James Brown Scott
 
1866-1943
James Brown Scott en 1930

Jurista y profesor norteamericano, gestor e ideólogo, principal responsable de que Francisco de Vitoria fuera reconocido universalmente, en el periodo de entreguerras mundiales del siglo XX, como «padre y fundador del Derecho Internacional». A pesar de ser anglosajón y protestante, su rigor y antidogmatismo le permitieron enfrentarse a la leyenda negra que prefería ignorar el lugar ocupado por la España imperial del siglo XVI, descubridora y conquistadora de América, en la conformación moderna de las relaciones entre las naciones y sus fundamentos filosóficos y doctrinales –leyenda negra que ensalzaba, por contra, al holandés del siglo XVII y tratadista protestante Hugo Grocio–, para proclamar, terminante, desde la autoridad que su prestigio y poder institucional le otorgaban –principalmente como secretario de la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional–, el «origen español del Derecho Internacional» y la «concepción católica del Derecho Internacional», presentando al dominico Francisco de Vitoria como fundador del moderno derecho de las naciones y al jesuita Francisco Suárez como fundador de la moderna filosofía del derecho en general y de la del derecho de las naciones en particular.

Nacido en Canadá (Kincardine, Ontario), el 3 de junio de 1866, hijo de inmigrantes escoceses, su familia se asentó diez años después en Filadelfia. Educado en la Universidad de Harvard (bachiller en artes en 1890, licenciado en derecho en 1891, summa cum laude), merced a una beca Parker de esa universidad pudo viajar por Europa y completar sus estudios en Berlín, París y Heidelberg (donde se doctoró en 1894 Juris Utriusque Doctor). Se estableció como abogado en Los Ángeles de California, y en 1896 ya había organizado la Escuela de Derecho de Los Ángeles, en la joven Universidad del Sur de California, de la que fue Decano... hasta que el hundimiento del Maine aceleró la intervención yanqui contra España y el final del proceso de transformación del antiguo Imperio español en América.

1898 Voluntario en el Séptimo de Infantería de California contra España

En efecto, el 23 de abril de 1898 el presidente William McKinley convocó un ejército de 125.000 efectivos para participar en la denominada por los yanquis «Spanish-American War», y el abogado y profesor James Brown Scott, que ya tenía treinta y dos años, se alistó como voluntario, sirviendo desde principios de mayo en el Séptimo de Infantería de California (que se deshizo el 2 de diciembre de 1898).

1899-1906 Profesor universitario en Illinois, Nueva York y Washington

Tras participar en la guerra contra España se incorporó como profesor a la Universidad de Illinois (1899-1903), de cuya Facultad de Derecho fue decano. Durante el curso 1904-1905 ejerció como profesor de derecho en la universidad de Columbia (en Nueva York) y después en la Universidad George Washington, en la capital federal (1905-1906). Entre 1902 y 1906 publicó tres voluminosas obras recopilatorias de casos de derecho internacional, cuasicontratos y equidad en la competencia.

1905 Abogado del Departamento de Estado

En su primer año en Washington logró ser designado Abogado del Departamento de Estado, tras mantener una entrevista con Elihu Root, el Secretario de Estado, quien había quedado tan sorprendido por la carta en la que Scott ofrecía sus servicios, que Root llegó a leerla en una reunión del gabinete, picando también la curiosidad del presidente Theodore Roosevelt (Frederic L. Kirgis, The American Society of International Law's first century: 1906-2006, Martinus Nijhoff, Dordrecht 2006, página 8).

1906 James Brown Scott funda la American Society of International Law

En 1904 el cuarto Premio Nobel de la Paz había sido otorgado al Instituto de Derecho Internacional (fundado en 1873 en Bélgica como «instrumento para la conciencia legal del mundo civilizado», el mismo año en que fue constituida en Londres la Asociación Internacional del Derecho ILA).

En 1905 Scott, en pleno auge prestigioso del rótulo Derecho Internacional, concibió como dar el gran paso hacia la institucionalización de tal disciplina en el ámbito norteamericano, con su proyecto de organizar una Sociedad Norteamericana de Derecho Internacional y una Revista Norteamericana de Derecho Internacional. Hizo público su proyecto en junio de 1905, durante la oncena Conferencia del Lago Mohonk sobre Arbitraje Internacional (una institución fundada en 1895 que se reunió anualmente hasta 1916 cerca de Nueva York), de donde salió, para plasmar el proyecto, un comité informal formado por George W. Kirchwey (decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia), Robert Lansing (quien sería Secretario de Estado con Wilson, 1915-1920) y el propio James Brown Scott (profesor que esos días dejaba de serlo en Columbia para trasladarse a Washington).

«Those of us who began our association with this Society at the outset know that it was Dr. Scott's idea, this American Society of International Law. It was his vision, and it was due to his energy, his devotion, that his idea, his vision, became a reality.» (Frederic R. Coudert, «An Appreciation of James Brown Scott», 37 AJIL, 559 (1943).

James Brown Scott no sólo fue el ideólogo de la Sociedad y de la Revista Norteamericana de Derecho Internacional, sino también quien supo cristalizar esos proyectos, el curso siguiente, ya en Washington. Y hasta logró que quien acababa de contratarle como Abogado del Departamento de Estado, Elihu Root, el propio Secretario de Estado, aceptara la presidencia de la novísima institución.

Fundada formalmente en Washington la American Society of International Law a comienzos de 1906, James Brown Scott fue su secretario hasta 1924 (bajo la presidencia de Elihu Root, republicano, Secretario de Estado hasta 1909 con Theodore Roosevelt), vicepresidente honorífico desde 1924 a 1929 (bajo la presidencia de Charles Evans Hughes, republicano, Secretario de Estado hasta 1925 con Warren Harding), su tercer presidente de 1929 a 1939 y presidente honorífico hasta que falleció.

Como cabía esperar, también fue editor jefe del American Journal of International Law desde su fundación en 1907 hasta 1924, y editor honorífico de tal revista desde entonces hasta su muerte.

1906 James Brown Scott se acerca a Carnegie: The Classics of International Law

A finales de 1906 James Brown Scott, que en un año ha fortalecido su relación con Elihu Root (el Secretario de Estado para quien trabaja como abogado en el Departamento de Estado y a quien ha elevado a la presidencia de la Sociedad Norteamericana de Derecho Internacional), gran amigo por cierto de Andrés Carnegie, hace un nuevo movimiento en su imparable consolidación institucional: firma una carta, fechada en Washington el 2 de noviembre, dirigida a Robert Simpson Woodward, presidente desde 1905 de la Institución Carnegie de Washington (que Andrés Carnegie había fundado en 1902), en la que expone a la Institución Carnegie un plan para republicar los clásicos del derecho internacional: The Classics of International Law. Este proyecto ocupa siete páginas en la versión impresa al comienzo del primer tomo de la serie, pues el plan acabó por cuajar y con el tiempo se materializó en la cuidadosa edición, bajo su dirección, de hasta 22 títulos en 38 volumenes.

