Zeferino González
Filosofía novísima
§ 9
La Lógica de Hegel
«La lógica, dice Hegel, es la ciencia de la Idea pura, de la Idea considerada en la esfera del pensamiento abstracto.» Su objeto propio y su función como ciencia es conocer y explicar el génesis de los conceptos puros, como determinaciones primarias de la Idea, determinaciones que, por lo mismo que son primarias, constituyen el antecedente lógico y real de las determinaciones posteriores que se refieren a la naturaleza y al espíritu. De aquí se infiere que la lógica es la forma primitiva y absoluta de la verdad, es el pensamiento del pensamiento puro, la ciencia de Dios o del Logos-Razón, considerado como quid prius respecto de la naturaleza y del espíritu, y en este concepto es también la ciencia universal (panlogismo) y absoluta; porque la ciencia de la naturaleza y la ciencia del espíritu llevan en su seno la lógica como principio general e inmanente de las determinaciones de la Idea que constituyen estas dos ciencias, o, mejor dicho, estas dos manifestaciones de la lógica como ciencia del contenido y de la ley de la idea.
Para comprender esta doctrina conviene no perder de vista las siguientes aclaraciones:
a) Lo que Hegel llama la idea, es el pensamiento-ser, es la razón absoluta, o, mejor, la idea-razón.
b) Esta idea-razón es a la vez sujeto y objeto del pensamiento humano, de manera que su entidad, su realidad, forma el contenido del pensamiento como cognoscente, y el contenido del pensamiento como conocido o pensado, es decir, del objeto, bien sea que este objeto pensado sea un concepto puro, bien sea la naturaleza o mundo externo, bien sea el espíritu humano.
c) La idea-razón se desarrolla y determina progresivamente con sujeción a la ley dialéctica, es decir, con sujeción a una ley necesaria, inmutable y fija, la cual es también dialéctica o racional, porque no se distingue de la misma idea-razón, en la cual es inmanente.
d) Toda vez que esta ley dialéctica es la que preside a las evoluciones y concreciones de la Idea en la esfera de la naturaleza y del espíritu, como aplicaciones que son de sus concreciones o determinaciones en la esfera de los conceptos abstractos o lógicos, y puesto que por otro lado esta ley dialéctica es subjetivo-objetiva, formando el contenido real de las cosas, como la Idea misma, con la cual se identifica y en la que es esencialmente inmanente, síguese de aquí que la lógica debe ser y es la ciencia universal y absoluta, que entraña el contenido real de las demás ciencias, y principalmente el de la metafísica.
En conformidad a la doctrina expuesta, la cual encierra los puntos capitales del sistema hegeliano, la lógica viene a ser para Hegel un sistema de determinaciones ideales o del pensamiento puro; pero téngase presente que estas determinaciones son reales y objetivas, porque, en la teoría hegeliana, el pensamiento con sus determinaciones está dentro del objeto, forma la substancia y constituye la realidad de las cosas externas e internas, espirituales y materiales. Así es que la lógica, al conocer y determinar el génesis de los conceptos del pensamiento puro, preconoce y predetermina en cierto modo el génesis de las formas varias de la naturaleza y del espíritu humano, de manera que, en la concepción hegeliana, la lógica es como el alma y la esencia de todas las ciencias, a las cuales informa y vivifica substancialmente.
Hegel, después de dividir la lógica en:
a) Lógica o ciencia pura del ser.
b) Lógica de la esencia, y
c) Lógica de la noción o idea, entra en la explicación genealógica de las categorías o conceptos puros, los cuales sirven de base y de norma para el conocimiento y explicación de todas las demás determinaciones de la Idea. La concepción genética excogitada por Hegel tiene por base la trilogía de Fichte, tesis, antítesis, síntesis, pero informada, movida y vivificada por la ley de la contradicción. Esta ley, que en la Filosofía vulgar sirve para negar, dividir y separar una cosa de otra, sirve en la teoría hegeliana para unir e identificar.
El principio, o, mejor, el punto de partida necesario y general para todas las categorías o conceptos del pensamiento, es el ser, el ser puro, abstracto, absolutamente indeterminado; pero este ser, por lo mismo que es absolutamente abstracto e indeterminado, excluye toda realidad, por lo mismo que excluye toda determinación y toda actualidad; es un concepto vacío de realidad, y, por consiguiente, equivale, o, mejor dicho, se identifica con la nada y el no-ser, y de esta suerte el ser es simultáneamente el mismo y su contrario, el ser y la nada, y precisamente en virtud y a causa de esta contradicción que encierra, se halla necesitado a moverse para destruir esta oposición contradictoria, destrucción que se verifica y realiza por medio del venir-a-ser, del fieri (devenir, werden), el cual entraña en su concepto el ser y el no-ser en unidad de verdad y de identidad. Si el ser puramente abstracto e indeterminado fuera ser solamente, permanecería siempre inmóvil, sin concretarse, sin adquirir ninguna determinación ni realidad actual: si fuera solamente nada y no-ser, sería un principio completamente estéril e impotente para producir realidad alguna: luego para que se produzcan los conceptos o categorías lógicas, lo mismo que los seres reales, como determinaciones de la Idea o razón absoluta, es preciso que el ser puro y abstracto que sirve de principio a las evoluciones y determinaciones de la Idea en todas sus esferas, en la esfera del pensamiento puro y de la lógica, en la esfera del pensamiento objetivo y de la naturaleza, en la esfera del espíritu absoluto, sea a la vez ser y no-ser, realidad y nada.
Toda la lógica de Hegel se reduce a aplicar a los demás conceptos y categorías de la razón pura, calidad, cantidad, medida, esencia, substancia, causa, individuo, el procedimiento lógico y genético indicados: todas deben su origen y constitución al ritmo trilógico de la tesis, la antítesis y la síntesis; en todas aparece el enlace dialéctico de conceptos contradictorios y su resolución o conciliación per identitatem en un tercer término, el cual no es más que una nueva manifestación y determinación de la Idea. El processus a que se hallan sometidas las demás categorías, es idéntico al que acabamos de ver en la categoría del fieri o venir-a-ser. Si a esto se añade que, según dejamos indicado, el génesis de los conceptos lógicos es la norma y contiene el schema del génesis de las formas de la naturaleza y del espíritu, bien puede decirse que lo que se acaba de exponer acerca de la generación del devenir o fieri, como identidad o síntesis del ser y de la nada, expresa y representa la tesis fundamental y el principio generador de la Filosofía hegeliana. Quien tenga idea exacta del processus y de la ley que presiden al origen y constitución de la categoría del devenir, posee en germen toda la Filosofía de Hegel: en el génesis de esta categoría se halla preformada y como incubada la vasta y enciclopédica concepción del filósofo de Stuttgart.