José Gazola 1661-1715
Doctor en filosofía y en medicina nacido en Verona, que durante su juvenil estancia en España como médico del embajador de Venecia publicó en español un librito titulado Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos (Madrid 1690) –Palau menciona un ejemplar con las armas de la reina Ana, esposa de Carlos II, vendido por la librería Maggs Bros de Londres en 1923; conserva un ejemplar la Biblioteca Capitolare di Verona– al que dedicó desafiante respuesta el joven Diego Mateo Zapata en otro librito publicado un año después en Madrid.
José Gazola es hoy recordado sobre todo por su famoso libro Il Mondo ingannato da falsi Medici (escrito en toscano y publicado como obra póstuma por su hermano Juan Bautista Gazola en Venecia 1716, pirateado inmediatamente en Italia, simulando estar impreso en Praga 1716, en Trento apareció en 1717 la que se dice ya quinta edición, en Venecia 1746 la que se dice décima, adornada con el grabado aquí reproducido…), impreso en español en 1729 en Valencia –aunque la portada diga Valladolid– traducido anónimamente por Gregorio Mayans, El Mundo engañado de los falsos Médicos (en mayo de 2026 dejamos aquí disponible su texto íntegro), reeditado en 1730 en Sevilla, en 1732 en Madrid, en 1733 en Valencia, &c., –impreso en 1735 en Leiden tanto en neerlandés como en francés–, y citado ya en 1730 laudatoriamente por Feijoo cinco veces en su conocido discurso “El médico de sí mismo” (Teatro Crítico, t. 4, d. 4), contribuyendo así a su fama en España, con la ayuda de los incansables impugnadores y defensores del benedictino de Oviedo:
1730 «14. El Doctor Gazola, Veronés, Médico Cesáreo, en su excelente librito, intitulado: El Mundo engañado de los falsos Médicos, poco ha traducido del Toscano en Español, bien que sólo propone pág. 62, que teniendo el enfermo un ligerísimo conocimiento de la Medicina, puede curarse a sí mismo, mejor que le curaría otro mucho más instruido en el arte; pero las razones con que prueba esta propuesta hacen derechamente al intento de la mía. Oigamos a este Autor, que aunque el pasaje es algo dilatado, se compensa ventajosamente lo prolijo con lo útil.
21. Tres principios se señalan en el propuesto pasaje de Gazola, por donde el enfermo puede mejor que el Médico conocer su mal, y prevenir su curación. El primero es la experiencia de su complexión: el segundo la sensación de la enfermedad: el tercero el apetito o repugnancia a lo que puede dañar ó aprovechar. Por estos tres principios pretende el Doctor Veronés, que con poquísimo conocimiento que tenga el enfermo del Arte Médica, se curará mucho mejor a sí mismo que le puede curar uno de los Médicos vulgares; y yo, sin disentir a este aserto, añado, que de los mismos se infiere, que aunque el enfermo carezca enteramente de las noticias del Arte, se le puede y debe fiar en parte su curación. No pretendo que el enfermo no consulte al Médico; pero quiero que el Médico consulte también al enfermo, por cuanto éste tiene unos principios prácticos, conducentes al conocimiento y curación del mal, de los cuales carece el Médico, y a quienes debe atemperar los axiomas ó aforismos que ha estudiado. Nuestros sentidos solos (dice el Padre Malebranche) son más útiles para la conservación de nuestra salud que todas las leyes de la Medicina experimental; y la Medicina experimental es más segura que la teórica. Pero la Medicina teórica que atiende mucho a la experiencia, y mucho más al informe de nuestros sentidos, es la mejor de todas (de Inquir, verit. in conclus. trium prim. libr.).
25. En cuanto a los medicamentos se debe también atender a la mayor, o menor repugnancia del enfermo. Dije a la mayor, ó menor repugnancia, porque el que haya alguna especialmente respecto de los mayores, viene a ser como transcendente, en atención a que son molestos y desabridos. Pero una cosa es aceptar el medicamento con alguna repugnancia por el miedo de la molestia, y otra resistirle por un especial horror que allá dentro inspira la naturaleza, como que está señalando con el dedo a su enemigo. Así sucede no pocas veces; como otras al contrario, con una secreta y fuerte propensión a tal ó tal cosa, está dictando la naturaleza el remedio que le conviene. ¡Cuántos (como advierte el Doctor Gazola) abandonados ya de los Médicos que los habían desahuciado, convalecieron, rigiéndose únicamente por su antojo!
31. El Doctor Gazola citado arriba, dice que por lo común el apetito explica la indigencia de la naturaleza, aunque en tal cual caso engañe. De aquí parece pretende inferir que el Médico absolutamente se gobierne por él, porque el juicio prudencial se forma por lo que regularmente acontece; y aunque no siempre acertará, pero acertará muchas más veces, prescribiendo comida, y bebida según el apetito del enfermo, que según las reglas ideales del Arte.
41. No llega a este punto la severidad de los que tienen algún uso de razón. Pero dicen, que por lo menos no se debe fiar la dieta de los enfermos a su apetito; pues se ve que muchas veces los daña aquello mismo que apetecen. Ya hemos visto que el Doctor Gazola responde a esto, que así sucede una u otra vez; pero lo frecuente es lo contrario. Pero lo primero, yo quisiera que me dijesen ¿de dónde consta con certeza, que eso sucede algunas veces? No puede alegarse otra cosa sino la experiencia de que este, aquel, y el otro enfermo, después de comer ó beber, llevados del apetito, alguna cosa contra lo prescripto por el Médico, empeoraron, y murieron. ¡Pero válgame Dios! ¿ no se experimenta también a cada paso, que éste, aquel, y el otro enfermo, después de observar exactamente cuanto prescribió el Médico (aunque sea el Médico más sabio), empeoran, y mueren? La experiencia es totalmente uniforme: conque, ó probará que en este segundo caso la obediencia al Médico los mata, ó no probará que en el primero los mata la obediencia a su apetito. Decir que en el segundo caso los mata la fuerza insuperable de la enfermedad, y no los preceptos del Médico, es lo mismo que no decir nada; porque la misma solución se puede aplicar al primer caso. ¿Qué Angel ha revelado si el enfermo murió por beber un poco de agua a media noche, ó porque la enfermedad de su naturaleza era mortal, y le mataría, que bebiese que no bebiese? Los Médicos, ó muy ignorantes, ó muy astutos, siempre que después de observar alguna aparente mejoría en el enfermo, ven que se explica de nuevo con mayor fuerza la dolencia, claman que no puede menos de haberse cometido algún exceso, si no hay cosa más abultada de que echar mano, cualquiera fruslería ridícula de que den noticia los asistentes, como enjuagar la boca, mudar la camisa, sacar un brazo fuera de las sábanas, cortar las uñas, &c. Mas es, que con esto queda acreditado el Médico de sapientísimo, como que con su profunda perspicacia conoció al momento la causa del daño, y fácilmente le creen, que si no fuera por el exceso cometido, le llevaba ya del todo sano. ¡Oh necia credulidad! ¿Por ventura no hay sus altos y bajos en todas, ó casi todas las enfermedades, por más uniforme y arreglado que sea el porte del enfermo? ¿Que dolencia hay donde no asome en uno u otro intervalo de tiempo algún rayo de mejoría? ¿Y cuán común es suceder luego mayor nublado a aquella engañosa serenidad?» (Benito Jerónimo Feijoo, “El médico de sí mismo”, Teatro Crítico, tomo 4, discurso 4.)
1729 Joseph GAZOLA en las Mémoires pour servir a l'Histoire des Hommes Illustres de Niceron
JOSEPH GAZOLA naquit à Verone l'an 1661. Après avoir fait ses Humanités & sa Philofophie dans sa patrie, il alla à Padoue étudier en Medecine & en Mathématique. Il reconnut bien-tôt en ce lieu que les principes qu'il avait appris en Philosophie ne pouvoient le mener à rien de solide, & qu’il lui falloit recommencer sur de nouveaux frais pour se mettre en état d'étudier la nature. Le goût qu'il se sentoit pour la Physique la lui fit étudier en même tems que la Médecine sous les fameux Professeurs de cette Université, & il y fit de si grands progrès qu'il fut reçû Docteur en l'une & l'autre Faculté le 17. May 1683.
Le Bonnet de Docteur ne lui fit pas concevoir des idées plus avantageuse de sa science. Persuadé que’elle n'étoit pas assez grande pour s'hazarder à pratiquer la Médecine, il voulut employer encore trois ans à l'étudier & à s'exercer dans la Méthode de Galien sous la direction de Raimond Gianforti son campatriote & premier Professeur de Médecine à Padoue; sans négliger cependant la Physique & les Mathématiques, dont il continua à prendre des leçons sous deux Maîtres fameux Geminien Montanari de Modene, & François Spoleti de Lucignano en Toscane.
De retour en sa patrie en 1686, il commença à pratiquer la Médecine suivant la Méthode qu'il avoit apprise à Padoue. Mais afin de ne pas oublier les connoissances qu'il avoit acquises dans la Physique & d'en faire part à ses concitoyens; il songea à former à Verone une Academie, dont les experiences Physiques & les observations Mathematiques fissent le principal objet. Il se donna tant de mouvemens pour cela, qu'il y réussit; & cette Academie qui prit le nom d'Academie Degli Aletofili, commença à s'assembler, & tint sa premiere séance le 21. Décembre de la même année 1636.
Gazola avide de se perfectionner dans ses connoissances, crut qu'il n'y avoit point de meilleur moyen pour cela que de voyager dans les Pays étrangers. Il s'en presenta une occasion telle qu'il pouvait la souhaiter. Le Senateur Jean de Pesaro étoit prêt à aller en Espagne en qualité d'Ambassadeur de la République de Venise. Gazola fit si bien que le Ministre agréa qu'il l'accompagnât en qualité de son Médecin.
Il demeura trois ans à Madrid, où il eut occasion de s'attirer l’estime des Espagnols par les cures singulieres qu'il y fit. Il y publia aussi un livre en Espagnol qu'il dédia à la Reine Regente Marie Anne de Baviere. Cette dédicace ne lui fut pas inutile, puisqu'il en reçut un present considerable en diamans, & qu'elle lui procura l'honneur d'être mis en 1692 au nombre des Médecins de l'Empereur Leopold.