Un año antes, el 17 de octubre de 1905, el propio mecenas Andrés Carnegie había pronunciado una conferencia a los estudiantes de la Universidad de San Andrés, la más antigua de su Escocia natal, titulada A League of Peace, en la que, tras ofrecer una rapsodia de opiniones y una antología de breves frases antiguas y modernas sobre la guerra y la paz, esboza brevemente los pasos dados por los hombres en pro de la abolición de la guerra, fijándose en Hugo Grocio como el punto de partida moderno, pues Grocio es, repite Carnegie, «el padre del moderno Derecho Internacional»: «He is the father of modern International Law, so far as it deals with the rights of Peace and War. He has had several eminent successors, especially Puffendorf, Bynkershoek and Vattel. These four are called by Phillimore "The Umpires of International Disputes". They are followed closely by a second quartette, the British Judge –Stowell, and the American Judges–, Marshall, Story and Field.» (pág. 17 de la edición de 1911 publicada por The New York Peace Society). Ni que decir tiene que en ese discurso Carnegie –y sus asesores– ignoran cualquier nombre español: del siglo XVI dice de Erasmo y de Lutero, pero nada, ni una mención, por supuesto, de Vitoria o de Suárez.

Desde el segundo párrafo de su proyecto de 1906 para recopilar los clásicos del derecho internacional, aborda Scott, como no podía ser de otra manera, la cuestión del lugar que habría de ocupar Hugo Grocio en el curso de la historia que se supone debe tener eso que vienen rotulando «Derecho Internacional». Y al margen de la seguridad que pudiera ya tener, en función del conocimiento efectivo histórico sobre el que pisaba, se puede advertir la prudencia de un Scott que se sabe caminando por terrenos peligrosos, por las suspicacias políticas, religiosas y nacionales que remueven estos asuntos:

«Grocio es considerado universalmente como el fundador del derecho internacional. Esto, como muchas afirmaciones genéricas, es bastante cierto pero puede inducir a error. No fue ni el fundador ni el padre de tal ciencia, más de lo que Adam Smith pudo ser el fundador o el padre de la economía política como ciencia. Estos dos hombres distinguidos publicaron trabajos recopilatorios que partían de un conocimiento eficaz y exhaustivo de las teorías del pasado, y realizaron un trabajo tan admirable que sus dos libros, De Jure Belli ac Pacis, publicado el año 1625, y Wealth of Nations, publicado el año de nuestra independencia, han permanecido desde entonces como los primeros libros, si no las fuentes, del derecho internacional y de la economía política.»

Sigue un párrafo apologético dedicado a la grandeza individual del trabajo de Grocio, que termina: «Desde la época de Grocio la guerra ha discurrido de forma humanizada, y las situaciones de paz tienden a ser el estado normal de las cosas.» Pero afirmado este optimismo pacifista (previo a la Gran Guerra) vuelve sin embargo Scott a la carga, puntualizando en su siguiente párrafo:

«El derecho internacional no es, por tanto, una creación de Grocio, a pesar de que fue su primer y más grande expositor. Miramos más allá de Grocio y vemos que el derecho internacional de hoy en día está enraizado en un pasado más remoto.»

Y para abrir boca menciona a Alberico Gentili (1552-1608), siguiendo al profesor Holland, como un hito anterior a Grocio en la historia del derecho internacional. Recurre después a la autoridad del profesor Pillet (Les Fondateurs du Droit International, 1904) para atreverse, por fin, tras estos preámbulos, a transcribir un largo párrafo del trabajo reciente que había publicado en inglés el doctor Oppenheim, en el que menciona los siguientes antecedentes de Grocio:

(1) Legnano de Bolonia, que escribió en 1360 De bello, de represaliis, et de duello;
(2) El italiano Belli, que publicó en 1563 De re militari et bello;
(3) El alemán Brunus, que publicó en 1548 De legationibus;
(4) «Victoria [sic], professor in the University of Salamanca, who published in 1557 his Relectiones theologicae, which partly deals with the Law of War»;
(5) «Ayala, of Spanish descent but born in Antwerp, a military judge in the army of Alexandro Farnese, the Prince of Parma. He published in 1582 his book, De jure et officiis bellicis et disciplina militari.»
(6) «Suarez, a Spanish Jesuit and professor at Coimbra, who published in 1612 his Tractatus de legibus et de legislatore, in which (II, c. 19, n. 8) for the first time the attempt is made to found a law between the States on the fact that they form a community of States.»
(7) Gentili, un jurista italiano que fue profesor de derecho civil en Oxford: De legationibus 1588, Commentationes de jure belli 1589, Advocatio Hispanica 1613.

La suave refutación de la opinión común sobre Grocio (la que había asumido sin ninguna reserva el mismo Carnegie en su conferencia de 1905) le permite a Scott argumentar sobre la importancia que tiene su proyecto de recopilar los clásicos del derecho internacional, convenientemente anotados y, por supuesto, traducidos a la lengua inglesa. No era además un proyecto que presentase un espontáneo a la Institución Carnegie: desde el principio reconoce que es el propio Woodward quien le ha solicitado el informe: «Siguiendo su consejo de que le pusiera por escrito las sugerencias que le hice en varias ocasiones, le remito su sustancia en forma de una propuesta...», a la Institución Carnegie. Tampoco se puede afirmar, por supuesto, que Scott tuviera ya definidos los planteamientos que iba a defender un cuarto de siglo después. Pero, al menos en 1906, los nombres de Vitoria, Ayala o Suárez no le resultan desconocidos, y tiene ya suficientemente relativizado el lugar que cabe atribuir a Grocio.

1907 Delegado técnico norteamericano en la Segunda Conferencia de La Haya

El nombre de Scott no aparece en las actas del National Arbitration and Peace Congress que, auspiciado por Andrés Carnegie, y presentado por el propio mecenas, se celebró precisamente en el Carnegie Hall de Nueva York de 14 al 17 de abril de 1907.

