Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 14
La derecha hegeliana

La derecha hegeliana abraza dos direcciones: una propiamente filosófica, cuyos representantes, partiendo del punto de vista hegeliano acerca de la identidad entre lo ideal y lo real, y aceptando algunas de sus principales ideas, esforzáronse, sin embargo, y trataron de poner el panteísmo de Hegel en relación y contacto con el teísmo personal, y alguno de ellos hasta con el teísmo cristiano. Así es que esta dirección de la derecha hegeliana puede considerarse como un ensayo de transformación del sistema de Hegel en sentido teísta, y como un movimiento de aproximación a las tesis fundamentales de la metafísica cristiana referentes a la existencia personal y atributos de Dios, a la inmortalidad del alma humana y a la existencia de la vida futura.

Los principales representantes de esta fase de la derecha hegeliana, son:

a) Hermann Fichte, autor de varias obras escritas en este sentido, y entre ellas su Antropología o Doctrina acerca del alma humana, desenvolvimiento y confirmación de la que había escrito años antes, rotulada: La idea de la personalidad y de la permanencia individual.

b) Ulrici, el cual, después de escribir acerca del principio y el método de la Filosofía de Hegel, la desenvolvió en sentido contrario al panteísmo rígido, y con tendencia al teísmo en varias de sus obras, entre las cuales merecen citarse en este concepto la que lleva por título Dios y la Naturaleza, y la que tiene por epígrafe Cuerpo y Alma.

c) Weisse, el cual, en su Dogmática filosófica, o Filosofía del Cristianismo, intentó idealizar los dogmas cristianos en sentido hegeliano, pero dándoles una significación más natural, más científica y más aproximada a la realidad histórica. En su Idea de la Divinidad y en sus Fundamentos de la Metafísica, Weisse discurre en sentido más deísta y más cristiano que su inspirador y maestro Hegel.

La otra dirección o fase contenida en la derecha hegeliana es la dirección que pudiera llamarse filosófico-teológica, la cual aspira a conciliar la Filosofía con la Teología, e intenta exponer y afirmar los dogmas revelados por medio de la doctrina de Hegel. El filósofo de Stuttgart había dicho que el objeto y el contenido real de la idea religiosa y de la idea filosófica son substancialmente idénticos, distinguiéndose sólo entre sí de una manera accidental, por cuanto que la idea religiosa, la religión, se mueve en la esfera de la imagen o del símbolo, al paso que la Filosofía o ciencia absoluta se mueve en la esfera de la realidad objetiva, o, si se quiere, en la esfera de la intuición de la identidad absoluta.

No pocos teólogos protestantes, entusiasmados grandemente con esta teoría hegeliana acerca de la unidad substancial y la diferencia accidental entre la religión y la ciencia, tomáronla por punto de partida para sus especulaciones, levantando sobre esta base construcciones más o menos sistemáticas e ingeniosas para establecer y demostrar la más perfecta concordia entre la Filosofía y la Teología cristiana, la armonía completa y la casi identidad entre la ciencia humana y el dogma divino. Como era de suponer, estas tentativas para armonizar la Filosofía hegeliana con la doctrina del Evangelio y para explicar los dogmas y misterios del Cristianismo con la idea de Hegel, dieron por resultado una especie de sincretismo híbrido, en que el contenido real y el valor histórico de los dogmas cristianos se desvanecen, anulados y absorbidos por las fórmulas de la concepción idealista del filósofo de Stuttgart. En este concepto, esta fase de la derecha hegeliana puede apellidarse el antecedente, la preparación lógica de la teología semiracionalista de Bruno Bauer y de la escuela crítica de Tubinga, cuya última y lógica consecuencia es ese protestantismo liberal de nuestros días, que apenas conserva del Cristianismo más que el nombre.

Los principales representantes de la fase filosófico-teológica de la derecha hegeliana, son:

a) Daub, el cual, después de haberse inspirado sucesivamente en Kant y en Schelling, en la última y más importante etapa de su vida intelectual, abrazó con entusiasmo las ideas de Hegel, y dedicó todas sus fuerzas y escritos a exponer y aplicar la especulación hegeliana a la teología y a los dogmas del cristianismo. Así es que el teólogo alemán, después de afirmar que Dios se revela a sí mismo en la razón del hombre, añade que esta revelación de Dios en el espíritu humano es la que constituye la esencia, o al menos el fundamento inmediato de la religión, la cual viene a ser la conciencia que Dios tiene de sí mismo en el hombre. Esta conciencia, y por consiguiente la religión, tomada en general, está sujeta a vicisitudes, y reviste diferentes formas y caracteres, en armonía con las condiciones de las edades y de los pueblos, hasta llegar a la religión cristiana, en la cual y con la cual adquiere la forma perfecta y definitiva, y reviste el carácter de religión de lo Absoluto.

