Alonso López de Corella
Quincuagena primera ❦ Pregunta iiii
Porqué de lo que se sueña
se nota la complexión:
El humor nos da ocasión
muchas veces a ensoñar:
así podemos notar
por sueños la complexión.
Muestra y con gran razón
sangre el sueño de alegría:
y el triste melancolía
flema los que de agua son.
Colligit ab Hippocrate libello de insomniis τ a Galeno commentario tertio primi libri de morbis vulgaribus in principio.
Glosa
Sueños hay que vienen por razón de constelaciones celestes: y estos no señalan la complexión verdadera: ni los sueños que proceden por las imaginaciones que el hombre tiene de desear, o temer una cosa, muestran la complexión: solos aquellos sueños que proceden por razón de los humores que en el cuerpo prevalecen, muestran la complexión del que sueña. Si de cosas de placer, sangre: como está dicho. Si de cosas de fuego y riñas, cólera. Es segundo de notar que dice Plinio en el décimo libro en el capítulo setenta y cinco: que el infante en naciendo sueña: lo cual también dice Aristóteles séptimo libro de natura animalium capítulo décimo. La cual sentencia parece contraria a lo que él dice libro de somno τ vigilia, capítulo sexto: y a lo que dice cuarto de natura animalium capítulo décimo: y a lo que quiso sentir Avicena cuarto animalium capítulo tercio. Donde dice, que antes del cuarto año rectamente no ensueña el hombre. De las cuales palabras podemos sacar la concordia, diciendo que antes del cuarto año el hombre ensueña, pero no rectamente: rectamente llamo, para que pueda tener memoria de los sueños que ha tenido, de manera que hayan sido bien fijos. Según esto me parece que las autoridades que parecen contrarias se pueden concordar. Es más de considerar que según que dice Avicena en la cuarta parte del libro de anima en el capítulo segundo, que hay muchos sueños que pronostican y significan cosas verdaderas. En la cual parte dice, que los hombres de más verdaderos sueños son los templados: y aquellos hombres que han acostumbrado decir verdad. Dice también que los más verdaderos sueños son los que se ensueñan a las mañanas: porque está el cerebro más limpiado de vapores en aquel tiempo. Y el mismo Avicena dice en la misma parte, que vio hombres que ensoñaban cosas verdaderas: y dice. Cosa común es que el rey Hércules ensoñó un sueño que le espantó mucho: y después en otro sueño le fue declarado el sueño, en el cual había muchas cosas de las que le habían de suceder: las cuales así sucedieron como él había ensoñado. Esto dice Avicena. E Hipócrates hace un libro de ensueños por el cual da reglas para pronosticar por sueños. Y Galeno hace otro libro por el cual da a entender cómo podamos saber sucesos venideros por sueños. Y él mismo dice nono de methodo medendi: y en otras partes, que su padre ensoñó que él había de prevalecer mucho en la medicina: por lo cual lo puso al estudio de ella. Y en el libro de curandi ratione per sanguinis missionem dice, que por ciertos sueños que había ensoñado del provecho que podía hacer la sangría de ciertas arterias, tentó hacer estas sangrías, y le sucedieron muy bien. De todo esto está claro que hay algunos sueños que pueden salir verdaderos. Y dicen algunos que esto procede porque tan desocupada puede estar el ánima a recibir las influencias celestiales cuando uno duerme, que puede ensoñar cosas de alguna certidumbre. Pero Aristóteles libro de somno et vigilia capítulo séptimo dice: que los sueños que salen verdaderos y no por causas que haya en nuestro cuerpo: que más se ha de atribuir el suceso de ellos a cosa accidental y fortuita, que a causa natural. De esta manera fue el sueño de Andrómaca, que ensoñó que su marido Héctor había de morir al otro día. Y de la misma manera fue el sueño de la mujer de Julio César: y aun el sueño del padre de Galeno, que dado que sucedió lo que ensoñaron, se ha de atribuir más a causa fortuita que natural. Aunque no niega Aristóteles, que por las cosas que ensoñamos podemos venir conjeturando en conocimiento de cosas venideras. Y declarando esto Conciliador diferencia ciento cincuenta y siete dice. Puede haber hombres de tan subido entendimiento, que pueden las cosas que son muy oscuras y están muy cubiertas, declarar y claramente ver la semejanza que hay entre aquellas cosas, y lo que por ellas se significa. Y de esta manera dice, que declaró José el sueño del Faraón y Daniel el sueño de Nabucodonosor: pero creo yo que esto no fue por gracia natural, sino divina: y divina lumbre dio dios a estos para que pudiesen venir en conocimiento de tan altos secretos, por los sueños que otros ensoñaban. Por esto yerra Arnaldo de Villanova: que declarando en un libro que hace de juicios τ sueños, cómo por sueños podemos saber cosas venideras: