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Muchos concurrentes piden con gran insistencia que hable D. Juan [sic] Antonio Primo de Rivera, a lo cual éste se niega cortésmente; pero, en vista de que los requerimientos son tan apremiantes y repetidos, se dirige al público y ptronuncia las siguientes palabras:
«Muchas gracias; pero ya nuestro jefe lo ha dicho todo, y lo ha dicho admirablemente.
Ahora, que esta tarde nos veremos y diremos, no cuatro palabras, sino muchas más, que es mucho lo que hay que decir.» (Grandes y prolongados aplausos.)
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