Dos meses después ejerce Scott como Delegado técnico de los Estados Unidos del Norte de América en la Segunda Conferencia Internacional por la Paz (La Haya, 15 de junio al 18 de octubre de 1907). El barón de Estournelles de Constant (quien sería reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 1909, impulsor de la Asociación para la Conciliación Internacional, que sí que había asistido al congreso pacifista de Carnegie de abril de 1907 en Nueva York), al hacer balance de la conferencia del Haya de 1907, en cuya celebración tanto intervino, escribió:

«I should have liked to say something of the services of Mr. Scott, Mr. Hill, Mr. Buchanan, Mr. Butler, and also of the able representatives of the other republics of America –Mexico, Brazil, Peru, Chile, Argentina, etc., but time does not permit it. I must content myself with declaring that America, as I have been constantly predicting for many years, has, beyond any doubt, saved the Conference. But for America the Conference was lost, cut in two, or, rather, would never have existed.» («The Results of the Second Hague Conference» The Independent, 21 noviembre 1907.)

Scott comienza a colaborar con la American Association for International Conciliation: en enero de 1908 aparece su informe The Work of the Second Hague Conference (nº 5 de los documentos de la AAIC, Nueva York 1908, 27 páginas, que firma como «Technical Delegate of the United States to the Second International Peace Conference at The Hague») y, en marzo de 1909, America and the New Diplomacy (nº 16 de las publicaciones de la AAIC, Nueva York 1909, 11 páginas, que firma como «J.U.D.» [Juris Utriusque Doctor] y «Solicitor for the Department of State»).

1910 James Brown Scott y la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional

En el proceso de la asunción por parte de los Estados Unidos del Norte de América del protagonismo imperial que estaba comenzando a desempeñar, ocupa un papel nada secundario la decisión del magnate Andrés Carnegie de dotar en 1910, con diez millones de dólares, una institución privada diseñada para poder convertirse, en pocos años, en referente de cuanto tuviera que ver con la Paz, el Derecho Internacional y el armonismo conciliatorio entre las Naciones, una institución que había de impulsar reuniones, estudios y publicaciones, hasta llegar a convertirse en columna vertebral de la articulación de un gremio de juristas y profesores «internacionalistas» al servicio, no ya de una imposible y metafísica ciencia del derecho internacional, sino de la prudencia ideológica propia de un imperio que precisamente comenzó a forjarse poco después, tras la Gran Guerra iniciada en 1914. Una decisión de Andrés Carnegie a la que James Brown Scott, como se verá, no fue ajeno.

En efecto, el 14 de diciembre de 1910 se constituyó la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional («Carnegie Endowment for International Peace»): el magnate Andrés Carnegie expresó su voluntad mediante una carta dirigida a casi treinta fideicomisarios, que aceptaron administrar los diez millones de dólares aportados por el fundador para lograr los objetivos que dejaba esbozados. Tanto en el Consejo de fiduciarios como en el Comité ejecutivo de la nueva organización, quedaron nombrados, Elihu Root como presidente (hasta el año anterior había sido Secretario de Estado con el presidente Theodore Roosevelt) y James Brown Scott como secretario. Además, Scott asumió la dirección de la División de Derecho Internacional del nuevo ente, una de las tres ramas en las que se organizó, junto con la División de Intercambio y Educación (dirigida por Nicholas Murray Butler) y la División de Economía e Historia (dirigida por John Bates Clark).

También bajo la presidencia de Elihu Root (como en la ASIL) se convirtio de hecho Scott en el ejecutivo mejor situado del CEIP: secretario de los fiduciarios, secretario ejecutivo y director de una de las tres ramas de la institución. La capacidad de disposición económica que Scott pudo gestionar a partir de entonces, unido al protagonismo que ya tenía desde 1906 como secretario de la Sociedad Norteamericana de Derecho Internacional y desde 1907 como editor jefe de la Revista Norteamericana de Derecho Internacional, y como editor de la colección The Classics of International Law, le facilitaron una capacidad de actuación inigualables y una influencia indiscutible. Como fideicomisario, secretario y más adelante presidente de la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional se mantuvo Scott desde su fundación en 1910 hasta 1940.

1912 James Brown Scott y la institucionalización hispanoamericana del Derecho Internacional

Así como en 1873 el belga Gustavo Rolin-Jaequemyns envió una nota confidencial a distintas personalidades europeas proponiéndoles la creación de una institución que estudiara y aplicase el Derecho de gentes, germen del que surgió el Instituto de Derecho Internacional, el 10 de octubre de 1911 James Brown Scott y su socio para esta operación, el chileno Alejandro Álvarez Jofre, enviaron una primera nota confidencial a una serie de personalidades hispanoamericanas proponiéndoles la creación de un Instituto Americano de Derecho Internacional.

El 4 de julio de 1912 (seguramente no fue ingenua la elección de esa fecha simbólica) Scott y Álvarez enviaron una segunda nota confidencial, acompañada ya de un proyecto de estatutos y de reglamento para la nueva institución pretendida: cada república aportaría igual número de representantes, que tendrían que ser propuestos por la respectiva sociedad nacional del ramo; y como este género de sociedad no existía en los países hispanos, nada mejor que aprovechar la ocasión para constituir por todo América sociedades consagradas al cultivo del derecho internacional.

El 12 de octubre de 1912 (seguramente tampoco fue ingenua la elección de esa fecha simbólica) quedó formalmente constituido en Washington el Instituto Americano de Derecho Internacional, con el siguiente Consejo de Dirección temporal: Presidente de honor: Elihu Root (por supuesto), Presidente: James Brown Scott, Secretario general: Alejandro Álvarez Jofre, y Tesorero: Luis Anderson.

Formalmente ya existía la nueva institución, pero de hecho el proceso de su consolidación había de ser lento y sólo pudo realizarse por el decidido interés norteamericano por su existencia (a través del gobierno, sus tentáculos y una disponibilidad económica abundante). Hubieron de pasar tres años antes de que, el 29 de diciembre de 1915, quedase inaugurado en Washington el Instituto Americano de Derecho Internacional, en solemne ceremonia contemplada por las banderas de veintiuna naciones de América. Hasta llegar a ese momento hubieron de constituirse las correspondientes sociedades nacionales, que fueron eligiendo a sus delegados entre esperanzas de que tales iniciativas lograsen alejar los vientos de guerra que azotaban Europa e intereses particulares de formar entre la atractiva clase emergente de viajeros «iusinternacionalistas» a cuenta de presupuestos ajenos.

En Cuba, por ejemplo, fue Antonio Sánchez de Bustamante y Sirvén (1865-1951) el elegido por Washington como miembro fundador de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, que quedó constituida el 10 de noviembre de 1915, justo a tiempo para poder organizar el viaje de la delegación oficial cubana a la ceremonia inaugural de 29 de diciembre de 1915 en la capital norteamericana. El joven tesorero de la novedosa sociedad, Gustavo Gutiérrez Sánchez, relata el proceso con gran candor en un interesante artículo («El Instituto Americano y la Sociedad Cubana de Derecho Internacional», Revista contemporánea, La Habana, enero 1917) destinado a caldear el ambiente ante la prevista celebración en La Habana de la segunda reunión del Instituto, como huéspedes oficiales de Cuba.

