Filosofía en español 
Filosofía en español

Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSSHistoria de la Filosofía, México 1962


Tomo 3 ❦ Capítulo VI

El pensamiento filosófico y sociológico de Inglaterra en el periodo del capitalismo premonopolista (Segunda mitad del siglo XIX)

A mediados del siglo XIX y durante su segunda mitad el capitalismo sigue desarrollándose en Inglaterra en línea ascendente. A lo largo del tercer cuarto de este siglo, al no encontrar una competencia seria en la industria ni en el comercio, el capitalismo inglés impera en el mercado mundial.

El poderío marítimo y colonial de la Gran Bretaña alcanza en este tiempo su punto culminante. La burguesía recoge los frutos de la expansión económica y de la expoliación colonial. Los restos de la anterior aristocracia, que en su mayoría se incorporan al ámbito de los negocios capitalistas, se ven políticamente subordinados a la burguesía industrial. Los círculos dominantes de la burguesía inglesa contaban entonces en su arsenal con la ideología del liberalismo burgués, cuyas características eran: defensa de la no intervención del Estado burgués en los negocios privados de los capitalistas, apología de la expansión en otros países y convencimiento de que el capitalismo era un orden inmutable. La burguesía inglesa recurría a sus enormes superbeneficios para sobornar a las capas superiores de la clase obrera, recurso mediante el que hasta cierto grado pudo restar virulencia a la lucha de clases en la metrópoli. Esto dio origen a la ideología conciliadora y reformista del tradeunionismo, que durante largos años fue un serio obstáculo para la propagación del marxismo en el movimiento obrero de Inglaterra. Los rasgos fundamentales de la ideología del tradeunionismo eran: limitación del movimiento obrero a las tareas puramente económicas, lucha por arrancar pequeñas concesiones económicas a los patronos, apoyo a la política colonial del gobierno británico y negación de la necesidad de la unidad internacional de la clase obrera.

La ideología de la burguesía liberal inglesa rebosaba en aquel tiempo satisfacción de sí misma y seguridad en el carácter inmutable del orden capitalista existente. El liberalismo era una cómoda tapadera que ocultaba la alianza establecida entre la burguesía industrial y la aristocracia agraria contra el pueblo.

En este período la burguesía inglesa toma parte especialmente activa en la lucha por el reparto del mundo. Según observa el escritor John Galsworthy, los años 80 y 90 de la historia de Inglaterra representan “el rápido paso del provincialismo, satisfecho de sí mismo y moderado, al [363] imperialismo, más satisfecho de sí mismo, pero mucho menos moderado, el desarrollo del instinto de propiedad de la nación que evoluciona”.1

Los años 70 constituyeron un punto crucial en la historia de Inglaterra. A partir de entonces, la competencia norteamericana y alemana quebranta cada vez más el monopolio del país en el mercado mundial. En la economía inglesa se acentúan los fenómenos de crisis. La crisis industrial se manifiesta ya muy vigorosamente en los años 1873 y 1874. El 12 de septiembre de 1880, C. Marx escribía a N. F. Danielson: “La crisis actual, por su duración, dimensiones e intensidad, es la mayor de todas las que Inglaterra ha conocido.”2 Crece el paro obrero y comienza la militarización del país, es decir, los preparativos para futuros choques militares por el nuevo reparto del mundo. En el país se agudiza la lucha de clases. Refiriéndose a la crisis de los años 80 y a la competencia alemana y norteamericana, F. Engels indicaba: “Ahí está el secreto del súbito movimiento socialista, que aunque venía siendo preparado poco a poco durante los últimos tres años, ahora ha estallado súbitamente.”3

El último tercio del siglo XIX se caracteriza en Inglaterra por un gran ascenso del movimiento obrero de masas, por las huelgas, de las que la mayor de todas fue la de los portuarios de Londres, que estuvo dirigida por Thomas Mann, Benjamín Tillet y John Burns. La clase obrera recrudece su lucha no sólo en pro de reivindicaciones económicas, sino también por la creación de una organización política proletaria independiente. Todo esto abonaba el terreno para cierto auge del movimiento socialista y para la propagación en Inglaterra del marxismo y de su filosofía.

La agudización de la lucha de clases, el auge del movimiento obrero en el país y la propagación del marxismo provocaron la reacción ideológica en los círculos de la burguesía inglesa, reacción que en un principio toma cuerpo en la propaganda de la doctrina antidialéctica y antirrevolucionaria de H. Spencer y otros positivistas ingleses, y luego en la difusión de los sistemas idealistas religiosos del idealismo absoluto. Junto al incremento de las tendencias reaccionarias de la filosofía burguesa, en los medios científicos, y especialmente en el campo de las ciencias naturales, se mantienen las orientaciones materialistas, vinculadas a los grandes descubrimientos y obras de Darwin y Huxley, Faraday, Maxwell y otros sabios ingleses.




{1} John Galsworthy, Saga de Forsyte, trad. rusa, t. I, Moscú, 1951, pág. 297.

{2} C. Marx y F. Engels, Obras completas, ed. rusa, t. XXVII, Leningrado, 1935, pág. 94.

{3} Ibídem, pág. 344.