto se sigue de la investigación de las letras: donde dice: en lo que da Minerva, que es diosa de la ciencia, no hay mudanza: pero hayla en lo que da la fortuna. Por lo cual con razón dice que la pintan que está sobre una bola: de lo cual se colige cuán poco puede durar en su asiento. Esto y otras cosas dice Galeno: las cuales por muy buenos medios amonestan a los hombres a las buenas disciplinas. Con razón pues dije que pues estas preguntas eran de altos secretos, con atención se notasen: las cuales notando, aunque a mí no se dé loor, por el trabajo que he puesto, darase a los graves autores de do las más están colegidas. Que porque algunos hay, como dice Aristóteles primo libro metaphysice, en la parte alegada, que no quieren dar crédito a las cosas que no están firmadas por autoridad de alguno: por tanto en todas las más cosas que aquí se ponen está señalado autor. Aunque a la verdad falta de juicio es, como allí dice Aristóteles, no creer cosa si con autoridad no esté probada. Y en lo que no hubiere acertado, suplico yo al prudente lector (so cuya corrección todo lo dicho está puesto) que quiera proveer, y mansamente corregir. Y note que claramente dice Galeno primo libro de simplicium medicamentorum facultatibus, que a pocos es concedido en todo escribir bien. También dice secundo libro medicamentorum secundum locos, que es imposible que el que es hombre no peque en muchas cosas. Si ello es así, no es maravilla que yo en algunas cosas haya errado. Y aunque sé que sin esto los prudentes y virtuosos se conmoverán a blandamente tratar los errores, si algunos hay, no dudo que faltara quien reprehenda. Y si alguno pensase que si hubiese de ser reprehendido no escribiría, ninguno se podía poner a escribir: porque como dice secundo de crisi, no hay manera de escribir en la cual no pongan reprehensión. Pero estos tales que siempre muerden acontéceles, como a los que tienen abundancia de malos humores: que por buen mantenimiento que les den, más les ofenden. Así a los que son dados más a reprehender y morder que a bien leer, les acontece como dice Galeno secundo libro de simplicium medicamentorum facultatibus: donde dice, que con las palabras doctas los ánimos de los ignorantes que aborrecen disciplina reciben lesión y daño. Concluyendo pues como en el metro digo, la voluntad no ha faltado. Y estas preguntas (si yo no me engaño) dan algún medio para saber. Y si los lectores miran, verán que se ha tratado materia en este poco volumen, para que si yo tuviera intención como otros tienen de con poca doctrina, o por mejor decir con mucha paja hacer gran muestra de trigo, pudiera hacer un volumen de más manos de papel que hay pliegos: pero mi intención sola ha sido lo más sumariamente que he podido declarar estas preguntas. Consideren pues esto los lectores: y ya que no estimen el trabajo, tomaran la sana voluntad que les ofrezco. Y juntamente vean que yo he sido el primero que en este estilo me he puesto a escribir esta materia. Y conforme al dicho de Galeno secundo libro de facultatibus naturalibus, no es posible que uno principie un género de escribir, y lo perfeccione.