Lo que son las cosas: un jovencísimo Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro (1910-1984), hijo obviamente del presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, en 1928, treinta años después de que el voluntario californiano Scott anduviese en guerra con España por aquellas tierras, había de publicar en La Habana un raro opúsculo titulado Francisco de Vitoria y James Brown Scott.

«Mucho agradecemos al Ldo. Pedro Capó Rodríguez, residente en la capital de los Estados Unidos de la América del Norte, la cortesía que con nosotros ha tenido al enviarnos este importante discurso por él pronunciado en el Ateneo Hispanoamericano de Washington. Su autor es Abogado cerca del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y es el redactor encargado de la edición española de la notable Revista Americana de Derecho Internacional, dirigida por el Dr. James Brown Scott, quien acaba de ser huésped de La Habana con motivo de haber venido a Cuba para presidir las interesantísimas sesiones que ha celebrado en nuestra capital, durante su segunda reunión en los últimos días del mes de enero próximo pasado, el Instituto Americano de Derecho Internacional que preside el propio Dr. Brown Scott.» (Cuba contemporánea, La Habana, febrero 1917, nº 50, pág. 162.)

«Las palabras, por lo tanto, señores Delegados, del Sr. Scott, y este llamamiento a la verdadera interpretación de la Enmienda Platt, han constituido, entiendo yo, en estos momentos, para nuestro país, y acaso para otros pueblos de América, un gran servicio que ha prestado el Sr. Scott, porque en su alta representación, por lo que él representa y por lo que él significa ante un organismo como éste, el Instituto Americano de Derecho Internacional, sus manifestaciones y explícitas declaraciones sobre la verdadera inteligencia de la Enmienda Platt, hechas de manera tan brillante como él las ha hecho, han producido en nosotros el efecto de un bálsamo consolador y en estos momentos nos proporcionan por conguiente, una gran alegría, un inmenso regocijo.» (Evelio Rodríguez Lendián, La interpretación de la Enmienda Platt –discurso pronunciado en La Habana el 27 de enero de 1917 en la segunda reunión del Instituto Americano de Derecho Internacional– citado en Cuba contemporánea, La Habana, agosto 1917, nº 56, pág. 347.)

1919 James Brown Scott en la Conferencia de Paz de París

La dedicación a la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional, en absoluto una institución meramente académica, no alejó a Scott del servicio público directo: doce años después de la II conferencia de Paz del Haya y varios millones de muertos tras la Gran Guerra, repitió de nuevo como Delegado técnico representando a los Estados Unidos del Norte de América, ahora en la Conferencia de Paz de París (1919).

1922 James Brown Scott y el volumen IV de la Biblioteca Interamericana

La Dotación de Carnegie para la Paz Internacional publicó en 1919 la primera entrega de una Biblioteca Interamericana «para la difusión de ideas entre los pueblos del Nuevo Mundo...». Los tres primeros volumenes se alejan de asuntos inmediatos y discutibles: textos del presidente Benjamin Harrison sobre la vida constitucional norteamericana y cuentos de Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne, Washington Irving y Edward Everett Hale. Sin embargo el cuarto volumen, difundido en 1922, ofrece una compilación, dispuesta precisamente por James Brown Scott, de declaraciones de Presidentes, Secretarios de Estado y publicistas norteamericanos bajo el rótulo La política exterior de los Estados Unidos. Del volumen, magníficamente editado, se difundieron gratuitamente miles de ejemplares por todo Hispanoamérica. Pero no todos los lectores se conformaron con la armoniosa y bondadosa antología de Scott: el cubano Enrique Gay Calbó (1889-1977), por ejemplo, encargado de la sección bibliográfica de Cuba Contemporánea y además miembro de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, no dudó, con suavidad, en señalar distancias:

«La obra del Sr. Brown, si está justificada desde el punto de vista del Norte, no lo está desde nuestro punto de vista, porque es incompleta y no da la impresión exacta de la verdadera política internacional de los Estados Unidos. No es un espejo, sino una caprichosa combinación de cristales que trasmiten una visión imperfecta de la realidad.» Enrique Gay Calbó, «La política exterior de los Estados Unidos», Cuba contemporánea.

1927 James Brown Scott doctor honoris causa de la Universidad de Salamanca

«Profesor norteamericano en misión científica a España. Washington 20, 11 noche. El presidente de la Fundación Internacional Carnegie para la paz, Sr. James Brown Scott, saldrá el sábado para España, con objeto de asistir a la inauguración de la cátedra de Francisco de Vitoria, en Salamanca. United Press.» (ABC, Madrid, viernes 21 de octubre de 1927, pág. 33.)

«Petición de honores académicos para dos personalidades extranjeras. Salamanca 26, 11 noche. Un numeroso grupo de catedráticos de diversas Facultades de esta Universidad ha dirigido un escrito al rector, Sr. Esperabé, solicitando los honores académicos para dos personalidades extranjeras, Mr. James Brown Scott y el Sr. Fernández Medina, ministro del Uruguay en España, como homenaje por los trabajos realizados hasta lograr la creación de la cátedra de Francisco de Vitoria, que se inaugurará en Noviembre.» (ABC, Madrid, jueves 27 de octubre de 1927, pág. 28.)

«Los señores Brown Scott y Fernández Medina, doctores honoris causa. Salamanca 4, 12 noche. El Claustro universitario, en su reunión celebrada a última hora de la tarde, acordó por unanimidad nombrar doctores honoris causa a Mr. James Brown Scott y al ministro del Uruguay en España, D. Benjamín Fernández Medina, por los trabajos que realizaron en favor de la nueva cátedra de Francisco de Vitoria, creada en esta Universidad.» (ABC, Madrid, sábado 5 de noviembre de 1927, pág. 31.)

«La inauguración de la cátedra de Francisco Vitoria. Salamanca 7, 9 noche. Para asistir a la inauguración de la cátedra Francisco Vitoria, llegará mañana, a las dos de la tarde, el ministro del Uruguay, el vicepresidente de la Asociación Francisco Vitoria, D. Benjamín Fernández Medina, y D. Augusto Fernández, encargado este último de la dirección artística de la representación del Auto sacramental. Fernández Medina ha anticipado su viaje al resto de los invitados para dar la bienvenida, en nombre de la Asociación del Instituto Internacional, Mr. Brown Scott. El rector de la Universidad ha recibido una carta de Nueva York, firmada por Nicolás Murray, en la que le comunica que el doctor James Brown Scott, representante de Carnegie Endowment for Internacional Peace y director de su división, ha sido nombrado por el Instituto de Relaciones internacionales para visitar la Universidad de Salamanca el día 8 y asistir a la inauguración de la cátedra Francisco Vitoria, "luz de la ley internacional", expresando el gran interés que las fundaciones Carnegie Endowment prestan a los actos organizados por la Asociación Francisco Vitoria.» (ABC, Madrid, martes 8 de noviembre de 1927, pág. 33.)