Avant que de retourner dans son pays, il voulut passer par la France, & il demeura quelque tems à Paris pour voir les Savans de l'Academie des Sciences, & pour profiter de leurs lumieres. Il passa ensuite à Gennes, parcourut la Toscane & l'Etat de l'Eglise, & arriva en 1696 à Naples, où il contracta une étroite amitié avec Leonard de Capoue & Luc Porzio, fameux Médecins de cette Ville.
Revenu dans sa patrie le 28. Mars 1697, il commença à se donner à la pratique de la Médecine, mais plû-tôt pour avoir quelque occupation, que par le desir du gain, la fortune l'ayant assez favorisé à son gré des biens de ce monde.
Après avoir été incommodé pendant plusieurs mois, il eut une attaque d'apoplexie qui l'enleva le 14. Février 1715, dans sa cinquante-quatriéme année.
Catalogue de ses Ouvrages.
1. Entusiasmos Médicos, Políticos, y Astronómicos. Madrid 1689. C’est l’ouvrage qu’il publia pendant son séjour en Espagne dans le goût de ceux chez qui il étoit.
2. Origine, preservativo, e rimedio del Corrente contagio pestilenziale del Bue. In Verona 1713, in 4º.
3. Il mondo ingannato da falsi Medici. Opera Postuma. In Praga 1716, in 8º, pp. 214.
L’Editeur de cet ouvrage à été en Jean Battiste Gazola Avocat & Juge Fiscal de la Chambre Ducale de Veronne, son frere. L'Auteur n'y paroît point entêté de son art, il en découvre toutes les difficultez, fait sentir que rien n'est plus rare qu'un bon Médecin, & qu'on meurt des remedes presque aussi souvent que des maladies. Pour consoler un peu ses lecteurs, il leur enseigne l'art de conserver leur santé & de se passer de Médecins; quoiqu'il eût été attaché d'abord à la Methode de Galien, il déclare qu'il ne connoît point de plus mauvais Médecins que les Galenistes attachez à leur vieille Méthode, & qu'il n'y en a point de meilleurs que ceux suivent les principes des Modernes. Il y a de bonnes choses dans cet ouvrage, mais quoique l'Auteur ait été exemt de la prévention ordinaire aux hommes en faveur de leur profession, il n'est pas tout-à-fait exemt de préjugés. V. Le Jour. des Sçavans de Venise, tom. 27, p. 214.
(Jean-Pierre Niceron, Mémoires pour servir a l'Histoire des Hommes Illustres dans la République des lettres, A Paris, Chez Briasson, MDCCXXIX, tome IX, págs. 262-266.)
1753 Joseph GAZOLA en el El gran diccionario histórico de Moreri
Gazola (Joseph) nació en Verona el año de 1661, estudió la filosofía y humanidades en su patria, y pasó después a cursar en Pádua la medicina y las matemáticas. Aplicose allí nuevamente a la filosofía, y se graduó de doctor en esta ciencia y en medicina el año de 1683. Restituidose en 1686 a Verona dedicose a establecer una academia cuya idea era hacer experiencias físicas y observaciones matemáticas. Esta academia es la que se dice degli Aletofili, y tuvo su primera sesión el día primero de diciembre de 1686. Algún tiempo después, acompañó Gazola España, en calidad de médico, a Juan de Pesaro, que iba a este reino con el título de embajador de Venecia. Estuvo tres años en Madrid, y consagró a la reina regenta, María Ana de Baviera un libro escrito en Español, e intitulado: Entusiasmos médicos, físicos y astronómicos. Recibiolo la reina gustosamente, regaló algunos diamantes al autor, y lo hizo colocar en 1692 en el número de los médicos del emperador Leopoldo. Gazola, pasó antes de volverse a Italia, a París, donde vio los principales doctos, vinculose con muchos en amistad, especialmente de los miembros de la academia de las ciencias, y llegó a su patria el día 28 de marzo de 1697. Continuó el ejercicio de la medicina, y murió en 14 de febrero de 1715 a los 54 de su edad. Además de la obra, de la cual hemos hablado, ha dejado origine preservativo e rimedio del corrente contagio pestilenziale del bue, en 1713. Il mondo ingannato da falsi medici. Opera posthuma, en 1716. * Niceron, memorias, &c. tom. 9. El marqués Scipion Maffei no ha referido precisamente sino dos renglones acerca de Gazola, quien merecía, parece, el que hablase de él algo más extenso, puesque por otra parte ha dado asiento en su Verona illustrata a muchos autores menos conocidos y menos estimados. Lo poco que él dice de este dignísimo sujeto se halla en el libro V degli Scrittori Veronesi, pág. 240 en la edición in folio.
(Luis Moreri, El gran diccionario histórico, París & León de Francia, 1753, tomo 4, páginas 372-373.)
1793 Joseph GAZOLA en la Encyclopédie méthodique. Médecine, París 1793, tomo 6, págs. 607-608.
«GAZOLA, (Joseph) naquit à Vérone en 1661. Après avoir fait de bonnes études dans sa patrie, il alla s'appliquer aux mathématiques à Padoue; il y fit même son cours de médecine, qu'il finit par la réception du bonnet le 17 mai i683. De retour à Vérone en 1686, il s'occupa de l'établissement d'une académie, qu'il destinoit à travailler aux expériences physiques et aux observations sur les différentes parties des mathématiques. Il réussit dans son projet. Cette académie prit le nom Degli Aletofili, et fit l'ouverture de ses séances le premier jour de décembre 1686. Mais à peine Gazola commençoit-il à goûter le plaisir de voir cet établissement prendre consistance, que Jean de Pesaro, ambassadeur de Venise en Espagne, l'arracha à ses études et l'engagea à se rendre avec lui à Madrid. Il y demeura trois ans, et il profita, de son séjour dans cette capitale, pour dédier à la reine-régente, Marie-Anne de Bavière-Neubourg, un livre espagnol, intitulé: Entusiasmos Médicos, Physicos y Astronómicos. Il parut à Madrid en 1689. La reine le reçut avec beaucoup de bonté, donna quelques diamans à l'auteur, et le recommanda à l'Empereur Léopold qui le mit au nombre de ses médecins en 1692.
En quittant Madrid, Gazola prit le parti de voyager. Il parcourut presque toute la France, et s'arrêta à Paris pour y voir les membres de l'académie des sciences. A son retour chez lui en 1697, il reprit ses exercices ordinaires, et pratiqua la médecine avec beaucoup de distinction jusqu'à sa mort arrivée le 14 Février 1715. Ses autres ouvrages sont:
Origine, preservativo, e rimedio dell corrente contagio pestilenziale del bue. Vérone, 1712, in-4.
C'est un traité sur la maladie qui enlevoit le bétail. Les médecins italiens se sont toujours beaucoup attachés à l’observation des maladies épizootiques.
Il mondo ingannato da falsi medici. Pérouse, 1716, in-8. Venise, 1747, in-4. En espagnol, Valence, 1729, in-8., sous le titre d’El mondo engannado per los falsos médicos. En françois, Leyde, 1735, in-8., sous le titre de Préservatifs contre la charlatanerie des faux médecins.
Cet ouvrage contient cinq discours, dont le premier roule sur la préférence qu'il y a à se passer de médecin, plutôt que d'en avoir un qui ne connoisse pas bien son art. Le second prouve l'existence de la médecine, mais il prouve en même-temps que tout homme peut être son médecin. Dans le troisième, l'auteur s'étend sur les difficultés dont l'étude de la médecine est remplie. Il passe ensuite en revue les différentes sectes, sur-tout celle des dogmatiques, et fait voir toutes les petites ruses qu'employoient les anciens dans l'exercice de leur art. Le quatrième discours est rempli dé conseils pour la conservation de la santé et de la vie. Dans le cinquième, Gazola met en question s'il est mieux de suivre la doctrine des modernes, que de se ranger du parti des Galénistes. Ce livre a fait du bruit. Les uns l'ont censuré, les autres l'ont hautement approuvé. Il y a en effet de bonnes choses; mais on ne peut s'empêcher de remarquer que l'auteur se montre souvent sceptique. (Extr d'El.) (GOULIN).»
(Encyclopédie méthodique. Médecine, par une société de médecins, tome sixième, A Paris, Chez Panckoucke, MDCCXCIII, págs. 607-608.)
★ Gazola estuvo tres años, como médico del embajador de Venecia, por Madrid, donde publica un libro en 1690
Gazola era 15 años mayor que Feijoo, y cuarenta años antes de que Feijoo le citase en “El médico de sí mismo”, ya había publicado en Madrid, en 1690, un librito titulado Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, del que Palau menciona un ejemplar con las armas de la reina Mariana, esposa de Carlos II, vendido por la librería Maggs Bros de Londres en 1923; y del que la Biblioteca Capitolare di Verona conserva un ejemplar (en la Sala Turrini, TUR 1VII 28) que describen así:
Enthusiasmos medicos, politicos, y astrologicos, del grande Archisoplon De Las Estrellas, calculado al meridiano desta Real Corte, volumen pequeño: Mas muy curioso, y necessario para todos, y especialmente a los que codiciosos desean lograr una continua salud. Va dividido en dos partes; una astrologica, y otra medica. Matriti 1690: Hallaráse en la Puerta del Sol, a la esquina de la calle de las Carretas, en la Libreria. [18], 69, [3], 79, [1] p. 8º: cm. 15×10,5.
