Filosofía en español 
Filosofía en español

Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSSHistoria de la Filosofía, México 1962


Tomo 3 ❦ Capítulo I: 7

7. El Manifiesto del Partido Comunista, documento programático de las concepciones marxistas.

En 1843-1814, cuando preparaban la creación del partido comunista del proletariado, Marx y Engels fijaron su atención en la Liga de los Justos, organización de obreros alemanes emigrados cuyo centro dirigente se encontraba en Londres. En 1843, Engels conoció en esta ciudad a los líderes de la Liga: K. Schapper, H. Bauer y H. Moll. Marx, que llega a París a fines de 1843, mantenía también contactos personales con sus dirigentes, y en particular con H. Ewerbeck, que se hallaba a la cabeza de las comunidades de la Liga de los Justos en la capital de Francia. Marx y Engels realizaron grandes esfuerzos para convertir esta Liga, que se dedicaba a la propaganda de las ideas del socialismo utópico, en una organización revolucionaria obrera de clase.

“… Nosotros –había de decir más tarde Marx– lanzamos una serie de folletos, en parte impresos y en parte litografiados, en los que se hacía una crítica despiadada de la mezcla de socialismo o comunismo franco-inglés y de filosofía alemana que entonces era la doctrina secreta de la Liga; en vez de esa mezcla proponíamos el estudio de la estructura económica de la sociedad burguesa como única base teórica firme, y finalmente, en forma asequible, explicábamos que se trataba no de dar vida a ningún sistema utópico, sino de la participación consciente en el proceso histórico, que se operaba ante nuestros ojos, de transformación revolucionaria de la sociedad.”105

Bajo la influencia de los fundadores del marxismo, los miembros avanzados de la Liga de los Justos van superando sus utópicas concepciones pequeñoburguesas.

De conformidad con Marx y Engels, la Liga de los Justos celebró en el verano de 1847, en Londres, un congreso al que Engels asistió como delegado de las comunidades de París. El Congreso acordó una reorganización de la Liga, renunció a su utópica divisa pequeñoburguesa –“Todos los hombres son hermanos”– y la sustituyó con la consigna revolucionaria proclamada por los fundadores del marxismo: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”

Así nació la Liga de los Comunistas. En ese mismo Congreso fueron aprobados unos nuevos estatutos, que habían sido redactados fundamentalmente por Marx y Engels. Los estatutos proclamaban como tareas de la Liga el derrocamiento revolucionario de la burguesía, el establecimiento del poder de la clase obrera y la creación de la sociedad comunista sin clases.

El segundo Congreso de la Liga de los Comunistas, reunido a fines de noviembre y principios de diciembre de 1847, encargó a Marx y Engels que redactasen el programa del Partido Comunista.

La primera variante de este programa fueron los Principios del comunismo, escritos por Engels en forma de preguntas y respuestas. En [66] ellos, Engels hace una definición materialista de la teoría comunista, a la que caracteriza como “doctrina de las condiciones de emancipación del proletariado”. A continuación explica el origen histórico del proletariado y su diferencia de las clases oprimidas que le precedieron, de los esclavos y siervos, y también de la pequeña burguesía. Por cuanto las contradicciones de la sociedad capitalista ostentan un carácter antagónico. irreductible, Engels llega a la conclusión de la necesidad del derrocamiento revolucionario del capitalismo.

En Principios del comunismo, F. Engels formula la tesis, atendidas las condiciones históricas existentes a mediados del siglo XIX, de que la revolución proletaria no puede triunfar en un solo país; esto era completamente justo en la época del capitalismo premonopolista, pues en ese tiempo el capitalismo se desarrollaba aún, en su conjunto, en linea ascendente, y no existía la desigualdad del desarrollo capitalista que posteriormente, bajo el imperialismo, iba a hacer posible la ruptura de la cadena del capitalismo en varios países, e incluso en uno solo.

En Principios del comunismo se plantea el problema del derrocamiento de la burguesía y de la conquista de la dictadura del proletariado. Esta obra era uno de los trabajos preparatorios del Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Marx y Engels y adoptado por la Liga de los Comunistas como programa del partido.