«Investidura de doctores honoris causa. [...] El Sr. Brown Scott, de los Estados Unidos, profesor y decano de varias universidades norteamericanas, delegado técnico de los Estados Unidos en la Conferencia de La Haya en 1907, fundador de la Sociedad Americana de Derecho Internacional, actualmente secretario de la fundación «Carnegie» y presidente del Instituto de Derecho Internacional, es autor de un considerable número de importantes obras jurídicas, cuya numeración no cabe en los límites de esta presentación. El Sr. Brown Scott fue nombrado miembro de la Asociación Francisco de Vitoria al constituirse ésta, y hay que tener en cuenta, además de sus méritos como internacionalista, la simpatía que siempre ha demostrado por España y por su cultura. Ante tales meritos del eminente hombre de ciencia, la Universidad de Salamanca se honra en rendirle este homenaje y no cabe más sino que nuestra alma mater, la madre espiritual de Francisco de Vitoria, acoja a su nuevo doctor honoris causa como al hijo preferido de la cultura jurídica, que engendró el derecho internacional, y que trae de América, como se dice muy brillantemente, ese impulso sagradamente hispánico, que es reflejo de la esclarecida influencia de aquel fraile humilde del convento de San Esteban que se llamó Francisco de Vitoria.» «A continuación habló James Brown Scott. Comenzó diciendo que hoy era un día feliz para él. "Es un día feliz por encontrarme en la gloriosa Universidad de Salamanca y recibir de ella el nombramiento de doctor honoris causa.» Dice que tan grande honor sólo puede estar justificado por un gran amor a las cosas de España. A Salamanca llegó un día Colón y en ella encontró apoyo para su obra suprema. Colón vuelve, después de descubrir la América, a dar cuenta a Salamanca del éxito de su viaje, cuya realización halló, desde el principio al final, el apoyo de la noble Universidad salmantina. Dios quiera que Salamanca llegue a ser brevemente la Universidad del Derecho internacional de gentes y que siga la ordenada y gigantesca obra que comenzó felizmente Francisco de Vitoria." (Ovación prolongada.).» (Se inaugura en Salamanca la Cátedra Francisco de Vitoria, ABC, Viernes 11 de noviembre de 1927, págs. 15-16.)

James Brown Scott y España

«Tal es, en escueta síntesis, lo que en los Estados Unidos se ha proyectado como tributo espiritual a España. El sabio profesor Brown Scott, al que tanto debemos los españoles, es el alma de esta iniciativa, en la que coopera con todo su entusiasmo y toda su cultura nuestro compatriota Barcia Trelles.» (Miguel de Zárraga, «Un homenaje mundial a España», ABC, Madrid, 29 de marzo de 1929, págs. 29-30.)

«Un regalo de España al doctor Brown Scott. Wáshington 8, 2 tarde. La Embajada de España en esta capital ha enviado al doctor James Brown Scott, notable abogado, la placa de plata que España le regala por sus brillantes conferencias, pronunciadas en la Universidad de Salamanca, sobre las doctrinas de Francisco de Vitoria. Associated Press.» (ABC, Madrid, domingo 9 de febrero de 1930, pág. 45.)

«Nueva interpretación de la doctrina de Monroe. Charlotteville 12, 10 noche. El profesor James Brown Scott ha pronunciado un discurso ante la Junta de profesores de la Universidad de Virginia sobre la doctrina de Monroe, que ha sido muy comentado. Propone el profesor Brown en su discurso la descentralización de la doctrina de Monroe, dando a cada República americana trato de igualdad y dejando que en cada nación el ministerio de Relaciones Exteriores interprete de una manera individual dicha doctrina. Según el profesor Brown, de esta manera se conseguiría obtener una visión multilateral del problema en vez de una interpretación unilateral como se tiene ahora. Associated Press.» (ABC, Madrid, miércoles 13 de agosto de 1930, págs. 25-26.)

«En honor del padre Vitoria. En la Prensa hispanoamericana leemos que el ex ministro del Uruguay en Madrid, Sr. Fernández Medina, que actualmente representa a su patria en Cuba, ha realizado un viaje a Estados Unidos para tratar de la próxima reunión en España del Instituto del Derecho Internacional. El culto diplomático ha declarado que el Dr. James Brown Scott tiene la idea de que en 1934 el Instituto, solemnemente, y ante la tumba del célebre dominico español, padre Vitoria, que se conserva en el convento de San Esteban, de Salamanca, se lean solamente las bases y principios del Derecho Internacional, acto supremo de reconocimiento al gran maestro y de rehabilitación de su nombre. Probablemente también se fundará en Salamanca la cátedra Wáshington, en retribución a las aportaciones culturales norteamericanas. El Sr. Fernández Medina, entre otras interesantes manifestaciones, agregó que la Asociación Francisco de Vitoria editaría una obra con las teorías del padre Vitoria, bajo la dirección del padre Getino, y que él se proponía publicar otro libro sobre Francisco Arias de Valderas, precursor de Grocio y anterior a Vitoria.» (X. de X., ABC, Madrid, 6 de enero de 1934, pág. 14.)

«Instituto de Derecho Internacional. Con motivo de la presencia en Madrid del Sr. James Brown Scott, secretario general de la Dotación Carnegie para la paz internacional y eximio internacionalista, propagador de las doctrinas de Francisco de Vitoria y de la escuela española de Derecho Internacional, se ha celebrado en su honor una sesión íntima en la Federación de Asociaciones Españolas de Estudios Internacionales. Pronunciaron breves palabras el subsecretario de Estado, Sr. Aguinaga, el vizconde de Eza, en nombre de la Federación; el marqués de Alhucemas, en nombre de los miembros y asociados españoles del Instituto de Derecho Internacional, y el Sr. Goicoechea, en nombre de la Academia Nacional de Jurisprudencia y Legislación. El Sr. Brown Scott dio las gracias en sentidas frases, recordando cuanto debe el Derecho Internacional a los teólogos y juristas españoles del siglo XVI. Asistieron al acto, además de los mencionados y madame Brown Scott, los señores Piña, Fernández Prida, Yanguas, Trías de Bes, Jaspe, Riaza, Magariños, Padre Getino, Recasens Siches, Soler, Matilla y Castañón.» (ABC, Madrid, domingo 14 de octubre de 1934, pág. 37.)