Esta es la descripción que publicaba en 1921 la librería londinenses Maggs Bros en un catálogo seleccionado de ejemplares encuadernados que pertenecieron a reyes, reinas y hombres y mujeres famosas, de la pieza 180, ofrecida en venta al precio de diez libras y diez chelines, procedente de la colección de Mariana de Neoburgo, reina de España en tanto que segunda esposa de Carlos II, con quien se casó por poderes en Alemania (agosto de 1689) y presencialmente en Valladolid, el 14 de mayo de 1690, en la iglesia del Convento de San Diego, presente que le hicieron “el día de su feliz entrada en España” (por un temporal, desembarcó en Mugardos):
«Spanish collectors. Maria Anna, Wife of Charles II, King of Spain (Queen from 1690-1700). 180 GAZOLA. ENTHUSIASMOS MEDICOS, Politicos, y Astrologicos, Del Grande Archisoplon De Las Estrellas, Calculado al Meridiano desta Real Corte, Volumen Pequeño, Mas muy curioso, y necessario para todos, y especialmente a los que codiciosos desean lograr una continua salud. Va dividido en dos Partes; una Astrologica, y otra Medica. With engraved frontispiece of the Queen's Arms. 8vo. Madrid, 1690. Presentation copy to Queen Maria Anna of Spain, on the day of her felicitous entry into Spain. Beautifully bound in contemporary spanish brown morocco, the sides entirely covered with tooling chiefly consisting of fan-shaped ornaments and large rose window centre, the whole surrounded by a very clever border of greyhounds pursuing rabbits, amid foliage, gilt back, G. E. £10 10s.» (Book-Bindings: historical and decorative, Maggs Bros, Londres 1921, catálogo número 407, página 155, pieza 180.)
Mereció el librito de Gazola que un desafiante Diego Mateo Zapata (1664-1745), tres años más joven, le respondiese airado con otro librito que no lleva fecha en su portada (sus aprobaciones fechadas en Madrid el 24 de julio y el 5 de agosto de 1690; la suma de la licencia el 22 de febrero, la fe de erratas el 23 de febrero y la suma de la tasa el 24 de febrero de 1691):
Verdadera apología en defensa de la Medicina racional filosófica, y debida respuesta a los Entusiasmos médicos, que publicó en esta Corte D. Ioseph Gazola Veronense, Archisoplón de las Estrellas, por Don Diego Matheo Zapata, en la cual cita a D. Joseph, o cualquiera de su obligación precisa, o a todos aquellos que siguieren la Doctrina que el Archisoplón, por la más segura, y opuesta a la Medicina Racional de Hipócrates, y Galeno, desde el Patio de Palacio a vista de sus Majestades (que Dios guarde) o en otra cualquier parte pública, con los jueces de su estimación, a donde defenderá, y argüirá a lo que en la Apología refuta contra el Señor Don Joseph Gazola, y demás de la Medicina, y Filosofía. Dedícase al Señor Don Francisco Díaz de la Puebla, Recaudador que fue de Puertos Secos, entre Castilla, y Portugal. Con licencia, en Madrid [1691], por Antonio de Zafra, Criado de su Majestad. Véndese en casa de Francisco Ferrando, en la Calle de Toledo, y en la Plazuela del Ángel, en casa de Isidro Colomo. (x hojas + 92 páginas.)
1889 «D. Diego Matheo Zapata, cuyo nombre anda equivocado en casi todos sus historiadores, nació en Murcia, según documento que debo al cariño de nuestro común amigo señor Conde de Roche, el año 1664 y no el 1666 como asegura un libro, que a la vista tengo, titulado Médicos perseguidos por la Inquisición Española. Hijo de familia hidalga y acomodada, después de estudiar Filosofía en Valencia, pasó a cursar Medicina en la Universidad de Alcalá. En las aulas complutenses, donde mereció ser distinguido por el doctísimo maestro Francisco Enríquez de Villa-Corta, tomó tal fama que terminada su carrera, a penas, pasó a Madrid encargado por el Real Colegio de Medicina del Rey Carlos II, para contestar a un doctor veronés llamado Gazola, que en menoscabo y descrédito de los médicos españoles había dado a la estampa un libro titulado: El mundo engañado por los falsos médicos. El joven Zapata cumplió a maravilla el encargo de sus maestros en su primer obra: Verdadera apología en defensa de la medicina racional filosófica, y debida respuesta a los entusiasmos médicos que publicó en esta corte D. José Gazola Veronense, Archisoplón de las estrellas por D. Diego Matheo Zapata, Madrid 1690, en 4.º. Libro lleno de una crítica punzante, graciosa y descocada, escrito con el elegante estilo del siglo de oro de nuestra literatura, y lleno de una erudición pasmosa, que dando al traste con el italiano Gazola y su traductor Gregorio Mayans y Siscar, levantó al pavés de la notoriedad a nuestro joven compatriota.» (Tomás Maestre Pérez [1857-1936], “Don Diego Matheo Zapata”, El Diario de Murcia, domingo 8 diciembre 1889, pág. 1.)
1972 «En 1690 apareció en castellano la obra del médico veronés José Gazola: Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, contra quien publicó el médico murciano don Diego Mateo Zapata su Verdadera apología en defensa de la medicina racional, filosófica y debida respuesta a los entusiasmos médicos que publicó en esa Corte don José Gazola Veronense (Madrid 1691). En ella se manifiesta furibundo galenista y ataca “este portentoso invento anatómico de la circulación de la sangre, que tanto blasonan la caterva de químicos y tanto ha ensalzado el doctor Cabriada, que le llama nuevo sol, porque le parece ha destruido las tinieblas de los antiguos” (p. 51). Pero poco después cambió por completo de parecer y se convirtió en defensor de las “nuevas doctrinas químicas y filosóficas que llaman experimentales”, y fue presidente de la Regia Sociedad de Sevilla en 1702.» (Guillermo Fraile, O. P., Historia de la Filosofía Española. Desde la Ilustración, edición revisada y ultimada por Teófilo Urdanoz, O. P., Biblioteca de Autores Españoles, Madrid 1972, pág. 18 –capítulo 16: La Ilustración en España–.)
2010 «En 1691 Zapata había publicado la Verdadera apología, obra en la que criticaba la Carta de Cabriada y la obra Entusiasmos médicos, del médico veronés Giusseppe Gazola (321. Por desgracia no se conoce hoy la existencia de ningún ejemplar de esta obra de Gazola.) Zapata se oponía en la Verdadera apología a la medicina espagírica, a los remedios químicos, precisamente aquella medicina que lucharía por difundir pocos años después junto a compañeros de la Regia Sociedad sevillana. También Andrés Gámez había sido con anterioridad blanco de las críticas del Zapata galenista, al igual que Marcelino Boix y Moliner. Pero, de forma similar a Manuel de Porras aunque mucho más radical, Zapata pasó en pocos años a defender la medicina renovada, llegando a presidente de la Regia Sociedad de Medicina y otras Ciencias de Sevilla en abril de 1702.» (Jesús María Galech Amillano, Astrología y medicina para todos los públicos: las polémicas entre Benito Feijoo, Diego de Torres y Martín Martínez y la popularización de la ciencia en la España de principios del siglo XVIII, Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Barcelona, 2010, páginas 154-155.)
★ Como obra póstuma se publica en 1716 Il Mondo ingannato da falsi Medici, en Venecia
Según el Moreri –que no hace sino libar de Niceron– José Gazola “murió en 14 de febrero de 1715 a los 54 de su edad”. Il Mondo ingannato da falsi Medici se publica como obra póstuma al año siguiente en Venecia, gracias a las gestiones de su hermano Juan Bautista Gazola, giudice della Camera di Verona, al servicio por tanto de la República de Venecia. Conocemos facsímil digital de dos ejemplares de esta impresión de Venecia en 1716 por Marino Rossetti (ambos prisioneros hoy en la Biblioteca Estatal de Baviera: uno con exlibris “Dommus S. S. Adelhaidis et Caietani” –antigua casa muniquesa de los Teatinos, dedicada a San Cayetano y Santa Adelaida; por Adelaida de Saboya, su cofundadora tras parir en 1662 a quien sería Maximiliano II de Baviera– y otro procedente de la Bibliotheca Reipublicae Augustanae, con el sello circular en torno a la piña del escudo de Augsburgo):
Il Mondo ingannato da falsi Medici e disingannato. Discorsi del dottor Giuseppe Gazola Veronese, Medico Cesareo, ed Accademico Aletofilo. Opera postuma. Consacrata All'Illustriss. Sig. Roberto Braun. In Venezia, MDCCXVI. Appresso Marino Rossetti in Merceria, all'insegna della Pace. Con Licenza de' Superiori, e Privilegio. (6h+214p+1h)
Esta edición de Venecia 1716 está formada por seis hojas sin numerar más 214 páginas numeradas y otra hoja al final con la licencia de la edición. En el vuelto de la portada un lema bíblico: “Sicut Pisces capiuntur hamo, & sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9.”; sigue la dedicatoria del impresor (a Roberto Braun, quizá el británico Sir Robert Brown, muerto en 1760, asentado entonces por Venecia): “Illustr. Sig. mio Sig. e Padr. Col.” (iir-iiiv); y una glosa o presentación anónima de la obra que habrá que atribuir a Juan Bautista Gazola, el hermano que facilitó al impresor el inédito póstumo: “Un Illuminato al benigno lettore” (ivr-vir), así como el “Indice delli Discorsi contenuti en questo Libro” (hoja vi vuelto):
Illustr. Sig. mio Sig. e Padr. Col.
Cadutomi frà le mani il presente volume, come l’un di que’preziosi capitali, che la buona fortuna getta tal’ora nelle braccia degl’uomini, per compensare in parte ai danni dell’incostanza del di lei umore: io hò creduto, ch’ella mi facesse un presente assai imperfetto, quando ella non vi aggiungesse ancora con un particolar favore, qualche insigne e Nobile persona, che potesse esser malle vadrice e protettrice insieme del suo dono. In effetto io non sò per qual eccesso di sorte propizia, condotto dall’ossequio mio, e dalla profonda mia riverenza all’illustre ed incomparabile merito di V. S. Illustriss. io la riconobbi subito, come il sostegno di questi miei defideri, e come l’onore e la gloria di queste mie fatiche, lo non potei differire un sol momento la mia risoluzione, animato da que’raggi di bontà, che risultano così felicemente dall’indole sua, e scendono ad illustrare tutte le di lei azioni. Egliè vero, che la distinta nobiltà del dilei Sangue, ornata da mille preziosi caratteri di scienza, e di probità, coronata dalla più esatta, e più amabile urbanità del mondo, ed illustrata dal complesso di tutte l’altre prerogative, che vagliono a renderla amabile in tutta la di lei persona, stimabile ne’dilei talenti, e pregie vole nelle di lei fortune; che tutto ciò, (dico io) imprime un così alto e vivorispetto, che averebbe trattenuto tutto il mio ardire, quando io non fossi stato incoraggito ed appoggiato dalla voce e dalla mano d’uno de’di lei amici. Ciò non ostante io vorrei temere ancora, quando dal credito universale, e dalle premurose istanze di tutti gl’uomini dotti, io non scorgessi qualche prezzo e qualche valore nella breve opera, ch’io mi do l’onore di offerirle: E quando un trattato di disinganno, in materia così importante, e così ben digerita, non mi assicurasse della cortesia con cui V. S. Illustriss. sarà per riceverlo. E con tutto l’ossequio resto.
