Alonso López de Corella
Quincuagena primera ❦ Pregunta iii
Porqué es furioso en exceso
el de cabeza pequeña:
Presto se mueve el calor
en la cabeza pequeña:
así viene a más ardor
por lo cual viene el furor
según Galeno lo enseña.
El tal es muy porfiado
como dice nuestro texto
temeroso y enojado
y por confuso notado
mira tú la causa de esto.
Avicena prima tertii tractatu primo capítulo décimo.
Glosa
Contra esta determinación parece ser Aristóteles, en la trigésima partícula de los problemas: donde dado causa por qué el hombre es el más prudente de todos los animales dice, que la causa es por tener en proporción de su cuerpo menor cabeza: de lo cual se colige Aristóteles loar la cabeza pequeña. A esto se ha de responder que Aristóteles quiso sentir, que tener poca carne en la cabeza, es señal de habilidad y prudencia. Y esto no lo negamos, ni contradice a lo dicho. Porque la respuesta no dice los que tienen poca carne en la cabeza: sino absolutamente pequeña cabeza. Lo segundo que se ha de considerar es, que la ira es pasión del corazón: porque es inflamación de sangre en el corazón con apetito de venganza. Aunque Juvenal dé a entender que es pasión del hígado, cuando dice At nescis quantum siccum iecur ardeat ira. Lo tercero que se ha de notar es, que la ira, como dice Galeno libro illo de cognoscendis animi moribus, no difiere de la locura. Lo cual prueba por las obras que hace el airado: las cuales no difieren de las que hace el loco: y las obras del airado traen después largo arrepentimiento y confusión: que como dice Galeno libro de curandis animi moribus, Adriano emperador con ira quebró el ojo a un criado suyo: y después viéndose confuso dijo al mancebo que pidiese la merced que quería en satisfacción de su ojo: al cual dijo el mancebo, que no quería sino su ojo. ¿No veis cuán gran confusión le fue esta a Adriano: y cómo un acelerado hecho le trajo tan larga pena? Refrénese pues de la ira el prudente: y mire lo que dice Horacio que la ira es un furor breve. Para remedio de la cual cumple regir el ánimo: el cual si no obedece, manda: y el que obedeciere como debe a la razón, pocas veces se airará: según que dice Galeno libro tercio de decretibus Hippocratis τ Platonis. Es más de notar que aunque no se compadece ser un hombre temeroso y airado o feroz, bien se compadece ser iracundo y pusilánime: porque hay hombres que de muy ligera causa se enojan. Como son los que tienen pequeña cabeza, y son de poco ánimo. Esto se colige de lo que dice Galeno en el libro primero de morbos vulgares sobre el párrafo Itaque extitit morborum magnus. Para más declaración de todo lo dicho ve a Hugo en el segundo del techni tractatu de cerebro, trigésimo quinto comento, el cual de propósito explica la pregunta puesta que es de Avicena. Último es de notar que aunque los naturalmente iracundos como son los de cabeza pequeña podrían decir, que airándose no incurren en vicio, pues les viene de natura, Galeno satisface a estos segundo libro de sanitate tuenda: donde dice que la mala inclinación con buenas costumbres se puede perder. Esto baste por la presente pregunta: que en una pregunta que se sigue que trata de que con beber se aplaca la ira se tratará largamente de la ira.