1934 Los dos libros culminantes de James Brown Scott

James Brown Scott, El origen español del derecho internacional, 1934

El origen español del derecho internacional
Francisco de Vitoria y su derecho de las naciones

 
Por James Brown Scott
Secretario de la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional; Profesor de Derecho Internacional y Relaciones Exteriores de los Estados Unidos en la Universidad de Georgetown; Miembro de la Asociación Internacional de Vitoria y de Suárez; Presidente de la Sociedad Norteamericana de Derecho Internacional; Predidente del Instituto Americano de Derecho Internacional; Miembro y antiguo presidente del Instituto de Derecho Internacional.
 
«Me encanta la Universidad de Salamanca ya que, cuando los españoles dudaron sobre la legalidad de su conquista de América, la Universidad de Salamanca dijo que en su opinión no era legal.» Y decía esto con gran emoción...
Boswell, Vida del Dr. Johnson.
 
Clarendon Press, Oxford & Humphrey Milford, Londres
1934

Títulos de los capítulos que forman este libro, y página en la que comienzan:
I. La era de los descubrientos, 3
II. Trasfondo histórico de la Escuela española, 64
III. Francisco de Vitoria, Catedrático de prima de Teología en Salamanca, 68
IV. Análisis de la relección De los indios recientemente descubiertos, 94
V. Análisis de la relección De los indios recientemente descubiertos II, 116
VI. Análisis de la relección De los indios recientemente descubiertos III, 137
VII. Vitoria y la ley natural, 163
VIII. La ley de la guerra. Doctrina escolástica de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, 173
IX. Análisis de la relección Del derecho de guerra, 195
X. Análisis de la relección Del matrimonio, 242
XI. Análisis de la relección De la potestad civil, 253
XII. Análisis de la relección Del uso de la razón, 270
XIII. El liberalismo de Vitoria, 275
XIV. La contribución de Francisco de Vitoria al derecho internacional, 281
Apéndices.

James Brown Scott, La concepción católica del derecho internacional, 1934

La concepción católica del derecho internacional
 
Francisco de Vitoria, fundador del moderno derecho de las naciones. Francisco Suárez, fundador de la moderna filosofía del derecho en general y de la del derecho de las naciones en particular
Un examen crítico y una apreciación justificada
 
Por James Brown Scott
Fiduciario y Secretario de la Dotación de Carnegie para la Paz Internacional; Profesor de Derecho Internacional, Derecho Romano y Jurisprudencia en la Universidad de Georgetown; Presidente de la Sociedad Norteamericana de Derecho Internacional; Predidente del Instituto Americano de Derecho; Miembro y antiguo presidente del Instituto de Derecho Internacional.
 
Georgetown University Press
Washington 1934

Títulos de los capítulos que forman este libro, y página en la que comienzan:
I. El derecho de las naciones de Francisco de Vitoria, 1
II. El moderno derecho de las naciones y sus sanciones municipales, 59
III. Francisco Suárez. Su filosofía del derecho y de las leyes, 127
Iv. Suárez sobre el Estado, 241
V. La Defensa de la Fe de Suárez y la concepción española del tiranicidio, 261
VI. De Rege et de Regis Institutione de Mariana, 281
VII. Le Contr'un de La Boétie. El tiranicidio a través de los tiempos, 299
VIII. Vindiciae contra Tyrannos, 323
IX. De Jure Regni apud Scotos de Buchanan, 345
X. Derecho divino y tiranicidio. El experimento de Stewart, 385
XI. Derecho divino y tiranicidio. El experimento de Stewart II, 427
XII. Suárez sobre la guerra, 437
XIII. Conclusión, 481.

1943 Enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington

James Brown Scott «murió el 25 de junio de 1943 en su propiedad de Annapolis, en el Estado de Maryland, después de una muy penosa y larga enfermedad». Tenía 77 años, recién cumplidos, y había quedado viudo hacía no mucho. Fue enterrado, con todos los honores, en el Cementerio Nacional de Arlington.

1946 Homenaje de «Pax Romana» a James Brown Scott en Salamanca

La organización católica Pax Romana celebró en España su XIX Congreso. Se inauguró en Salamanca el 21 de junio, y se clausuró en El Escorial el 4 de julio de 1946 (seguramente tampoco fue ingenua la elección de esa fecha simbólica). Contó con más de quinientos participantes, doscientos cincuenta procedentes de unos treinta países extranjeros (ver relación alfabética). Su organizador fue Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, Presidente Internacional de Pax Romana desde 1939. Las actas (disponibles en internet: filosofia.org/mfb/1946pax.htm) recuerdan desde el primer momento la coincidencia de este Congreso con el IV Centenario de Francisco de Vitoria:

«El año de gracia de 1946, naciendo el mundo a una era de paz, después de la más caótica de las contiendas, los universitarios y profesores católicos de toda la cristiandad, conmemoran en España el IV Centenario de la muerte de Maestro Francisco de Vitoria. Al mismo tiempo, celebróse el XIX Congreso Mundial de Pax Romana, en el cual se manifestó decididamente la firme voluntad de todos los universitarios católicos de luchar por Roma para la instauración en Cristo de toda la cultura. Dando fe y testimonio quedan aquí las conclusiones del Congreso, las actas de sus sesiones y la relación nominal de participantes. La paz de Cristo en el reino de Cristo.»

El día 24 de junio de 1946, víspera del tercer aniversario de la muerte de Scott, el congreso de Pax Romana, reunido en Salamanca, organizó un homenaje póstumo a James Brown Scott, precisamente en el claustro del convento de San Esteban, en una de cuyas capillas está enterrado Vitoria (junto con otras grandes figuras de la orden dominicana). Es curioso que en las actas del Congreso no se mencione el nombre de Scott («A las seis menos diez se suspende la sesión, para que los congresistas asistan al homenaje al P. Vitoria.», pág. 58). Sin embargo, las noticias publicadas por la prensa no dejan lugar a dudas:

«Homenaje a James Brown Scott. Salamanca, 24. — A las seis y media de la tarde se celebró, en el claustro del convento dominico de San Esteban, el homenaje postumo a James Brown Scott. Ocupó la presidencia el arzobispo de Cardiff, al que acompañaban el obispo de la diócesis, el rector de la Universidad y el presidente de la Asociación «Francisco de Vitoria», señor Gascón y Marín. Primeramente habló el padre Colunga, prior de los Dominicos, que exaltó a las figuras del padre Vitoria y de James Brown Scott. A continuación, habló el profesor de la Universidad de Providenze (Estados Unidos), Mac Kenna, que elogió también a aquellas figuras, y se mostró orgulloso de asistir al homenaje. Luego intervino el rector de la Universidad de Salamanca, que se refirió a las doctrinas de ambos profesores, y, por último, el señor Gascón y Marín, que afirmó que en una reunión de internacionalistas como la que se celebra actualmente no podía faltar este homenaje que se rendía a Scott. Todos los oradores fueron muy aplaudidos. Al final, el señor Gascón y Marín anunció que la Asociación «Francisco de Vitoria» había creado, como homenaje a Scott, la Medalla de Oro de la Asociación. Cifra.» (La Vanguardia Española, Barcelona, martes 25 de junio de 1946, pág. 3.)