Di V. S. Illustriss.
Umiliss. Ossequ. Obbed. Serv. vero
Marino Rossetti.
Ilustrísimo Señor mío, Venerable Señor y Patrón
Habiendo llegado a mis manos este volumen, como uno de esos valiosos tesoros que la fortuna a veces arroja a los brazos de los hombres para compensar en parte los daños de su inconstancia, creí que me estaba haciendo un regalo muy imperfecto, si no hubiera añadido, con especial benevolencia, alguna persona distinguida y Noble que pudiera ser a la vez custodio y protector de su don. De hecho, desconozco por qué exceso de fortuna propicia, impulsado por mi respeto y profunda reverencia al ilustre e incomparable mérito de Vuestra Señoría Ilustrísima, la reconocí de inmediato como el sustento de mis esperanzas y como el honor y la gloria de mis esfuerzos. No pude demorar mi decisión ni un instante, animado por esos rayos de bondad que tan felizmente emanan de su naturaleza e iluminan todas sus acciones. Es cierto que la distinguida nobleza de su Linaje, adornada con mil preciosas cualidades de conocimiento y probidad, coronada por la más exacta y amable cortesía del mundo, e ilustrada por el conjunto de todas las demás prerrogativas que la hacen digna de ser amada en toda su persona, estimable en sus talentos y valiosa en su fortuna; que todo esto, (digo yo) inspira un respeto tan elevado y vivo, que habría frenado toda mi audacia de no haber sido alentado y apoyado por la voz y la mano de una de sus amigas. Sin embargo, temo que, a pesar del reconocimiento general y las atentas peticiones de todos los hombres de letras, no perciba algún valor en el breve trabajo que tengo el honor de ofrecerle; Aún cuando un tratado de desilusión, sobre asunto tan importante y muy bien elaborado, no me asegurase la cortesía con la que Vuestra Señoría Ilustrísima sabrá recibirlo. Y con el debido respeto, me despido.
De Vuestra Señoría Ilustrísima
humilde, respetuoso, obediente y verdadero servidor,
Marino Rossetti.
(Venecia 1716, hoja ii recto a hoja iii vuelto. Versión en español del PFE.)
Un Illuminato al benigno lectore
Eccoti un’importantissimo disinganno: Felice te, se ti riesce il conoscerlo. Questo t’insegnerà à godere una lunga vita con sottrarti da molti di quei pregiudici che possono renderlati brieve, ed infermiccia. Sovvengati, che in questo Mondo nulla vi è di tanto pregio come la propria salute, senza di cui tutti i diletti ad altro non vagliono, che ad accrescerti tanto più il male, quanto più con essa si fà più sensibile il lor godimento. E pure gli Uomini sono cotanto trascurati in custodirla, che riflettendo al modo loro di vivere sembra cercar essi più tosto di corromperla, che di mantenerla. Di tutt’altro prendonsi briga, ed impiegano qualsisia cautela fuor che delle cose appartenenti alla propria vita. Gran cecità non badare a negozio si rilevante, senza cui il tutto diviene nulla. Mosso perciò da questa compassionevole non curanza nell’incontro di leggere li presenti discorsi ritrovati doppo la morte del loro Autore mi sono indotto darli alla luce, e speto faranno ad alcuni aprir gli occhi, mostrando loro non solo la maniera, con cui si possino conservar sani, ma se fia meglio, essendo eglino malati, valersi di Medico, o pure lasciar la cura alla providenza della natura. Non v’hà egli verun dubbio, che può esser eguale pazzia sì l’uno che l’altro divisamento; con tutto ciò di due falli dovendone precisamente commetter uno, l’abbracciar il minore non è più fallo, ma prudenza. Chi non sà esser cosa convenevole lo ajutar la propria natura qual’ora è oppressa da qualche male con gli rimedi di un saggio Medico? Se però questi non è tale, o qual tu’l supponi, o qual deve egli essere, in tal caso divien ella una solennissima sciocchezza; peroche in vece di sollevarla può renderle maggiore l’aggravio. A te che averebbe giovato una continua regolatezza di vivere, se poi cadendo infermo chiamasti un medicastro, quale per esser egli ignorante della sua professione ti facesse mortale, o pericolosa, o lunga la malatia? Impara dunque da sano a conoscere questo disinganno. Imparalo ad altrui spese, se puoi, e metti in sicuro la tua vita colla infelice sperienza de’poco avveduti: Tanto chiamasi Medico il buono, come il cattivo; L’uno però ti può dar la salute, e l’altro la morte. Pria dunque di venir all’elezione rifletti bene a ciò che fai. Non hai tu da sciegliere il Medico, perche ti sii amico, parente, o raccomandato, nè perche sia egli faceto, diligente, e manieroso. Tutte queste circostanze nulla servono, se vi manca la principale che è, di saper egli conoscere le cagioni, onde dipendono i mali, e di saper applicar quei rimedi che sono loro più convenevoli. Ne meno hai a fidarti o perchè sia egli vecchio, o accreditato: Del vecchio, poicheli proverbi ancor hanno le loro appendici: tanto può essere cattiva la medicina di un Vecchio se ella è mal’ordinata quanto quella di un Giovane: L’età non rende l’arte più salutare, nè l’ignoranza col farsi annosa diviene virtù; Ne dei fidarti dell’accreditato, perchè voglio, che prima disamini accortamente la giustizia della sua fama. Questa di leggieri si aquista colle aderenze, colle amicizie con la servitù, con la protezione, con la fortuna. Se non è figlia legitima del merito, ella è una fama ingiusta, perchè è figlia bastarda della opinione. Maometto se bene hà un mezo Mondo di adoratori, egli adognimodo è veramente un grande impostore avanti il trono della verità. Il credito d’ordinario nasce dalla goffa credulità, non dal retto giudicio degli Uomini; se questo fosse sempre l’arbi tro della fama, mai si vedrebbe esaltata la ignoranza, o vilipesa la virtù. Niuna cosa vi può essere in una Città di peggior conseguenza quanto l’ingiusta riputazione de Medici. Oh se gli Uomini librassero il danno, cui recano al pubblico bene coll’applaudere a gli ignoranti, sò ben’io, che anderebbero più guardinghi ne’loro encomi. Una tal fatta di Medici ella è una occulta, e famigliare Epidemia altrettanto micidiale, quanto maggiore è il numero degli infermi, cui medica; Le malattie finalmente afsaliscono li corpi sani, quali sono ancora gagliardi a resistere alla loro violenza, ma le cattive ricette de Medici invadono gli corpi di già infievoliti, ed infermi: Accoppiasi il mal naturale con il danno dell’arte: quindi avvalorandosi l’uno coll’altro ne avviene, che più gli morbi fi rendono pericolosi, rebelli, e sovente mortali oppressori della natura. Somiglievole pregiudicio nasce dal sinistro concetto, che tu formi de’Medici, e tu stesso con celebrarne gli cattivi ti fai complice delle comuni disgrazie, avvalori col credito l’ignoranza, onde poi tutti se ne servono come fosse virtù, ed in tal guisa facendo trionfare l’inganno rendi peggiore de morbi la medicina. Per il contrario, se con le tue lodi esalti chi veramente è buon Medico, oltre la giustizia, che tu fai al merito rendi pubblico il beneficio; la tua fama all’ora diventa una universale Panacea, per cui tanti a te devono la loro salute quanti per gli di lui rimedi guariscono. Felice Città, se hai in istima un’Uomo di tal condizione: mà per il contrario infelice, se tieni in riputazione un’ignorante, e maggiormente infelice, se molti. Tu vedi ora come dal concetto comune dipende la publica salute, o la universale sciagura. Spogliati adunque di ogni riguardo prima di lodar alcun Medico: troppo gran delitto commetti, se in ciò ti lasci traportare da qualche passione, o particolar interesse. Égli è un peccato contro la propria, ed altrui carità. Mira bene allo studio, al talento e ad ogni altra circostanza, onde puoi venir in chiaro, quali sieno li buoni, ed i cattivi: e se non sai tu distinguergli, rimedia col silenzio alla tua debole cognizione; Imperciochè l’ignoranza non avendo parziali, che la spaleggino rimane sempre sconfitta dalla virtù. Se questa trionferà, tu goderai più salute, ed io avrò conseguito l’intento d’illuminarti per il conoscimento della verità.
