Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS
Tomo 3 ❦ Capítulo I: 6
6. Desarrollo del materialismo dialéctico e histórico en la lucha contra el proudhonismo (“Miseria de la filosofía”).
Al argumentar la misión histórica del proletariado, destacando así a la clase obrera de entre las demás clases trabajadoras y explotadas, Marx y Engels planteaban, en relación con ello, el problema de la diferencia sustancial y cualitativa de la ideología proletaria respecto de la ideología pequeñoburguesa, que fluctúa entre la burguesía y el proletariado. Tenían en gran estima el espíritu democrático revolucionario de las masas trabajadoras no proletarias, pero luchaban contra aquellos ideólogos pequeñoburgueses que, reflejando el lado conservador del pequeño productor, mantenían, en el fondo, una ideología burguesa envuelta en un ropaje seudosocialista. Desde estas posiciones, los fundadores del marxismo mantuvieron su lucha ideológica contra el “verdadero socialismo”, pequeñoburgués. Estas mismas posiciones teóricas y políticas determinaban la necesidad de salir a la palestra contra una corriente ideológica influyente y peligrosa para la clase obrera, como era el proudhonismo, en las ideas del cual trataban de apoyarse los “verdaderos socialistas” alemanes.
Proudhon, socialista francés de orientación pequeñoburguesa, había publicado en 1840 ¿Qué es la propiedad? De esta obra dice Marx que “es indudablemente la mejor. Hace época, si no por la novedad de su contenido, al menos por la forma nueva y audaz de hablar de lo viejo”.99 Proudhon ataca a la propiedad capitalista. de la que dice que es un robo, mas ello no obsta para que idealizase la pequeña propiedad privada.
Durante su estancia en París. en 1844-1845, Marx se relacionó con Proudhon y trató de encauzarlo hacia la lucha revolucionaria contra el capitalismo. No obstante, Proudhon evolucionó hacia la derecha, defendiendo la vía pacífica de la reforma de la sociedad burguesa mediante el intercambio directo (sin intervención de dinero) de los productos entre los productores. En 1846 apareció su libro Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, en el que predicaba el anarquismo y se declaraba adversario del comunismo, del movimiento obrero, de la lucha política y del Estado. Se imponía el trabajo de desenmascarar las reaccionarias concepciones anarquistas de Proudhon, a fin de educar en un espíritu revolucionario al proletariado y de liberarle de la influencia de la ideología burguesa. Esta tarea la cumplió Marx en su libro Miseria de la filosofía. Respuesta a la “Filosofía de la miseria” del señor Proudhon (1847).
La Miseria de la filosofía es, según V. I. Lenin, la primera obra madura del socialismo científico. En sus anteriores trabajos, Marx y Engels [61] habían sometido ya a crítica la economía política burguesa, que trataba de perpetuar la propiedad privada, el intercambio de mercancías y la ley del valor como un principio supuestamente natural, racional y justo de cambio entre los hombres de los productos de su actividad. En Miseria de la filosofía, Marx critica las concepciones económicas pequeñoburguesas de Proudhon acerca de la producción capitalista, la interpretación idealista y utópica que él hace de la ley capitalista del valor. Proudhon afirmaba que los artículos producidos por los hombres se convierten en mercancías y son intercambiados porque así lo acuerdan los hombres, que tienen necesidades muy diversas y que por eso producen distintos objetos. En vez de atribuir la diversidad de las necesidades humanas al desarrollo, en el proceso de la producción, de la división social del trabajo, Proudhon deduce la división del trabajo de la diversidad de las necesidades humanas, Con ello pone cabeza abajo todo el proceso de la vida social: el hombre de la sociedad burguesa es para él el “hombre natural”, el intercambio de mercancías no lo concibe como una forma históricamente pasajera de las relaciones sociales, sino como la realización de principios eternos derivados de la razón humana. Pero en la sociedad burguesa, donde impera el intercambio de mercancías, el hecho fundamental es –y esto no podía por menos de verlo Proudhon– la miseria de los trabajadores. Según su teoría, esta miseria no tiene nada que ver con la ley del valor, es únicamente consecuencia de la aplicación “irracional” de esta ley en la sociedad burguesa. Propone establecer una ley “verdadera” y justa del valor, que él denomina valor “constituido”. Cada productor ha de recibir a cambio del producto de diez horas de trabajo, supongamos, cualquier otro producto que contenga la misma cantidad de trabajo. Proudhon no tiene de hecho en cuenta la relación entre el trabajo complejo y simple, calificado y no calificado. Marx hace ver cómo el “valor constituido” de Proudhon no es sino la interpretación utópica de la misma ley del valor que impera bajo el capitalismo.
Proudhon aspiraba a perpetuar la pequeña producción mercantil, de la que espontáneamente surge el capitalismo. No comprendía que éste aparece históricamente sobre la base de la pequeña producción mercantil, y que el intercambio de mercancías según su valor, en las condiciones propias de la sociedad burguesa, comprende la apropiación de la plusvalía por los capitalistas.