El Manifiesto del Partido Comunista (1848) resume todo el proceso de formación del marxismo y expone las tesis fundamentales de esta doctrina, que es la concepción científica del mundo del Partido Comunista. Esta obra clásica constituye un brillante ejemplo de crítica revolucionaria del capitalismo, de la ideología burguesa y de las distintas formas del socialismo utópico.

Una idea de trascendental importancia expuesta en el Manifiesto del Partido Comunista es la de la dictadura del proletariado, si bien el concepto mismo de “dictadura del proletariado” fue formulado por Marx más tarde, en 1852, en una carta a J. Weydemeyer. La lucha de clases, según la doctrina de Marx y Engels, constituye la fuerza motriz de la sociedad basada en la propiedad privada; es la lucha entre las clases dominantes, explotadoras, y las clases oprimidas y explotadas. Las revoluciones sociales son la culminación lógica de esta lucha entre las clases fundamentales de formaciones sociales históricamente determinadas. Si la revolución social de la burguesía derribó la dominación de los señores feudales, la revolución social del proletariado, al derribar a la burguesía, conduce con fuerza de ley a la dictadura de la clase obrera.

La idea de la lucha de clases, según indica V. I. Lenin, es el hilo más importante que nos guía en la comprensión del proceso histórico; gracias a esta idea, la historia de la sociedad fue comprendida por primera vez no como una acumulación casual de acontecimientos condicionados por el libre arbitrio de personajes eminentes, sino como un proceso sujeto a leyes, en el que lo más esencial es el movimiento de emancipación de los oprimidos y explotados.

¿Cómo se explica la existencia de clases opuestas, la dominación de unas clases sobre otras? ¿Qué es lo que hace posible la supresión de las clases y la creación de la sociedad comunista, sin clases? A estas preguntas [67] Marx y Engels dan una respuesta científica cuando analizan las leyes de desarrollo de la producción material, revelan las relaciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y subrayan la necesidad económica de la transformación comunista de la sociedad. La burguesía ha creado unas fuerzas productivas más poderosas que todas las clases dominantes anteriores juntas. Sin embargo, en el curso del desarrollo del modo capitalista de producción, la burguesía se convierte en un obstáculo para el nuevo progreso de las fuerzas productivas. Estas últimas, en escala cada vez mayor, entran en conflicto con las relaciones de producción capitalista, como lo testimonian las crisis económicas. De este modo, el propio desarrollo de la producción social condena al capitalismo a la desaparición, de la misma manera que anteriormente ese desarrollo condujo a la destrucción de la sociedad feudal.

La burguesía ha gestado a sus propios sepultureros. “La burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha engendrado también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios.”106 La lucha de clase del proletariado contra la burguesía, inevitablemente, “se transforma en una revolución abierta”.107

Al caracterizar las tareas fundamentales de la revolución proletaria, el Manifiesto del Partido Comunista señala que la clase obrera utiliza su dominación política para la confiscación de los medios de producción pertenecientes a la gran burguesía, para la centralización de todos los instrumentos de producción en manos del Estado y el más rápido desarrollo de las fuerzas productivas.

El término “dictadura del proletariado” no se utiliza aún en el Manifiesto del Partido Comunista; no obstante, su contenido es expuesto por Marx y Engels con una claridad clásica. “Aquí vemos –indica Lenin– la formulación de una de las ideas más nobles e importantes del marxismo en el problema del Estado, como es la idea de la “dictadura del proletariado...”108

A la fundamentación de la idea de la dictadura del proletariado había precedido el estudio del problema de la misión histórica del proletariado como fuerza llamada a destruir la sociedad burguesa, trabajo que Marx llevó a cabo en 1844. Pero entonces Marx no había dicho todavía que el proletariado únicamente podría realizar su misión histórica gracias al establecimiento de su dominación política, de su propio poder. La viva participación posterior en la lucha de los obreros alemanes, ingleses y franceses contra la burguesía y el estudio de las leyes de la lucha de clases y de las revoluciones sociales, lleva a los fundadores del marxismo a la conclusión de que es necesario establecer el poder proletario como fundamental condición política de la transformación socialista de la sociedad.