Un Iluminado al lector benevolente
He aquí un importante desengaño: serás feliz si logras comprenderlo. Esto te enseñará a disfrutar de una larga vida evitando muchos de los prejuicios que pueden acortarla y hacerla enfermiza. Recuerda que en este Mundo no hay nada tan preciado como la salud, sin la cual ningún placer sirve para nada más que para aumentar tu dolor, cuanto más sensible se vuelve su disfrute con ella. Y, sin embargo, los Hombres son tan descuidados en su preservación que, cuando reflexionan sobre su forma de vida, parecen buscar más bien corromperla que mantenerla. Se ocupan de todo lo demás y toman todas las precauciones, excepto las que atañen a su propia vida. Es una gran ceguera ignorar un asunto tan importante, sin el cual todo se vuelve insignificante. Por lo tanto, conmovido por esta compasiva despreocupación, al leer estos discursos, redescubiertos tras la muerte de su Autor, me he visto impulsado a publicarlos. Espero que abran los ojos de algunos, mostrándoles no solo cómo mantenerse sanos, sino también si es mejor, cuando están enfermos, valerse de Médico o simplemente dejar la cura a la providencia de la naturaleza. No cabe duda que ambos planes pueden insensatos por igual; con todo, puesto que de dos errores debe cometerse uno, preferir el menor no es error, sino prudencia. ¿Quién ignora que es conveniente ayudar al cuerpo, aquejado por alguna enfermedad, con los remedios de un Médico sabio? Pero si éste no es tal como se supone que es, o debería ser, el caso se convierte en grave insensatez; pues en vez de alivio se puede aumentar el mal. ¿De qué serviría haber llevado una vida normal si, al enfermar, recurres a un medicastro, que por ignorar su profesión convirtiese en mortal, peligrosa o alargase la enfermedad? Aprende pues como sano, a reconocer este desengaño. Apréndelo a costa de otros, si puedes, y asegura tu vida con la experiencia infeliz de los incautos. Tanto se llama Médicos el bueno como el malo; pero uno puede traerte la salud, y el otro la muerte. Por lo tanto, antes de tomar una decisión, reflexiona bien lo que vas a hacer. No se debe elegir a un Médico porque sea amigo, pariente o recomendado, ni porque sea gracioso, diligente o amable. Todas estas circunstancias son inútiles, si falta la más importante: su capacidad para reconocer las causas de las enfermedades y saber aplicar los remedios más convenientes. Tampoco debes confiar en el anciano por su edad o por ser respetado, puesto que los refranes aún conservan sus enseñanzas: la medicina de un Viejo puede ser tan mala, si se administra mal, como la de un Joven. La edad no hace que el arte sea más saludable, ni la ignorancia se convierte en virtud con los años; ni debes confiar en el hombre respetado, porque deseo que primero examines con cuidado la justicia de su fama. Esta se adquiere fácilmente mediante conexiones, amistades, servidumbre, protección y fortuna. Si no es hija legítima del mérito, se trata de una fama injusta, porque es la hija bastarda de la opinión. Aunque Mahoma tenga medio Mundo de adoradores, en realidad es un gran impostor ante el trono de la verdad. El prestigio suele surgir de una credulidad torpe, no del recto juicio correcto de los Hombres; si este fuera siempre el árbitro de la fama, la ignorancia nunca sería exaltada ni la virtud vilipendiada. Nada puede tener peores consecuencias para una ciudad que la injusta reputación de los Médicos. ¡Oh, si los Hombres tan solo sopesaran el daño que causan al bien público al aplaudir a los ignorantes, bien sé que serían más cautelosos en sus elogios! Este hecho, en el caso de los Médicos, es una Epidemia oculta y familiar, tanto más mortal cuanto mayor es el número de enfermos a los que tratan. Las enfermedades, en última instancia, afectan a los cuerpos sanos, que aún son lo suficientemente fuertes para resistir su violencia, pero las malas recetas de los médicos invaden cuerpos ya debilitados y enfermos. El mal natural se combina con el daño del arte: de este modo, al fortalecerse mutuamente, sucede que las enfermedades se convierten en opresoras de la naturaleza, más peligrosas, rebeldes y, a menudo, mortales. Un prejuicio similar surge del concepto siniestra que te formas de los Médicos, y al alabar su maldad te conviertes tú mismo en cómplice de las desgracias comunes, validas la ignorancia dándole crédito, de modo que todos la usan como si fuera una virtud, y de esta manera, al permitir que el engaño triunfe, haces que la medicina sea peor que las enfermedades. Por el contrario, si con tus alabanzas exaltas a quien es verdaderamente un buen Médico, además de hacer justicia a su mérito, haces público el beneficio; tu fama se convierte entonces en una Panacea universal, por la cual te deberán su salud tantos como sean curados por sus remedios. Feliz Ciudad si tienes en alta estima a un Hombre de tal condición; pero infeliz, por el contrario, si tiene en estima a una ignorante, y aún más infeliz, si son muchos. Ahora puedes ver cómo la salud pública o la desgracia universal dependen de una opinión común. Por lo tanto, despojaos de toda consideración al elogiar a un Médico: cometéis un gran delito si os dejáis llevar por cualquier pasión o interés particular. Es un pecado contra la caridad propia y ajena. Mira bien el estudio, el talento y cualquier otra circunstancia que permita discernir entre el bien y el mal; si no puedes distinguir, remedia tu falta de conocimiento con el silencio;la ignorancia, al no tener nada que la disipe, siempre es vencida por la virtud. Si la virtud triunfa, gozarás de mayor salud y yo habré logrado mi propósito de iluminarte con el conocimiento de la verdad.
(Venecia 1716, hoja iv recto a hoja vi recto. Versión en español del PFE.)
Indice Delli Discorsi contenuti in questo Libro
Discorso primo. Essere meglio star senza Medico, che non averne un biono, pag. 1
Discorso secondo. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno esser Medico di sè medesimo, pag. 53
Discorso terzo. Della difficoltà della medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, pag. 85
Discorso quarto. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, pag. 122
Discorso quinto. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, pág. 162
(Venecia 1716, hoja vi vuelto.)
Noi Reformatori Dello Studio di Padoa
Havendo veduto per la Fede di Revisione & Approbatione del P. F. Tommaso Maria Gennari Inquisitore nel Libro intitolato: Il Mondo ingannato da falsi Medici &c. del Dot. Giuseppe Gazola Veronese non v'esser cos'alcuna contro la Santa Fede Cattolica, & parimente per Attestato del Segretario Nostro; niente contro Prencipi, & buoni costumi, concedemo Licenza a Marino Rossetti Stampatore, che possi esser stampato, osservando gl'ordini in materia di Stampe, & presentando le solite copie alle Publiche Librarie di Venetia, & di Padoa. Dat. 7 Ottobre 1716.
– Girolamo Venier K. Pr. Ress.
– Francesco Soranzo Pr. Ress.
– Lorenzo Tiepolo K. Pr. Ress.
Agostino Gadaldini Segr.
Nosotros, los Reformadores de la Universidad de Padua.
Habiendo visto para la Fe de Revisión & Aprobación del P. F. Tommaso Maria Gennari, Inquisidor, el libro titulado: El Mundo engañado de los falsos Médicos &c., del Dr. Giuseppe Gazola Veronese, no hay nada en contra de la Santa Fe Católica, y asimismo por Certificado de Nuestra Secretaría; nada en contra de los Príncipes y las buenas costumbres, otorgamos Licencia a Marino Rossetti, impresor, que lo puede imprimir, observando las órdenes en materia de Imprenta, y entregando los ejemplares habituales a las Bibliotecas Públicas de Venecia y Padua. Fechado el 7 de octubre de 1716.
– Girolamo Venier K. Pr. Ress.
– Francesco Soranzo Pr. Ress.
– Lorenzo Tiepolo K. Pr. Ress.
Agostino Gadaldini Segr.
(Venecia 1716, hoja al final, recto. Versión en español del PFE.)
★ Muy pronto la edición veneciana es copiada en impresión que se dice realizada en Praga también en 1716
Conocemos facsímil digital de tres ejemplares de una edición que figura como impresa en Praga en 1716 por un presunto Giovanni Mayer (uno con exlibris “Regia Biblioteca dell Universita di Torino”, otro con sello “Pub. Florentinae Biblioteca” –del legado de Antonio Francisco Marmi incorporado en 1737 al Fondo Magliabechano, hoy en la denominada Biblioteca Nacional Central de Florencia– y el tercero con sello “Museum Britanicum”):
Il Mondo ingannato da falsi Medici, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola, Veronese, Medico Cesareo, & Accademico Alethofilo. Opera postuma. Sicut Pisces capiuntur hamo, et sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. IN PRAGA, MDCCXVI. Per Giovanni Mayer, Con Licenza de Superiori. (6h+214p+1h)
Esta edición que se dice impresa en Praga está formada por seis hojas sin numerar más 214 páginas numeradas y otra hoja al final, que ocupa sus dos caras con “Errori. Correttione”. Suponemos que se trata de una edición pirata, copia de la impresa ese mismo año en Venecia con licencia y privilegio, donde se hace figurar Praga para diluir en la distancia su condición fraudulenta (que, por otra parte, honra tanto al difunto autor como a la obra, pues el infractor suponía la existencia de potenciales compradores interesados).
Como es natural, no tenía sentido copiar en la versión praguense las cuatro páginas firmadas por Marino Rossetti, el impresor veneciano, en agradecimiento a quien dedicaba en portada su edición: “Consacrata All' Illustriss. Sig. Roberto Braun” (nombre que en la portada figura más resaltado que el del mismo autor). Y como parece que el inductor de la copia quería mantener la estructura del original (6h+214p+1h), tuvo que recomponer los textos restantes para rellenar las doce páginas iniciales.
En el original veneciano la primera hoja ofrece en su recto la portada y en su vuelto el lema bíblico; en la copia praguense la primera hoja ofrece en su recto sólo el título, dejando el vuelto de cortesía, y trasladando la portada al recto de la segunda hoja, que también deja su vuelto de cortesía, pues incorpora el lema bíblico a la portada. El original veneciano dedica las cuatro páginas de las hojas ii-iii a la dedicatoria, y cinco páginas al texto del “iluminado” hermano Juan Bautista al lector, ajustando el índice al vuelto de la sexta hoja sin numerar. La copia praguense airea el texto del “iluminado” para que ocupe seis páginas (hojas iii a v), y así puede dedicar al índice las dos caras de la sexta hoja (índice idéntico al de Venecia, es decir, cada uno de los cinco discursos comienza en el mismo número de página, que en la copia praguense dicen folio).
Al tipógrafo praguense, que tuvo que volver a componer manualmente todos los textos que toma del original veneciano, le resultaba más sencillo seguir los ajustes de su modelo, pero aunque mantiene la página de inicio de cada discurso, el texto que ocupa cada página no es exactamente el mismo, entre otras cosas porque las páginas de la edición de Venecia son de 29 líneas, y las páginas de la copia son de 28 líneas, en cuerpo ligeramente menor.