1947 La «Cátedra Doctor James Brown Scott» en Vitoria (1947 ≈1965)

[Cátedra Doctor James Brown Scott] «Cursos de verano. Vitoria. 11. Esta tarde han comenzado los cursos de verano de la Universidad de Valladolid, en Vitoria. La primera lección de la sección de Estudios Jurídicos corrió a cargo del gobernador civil de Alava y catedrático de la Universidad de Zaragoza, D. Luis Martín Ballestero. Mañana se celebra la inauguración de la Cátedra Doctor James Brown Scott. Pronunciará una conferencia el doctor Arias Ramos, catedrático de la Universidad de Valladolid. Cifra.» (ABC, Madrid, martes 12 de agosto de 1947, pág. 22.)

«Homenaje en Vitoria al profesor norteamericano James Brown Scot. Vitoria 12, Ante el monumento erigido al padre Vitoria, se ha celebrado esta tarde un acto de homenaje al sabio profesor norteamericano, James Brown Scott, con motivo de haberse inaugurado la cátedra de estudios internacionales que lleva su nombre. Asistieron al acto el rector de la Universidad de Valladolid, con los catedráticos de aquel centro, todas las autoridades locales y numeroso público, así como la banda municipal de música. Primeramente fue inaugurada dicha cátedra en la Casa de Álava, donde el doctor Arias desarrolló el tema, "Una lección de Derecho Internacional ante Numancia". A continuación, todos los asistentes se trasladaron al monumento erigido al padre Vitoria, donde se depositaron dos coronas de flores, dedicada una al padre Vitoria y otra a James Brown Scott. A los acordes del himno nacional fue depositada esta última por dos alumnos universitarios que asisten a estos cursos de la Universidad de Valladolid en Vitoria, y la otra por el gobernador civil de Álava, y el rector de la Universidad de Valladolid. Este último, el alcalde de Vitoria, y el catedrático de la Universidad vallisoleta, señor Herrero, pronunciaron discursos alusivos al acto que se celebraba. Cifra.» (La Vanguardia Española, Barcelona, miércoles 13 de agosto de 1947, pág. 2.)

«Homenaje a James Brown Scott, ante el monumento al Padre Vitoria. Vitoria 12, Ante el monumento erigido al padre Vitoria se ha celebrado esta tarde un acto de homenaje al sabio profesor norteamericano James Brown Scott con motivo de haberse inaugurado la Cátedra de Estudios Internacionales que lleva su nombre. Asistieron al acto el rector de la Universidad de Valladolid con los catedráticos de aquel Centro, todas las autoridades locales y numeroso público, así como la banda municipal de música. Primeramente fue inaugurada dicha Cátedra en la Casa de Álava, donde el doctor Arias desarrolló el tema "Una lección de Derecho Internacional ante Numancia". A continuación, todos los asistentes se trasladaron al monumento erigido al padre Vitoria, donde se depositaron dos coronas de flores, dedicada una al padre Vitoria y la otra a James Brown Scott. A los acordes del Himno Nacional fue depositada esta última por dos alumnos universitarios que asisten a estos cursos de la Universidad de Valladolid en Vitoria, y la otra por el gobernador civil de Álava y el rector de la Universidad vallisoletana. Este último, el alcalde de Vitoria, y el catedrático de la Universidad de Valladolid Sr. Herrero pronunciaron discursos alusivos al acto que se celebraba. Cifra.» (ABC, Madrid, miércoles 13 de agosto de 1947, pág. 11.)

«Clausura del curso de verano en Vitoria. Vitoria 14. Esta tarde se ha verificado la clausura del tercer curso de verano de la Universidad de Valladolid en Vitoria y cátedra de estudios internacionales "Doctor James Brown Scott", que constituyó un nuevo homenaje a la memoria del padre Vitoria. En el acto celebrado habló el presidente de la Diputación, gobernador civil en funciones. Después del reparto de diplomas se organizó una comitiva, que se dirigió al lugar donde está emplazada la estatua del sabio dominico alavés. Ante ella pronunciaron discursos sobre los estudios realizados y la iniciación del Derecho internacional, diversas autoridades, cerrando el acto el rector de la Universidad de Valladolid.» (ABC, Madrid, miércoles 15 de septiembre de 1948, pág. 13.)

«Cursos de la Universidad de Valladolid en Vitoria. Vitoria 12. (De nuestro corresponsal.) Como todos los años, se va a celebrar en Vitoria el curso de la Universidad de Valladolid, que se celebra en el Museo Provincial de la Diputación Foral de Álava, entidad que subvenciona estas actividades. Lleva por título "Cátedra doctor James Brown Scott de estudios internacionales", y los catedráticos que han de desfilar durante los dieciséis días de su duración para explicar lecciones de Derecho Internacional son los siguientes: don Mariano Aguilar Navarro, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Madrid, con cinco conferencias sobre "El negocio jurídico en el Derecho Internacional privado", y D. Giuseppe Barile, de la Universidad de Perugia, con cinco conferencias. Don Juan Echevarría Gangoiti, catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas y comerciales de Bilbao, de la Universidad de Valladolid, pronunciará tres conferencias sobre "Aspectos económicos del desarme". Don Wenceslao González Oliveros, catedrático de la Universidad de Madrid y presidente del Consejo Nacional de Educación, dará una conferencia sobre "Esquema fundacional de la síntesis cultural específicamente hispana por Francisco de Vitoria". Don Alejandro Herrero Rubio, catedrático de Valladolid y secretario de los cursos, dos conferencias acerca de "La misión diplomática". Don José María Rodríguez Devesa, catedrático de Valladolid y profesor de la Escuela de Estudios Jurídicos del Ejército, dictará tres lecciones sobre "Derecho Internacional penal y Derecho penal". Hay después unas clases sobre estudios alaveses a cargo de los catedráticos de Valladolid D. José María Azcárate Ristori y don Luis Suárez Fernández, estudios de Lengua y Literatura españolas, estudios de Medicina a cargo de catedráticos y médicos cuyas actividades se desenvuelven en Vitoria. H. Dorao.» (ABC, Madrid, domingo 13 de agosto de 1961, pág. 73.)