Marx y Engels destacaban al proletariado de entre las masas oprimidas y explotadas como una clase específica, que es producto de la gran producción capitalista y portadora del modo socialista de producción, [68] como la clase a la cual pertenece el futuro. Al señalar la diferencia cualitativa que hay entre la clase obrera y las masas trabajadoras pequeñoburguesas, explotadas y oprimidas por el capitalismo, Marx y Engels superaban la oposición abstracta entre desposeídos y posesores, entre pobres y ricos, la reivindicación abstracta del “poder del pueblo”, propia de los demócratas revolucionarios.

El Manifiesto del Partido Comunista explica la peculiaridad cualitativa de la lucha que el proletariado sostiene por su emancipación y sus tareas histórico-universales, con lo que da base teórica a la necesidad de crear y robustecer el Partido Comunista proletario. Al poner de relieve los vínculos irrompibles de la vanguardia comunista –el partido del proletariado– con toda la clase, Marx y Engels hacen ver que las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios imaginados e inventados por unos u otros doctrinarios, por “renovadores” del mundo como eran los utopistas. La teoría revolucionaria del Partido Comunista no es sino la expresión teórica general del proceso histórico, que se desenvuelve objetivamente. de la lucha, que tiene lugar en la realidad, del proletariado contra la burguesía. Por ello, los comunistas no tienen intereses que no coincidan con los intereses sustanciales del proletariado de todos los países. “Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de este movimiento.”109 La superioridad de los comunistas reside en que, pertrechados como están con la teoría revolucionaria científica, tienen noción clara de las condiciones, de la marcha histórica y de los resultados sociales del movimiento obrero. A la vez que señalan la revolución comunista y la construcción de la sociedad comunista como meta final del movimiento obrero, Marx y Engels consideran al proletariado como al luchador más consecuente por la democracia. El Manifiesto del Partido Comunista se opone a la concepción sectaria de las tareas de clase del proletariado y subraya que los comunistas “apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el estado de cosas social y político existente... los comunistas trabajan en todas partes por” la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países”.110

El Manifiesto del Partido Comunista hace una crítica implacable y dura de todos los soportes de la sociedad burguesa: de la propiedad burguesa, del Estado burgués, de la moral burguesa, de la religión, de toda la ideología burguesa. El burgués ve la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción como la destrucción de la personalidad, de la libertad y la independencia del individuo. El Manifiesto desenmascara la identificación burguesa de la propiedad con la propiedad capitalista, del burgués con el individuo en general y de la libertad con la libertad de explotación.

Los ideólogos burgueses alzan el grito con sus afirmaciones de que la supresión de la propiedad privada supondrá el cese de toda actividad y el advenimiento de una universal desidia. “Si así fuese –observan irónicamente [69] Marx y Engels–, hace ya mucho que la sociedad burguesa habría sucumbido a manos de la holgazanería, puesto que en ella los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan.”111

El Manifiesto del Partido Comunista desenmascara la hipocresía de las frases burguesas sobre la familia, el matrimonio, la patria y la nación. Complemento de la familia y el matrimonio burgueses es la prostitución. El Estado burgués es una cárcel para los trabajadores, y sólo en la lucha contra la burguesía, al derribarla y establecer su dominación política adquiere el proletario una patria realmente suya. El proletariado es nacional, pero de ningún modo en el sentido en que lo es la burguesía, imbuida de la ideología del nacionalismo, sino en el sentido de que primeramente ha de organizarse en escala nacional, en el marco de la nación, como clase dominante, y poner fin a la explotación de las clases y, con ella, a la opresión nacional. El internacionalismo es la bandera ideológica del proletariado, puesto que los obreros de todos los países tienen la misma meta en su lucha contra el capitalismo.

Marx y Engels desenmascaran las bases de la ideología burguesa y revelan el verdadero origen de clase de las frases burguesas acerca de la libertad, de los derechos cívicos, etc.

