Filosofía en español 
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Comunicado

[ La medicina se divide en tres partes:
1. medicina externa, verdadera o quirúrgica:
2. medicina interna, empírica racional, y
3. medicina farmacéutica…
Ahora voy a ocuparme de la homeopatía… ]


Señores redactores del Observador:

Estimaría muchísimo tuviesen Vds. la bondad de insertar en su apreciable periódico estas mal trazadas líneas:

La medicina se divide en tres partes: 1.ª medicina externa, verdadera o quirúrgica: 2.ª medicina interna, empírica racional, y 3.ª medicina farmacéutica; por consiguiente entre las tres capacidades forman una completa para poder ejercer la profesión con más acierto. ¿Qué hombre, por más talento que tenga, será capaz de ejercer las tres partes de la medicina científicamente? ninguno. Supuesto esto, todo aquel que ejerza alguna de estas tres partes, ¿dejará de tener las mismas prerrogativas, los mismos honores y las mismas consideraciones que los demás que ejerzan las otras restantes? creo que sí, y entonces ¿por qué se abate y deprime a los que ejercen la verdadera medicina o sea la quirúrgica? he dicho verdadera medicina porque la cirugía no tiene cada año un nuevo sistema o método de curar, como le sucede a la medicina interna ¿y qué se deduce de esto?...

Ahora voy a ocuparme de la homeopatía. El cuerpo humano padece tres clases de enfermedades: 1.ª enfermedades curables por solas las fuerzas de la naturaleza, que son la mayoría y las únicas que cura la homeopatía; 2.ª enfermedades incurables que no las cura el arte o sea la ciencia, y 3.ª enfermedades semi-incurables, que son las únicas en que se necesita el auxilio del médico; y dice un autor muy respetable (el Dr. Gazola) que «para tener médico malo, más vale estar sin él», por consiguiente, si para estas enfermedades semicurables, que se necesita sean tratadas por un médico práctico e inteligente, se llamase por desgracia para tratarlas homeopáticamente a alguno de los apóstoles de dicho sistema ¿qué resultaría? que dichas enfermedades pasarían a la clasificación de incurables.

Me atrevería a exigir a los homeópatas me probasen si preparado un caldo o gelatina hecho con una docena de vacas, dos docenas de carneros, doce docenas de gallinas, seis arrobas de jamones, &c., &c., alimento que sería capaz de resucitar a un muerto, como vulgarmente se dice; si a un sujeto que se halla hecho una momia por padecer una enfermedad adinámica, se le nutriese y restableciesen sus fuerzas administrándole una millonésima parte de grano de dicha gelatina disuelta en una gran cuba de agua, dada a cucharaditas, desde luego digo que creería en la homeopatía como creo en Jesucristo, pero si no lo verifican que es probable, protesto contra los homeópatas y contra la homeopatía, como protesto de la ley de Mahoma.

¡Qué escándalo! La medicina va caminando al caos y los médicos se van a morir de hambre. Vaya un cuento: estaban un día riñendo dos mayordomos de un marqués y a la sazón pasaba por allí un militar, y les dijo: están Vds. locos ¿no podían Vds. comerse en paz a su amo? Lo mismo digo yo; ¿no podíamos vivir todos como hermanos, sin hacernos la guerra unos a otros como lo manda Jesucristo, y comernos en paz a los pobres enfermos?

El Claro.