A este tenor, Daub sigue exponiendo, o, digamos mejor, desfigurando los dogmas cristianos; y al entregarse a esta tarea, hace caso omiso de la Sagrada Escritura y de la crítica histórica, para atenerse casi exclusivamente a la especulación hegeliana.

b) Marheineke es acaso el representante más genuino y el más completo de la fase filosófico-teológica de la derecha hegeliana. Durante la primera mitad de su vida literaria, su pensamiento se mantuvo flotante entre Schelling y Schleiermacher, inspirándose simultáneamente en los dos y en Kant; pero a contar desde 1820, y sobre todo a contar desde la segunda edición, en 1827, de su obra capital en este terreno: Doctrinas fundamentales de la dogmática cristiana considerada como ciencia, Marheineke aparece completamente inspirado y dominado por la Filosofía hegeliana, la cual, no sólo es para el teólogo alemán la Filosofía definitiva, sino que, en su calidad de profesor, dedicó un curso especial a exponer y enseñar la aplicación de la Filosofía de Hegel a la Teología.

En conformidad y armonía con sus ideas y convicciones hegelianas, Marheineke enseña que la idea de Dios, que es la idea madre de la Teología, no es una simple representación, sino que es la misma esencia divina inmanente en el pensamiento del hombre, y que, así como la ciencia absoluta o general es el desarrollo lógico de la Idea, así la ciencia dogmática o teológica es el desenvolvimiento de la Idea considerada como Dios. Éste, o, mejor dicho, la Idea-Dios considerada en su existencia abstracta, o sea como substancia infinita en sí, indiferente e impersonal, forma el objeto de la primera parte de la ciencia dogmática. La segunda trata de la Idea divina, según que se manifiesta en el Hijo, en el mundo y en el Hombre-Dios o el Cristo; y, finalmente, la tercera parte de la ciencia dogmática tiene por objeto el conocimiento de Dios como Espíritu absoluto y universal, en el cual, y por medio del cual, la Idea adquiere la conciencia definitiva y absoluta de sí misma en la Iglesia.

El Cristianismo es la síntesis de lo finito y lo infinito, y su carácter esencial es la divinización del hombre y la humanización de Dios, las cuales son corolarios lógicos de la identidad real y primitiva entre lo finito y lo infinito. Dios y el hombre son dos elementos de la Idea, dos fases del espíritu absoluto. El estado de inocencia es la identidad primitiva del espíritu finito y del infinito, según que éste todavía no se halla en posesión de la conciencia.

La creación es eterna, como lo es la Idea, pues ésta, sin la creación que le da cuerpo en la naturaleza y vida consciente en el hombre, sería una mera abstracción. Esto quiere decir, en buenos términos, que no hay más creación que la evolución dialéctica de la Idea en la lógica, en la naturaleza y en el espíritu.

A este tenor, Marheineke sigue exponiendo en sentido hegeliano el misterio de la Trinidad, el pecado original, la Encarnación, y los demás dogmas principales del Cristianismo, siendo excusado advertir que su Cristología es una Cristología esencialmente hegeliana.

c) La dirección hegeliana teológica iniciada por Daub y desarrollada en grande escala por Marheineke, fue también aplicada y defendida por otros varios escritores alemanes, entre los cuales sobresalen Goeschel, cuya interpretación de los dogmas cristianos, aunque hegeliana en el fondo, se acerca más a la verdad teológica, y no es tan panteísta e idealista como la de Marheineke. Lo mismo puede decirse de Rosenkranz, uno de los discípulos más entusiastas de Hegel, y uno de los que con mayor habilidad supo aplicar los principios de su Filosofía a la ciencia teológica Schaller, sin perjuicio de inspirarse en la Filosofía de Hegel, como los demás representantes de la derecha hegeliana, en su Cristo histórico combatió las exageraciones y las teorías místicas de Strauss. Finalmente, Hasse ensayó aplicar, o, digamos mejor, explicar la historia de la Iglesia por medio de las categorías lógicas de la Idea hegeliana.