El impresor veneciano utiliza alguna vez el signo ß en vez de s geminada (germánico eszett influencia quizá del Heiliges Römisches Reich…) mientras que la supuesta edición de Praga no lo usa. Así el título del discurso en la página 1 del original dice: Eßer meglio star senza Medico, che non averne un buono; y en la página 1 de la copia: Esser meglio star senza Medico, che non averne un buono. Seguramente no tendrá que ver, pero, como ya hemos dicho, las dos copias digitales hoy más a mano de la edición de Venecia proceden de ejemplares conservados en Baviera, mientras que las tres copias digitales de la edición que se dice de Praga proceden de ejemplares conservados en Turín, Florencia y Londres.
Indice Delli Discorsi contenuti in questo Libro
Discorso primo. Esser meglio star senza Medico, che non averne un buono, fol. 1
Discorso secondo. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno essere Medico di sè medesimo, fol. 53
Discorso terzo. Della difficoltà della medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, fol. 85
Discorso quarto. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, fol. 122
Discorso quinto. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, fol. 162
(Praga 1716, hoja vi recto y vuelto.)
★ Sucesivas ediciones en el Principado Episcopal de Trento, por Giovanni Antonio Brunati
No deja de ser curioso que, tras la exhumación del texto póstumo de Gazola en la edición de Venecia 1716, se prodigasen inmediatamente impresiones de este libro desde el episcopal Principatus Tridentinus, un Trento pro-austríaco desde donde el impresor Giovanni Antonio Brunati podía difundir la obra póstuma de quien había sido médico cesáreo de Leopoldo I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, gracias a las gestiones de la madre de Carlos II de España, su hermana mayor Mariana de Austria (1634-1696), quien, recordemos, había regalado a Gazola unos diamantes para premiar su obra madrileña de 1690…
Compare la portada “Praga 1716” con la de Trento sin fecha ≈1716


Es indubitable que la edición Praga 1716 fue edición trentina, simplemente comparando su portada y el grabado que la decora con el que aparece en la portada de otra edición coetánea –el mismo grabado dado la vuelta–, firmada ya en Trento, pero sin fecha, de la que ofrece un ejemplar Miguel Miranda Barrientos (sucesor de la librería anticuaria fundada en Madrid en 1949 por su abuelo Miguel Miranda Vicente y continuada por su padre Miguel Miranda Miravet), descrita hace tiempo en Iberlibro con esta descripción:
«[PRIMERA EDICION ?].– In Trento, Per Gio: [Giovanni] Antonio Brunati, Con Licenza de' Superiori, [ca. 1716].– [6 h.], 200 p., [1 h.]: Letras y viñetas capitulares grabadas en madera; 8º menor (15,7 cm); Texto en italiano; Enc. en Pergamino época con título manuscrito en lomera, cinco nervios.– CONTIENE: Introducción; Discorso I: Essere meglio star senza medico, che non averne un buono; Discorso II: Esservi la Medicina, ma poter ogni uno esser Medico di sè Medesimo; Discorso III: Della difficoltà della Medicina, e dell'inganno delle più famose sette de Medici, e particolarmente de gli Dommatici, e seguaci de gli Antichi; Discorso IV: Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute; Discorso V: Se sia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti. El autor (1661-1715), médico veronés y fundador de la Accademia degli Aletofili, fue un adelantado a su tiempo, anticipando el espíritu de la ilustración en su defensa de una medicina científica en contraposición a la clásica griega; según Gazola, proliferaban en su tiempo numerosos curanderos, autoproclamados médicos, que prácticamente mataban a sus pacientes en vez de curarlos. El texto está escrito con una fina ironía y no muestra compasión alguna, algo especialmente comprensible al ser una edición póstuma que probablemente el autor mandara imprimir justo tras su muerte, un año antes; el revuelo que causó fue considerable, existiendo hasta 24 ediciones distintas de esta obra, con sus correspondientes contestaciones y defensas varias. El libro que ofrecemos no tiene fecha impresa, pero sabemos que el editor, Giannantonio Brunati, publicó un par de contestaciones a esta obra ya en el 1717, y otra más en el 1718; es probable, por tanto, que el texto que ofrecemos sea del propio 1716, año en el que vio la luz la primera edición. Acerca de la misma, siendo éste un libro tan prolífico, existe sin embargo un notorio desconocimiento: algunos toman como tal la impresa en Venecia por Marino Rossetti, pero el fallecido Christian Wilhelm Kästner aduce en su Bibliotheca Medica, pág. 178, § 7, que la primera edición de la obra fue impresa en Praga, en tamaño 8º; sin embargo, no hemos encontrado evidencia de esta edición ni en la Bibl. Nacional de la República Checa, ni en la Bibl. Municipal de Praga, ni tampoco en los fondos del Inst. Checo de Literatura, siendo un completo misterio. Por último, el Prof. B. E. Durante cita en su bibliografía ésta de Trento cuando se refiere a la obra de Gazola, bien pudiendo ser nuestra edición la primera, aunque no nos atrevemos a asegurarlo. En cualquier caso, tanto en la edición veneciana como en esta trentina se incluye la misma introducción, escrita por “un iluminado” y en la que puede leerse sobre los discursos: “después de la muerte de su autor, me he propuesto sacarlos a la luz”. El libro tiene dos anotaciones antiguas en la hoja de cortesía y portada, sin afectar texto; por lo demás se encuentra en MUY BUEN ESTADO, con el papel blanco y sin manchas. Libro en italiano.»
Sea como fuere, al año siguiente de la edición príncipe de Venecia 1716, Gianantonio Brunati ya imprime quinta edición en Trento:
Il mondo ingannato da falsi Medici e disingannato, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola veronese, Medico Cesario, ed Accademico Aletofilo, opera postuma, edizione quinta, Con l'aggionta della copia dell'estratto di detta opera Stampato nel Giornale de Letterati d'Italia, e con la copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici. Consacrata A. S. E. il Signor Antonio Francesco Farsetti, nobile veneto, e cavaglier. IN TRENTO MDCCXVII, Per Gianantonio Brunati, Con Licenza de' Sup. (viii hojas + 272 páginas.)
Esta “quinta edición” tenía la virtud de añadir un extracto de la propia obra, que había publicado el Giornale de Letterati d'Italia, para facilitar así a quienes mercasen tal versión poder hablar de la obra sin tener que pasar por el trámite de leérsela… a mayor gloria del mecenas Antonfrancesco (1675-1753), padre de Filippo Vincenzo (Venecia 1703-1774), de los Farsetti de toda la vida.
★ Es gratuita frivolidad afirmar que Gazola no existió salvo como pseudónimo de Gregorio Mayans
1892 «Nombres verdaderos: Mayans y Siscar (Gregorio). Seudónimos: Dr. Joseph Gazola Veronés. Vigilancio Cosmopolitano. Plácido Veranio. Pedro Valencia. Jerónimo Grayas. Blas Jover y Alcázar. Miguel Sánchez. Justo Vindicio.» «Seudónimo: Gazola Veronés, Joseph. Nombres verdaderos: Gregorio Mayans y Siscar, siglo 18.» (Maxiriarth [Eugenio Hartzenbusch Hiriart, 1840-1910], “Seudónimos españoles”, Revista Contemporánea, Madrid, 15 agosto 1892, pág. 238, y 30 agosto 1892, pág. 347.)
Alias Maxiriarth (un hijo de Hartzenbusch) se entretuvo en 1892 en ir ofreciendo en la Revista Contemporánea de Madrid unas relaciones de “nombres verdaderos” y de “seudónimos”. Así, se atrevió a pontificar entonces que “Joseph Gazola Veronés” era uno más de los varios pseudónimos utilizados por Gregorio Mayans y Siscar (“Dr. Joseph Gazola Veronés. Vigilancio Cosmopolitano. Plácido Veranio. Pedro Valencia. Jerónimo Grayas. Blas Jover y Alcázar. Miguel Sánchez. Justo Vindicio.”) y que el nombre verdadero de “Gazola Veronés, Joseph” era “Gregorio Mayans y Siscar, siglo 18”.
Pasaron doce años y decidió elevar a libro aquellos artículos: Unos cuantos seudónimos de escritores españoles con sus correspondientes nombres verdaderos, apuntes recogidos y coleccionados por Maxiriarth, en “edición corregida y aumentada” (Madrid 1904, 168 páginas). Allí puede leerse:
1904 «Gazola Veronés, Joseph.– Gregorio Mayans y Siscar en El Mundo engañado por los falsos médicos, Valencia, 1729.» (pág. 57.)
Lo más curioso es que un probo funcionario de la Biblioteca Nacional de España, creyente en lo que dice “el libro”, como buen entusiasta del ramo, en algún momento entre 1892 y el presente decidió dejar anónima prueba de su erudito saber y desprendida generosidad hacia lectores ahora usuarios, añadiendo una precisión a la ficha de la edición española de Gazola, afirmación gratuita que, no deja de sorprender, aún ofrece en 2026 tal institución en su catálogo digital, el que propaga nuevas mentirosas urbi et orbi con mayor eficiencia que arcaicos ficheros manuscritos, de manera que desde la cabecera del sistema bibliotecario español se asegura hoy con rotundidad que tal libro: “No se trata de una traducción: Josef Gazola es seudónimo de Gregorio Mayans y Siscar”.

Por cierto, en la magnífica edición digital de Gregorio Mayans (véase nuestra nota “Gregorio Mayans reducido a bytes”, El Catoblepas, septiembre 2002), publicada en cederrón por Digibis en 2002 y desde hace años disponible libremente en la red, aunque se ofrece la dedicatoria, la aprobación y la nota del anónimo traductor a la edición de Gazola de 1729, no incorporaron el propio texto de la magnífica traducción realizada por Mayans, cuando una versión española de esa altura, que tiene que recrear necesariamente el texto toscano del veronés, bien merecería haber sido incorporada en su momento a las obras completas del valenciano.