trae estos ejemplos de los sueños que declaró José y Daniel: y tanta certidumbre pone Arnaldo en los sueños, que pone reglas por las cuales se declaren todos los sueños. Y así pone doce casas para los juicios de los sueños: como los astrólogos ponen doce casas para los juicios que echan. Pero cuánto error sea en los sueños poner certidumbre, a cualquiera está manifiesto: porque por la mayor parte el hombre ensueña lo que mucho desea, o de aquello que en el día ha tratado. Aunque puede haber sueños que proceden según la disposición de los humores: y estos pueden significar cosas verdaderas. Y Matheo de Gradi nono ad Almansorem capítulo de calculo renum cuenta: que a un vizconde padrino suyo acontecía, que siempre que de noche ensoñaba que comía, al día siguiente le venía dolor de riñones: y si ensoñaba que comía manjares de difícil digestión, le venía el dolor más fuerte: y dice que nunca en esto hubo falta. Y Aristóteles en el libro de somno τ vigilia en el capítulo alegado dice: que porque en el tiempo del sueño el entendimiento no está ocupado en las cosas exteriores, puede estar muy pronto para conjeturar, y conjeturando venir en noticia de cosas venideras. Y dice que porque el entendimiento de los hombres que saben poco está más desocupado: por tanto dice que acontece, que los que poco saben antes vengan a pronosticar cosas venideras que los muy sabios. Y según esto claramente da a entender Aristóteles cómo por los sueños podemos venir en conocimiento de cosas venideras. Pero cerca esto que dice Aristóteles que acontece que los que saben poco y los melancólicos adivinan, abajo largamente trataré, en la pregunta que trata si el bazo es causa del riso: que cierto no hay poca duda estando en la doctrina de Aristóteles cómo pueda el entendimiento por más que se desocupe de las cosas exteriores venir a pronosticar cosas venideras: porque si esto se hace por de unas cosas que se le representan venir conjeturando en noticia de otras: parece que pues los sabios de unas cosas mejor pueden conjeturar otras que los hombres que saben poco y tienen rudo entendimiento, que mejor los sabios podrían adivinar si posible es que hombres adivinar puedan, que Aristóteles en la parte alegada no lo niega. Pero de esto en la parte señalada trataré más largamente. Es más de notar que dice Aristóteles cuarto de historiis capítulo alegado, que hay hombres que nunca ensoñaron: y si vienen después a ensoñar, acontece mudarse mucho en la disposición de su cuerpo, o a muerte o una grande enfermedad. Lo cual podría ser por el espanto que de esto deben tomar: o porque se arguye que ha habido grande mudamiento en su complexión: pues hay disposición para que ahora ensueñen, y antes nunca la hubo. Es más de notar que aunque muchos animales sueñan como dice Aristóteles en la parte alegada, ningún animal ensueña tanto como el hombre: y el hombre después de haber comido, luego no ensueña, como dice Aristóteles libro de somno τ vigilia capítulo sexto: y se colige de lo que dice trigésima partícula problema duodécimo. Y si ensueñan los que están hartos de manjares muy poco se acuerdan de lo que han ensoñado: porque los muchos vapores son causa que no quede bien fijada en la memoria la noticia de los sueños. Conforme a esto los de húmeda complexión acuérdanse muy poco de lo que han ensoñado: al contrario los que son de seca complexión. Así lo da a entender Galeno primo libro prorreticorum. De todo lo dicho está claro cómo los sueños en alguna manera pueden dar aviso para curar. Y aún ellos algún tanto pueden curar, que cierto si un sueño es muy alegre, tanto gozo puede dar a un enfermo, de lo cual le resulte mucho provecho. Cerca esto ve a Conciliador differentia centésima quincuagésima séptima. Último nota que hay sueños que antes denotan la contraria disposición: como si un hambriento sueña en cosas de comer. Así lo dice Gentil prima tertii tractatu primo capítulo sexto. Pero estos tales sueños no proceden por razón de los humores, de los cuales habla nuestra pregunta: sino provienen por fuerte imaginación: y estos tales sueños llámanse animales. Y como muy bien dice Nicolo en el sermón tercero, en el capítulo dieciséis: aunque hay sueños celestes, y animales y naturales, solos los sueños naturales, los cuales proceden por causa de los humores, señalan y manifiestan la complexión. De todo lo dicho está claro, porqué acontece si uno está mucho imaginando sobre alguna dificultad, que en sueños se le represente la solución de la duda que tenía: la cual velando no la pudo hallar. La causa de esto es: porque estando uno durmiendo: no está ocupado en las cosas exteriores: y así el entendimiento no impedido puede llegar al conocimiento de la cosa que buscaba.