Sintetizando la crítica que Marx hace de Proudhon, V. I. Lenin escribía: “La idea de Proudhon no consiste en destruir el capitalismo y su base, la producción de mercancías, sino en depurar esta base de abusos, de excrecencias, etc.; no en destruir el intercambio y el valor de cambio, sino, al contrario, en “constituirlo”, en hacerlo universal, absoluto, justo, desprovisto de fluctuaciones, de crisis y de abusos.”100
De la crítica de la utopía económica de Proudhon, Marx pasa al análisis crítico de su metodología, demostrando que el método proudhoniano de investigación es el método hegeliano mal digerido, desprovisto de la “médula racional” que en él se contenía. Marx estima también aquí críticamente [62] la dialéctica hegeliana, a la vez que expone su propio método: la dialéctica materialista.
El punto teórico del que Proudhon arranca es el sistema de categorías económicas elaboradas por la economía política clásica. ¿Qué relación guardan estas categorías económicas con la realidad objetiva del proceso económico? La respuesta que da a esta pregunta es típicamente idealista: las relaciones económicas son la aplicación, la encarnación de categorías económicas que de siempre se encuentran en la razón humana y de las que el hombre adquiere conciencia gracias a la necesidad del cambio. Proudhon no advierte que las categorías en cuestión son categorías de la economía capitalista; en el mejor de los casos, pueden ser únicamente un reflejo de procesos que trascurren objetivamente. Al perpetuar las categorías económicas de la sociedad burguesa, convierte la historia de la sociedad en la historia del descubrimiento y encarnación de las ideas eternas e inmutables de la razón impersonal de la humanidad. La miseria de los trabajadores y el mal social en general los atribuye a la falta de correspondencia entre las previsiones ideales y la realización práctica, terrena, de las mismas, o sea a la falta de debido cumplimiento de los buenos propósitos. La historia adquiere así un carácter teológico. La división del trabajo, las máquinas, la competencia, el monopolio, los impuestos, el balance comercial, la propiedad: tales son, según Proudhon, las fases fundamentales en que se realiza la idea absoluta de la justicia impuesta en la razón humana. Cada uno de esos fenómenos tiene su lado positivo y negativo. Para neutralizar este último, por ejemplo, la competencia ha de ser completada con el monopolio, mientras que para destruir los lados malos del monopolio se necesitan los impuestos, y así sucesivamente. Proudhon, según hace ver Marx, no comprendía en absoluto la naturaleza dialéctica de la contradicción como fuente del desarrollo, no comprendía que los contrarios están unidos entre sí y se condicionan recíprocamente.
“Se imagina –escribe Marx– que la división del trabajo, el crédito, la fábrica, en suma, todas las relaciones económicas han sido inventadas únicamente en beneficio de la igualdad, y sin embargo han terminado siempre por volverse contra ella. Del hecho de que la historia y la ficción del señor Proudhon se contradigan a cada paso, él deduce que en esto hay una contradicción.”101
Proudhon no veía que en las contradicciones reales de la sociedad capitalista es imposible destruir sólo el lado “malo” conservando el “bueno”. Bajo el capitalismo, la riqueza es engendrada por la explotación de los proletarios, de los desposeídos, y la abundancia por la escasez, de la misma manera que la riqueza, en su forma capitalista, engendra inevitablemente la miseria. Por consiguiente, es imposible acabar con la miseria si no se acaba con la sociedad capitalista. La propuesta de Proudhon, en el sentido de destruir el lado “malo” del capitalismo, no es más que filantropía pequeñoburguesa. Así, pues, la metodología de Proudhon tiende a velar la lucha de los contrarios, a conciliar las contradicciones de clase en la sociedad burguesa. [63]
Proudhon, indica Marx, no ve en el proletariado más que la miseria (las privaciones), sin advertir en él a la clase revolucionaria, y rechaza la lucha de clase del proletariado y la revolución socialista. Marx, en cambio, al elaborar la dialéctica materialista, concentra su atención en la tarea de fundamentar la tesis de que las contradicciones en el seno de la sociedad antagónica son irreconciliables, de que para resolver estas contradicciones es necesario recurrir a la revolución socialista. Sólo con el triunfo del socialismo las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Esta tesis de Marx no sólo nos muestra los vínculos de las revoluciones sociales con el desarrollo antagónico de la sociedad; también profundiza el problema filosófico de las contradicciones antagónicas que Marx había planteado ya en 1843, en relación con la crítica de Hegel, y luego en La Sagrada Familia, al examinar las contradicciones existentes entre el proletariado y la burguesía.
La obra de Marx Miseria de la filosofía desempeñó un importante papel en el viraje radical que imprimieron a la economía política los fundadores del comunismo científico. En ella se pone al descubierto el carácter burgués de la doctrina de los clásicos de la economía política inglesa y se formulan los principios iniciales de la economía política del proletariado.