★ Algunas circunstancias de las ediciones en español de esta obra desde 1729
En la portada de la primera edición en español del libro El Mundo engañado de los falsos Médicos (viii hojas + 191 páginas) se dice que está publicado en Valladolid en 1729, aunque lo firma Antonio Bordazar (1672-1744, impresor de Valencia, hijo del también impresor valenciano Jaime Bordazar), a costa de Cristóbal Branchat, reputado mercader de libros de Valencia que operaba desde la Plaza de la Seo (de Valencia, que en Valladolid tienen Catedral y no Seo). Conocemos facsímil digital de dos ejemplares (procedente uno de la Universidad Complutense y el otro, con exlibris “Romero Martínez”, de la Universidad de California):
El Mundo engañado de los falsos Médicos. Discursos del Doct. Joseph Gazola, Veronés, Medico Cesareo, y Academista Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Con licencia: En Valladolid por Antonio Bordazar, año de 1729, a costa de Christoval Branchat, Mercader de Libros, en la Plaza de la Seo.
Esta edición, que es la que adoptamos como fuente del texto publicado por Filosofía en español, ofrece una dedicatoria sin firmar “A los médicos buenos”, una “Aprobación de Don Gregorio Mayans y Siscar, del Gremio, y Claustro de la Universidad de Valencia, y su Catedrático del Código de Justiniano”, fechada en Valencia el primero de marzo de 1729, donde puede leerse: “…cinco doctos Discursos, elegantemente traducidos, por quien con su modestia ha podido defraudar al público de la noticia de su nombre, pero no a sí propio de las merecidas alabanzas”, y una nota sin firma: “El traductor, a quien leyere”. Además figura un “Imprimatur, De Rius, Vic. Gen.” (Joseph de Rius, canónigo de la Catedral de Barcelona, actuaba entonces como Vicario General en Valencia), la “Suma de la licencia” despachada el 29 de abril de 1729 por Pedro Manuel de Contreras a “Antonio Bordazar, impresor, y vecino de Valencia”, y la tasa y la “Fe de erratas” despachadas en Madrid un mismo día, el 18 de junio de 1729, la primera por el escribano de cámara Pedro Manuel de Contreras, la segunda por el corrector Benito del Río Cao de Cordido.
Con fecha del mismo año 1729 se reimprime en Sevilla (iv hojas + 207 páginas). Conocemos facsímil digital de dos ejemplares (marcado uno con sello de la Universidad de Sevilla y el otro con sello del British Museum):
El Mundo engañado de los falsos Médicos. Discursos del doctor Joseph Gazola, Veronés, Medico Cesareo i Academista Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Con licencia reimpreso en Sevilla, año de 1729. A costa de Jacobo de Herve, Mercader de libros en frente de las gradas de la Santa Iglesia.
Sólo ofrece la dedicatoria “A los médicos buenos” y “El traductor a quien leyere” (respecto de la anterior han prescindido de la aprobación de Gregorio Mayans, del imprimatur, licencia, tasa y erratas).
Estos avisos de la Gaceta de Madrid se referirán más probablemente a la primera edición que a la reimpresión sevillana:
«Y otro libro nuevo: El Mundo engañado de los falsos Médicos, su Autor el Doctor Don Joseph Gazola, junto al Correo de Italia, en un Cuarto principal.» (Gaceta de Madrid, 23 de agosto de 1729, pág. 172.)
«Donde estas Gazetas se hallará […] El librito: El Mundo engañado por los falsos Médicos, Discursos del Doctor Joseph Gazola, traducido del Toscano.» (Gaceta de Madrid, 4 de noviembre de 1729, pág. 188.)
en proceso
1733 «Libro nuevo […] Otro: El Mundo engañado por los falsos Médicos, del Doctor Gazola: añadido por Pedro Mexía: en casa de Juan Pérez, frente a San Felipe.» (Gaceta de Madrid, 12 de mayo de 1733, pág. 76.)
En 1737 Gregorio Mayans, precisando como tercera la edición valenciana de 1733, decide reconocer y reivindicar su autoría como traductor –quizá por la edición que ahí prefiere ignorar, la publicada en Madrid un año antes, en 1732–: “Este pequeño libro, que se imprimió por segunda vez en Sevilla en 1730, ahora se imprime por tercera vez en Valencia. Fue traducido a la lengua española por Gregorio Majansius, a quien también se deben la Dedicatoria a los médicos, el Prefacio al lector y la Censura del libro”:
1737 «El Mundo engañado por los falsos Médicos, Discursos del Doct. Joseph Gazola Verones, Medico Cesareo, y Académico Aletofilo. Obra posthuma, traducida fielmente del Toscano. En Valencia por Ant. Bordazar, A. 1729, in 8. Hic libellus excusus iterum Hispali A. 1730. nunc tertium excuditur Valentiæ. In Hispanicam Linguam convertit Greg. Majansius, cujus etiam sunt Dedicatio ad Medicos, Præfatio ad Lectorem, & Libello censura.» (Gregorio Mayans y Ciscar, “VIII. Conversación sobre el Diario de los Literatos de España”, Diario de los literatos de España, julio-agosto 1737, tomo III, pág. 261-262.)
★ En 1735 publica Juan Luzac en Leiden el libro de Gazola traducido al neerlandés y al francés
De waereld door Onervarene of Schein-Doctoren bedrogen en de maniere, Om zich tegen hunne kwakzalvery te hoeden. Aangetoont in de vertoogen Nagelaten door J. GAZOLA In zyn Leven Keizerlyken Medicus &c. Door een Liefhebber uit het Italiaans Origineel in’t Nederduitsch overgezet, en met Aantekeningen verrykt. Te Leyden, By johannes luzac, mdccxxxv.
Preservatif contre la charlatanerie des faux medecins, Ouvrage posthume du Dr. J. GAZOLA, Traduit de l’Italien, Par Mr. A. F. D. D. C. Sicut Pisces capiuntur hamo, & ; sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur Homines in tempore malo. Eccles. IX, 12. A Leide. Chez Jean luzac, mdccxxxv.
1735 «Préservatif contre la Charlatanerie des faux Médecins, ouvrage posthume du Dr. J. Gazola, traduit de l'italien. 8.» (Bibliothèque raisonnée des ouvrages des savans de l'Europe, Pour les Mois d'Avril, Mai & Juin 1735, Amsterdam 1735, tomo 14, pag. 190.)
★ La décima edición en Venecia 1746
Existen ejemplares de la que se pregona décima edición impresos en Venecia con similar portada con fecha 1746 y 1747. Es la edición que ofrece un grabado de un personaje que, treinta años después de su muerte, dice representar a “Joseph Gazola”.
1747 “Il mondo ingannato da falsi Medici e disingannato, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola veronese, Medico Cesario, ed Accademico Aletofilo, opera postuma, edizione decima, Ed in questa ultima ediziones vi si è aggiunto il Discorso sesto sopra il cavar sangue, ed un trattato de Bagni, es Acque di Caldiero, e loro uso, con la copia dell'estratto di quest' opera, stampato nel Giornale de Letterati d'Italia, come pure la copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici. IN VENEZIA, MDCCXLVII, Per Antonio Perlini, Con Licenza de Superiori, e Privilegio.” Conocemos facsímil digital de dos ejemplares de esta edición, conservados respectivamente en la Biblioteca Nacional Vitorio Emanuel III de Napoles y en la Biblioteca Nacional Central de Florencia.
=1830 «También debo llamar la atención hacia el discurso apologético de Mr. Renard, en el que claramente da a entender ser uno de los colaboradores de Le-Roy. Sea el que se quiera el mérito literario de este Dr. siempre está subordinado a cierta pasión dominante, a la que por no faltar a mi propósito, me abstengo de dar nombre. Aquel amor nummi [afición a las pesetas] que con la modestia de un Gazola echa en cara a los Médicos, coje a tantos… tantos…» (“Continúa la impugnación del purgante de Le-Roy”, Diario de Badajoz del sábado 12 de junio de 1839, pág. 426.)