«El curso de la Universidad de Valladolid en Vitoria. Vitoria 30. En la Casa de Álava, sede del Consejo de Cultura de la Diputación Provincial, que accidentalmente lo es también de los cursos de la Universidad de Valladolid en Vitoria, se celebró la clausura del XVIII de estos cursos, al que han concurrido 79 alumnos nacionales y extranjeros de ambos sexos. [...] Clausurado el curso, las autoridades, profesores y alumnos se trasladaron al monumento dedicado al fundador del Derecho Internacional, padre Vitoria, al que tributaron un homenaje con la ofrenda de una corona de laurel. Otra corona fue depositada en la parte posterior de dicho monumento, donde se recuerda al destacado internacionalista James Brown Scott, admirador de la doctrina vitoriana y cuyo nombre lleva la cátedra de Derecho Internacional de estos cursos. Logos.» (ABC, Madrid, sábado 31 de agosto de 1963, pág. 33.)

«Termina un curso universitario en Vitoria. Vitoria 28. En el Palacio del Consejo de Cultura de Álava se ha celebrado la clausura del XX Curso de la Universidad de Valladolid, con asistencia de las autoridades. Pronunció la última lección el catedrático doctor Beltrán Flores, que trató de "La tendencia actual hacia las unidades económicas supranacionales". A continuación se hizo entrega de los diplomas a los 27 alumnos que han asistido al curso. Después, el presidente de la Diputación de Álava pronunció un discurso en el que se refirió a los principales acontecimientos universales que actualmente se producen en en el mundo. Por último, el gobernador civil declaró clausurado el curso. Ante el monumento que en las proximidades del palacio tiene dedicado fray Francisco de Vitoria, fue colocada una corona, así como otra en la parte posterior del monumento a la memoria del intemacionalista James Brown Scott, cuyo nombre ostenta la cátedra de estudio internacional de estos cursos. Cifra.» (ABC, Madrid, domingo 29 de agosto de 1965, pág. 73.)

Sobre James Brown Scott en la bibliografía reciente

«James Brown Scott (1866-1943) was a man of different virtues and talents. A practising attorney, organizer of the Los Angeles Law School, Dean of the College of Law at the University of Illinois, professor at Columbia, also for many years Solicitor of the Department of State, he was thus a teacher but also a writer of books, essays and reports. However, his greatest talent was displayed in organization; he was the founder and first editor-in-chief of the American Journal of International Law (1907); as Director of the Division of International Law of the Carnegie Endowment for International Peace, he restored to the legal profession the classics of international law (22 titles, 38 volumes), and made them available to contemporary scholars. He took up the idea launched at the Second Hague Conference by D. Sturdza, the Prime Minister of Romania, of establishing an Academy of International Law at The Hague. He pursued the idea, urging with a group of Dutch jurists headed by T. M. C. Asser, that the Carnegie Endowment should give its financial support to the new venture. And so it happened: an assistance which continued until very recently. He proved a very strong and enthusiastic supporter of the idea of an international court. Scott once said in a letter to Elihu Root: "My hobby is international law." But to this hobby he devoted his whole life, he left publications and institutions established due to his initiative, from which not only his but future generations will benefit.» (Manfred Lachs, The teacher in internacional law: teachings and teaching, 2ª, Martinus Nijhoff Publishers, Dordrecht 1987, pág. 103.)

«Root and Scott personified the new profession of American international lawyers. It is hard to choose who was the better example of the new breed, though it is clear that Elihu Root (1845-1937) was more politically prominent. Root's career was impressive. Born in up-state New York, a graduate of Hamilton College, he became and remained a successful and prosperous New York City lawyer. Root served as Secretary of War, 1899-1904, for Presidents William McKinley and Theodore Roosevelt. At the time of the founding os ASIL [American Society of International Law], Root was Secretary of State, 1905-1909, in the administration of Theodore Roosevelt. He served as Senator for New York 1909-1915. In 1912, Root was awarded the Nobel Peace Prize for his promotion of international mediation an aritration. However, the better, though less famous, example might be James Brown Scott (1866-1943). His career was remarkably pure in its devotion to international law. Born in Canada, Scott moved to Philadelphia, graduated Harvard, taught law at what became the University of Southern California, the University of Illinois, Columbia, and George Washington, and became the quintessential Washington insider.» (Mark Weston Janis, America and the law of nations 1776-1939, Oxford University Press, Nueva York 2010, pág. 149.)

Bibliografía selecta de James Brown Scott

1902 Cases on International Law, The Boston book company, Boston 1902, lxvii+1961 págs.

1905 Cases on Quasi Contracts, Baker, Voorhis & company, Nueva York, 1905, xvi+772 págs.

1906 Cases on Equity Jurisdiction, Baker, Voorhis & company, Nueva York, 1906, 2 vols.

1920 The United States of America: a study in international organization, Oxford University Press, Nueva York 1920, 605 págs.

1928 El origen español del Derecho Internacional moderno, prólogo de Camilo Barcia Trelles, Universidad de Valladolid (Sección de Estudios Americanistas, serie 5, nº 1), Valladolid 1928, XXV+245 págs.

1934 The Spanish Origin of International Law: Francisco de Vitoria and his Law of Nations, Clarendon Press (Oxford) y Humphrey Milford (Londres) 1934,

1934 The Catholic Conception of International Law: Francisco de Vitoria, founder of the modern Law of Nations; Francisco Suárez, founder of the modern Philosophy of Law in general and in particular of the Law of Nations. A critical examination and a justified appreciation, Georgetown University Press, Washington 1934.

Bibliografía sobre James Brown Scott

1928 Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro, Francisco de Vitoria y James Brown Scott, Imprenta Avisador Comercial, La Habana 1928, 30 págs. («Publicado por vez primera en la Revista de Derecho Internacional».)

1944 George A. Finch, «James Brown Scott 1866-1943», American Journal of International Law (AJIL), vol. 38, págs. 183-217.

1944 Cosme de la Torriente, «James Brown Scott», Revista de la Habana, La Habana 1944, IV:291-295.

1946 Álvaro Seminario, «El doctor James Brown Scott y los teólogos españoles de los siglos XVI y XVII», en Fray Francisco de Vitoria, fundador del derecho internacional moderno (1546-1946), Cultura Hispánica, Madrid 1946, págs. 125-166.

Textos sobre James Brown Scott en el Proyecto Filosofía en español

1923 Enrique Gay Calbó, «La política exterior de los Estados Unidos», Cuba contemporánea

1927 Se inaugura en Salamanca la Cátedra Francisco de Vitoria, ABC

1934 J. M., «Paz. Dotación de Carnegie. Year Book 1933», El Sol

1955 Camilo Barcia Trelles, «James Brown Scott y Francisco de Vitoria», ABC

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