Frente a los intentos de los ideólogos burgueses de perpetuar el modo capitalista de producción, Marx demuestra que la sociedad burguesa es una forma de sociedad históricamente transitoria, que la historia de la humanidad es un proceso sujeto a leyes en el que el desarrollo de las fuerzas productivas condiciona el desplazamiento de unas relaciones de producción por otras.
Una brillante característica de la dialéctica del desarrollo social es la que Marx nos ofrece en la tesis siguiente: “Las relaciones sociales están íntimamente vinculadas a las fuerzas productivas. Al adquirir nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian de modo de producción, y al cambiar el modo de producción, la manera de ganarse la vida, cambian todas sus relaciones sociales. El molino movido a brazo nos da la sociedad de los señores feudales; el molino de vapor, la sociedad de los capitalistas industriales.
Los hombres, al establecer las relaciones sociales con arreglo al desarrollo de su producción material, crean también los principios, las ideas y las categorías conforme a sus relaciones sociales.
Por tanto, estas ideas, estas categorías, son tan poco eternas como las relaciones a las que sirven de expresión. Son productos históricos y transitorios.
Existe un movimiento continuo de crecimiento de las fuerzas productivas, de destrucción de las relaciones sociales, de formación de las ideas; lo único inmutable es la abstracción del movimiento: mors inmortalis.”102
Marx pone de relieve el carácter antagónico del progreso en las condiciones propias del capitalismo y de la sociedad de clases en general, e investiga las condiciones objetivas para la supresión de los antagonismos sociales. “Desde el principio mismo de la civilización –indica– la producción [64] comienza a basarse en el antagonismo de los rangos, de los estamentos, de las clases, y, por último, en el antagonismo entre el trabajo acumulado y el trabajo directo. Sin antagonismo no hay progreso. Tal es la ley a la que se ha subordinado hasta nuestros días la civilización. Las fuerzas productivas se han desarrollado, hasta el presente, gracias a este régimen del antagonismo de las clases.”103
La dialéctica materialista, que Marx aplica brillantemente al análisis del proceso histórico-social, le lleva a la conclusión de que justamente el desarrollo antagónico de las fuerzas productivas es lo que origina la necesidad histórica de eliminar las relaciones antagónicas de producción, así como la única fuerza social capaz de llevar a cabo esta tarea histórica.
Frente a la dialéctica idealista, que en Miseria de la filosofía es sometida a una razonada crítica, Marx expone las bases científicas de su dialéctica materialista. Al explicar la esencia de la concepción materialista dialéctica de la realidad, Marx muestra que la dialéctica es orgánicamente hostil a la arbitraria manipulación subjetiva con los conceptos. El movimiento lógico de éstos ha de reproducir y reflejar el proceso real objeto de estudio. En el lugar del autodesarrollo de los conceptos, Marx coloca el estudio de las leyes internas de desarrollo de los fenómenos con existencia objetiva. Rechaza la elevación idealista a categoría absoluta del proceso lógico, que conduce inevitablemente al reconocimiento de la idea absoluta, a la reducción de todos los objetos y fenómenos a categorías lógicas, y escribe: “... Todo lo existente, cuanto vive sobre la tierra y bajo el agua, puede, a fuerza de abstracción, ser reducido a una categoría lógica... todo el mundo real puede hundirse en el mundo de las abstracciones, en el mundo de las categorías lógicas...”104
Marx se burla de las escapatorias idealistas a que recurren los hegelianos; explica que las categorías científicas, a diferencia de las abstracciones idealistas, son un reflejo de las cosas y los fenómenos del mundo exterior objetivo. Y esto, indica, se refiere también directa y abiertamente a las categorías económicas: estas abstracciones no son ni eternas ni inmutables; no preceden a las relaciones sociales y, siendo como son mera expresión teórica de éstas, son tan perecederas como las propias relaciones. En ello, según Marx, halla expresión la dialéctica real de los conceptos, del pensar, que se encuentra condicionada por la dialéctica objetiva de la realidad material.
Miseria de la filosofía revela con toda evidencia el formidable valor del enfoque dialéctico de los fenómenos, que nos permite conocerlos no como dados de una vez para siempre, inmutables y eternos, sino como resultado del desarrollo anterior y como punto de partida del desarrollo subsiguiente. En la lucha contra el proudhonismo, Marx amplía las bases del socialismo científico, de la economía política y del materialismo dialéctico e histórico. [65]
{99} C. Marx y F. Engels, Correspondencia, trad. esp., pág. 119, Ed. Cartago, Buenos Aires, 1957.
{100} V. I. Lenin, Notas criticas sobre la cuestión nacional. En Obras completas, ed. rusa, t. 20, pág. 17.
{101} C. Marx, Miseria de la filosofía. Respuesta a la “Filosofía de la miseria” del señor Proudhon, trad. esp., pág. 112, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú.
{102} C. Marx, Miseria de la filosofía, ed. cit., págs. 102-103.
{103} C. Marx, Miseria de la filosofía, ed. cit., pág. 56.
{104} Ibídem, pág. 99.