★ Los homeópatas se aprovechan de los malos médicos de Gazola pro domo sua
1866 «Pero nosotros debemos repetir con Domingo Sala, catedrático de la universidad de Pádua: la medicina debe ser llamada el arte de alucinar al mundo entero. El doctor José Gazola, Verones (tampoco había homeópatas en su tiempo), decía también: “Veréis enfermos dar vueltas en la cama aburridos de tantos brebajes asquerosos; a otros pasmados de las heridas de los vesicantes, y asados al fuego de las cantáridas; a unos cocidos y pasados vivos por alquitrán entre colchones y estufas; a otros que caminan para tísicos por su rígida inedia; y por último, reparad, como para consuelo de los moribundos, les procuran echar lastre de piedra cordial en polvos, que no pueden servir de alegrar otro corazón que el del boticario. En suma, tienen puesta su confianza en tan crueles homicidios, sin reparar en la infeliz experiencia de su daño, en tantos siglos como ha que la tienen los enfermos. Y es tal la ceguedad, que cuanto más asqueroso es al brebaje, cuanto más cruel la medicina, tanto más se persuaden que está recetado con acierto.” Hoy todavía hay muchas gentes de este paladar estragado, que forman nuestros prosélitos; pero el gusto se va refinando y se pasan con demasiada prontitud al bando de los anises. Cuando no había homeópatas, estas censuras de todos los siglos se desvirtuaban, porque todos los médicos eran iguales en terapéutica, sin más diferencia que el uno purgaba, el otro sangraba, el otro asaba, &c. &c.; pero los recursos eran igualmente asquerosos, molestos, nocivos e irracionales. Mas desde que vinieron los homeópatas, con su farmacia sencilla, limpia y azucarada, todos esos anatemas se dirigen exclusivamente contra nosotros. No nos quedaba más recurso que negar sus curaciones; pero los enfermos curados, muchos de ellos desahuciados por nosotros, nos desmienten todos los días; y por más que aseguramos a voz en grito que la homeopatía es el nihilismo médico, los enfermos se aferran en quererse tratar por esa terapéutica de la nada medicinal, bajo cuya influencia mágica se curan los condenados, dejándonos muy mal quistos a nosotros y a nuestra ciencia. El mismo Dr. Veronés, citado antes, dice: “¿qué otra cosa son esos récipes, sino letras de ejecución, notificadas cruelmente por los médicos, a pagar a letra vista de un supuesto remedio, cuando alojando media botica en un estómago sano hacen desembolsar antes de tiempo la vida al enfermo? La muerte no tendría tanto imperio en el mundo sino hubiese hecho alianza con la malicia y la ignorancia de los médicos.” Los homeópatas se han echado fuera de estas maldiciones con esas sutilezas escolásticas que han inventado para que se los diferencie de nosotros, que somos hoy, ni más ni menos, lo mismo que eran los médicos de antaño, contra los que se escribieron semejantes apologías. Reduzcamos los homeópatas a nuestro gremio, para que participen de esos piropos, y a fin de que llegue un día en que, olvidados los calificativos de homeópata y alópata, se nos llame a todos médicos a secas, y no sepa el vulgo por qué razón o motivo ellos curan pronto, mucho y bien, y nosotros causamos más daños que beneficios.» (Anastasio García López [1823-1897], “Cartas críticas. XVI. Ya no hay alópatas”, El Criterio Médico, Madrid, 10 de junio de 1866, págs. 262-263)
1883 «Sr. D. Francisco Garrido. Escorial, 20 de febrero de 1883. Muy señor mío y de toda mi consideración: Cuando el 4 de Noviembre del año próximo pasado llevé a su consulta a mi hija doña Cándida, debo confesar a Vd. que desesperaba de que tan pronto y tan radicalmente pudiera curarse de la AFECCIÓN NERVIOSA y DESARREGLOS DIGESTIVOS que padecía, cual, se ha curado y sin molestias de ningún género, merced a sus específicos y cuidados; porque esta enfermedad que viene a ser una lesión del sentimiento calificada por los médicos con el misterioso nombre de ENFERMEDAD DE LOS NERVIOS, debe derivar de una causa, que casi siempre escapa a las investigaciones y perspicacia de esos galenos, cuya celebridad se funda en la inocente credulidad de las multitudes ineducadas. No en vano decía el ilustre médico toscano, Dr. D. José Gazola, en su obra crítica El mundo engañado por los falsos médicos, publicada a últimos del siglo pasado, lo siguiente: “Si todos los que se llaman médicos, lo fueran verdaderamente, serían ministros de la Naturaleza y sería para nosotros menos molesta la enfermedad, porque ayudada la naturaleza oportunamente los males se corrigen mejor y el arte de curar queda a la gran altura que le corresponde.” Este juicio, formulado por una de las eminencias médicas de su tiempo, justifica y aquilata el que tantas veces ha emitido Vd. en la prensa sobre el mismo asunto, juicio que solo ha sido contestado con palabras vacías de sentido; por lo que la pasión y la maledicencia no han logrado sus interesados propósitos. Perdone Vd., Sr. Doctor, si para manifestarle mi admiración y gratitud por tan inmenso bien como hemos experimentado toda la familia, al curarse tan admirablemente mi amada hija, me haya permitido algunas digresiones, llevado del mejor deseo, aunque sin saberme expresar en términos científicos. Concluyo, señor Doctor, felicitándole de todo corazón y felicitándome también por este nuevo triunfo de su particular sistema, porque así queda probado una vez más ante los incrédulos e indiferentes, que Vd. sabe curar mejor que muchos y por ello se merece toda la atención, respeto y cariño, que verdaderamente le profesamos cuantos tenemos el gusto de conocerle. Autorizándole la publicación de esta carta y deseando hacer un bien a los que diariamente sufran sin encontrar remedio, en esa Corte, calle del Olivar, 56, doña Josefa Rodríguez, tía de la paciente, a donde permaneció los treinta primeros días de su curación, y en ésta, calle de Milaneses, 3 y 5, ofrecemos cuantos pormenores puedan necesitar para el mayor esclarecimiento de la verdad. Con tan grato motivo tiene el gusto de reiterarse de usted con la mayor consideración, su atento y S. S. Q. S. M. B., Antonio López.» (Carta inserta en anuncio a toda página de publicidad creativa del “Doctor Garrido” –Francisco Garrido Pardo, 1847-1904, doctor en Farmacia, propietario en Madrid entre 1873 y 1893 de la farmacia de la calle de la Luna, número 6, teléfono 111, donde despachaba medicinas alopáticas y homeopáticas, famoso por su agresiva e insistente presencia en la prensa mercenaria para inducir al público borrego a mercar sus drogas y medicamentos– en la contraportada de El Correo, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 4. = La Fe, periódico monárquico, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 4. = El Globo, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 3. = El Día, Madrid, lunes 19 marzo 1883, pág. 4.)
1881 «No es ocasión de exponer aquí punto por punto las polémicas del P. Feijóo: buena parte de la historia intelectual de España en los primeros años del siglo pasado se compendia en ellas. Su escepticismo médico, eco del que antes había defendido el Dr. Gazola, veronés, provocó las ásperas y por lo general desatentadas y pedestres impugnaciones de los Dres. Aquenza, Suárez de Rivera, Araujo, García Ros y Bonamich, y las amigables advertencias de Martín Martínez.» (Marcelino Menéndez Pelayo, “Algunas reflexiones acerca del padre Feijóo”, Revista Hispano-Americana, Madrid, 16 diciembre 1881, pág. 548.)
1866 «Efectivamente, amigo mío: si el arte de medicinar, como dice el doctor Gazola, es una purísima conjetura, ¿quién mejor que el paciente puede comprender los desconciertos que pasan en su interior, las circunstancias de su mala condición y las distintas fases de sus dolencias? ¿Quién mejor que el paciente puede interpretar los destinos de la naturaleza propia, con quien frecuentemente se explica en tantas y tan varias sensaciones? […] El estudiante del pio, doctor en hambre y bachiller en frío, P. T. E.» (“Reglas de higiene: un caso de consulta”, La Regeneración, diario católico, Madrid, miércoles 10 enero 1866, pág. 4.)
1882 «En la edición de Valencia del curioso libro del célebre veronés Gazola, (2. El mundo engañado por los falsos médicos, Valencia 1733) agrégase un curioso diálogo de los médicos, compuesto por el magnífico caballero Pedro Megía, vecino de Sevilla, en el cual cuéntase la plática que tuvo el marqués de Ferrara con su bufón, la cual pinta con vivísimos colores esto de que todos han de ser médicos, y por venir a cuento y ser excelente y curioso trozo literario, lo pondría yo a continuación si la índole de esta página permitiese al escritos algo más que brevísimas indicaciones respecto de los asuntos o temas de que trata. Parada y Santín.» (José Parada y Santín [1857-1923], “Todos médicos”, El Liberal, Madrid, lunes 9 octubre 1882, pág. 2.)
1897 «El ridículo lanzado en Francia sobre Brown-Séquard, después de que gastó dos veces la fortuna hecha en la clientela para mejor servir a la vida de los mismos que le zaherían; las exigencias pedantescamente técnicas del cliente lego, y las connivencias que el pseudo-compañerismo escuda, y las batallas que aniquilan al práctico civil de buena fe, todo eso es fructífero. Desde las alianzas del médico y el farmacéutico, hasta las exportaciones e importaciones de favores bajo el pabellón de la unión de la clase, influida por el más ávido y, en ocasiones, el menos científico; desde las cobardías del que cede al número de votos la vida del doliente que le llama, y no se atreve, como Josef Gazola (1. El mundo engañado por los falsos médicos, libro escrito hace siglos), a publicar las ruindades de la ciencia hasta después de morir el autor, olvidando que a la ciencia no le manchan las humanas miserias de algunos de sus intérpretes; desde las epidemias con pretextos médicos “de buen gobierno”, hasta los delitos de que habla un colaborador de Renzoldt, al tratar de la honradez sanitaria, y los negocios legales –alienistas, los abortos y envenenamientos disimulados– todo lo siniestro y novelescamente criminal, en fin, es un elemento productor de mejoras.» (Dr. F. García Díaz, “Cómo influye la selección negativa en el adelanto médico?”, La Oceanía Española, Manila, jueves 18 de noviembre de 1897, pág. 2.)
Gazola (José) Enthusiasmos medicos, politicos y astrológicos, del grande Archisoplon De Las Estrellas, Calculado al Meridiano desta Real Corte. Volumen Pequeño, Mas muy curioso... Va dividido en dos Partes: una Astrologica, y otra Medica. Madrid, 1690, 8.º, frontis grabado. 100966
Un ejemplar en tafilete de la época, con las armas de la reina Ana, esposa de Carlos II, 10 libras 10 chelines Maggs Bros, 1923.
El autor es italiano. Por eso a veces figura Joseph Cazola, Veronės.
– El mundo engañado por los falsos medicos. Trad del toscano por Gregorio Mayans y Siscar. Valencia, por Antonio Bordazar, 1729, 8.º 100967
– Idem. Sevilla, J. Hervé, 1729, 8.º, 4 h. 206 p. 1 h. 100968
Se citan otras ediciones de Valladolid, 1729, 8.º, y Madrid, 1729, 8.º La de Madrid, Marín (1732), 8.º 60 pts. Barbazán, 1951.
– Idem. Obra postuma. Trad. fielmente del Toscano. En Madrid: En la Oficina de Ant. Marín. Se hallará en su Casa, a la entrada de la Calle de Jesus María, frente a la portería de la Merced; y en la librería de Juan de Moya, frente de S. Phelipe el Real (1732), 8.º, 8 hojas, 191 páginas. 100969
– Idem. Reimpresa y añadida con un Dialogo del Magnífico Cavallero Pero Megia. En Valencia, por Antonio Balle, Año 1733, 8.º, 8 h. 255 p. 200 pts. Peiró, 1951. 100970
– Idem. Zaragoza, por Cristobal Branchat, mercader de libros en la plaza de la Seo, 1738, 8.º 100971
– Idem. Con el Dialogo de los Medicos por Pedro Megia. En Valencia: Por Salvador Fauli, Mercader de Libros. Año M.DCC.LXV. (1765), 8.º, 10 h. 251 p. 1 h. 50 pts., 1948. 100972
– Idem. Corregida y añadida en esta impresion. Valencia, Salvador Fauli, 1788, 12.º, 258 p. 1 h. 40 pesetas en 1947. 100973
(Antonio Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, segunda edición, Barcelona 1953, tomo sexto, página 150.)
★ Textos de José Gazola en Filosofía en español
1729 El Mundo engañado de los falsos Médicos, Valladolid 1729.