“Vuestras ideas –dicen los fundadores del marxismo a los ideólogos burgueses– son en sí mismas producto de las relaciones burguesas de producción y de propiedad, como vuestro derecho no es más que la voluntad de vuestra clase, erigida en ley; voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales de existencia de vuestra clase.”112

El Manifiesto del Partido Comunista es una exposición de la concepción materialista dialéctica de la vida social, que demuestra el formidable significado revolucionario que tiene la aplicación del materialismo dialéctico al estudio del proceso histórico. Los fundadores del marxismo ponen de relieve la dialéctica del desarrollo del capitalismo, que prepara las premisas de su inevitable desaparición. El examen de los fenómenos de la vida social en sus relaciones recíprocas e interdependencia, en su movimiento, cambio y su transformación revolucionaria sobre la base de la lucha de los contrarios; la concepción materialista de la conciencia social como reflejo de la vida social: todo esto era un enorme paso hacia adelante en el desarrollo creador de la ciencia filosófica.

En el proceso de elaboración de la concepción materialista de la historia, Marx y Engels argumentan teóricamente la tesis de la diferencia cualitativa radical que existe entre la ideología científica del proletariado y todas las demás ideologías que le precedieron. Puesto que la explotación de una parte de la sociedad por otra es un hecho común a todas las formaciones económico-sociales antagónicas del pasado, “no es asombroso que la conciencia social de todas las edades, a despecho de toda divergencia y de toda diversidad, se haya movido siempre dentro de ciertas formas comunes, dentro de unas formas –formas de la' conciencia– que no desaparecerán completamente más que con la desaparición definitiva de los antagonismos de clase. [70]

La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales; nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales.”113

El Manifiesto del Partido Comunista opone decididamente el socialismo proletario científico a todas las formas no científicas del socialismo, de tiempos anteriores y de la época en que el Manifiesto vio la luz, sometiendo a crítica el socialismo feudal y cristiano, que trataban de llevar atrás, al sistema feudal del medievo, que querían volver atrás la rueda de la historia; al socialismo burgués, que perpetúa e idealiza la sociedad capitalista; al socialismo pequeñoburgués, que idealiza la economía mercantil simple y la presenta como realización del socialismo. Este análisis de las diversas formas históricas del socialismo utópico, de su contenido objetivo y de sus fuentes económico-sociales, es un brillante modelo de interpretación materialista de la historia, en particular de la historia de las ideologías. Al señalar el significado histórico de los sistemas del *socialismo crítico-utópico” (Saint-Simon, Fourier, Owen), que aparecen en “el período inicial, embrionario, de la lucha entre el proletariado y la burguesía”, Marx y Engels señalan: “Si en muchos aspectos esos sistemas eran revolucionarios, las sectas formadas por sus discípulos son siempre reaccionarias.”114 En cuanto se refiere al comunismo revolucionario utópico (Babeuf, Buonarroti, Dézamy), que se hacía eco de los primeros impulsos del proletariado hacia una transformación radical de la sociedad, con su prédica del ascetismo y de la nivelación universales reflejaba la falta de madurez y el escaso desarrollo del proletariado, la ausencia de premisas materiales para su emancipación. Sólo el desarrollo posterior del capitalismo y de la lucha del proletariado por su liberación hizo posible la creación del comunismo científico, del que la obra de Marx y Engels era el manifiesto.

El Manifiesto del Partido Comunista, como todas las obras de Marx, Engels y Lenin, es un arma ideológica del proletariado eternamente viva y combativa.




{105} C. Marx, El señor Vogt. C. Marx y F. Engels, Obras completas, ed. rusa, t. XII, parte I, Moscú, 1935, págs. 302-303.

{106} C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista. Obras escogidas, en dos tomos, trad. esp., t. I, pág. 430, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1951.

{107} Ibídem, pág. 33.

{108} V. I. Lenin, El Estado y la revolución. Obras completas, t. 25, pág. 374.

{109} C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, ed. cit., pág. 51.

{110} Ibídem, pág. 52.

{111} C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, ed. cit., pág. 37.

{112} Ibídem.

{113} C. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, ed. cit., pág. 40.

{114} Ibídem, pág. 50.